Fundación hispana I: Política imperial

6:24 Posted by Perro Senil.


Fundación hispana I: Política imperial


La fundación de poblaciones en América fue un acto de dominación extracontinental. El estado español mediante una política imperial bien planificada salió de sus fronteras a hacerse de territorios extranjeros, para los efectos el Rey nombró a los capitanes de huestes armadas como «Adelantados», es decir, exploradores encargados de descubrir nuevas comarcas, conquistarlas y, luego, mediante la venia Real proceder a su colonización colocando a las sociedades originarias expropiadas bajo su mandato y deseo.

Este casco, es parte de la armadura de los soldados medievales, para los efectos del presente tema, simboliza la política imperial hispana en el continente americano. 

Esa expansión por estas tierras, de esos ejércitos dirigidos por particulares que venían hollando con sus plantas insolentes este suelo ajeno, es lo que creó las denominadas «Provincias», una de ellas fue la Provincia de Maracaibo. En esas Capitulaciones la voluntad Real, premiaba al Adelantado que aplastara la resistencia indígena de una comarca con el Título de Gobernador, es decir, lo colocaba a la cabeza de esa región como Capitán General, Comandante General e Intendente general. Pero las Ordenanzas reales colocaban como previo, para otorgar ese alto cargo a ese conquistador, el que fundase ciudad. Porque fundar era imponer el dominio imperial sobre los territorios ajenos.

La fundación de Maracaibo fue un paso histórico, para que esta “Comarca digna de elogio” que pertenecía a las sociedades originarias, pasase a ser una posesión de la Corona española.

Ya con ese supremo Título, el Adelantado para afirmar su Señorío debía avocarse a fundar centros poblados en su comarca, porque mediante estos pueblos determinaba en la práctica el ámbito territorial de su Provincia -sus fronteras-, así lo establecía el derecho castellano. La  política de poblamiento, en consecuencia, devenía en fundación de pueblos y por esa vía jurídica aquella región entraba a formar parte del Reino de Castilla. En la práctica, los colonizadores establecieron avanzadas, las cuales fueron previas a las fundaciones, así ocurrió en buena parte de la cuenca del lago de Maracaibo. En cada lugar ocupado, pues, se requirió una fuerza histórica ascendente para que el asentamiento poblador fuese exitoso, esto es, que la explotación agropecuaria de aquellos suelos fuese creando «sitios».

En la costa oriental de la Provincia de Maracaibo el origen de muchos pueblos fueron humildes caseríos o aldeas que fueron ocupando sus costas, esos sitios se convirtieron en puntos de ruptura de carga, mediante las cuales las producciones agropecuarias realizadas «tierras adentro» -en el caso de Cabimas eran los retiros de las Sabanas de San Sebastián- salían al lago para dirigirse a Gibraltar o Maracaibo. Ese logro histórico, fundar «sitios», indica que aquellos colonos habían alcanzado la capacidad económica de generar excedentes económicos, entonces, esas rancherías pasaban a formar parte de la red mercantil que Gibraltar y Maracaibo iban construyendo en la región. Momento histórico propicio para que se diese un punto de inflexión en la forma de ocupar el espacio, pues sólo a partir de ese hecho, los hacendados que vivían diseminados por aquel vasto territorio, podían asumir los gastos que implicaba construir un pueblo con las características que ordenaban las Leyes de Indias. Para fundar un centro poblacional era, entonces, imprescindible la existencia de «los pudientes», quienes aspiraban a ingresar al orden político provincial como las autoridades locales de los pueblos parroquiales que se establecían, de allí que era indispensable que entre ellos existiesen los que exhibieran el título de «Don», porque para las autoridades estos eran los que tenían «voz» y eran «visibles».

Fundar no era fácil, implicaba para «los pudientes» mudarse del caserío o de la casa de la hacienda al sitio seleccionado para el pueblo, para lo cual debían asumir: edificar su vivienda residencial en el lugar, erigir el templo, sostener mediante la congrua al sacerdote, dotar a la iglesia con todo lo necesario para el culto, destinar unos réditos para la fiesta anual del Patrón o Patrona del pueblo y, lo más importante, donar el terreno para el establecimiento.

