Stiglitz III: Ajuste de cuentas

8:12 Posted by Perro Senil.

EXTENSIÓN DEL ARTÍCULO 2 páginas

Muchos de los que observaban la prolongada expansión de la economía mundial durante la época de la desregulación llegaron a la conclusión de que los mercados sin trabas funcionaban, la realidad era que el crecimiento se basaba en una acumulación de endeudamiento (deuda con China, deuda de las tarjetas de crédito, deuda por la compra de viviendas nuevas, etc.); los cimientos de este crecimiento era endeble, todo se basaba en prácticas crediticias imprudentes, lo que trajo el reiterado rescate de bancos, no era pues que los mercados funcionaban era que el gobierno salvaba los mercados. Todo esta locura política fue el precedente de la Gran Recesión de 2008 (Stiglitz, 2010: 21).

La “Gran Recesión 2008” es la nueva vía que sustituye la famosa 5ta. Avenue de Nueva York.

Los responsables de estas políticas quedaron a la vista de todos, eran los intereses particulares que mueven los mercados financieros, pero ocultos estaban otros involucrados, los economistas, que proporcionaron a los grupos de interés argumentos sobre los mercados eficientes y autorreguladores, es decir, los defensores de la libertad de mercado. Estos profesionales dieron la espalda a lo que los hechos habían demostrado durante las dos décadas anteriores, donde fueron observables las limitadas condiciones en las que esa teoría de la desregulación era válida (ídem).

Pero no todos los economistas compartían el criterio de los desreguladores, los «agoreros» que siempre están viendo problemas predijeron que las cosas no marcharían bien, y con ellos coincidíamos quienes poseíamos un conjunto de ideas sobre por qué la economía se enfrentaría a inevitables problemas. El diagnóstico era que llegaría el día en que el precio de esas políticas traería un ajuste de cuentas y, ese día el golpe sería más duro y con una crisis más prolongada mientras más tardara en suceder lo que se aproximaba (íd 21 y 22).

Una de las voces que llegó a ser incómoda en los EE.UU., porque anunciaba el día del ajuste de cuentas fue la de Joseph Stiglitz.

Y es difícil reconocer el fracaso, pero lo que falló fue el capitalismo al estilo americano y la teoría del «fundamentalismo del mercado», orgullosos comparábamos el crecimiento de nuestra economía que era mucho más de prisa que la de Europa y Japón, y sentimos alivio cuando la de Asia oriental colapsó, porque eso demostraba nuestra superioridad, sin embargo el modelo americano mostró su vulnerabilidad con mucha antelación en Argentina. Allí también la desregulación y la apertura dio estadísticas de crecimiento muy buenas durante varios años, pero al igual que los Estados Unidos, su crecimiento se basaba en una acumulación de deuda que alimentaba unos niveles de consumo insostenible. Al final de 2001 las deudas se hicieron abrumadoras, y la economía se desmoronó (íd. 23).

Las tiendas Wal Mart son un símbolo del capitalismo estilo americano.

La reconstrucción del sistema económico norteamericano debe repensarse, no se trata sencillamente como piensan algunos que al salir de la crisis hay que reanudar el crecimiento, hay antes que resolver problemas más profundos como son: una clase media que ha visto estancados sus ingresos durante un largo tiempo, una desigualdad social en aumento, una dificultad creciente para salir de la pobreza y para ascender en la escala social, una educación que se ha venido mediocrizando y unos sectores económicos cruciales que presentan graves problemas como el de la energía, industria manufacturera y salud, además, está el problema del desequilibrio en el comercio mundial (íd. 23).

En otras palabras, no se trata sólo de recuperarse de la crisis, se trata de tener ante todo una economía sólida y para ello se requiere una economía mundial fuerte. Lo que quiere decir, que salir verdaderamente de la crisis no es fácil, recuperarse de una manera sólida va a requerir de un esfuerzo de gran magnitud a escala planetaria. No es tarea fácil, entonces, el camino que se tiene por delante, y para empezar a andarlo se requiere empezar con buen pie si se quiere albergar alguna esperanza (íd. 24).

Un espíritu de esperanza para dar inicio a esa tarea inmensa era el nuevo presidente Barack Obama, es decir, que éste no diese continuidad a la política de la administración pasada. Se esperaba de su gestión aumentase el déficit fiscal temporalmente, pero empleando el dinero, primero, en ayudar a las familias a mantener sus hogares, segundo, en realizar inversiones que aumenten la productividad a largo plazo del país, tercero, en tomar medidas para conservar el medio ambiente y, cuarto, a lograr que los bancos compensen al público con mejores rendimientos futuros. Sin embargo, no es lo que está haciendo el nuevo presidente, los donativos que se han hecho a los bancos han sido negativos, la ayuda a los propietarios de viviendas a ha sido mucho menor de lo esperado, el sistema financiero que está surgiendo es menos competitivo, el dinero que debía estar creando nuevas empresas más dinámicas se está botando en firmas viejas y fracasadas. Obama prosigue las mismas políticas de su antecesor Bush (íd. 24 y 25).

Las expectativas sobre un liderazgo vigoroso e innovador por parte del nuevo presidente Barack Obama ha resultado en el primer fraude espectacular del siglo XXI.

Lo preocupante de estas noticias que ofrece el premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz -juzga incomodísimo.blogspot.com-, es que el restablecimiento de las economías de China, India, Rusia, Brasil, Argentina y gran parte del continente latinoamericano -con tasas de crecimiento históricas- se pone en grave riesgo, si la economía mundial no se fortalece y ¿cómo va a fortalecerse si los países potencias no dan muestra de un audaz viraje en sus sistemas económicos? El papel de «agoreros» es incomodísimo, pero si no surge un liderazgo capaz de una renovación a fondo de los Modos de Vida en Japón, Europa y los Estados Unidos, debemos anunciar con visible preocupación de que se aproxima un nuevo día de ajuste de cuentas y, mientras más dure en aflorar ese nefando momento, peores serán sus golpes y más duraderos sus efectos perjudiciales.

Joseph Stiglitz. Caída libre. Taurus. 2010. Páginas: 423. Valor Bs. 140. 
Se consigue en todas las librerías de los C.C. Sambil, Lago Mall, Costa Verde y Montielco.

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NOTA:

Apreciados lectores.

Aún cuando la economía de los EE.UU. y la de los otros poderosos del planeta salgan del atollo de la Gran Recesión que empezó en el 2008, persiste la amenaza de que la crisis retorne y con más fuerza, si tal cosa ocurre toda la estabilidad que un buen número de países ha logrado mantener se desplomará, entre estas repúblicas se encuentra nuestra querida Venezuela. De allí que leer de principio a final, el libro del premio Nobel de economía Josep Stiglitz, “Caida libre”, sea un objetivo crucial, puesto que no existe otra publicación que nos ofrezca un panorama tan esclarecedor de ese megaproblema catastrófico como lo hace este autor de excepción.



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continuará, en consecuencia publicando artículos brevísimos sobre “Caída libre”, para entregar lo esencial de ese trabajo a sus lectores todos los miércoles y sábados (en la medida de lo posible).
Este es un debate de altura que no se está librando en nuestro país, tragicamente la nación está dedicada -en buena medida- a discusiones desquiciadas e irrelevantes, las cuales no abren horizontes de comprensión sobre la gran marcha que la humanidad y latinoamérica tiene que emprender para tener un futuro que valga la pena.

Con afecto,
                Perro Senil.

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