Fundar fue un factor esencial del gran plan imperial, porque ese hecho incorporaba al servicio de la Corona la riqueza de los lugares que habían sido poblados, pero no sólo les interesaba acumular riqueza, sino que también fundaban poblaciones para incrementar el radio de su poder. De allí que era necesario construir un «núcleo urbano», porque al tener allí funcionarios civiles y eclesiásticos la «cadena de mando» adquiría nuevos eslabones, y con ese poder ampliado,  la «red social local»  quedaba incorporada a la estructura política provincial y ésta a su vez a la del Imperio.

Es de este modo que los Notables de la población se incorporaban a la «cadena de mando» que les conectaba con el Gobernador de la Provincia y por su intercesión, al Capitán General de Venezuela y al Monarca en España, con las fundaciones se crea el  vínculo político que es vital para el Imperio y estratégico para las élites.

Por esa vía de corte mercantilista y de sesgo monárquico España dominó todo este continente, bajo un orden conocido por los historiadores como el Antiguo Régimen. La fundación de Cabimas tiene ese contexto colonial y es bajo ese régimen que se debe comprender su proceso histórico en ese momento fundacional. Con la fundación las élites que encabezaban al grupo de «los principales» y/o «los pudientes »de Cabimas aspiraban a incorporarse como funcionarios al sistema español. Esa era la única vía para hacer valer las prerrogativas y privilegios de su casta, grupo o clase social. Con las fundaciones se consolida el poder de una minoría en un conglomerado humano poblador de un lugar del Reino.

Esas Instrucciones para fundar ciudades y pueblos o «juntar y poblar» las concibieron  los monarcas Carlos I y Felipe II con la ayuda de sus consejeros reales. La imagen muestra el Blasón que exhibía la soberbia Dinastía de estos dos reyes, era el escudo de armas de la Casa Real a la cual pertenecían, quienes gracias a esa muy bien concebida política imperial ejecutada en América, Europa, África y Asia convirtieron a España en una Monarquía Universal y a ellos en grandes Emperadores. Cabimas -y algunas otras poblaciones del actual Estado Zulia como San Carlos- se fundan siguiendo los criterios que emitieron esas dos cabezas coronadas como monarcas imperiales en la Europa occidental.

Fundación de Cabimas VIII: Empeño

6:18 Posted by Perro Senil.


Fundación de Cabimas VIII: Empeño


“La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario  de Cabimas es de bahareque y teja, sin sacristía. Dos altares de calicanto. Púlpito. Pila bautismal. Un confesionario, una mesita de credencia, una silla ordinaria, una cruz y cirios, baúl, una mesa de revestirse, cuatro gradillas pequeñas, seis blandones de madera, ocho candeleros de hoja de lata, un jarrito para bautizar, un cajoncito para las hostias, un retablo con su marco y dosel dorado y velo de gasa, de Nuestra Señora del Rosario, otro pequeño de los Dolores, el bulto de Santa Rosa con niño Jesús, y en el altar colateral un cajoncito con otro retablo de Nuestra Señora del Rosario, y allí mismo en sus nichos los bultos pequeños de Nuestra Señora de la Concepción y Santa Bárbara, una casulla blanca guarnecida de galón de oro mosquetero, seis manteles, una sobrepelliz, media docena de purificadores, igual número de corporales y cornualtares, un misal nuevo, una estola de blanco y dorado y tres paños de cruces y un capillo” tal era el escenario exacto de la entrevista de Rafael Lasso de la Vega con Juan Antonio Ochoa, reunión realizada dentro de ese templo el 3 de febrero de 1820.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Cabimas que se venera en la Catedral de esta ciudad, es una versión artística muy próxima de la que poseen las dominicas en España. Estas religiosas desde la lejana época medieval tienen en su Convento de Santo Domingo del Real de Madrid una representación de Nuestra Señora del Rosario, reliquia que aún hoy en día es el centro de su diaria devoción (no han interrumpido el rezo del Rosario diario, en una determinada hora del día, desde aquellos lejanos tiempos medievales).

Frente a estos dos personajes, esa memorable fecha,  se alzaba majestuoso el retablo con marco de dosel dorado de Nuestra Señora del Rosario, y sobre ésta pintura caía un velo de gasa que lo hacía aún más llamativo y enigmático. Este retablo había sido donado por Don Juan Antonio Ochoa “para perpetua memoria de su devoción”, estaba colocado en el altar mayor y Ochoa le había asignado un “primicial de doscientos pesos que carga sobre su hato llamado Santa Rita que tiene un valor de más de mil pesos, obligándose a sus réditos y para que se inviertan en una fiesta que anualmente se harán a la Santísima Virgen”. Don Ochoa tenía hatos en La Rita y Cabimas, y cuando se recogió la limosna para construir la capilla pública de Cabimas, este hombre de fortuna donó la cifra más alta en esa célebre ocasión, cien pesos, cantidad considerable para la época.

El manuscrito histórico registra de un modo conciso el gran hecho: “compareció Juan Antonio Ochoa vecino de este pueblo y a quien desde el principio Su Señoría Ilustrísima empeñó más para la fundación de la iglesia y pueblo y dijo: que había cumplido con ello”. Todo parece indicar que debía rendir testimonio formal, mediante el cual quedase registro oficial de que se había consumado el empeño, es decir, lo que se habían propuesto erigir tanto los máximos representantes “de la costa de Cabimas” como el Obispo con su séquito, en aquel día del 26 de junio de 1816 en Punta Gorda.

Gracias al empeño de Don Juan Antonio Ochoa la fundación de iglesia y pueblo fue cumplida, pero en ese empeño también cabe reconocer la admirable perseverancia de Rafael Lasso de la Vega, Ignacio Álvarez, Calixto Nava y Juan Bautista Neri, así como la protagonización colectiva de todos los 580 habitantes que con bahareque y cal hicieron realidad aquel adelanto histórico. Salto mediante el cual se apartó la manzana destinada a lo que sería la primera plaza de Cabimas, que hacía de aquel lugar un pueblo, porque en torno a ella surgía el «centro político» que iría a tener incidencia en la región. Fundar era un acto político y la plaza era el factor que permitía concentrar el poder del poblamiento en las cuatro cuadras de su entorno, logro que le otorgaba personalidad jurídica a la población en la región como ente de carácter político.

Tal conocimiento histórico, como es obvio, nos orienta con propiedad sobre cómo debemos proceder en el presente cuando intervenimos el urbanismo de la ciudad. El empeño que se ponga hoy para hacer de Cabimas una ciudad modelo, tiene que partir de aquellos significantes que colocaron a Cabimas en el espacio político regional, ese hecho simbólico-espacial pone a prueba a la sociedad local de nuestros días.

Con las observaciones que hasta aquí se han efectuado se ha hecho registro del proceso histórico fundacional de Cabimas, ahora hay que abordar en los siguientes cinco artículos de este Breviario el contexto histórico amplio y vasto en el que se produce ese proceso fundacional.

Pero antes de proseguir, es necesario hacer constar que hoy estamos incomodísimos, «Cabimas la indómita» no tiene plaza -el símbolo más poderoso de una fundación brilla por su ausencia-, la “Batalla por la Dignidad” está en pie. Esta obra fue devastada en una etapa de la historia venezolana signada por la política neoliberal, la cual exigía reducir a escombros la identidad patria. La plaza del año 1950 fue pisoteada por esa doctrina anti nacionalista, esa plaza se debe reconstruir losa a losa para reivindicar la honra de este conglomerado que fue mancillada por esa ideología. La plaza del año 1950 es un espacio visivo que debe ser restituido a la simbólica urbana de Cabimas. El sitio de la plaza tuvo en tiempos más lejanos -con motivo de la muerte de Juan Vicente Gómez- un bautismo de sangre, como lo expresara con pundonor el poeta ambrosiero, de feliz memoria, Javier Fernández uno de los valientes hijos de este colectivo zuliano. La plaza es por ese sacrificio un «suelo sagrado», como le colocara de apostilla la poética de ese hombre de letras.

Fotografía de la Plaza Bolívar de Cabimas del año 1940.

Fotografía de la Plaza Bolívar de Cabimas del año 1950. Ésta plaza fue destruida y sustituida por un Parque Bolívar, a pesar de que según lo que señalan algunos estudiosos de esta población esa plaza había sido declarada patrimonio histórico cultural del Estado Zulia, en consecuencia, si es así, las actuales autoridades municipales están en la obligación de reconstruirla para reivindicar la honra de los cabimenses y el patrimonio local. La Plaza no puede ser incorporada a “Parques” o “Complejos”, la plaza debe ser una obra en manzana propia, como lo es desde 1817, y algo hermoso puede ser edificado en sus adyacencias como es lo que ha previsto uno de los mejores mentores de ese proyecto el Arquitecto Enrique Colina “Henry”. Esto es un asunto de dignidad y como tal comporta una actitud indeclinable y no claudicante. La Plaza se ha de restaurar, esa es la tarea ineludible de quienes están al frente de ese proyecto, y no pueden dejar de tomar en cuenta que en ese espacio la historia es densa y desafiante. La situación es incomodísima y ética. El patrimonio de la plaza debe ser restituido a esta ciudad. El bautismo de sangre con la cual fue asperjada su tierra constituyó aquel suelo en espacio sagrado, «rito de pasaje» que preparó a esa obra para ser rebautizada como Plaza Bolívar -puesto que estaba dedicada a “Juancho” Gómez hermano del Dictador-. La refundación de Cabimas exige la revalorización de los símbolos que el neoliberalismo pretendió sustituir con un “Parque” y que más adelante se podría transformar con más facilidad en un “Mall” gracias a esa lógica mercantilista. Un Complejo cultural no puede incluir en su seno a la Plaza Bolívar, ésta es el «centro» de la Ciudad, no puede ser «parte» de «una obra» ella tiene el derecho a poseer una manzana propia, la manzana «corazón de la población» -el proyecto neoliberal se la negó para quitarle primacía-. El Complejo cultural sólo puede ser erigido para resaltarla como el «escenario de las representaciones públicas» por excelencia.

Fundación de Cabimas VII: Nueva Población

5:42 Posted by Perro Senil.

Fundación de Cabimas VII: Nueva población


Cabimas no sólo triunfa en Caracas, la Iglesia de esta provincia con bastante anterioridad a la sentencia de la Real Audiencia, también se moviliza contra las trabas impuestas desde la gobernación. El Cabildo catedralicio de Maracaibo anuncia públicamente y de manera notoria en toda la Provincia de Maracaibo “la nueva población de Cabimas” y declara a Nuestra Señora del Rosario “no sólo como su Titular, sino como Patrona con la solemnidad de día festivo de oír misa y no poderse trabajar”. Desde aquel entonces, el 7 de octubre de cada año, es una celebración de carácter oficial en el calendario  religioso para este conglomerado.

En Maracaibo se reunió el Cabildo eclesiástico y elaboraron un documento que llevaba por título: “Patronos y Titulares de la Vicaría de Maracaibo”. En este oficio se intercaló el anunció de “la nueva población de Cabimas”. En la foto se muestra la actual Catedral de la capital zuliana, la cual fue erigida en el  siglo XIX. La obra en su inicio estuvo a cargo del Obispo Lasso, pero su construcción fue concluida bajo la dirección del arquitecto Miyares, porque Lasso pasó a dirigir la construcción del Seminario.

Ese anuncio eclesiástico fue preparado por el Deán catedralicio, y fue rubricado por el Obispo. Allí se ordena a los curas y religiosos que este documento sea fijada a las puertas de todas las iglesias y sea leído a los fieles desde los púlpitos en los oficios religiosos. La declaración de la Vicaría de Maracaibo lleva por fecha diciembre 19 de 1818 y si se entresaca lo que se refiere a Cabimas se tendría: “Por lo acordado con el M.V. Señor Deán y Cabildo Eclesiástico, declárese a Nuestra Señora del Rosario no sólo como Titular, sino también como Patrona de solemnidad de la nueva población de Cabimas. Por tanto es de día festivo de oír misa y no poderse trabajar. Y declárese así en los calendarios instruyéndose de ello a cada una de las feligresías. El Obispo”.

En el año de 1820, a mes y medio de aquel contundente anuncio, el obispo realiza visita pastoral a Cabimas:

El día dos de febrero “A las cinco de la tarde salió Su Señoría Ilustrísima de la Parroquia La Rita y llega como a las ocho y media de la noche a este sitio de las Cabimas, se le condujo a la capilla pública donde le recibió el Reverendo Padre, y dio la bendición a los congregados”. Al día siguiente Lasso celebró misa, hizo procesión y administró la confirmación. Después revisa los cuadernos parroquiales, habían ocurrido 71 bautismos, 27 matrimonios, 27 entierros, el padrón señalaba 570 almas, con 95 casados, 94 casadas, 112 solteros, 119 solteras y 120 párvulos. Luego se le presentó “el cuaderno en que se llevan las cuentas de fábrica y proveyó lo siguiente: de los gastos ordinarios proporciónense coro alto y torre o campanario”. Nótese, que en esta ocasión, se refiere al lugar como “las Cabimas”, es decir todos aquellos caseríos eran el poblamiento cabimense.

En esta representación se muestran las mejoras que el Obispo prevé para la iglesia -escuela, campanario y coro-, mediante ellas el Prelado pretende el realce de la población de Cabimas, lo que pone de manifiesto el afecto que había aflorado entre el Prelado y aquella comunidad.

Esas obras eran insignias demostrativas de parroquialidad -así se catalogan el coro, la torre o campanario en Auto de 1782-, lo que significa que  el Obispo al conceder estas mejoras al templo, es porque reconoce al establecimiento de Cabimas como una población verdadera. Esto se afirma, porque en 1817 el obispo indicó que en su Diócesis “hay muchos establecimientos que son tratados como poblaciones y no son tales”. Y en función de que quedase bien definida Cabimas como una verdadera población, lo otro que dispuso Lasso ese día 3 de febrero de 1820 fue “proporcionar el establecimiento de escuela pública con la dotación por ahora de doce reales mensuales al maestro, sacados del ramo de la fábrica”. Lo que indica que el Prelado deseaba confirmar la condición de Cabimas como una auténtica población, dentro de la constelación de establecimientos que estaban bajo el gobierno de la capital de la provincia. Fundar implicaba dotar de una imagen urbana al pueblo. Lasso de la Vega quería convertir a Cabimas en un modelo como «centro urbano» parroquial y utilizó todos los recursos que tenía a mano para ese logro.

Primera moneda acuñada en Venezuela, del año 1802 y su denominación fue de un octavo de cobre. Para el año de 1810 el circulante legal eran los pesos, donde ochos reales eran un peso y dos pesos un Escudo. Esto nos permite aquilatar que un maestro en los pueblos de esta provincia recibía un peso y medio mensual, por su labor en la escuela para ese año de 1820, como nos lo indica el caso de Cabimas.

Fundación de Cabimas VI: Real Audiencia

5:32 Posted by Perro Senil.

Fundación de Cabimas VI: Real Audiencia

El “Expediente” que el Obispo adjuntó al Gobernador en septiembre de 1818 es enviado a la Real Audiencia de Caracas, “para que se sirvan determinar si la erección del curato de Cabimas es por Real licencia o por sólo acuerdo de los Señores Vice Patronos y Prelados”. Esto ocurrió porque el Señor Teniente Auditor de Guerra y Asesor General José Antonio Verdaguer le indicó al Comandante general e Intendente el Gobernador de esta Provincia Vice Patrono Real Juan Geraldino que de acuerdo a la Ley 1 esta licencia para la erección del curato de Cabimas la debe otorgar su Majestad El Rey. El Venerable Obispo de Mérida de Maracaibo el Ilustre y Excelentísimo Doctor Don Hilario José Rafael Lasso de la Vega y de la Rosa Lombardo le responde el 29 de septiembre de 1818 a Don Juan Geraldino: “El curato de La Rita y La Cañada fueron erigidos por solo acuerdo de los Señores Vice Patronos y Prelados. Por tanto espero se sirva tenerlo así presente para el curato de Cabimas”. El Gobernador y su Asesor no convinieron. Entonces el prelado esgrimió la Ley 40, porque ésta señala que basta para el acuerdo el convenimiento del Gobernador con el Obispo, ya que se trataba de la división de una parroquia existente, es decir, sustraer fieles y territorio a la parroquia de La Rita para erigir la parroquia de Cabimas. Tampoco se llegó a un acuerdo y, el caso fue remitido a la Real Audiencia. La fundación de Cabimas enfrentó al poder laico con el poder eclesiástico, y la batalla se libraría en el Tribunal Superior.
El Art. 1° de las Leyes de Indias amenaza con pena de muerte a quien funde sin licencia Real. Las Leyes de Indias eran cuatro voluminosos tomos donde cada artículo tenía decenas de ordinales. Ese cuerpo de leyes tenía en Caracas a la Real Audiencia como el órgano donde estas eran interpretadas para su aplicación, hasta allá fue el caso de Cabimas. En la imagen una vista de la Caracas de esos años.

Esta controversia como es obvio suponer impidió que el 7 de octubre de 1818 estuviese acordada la licencia que permitiría nombrar en Cabimas a un cura titular que suplantase al cura interino y a un Juez activo dependiente únicamente de Maracaibo que sustituyese al Comisionado de Justicia nombrado por el Teniente de La Rita. Pero el establecimiento, como consta en “El Manifiesto” de Fray Ignacio Álvarez y en la “Comunicación” de Don Lasso de la Vega,  no sólo exhibía ya sus primeras bases como población, sino que además generaba una promisoria  expectativa, es decir, Cabimas ya estaba erigida, y cualquier forastero que llegase al lugar podía reconocerla por su templo, plaza y manzanas como un pueblo y, no como un simple caserío o un pueblo mal formado.

En Caracas Su Alteza Ovando como Regente de la Real Audiencia pasó el “Expediente” de Cabimas al Fiscal para que emitiera su opinión. El “Expediente” iba mal sustanciado, el oficio de Lasso donde cita la Ley 40 de las Leyes de Indias no fue insertado, y la sentencia como era de esperar falló en contra del Obispo. La Real Provisión del Superior Tribunal llegó a Maracaibo  el 7 de noviembre de 1819, pero Don Lasso estaba ausente en visita pastoral por las dos Vicarías de Coro, cuando el Obispo retorna a Maracaibo, de inmediato responde al Fiscal e indica de que su oficio no fue inserto en el legajo, y que la Ley 40 incluso le concede como prerrogativa obtener la tan ansiada licencia del Virrey de Santa Fe -quien era su padrino de consagración como obispo, Don Juan de Sámano-. En vista de este nuevo elemento el 17 de enero de 1820 el fiscal da un viraje e indica que “la presente materia es de división de curato ya erigido en La Rita”. Y en esos términos se da por cerrado el caso el 5 de octubre de 1820 al no objetar la decisión Don Juan Geraldino. Cabimas triunfó en la Real Audiencia de Caracas. La fundación de Cabimas estuvo llena de sucesos durante todo su dilatado proceso, algunos de ellos muy traumáticos. Fundar implicaba un trámite burocrático y como tal era engorroso y, a veces, conflictivo.

En Santiago León de Caracas al igual que en cualquier lugar donde se fundase población, el invariable plan regulador traza la planta original  en cuadrícula, en la fundación de ciudades incluía, por supuesto -como se observa en este plano de la Caracas de entonces-, un área más extensa que previene su dilate. El planteo ortogonal es un indicador muy valioso para el investigador, puesto que permite reconocer en el terreno el hecho histórico de una fundación a la usanza española. Las fundaciones de los aborígenes americanos tenían otras características morfológicas, aunque algunos de sus centros poblados, por excepción, también tuvieron el diseño reticular como el célebre caso de Cholula.
Cholula 
Célebre por poseer la piramide de mayor base y volumen del mundo, es el resultado de la superposición de siete piramides a lo largo de los siglos.Hoy en día en lo alto de su colina se yergue un templo católico. Y hasta estas dos construcciones peregrinan los dos credos, el índígena y el romano.

Fundación de Cabimas V: El Manifiesto

6:36 Posted by Perro Senil.

Fundación de Cabimas V: El Manifiesto

Llega el mes de septiembre del año de 1818 y el pueblo de Cabimas ya existe, en consecuencia, el fraile encargado de la fundación del establecimiento así lo participa al Obispo,  indica que estos vecinos han construido la Iglesia y primeras bases de la población, y señala las ventajas económicas del sitio. En razón de lo expuesto solicita un Cura titular (Nota: se obtendrá en 1829) y un Juez dependiente del gobierno superior (Nota: se eligen en 1831), para que estos velen por esta población y aspiren por el adelanto y consolidación del establecimiento. Escribe (este texto se ha resumido):

“Reverendísimo Señor. El establecimiento que Vuestra Señoría se ha propuesto y me ha encargado, ofrece ventajas a la Religión y al Estado. Aquella será amada existiendo al frente un Eclesiástico que enseñe sus sagrados dogmas. El Estado tomará incremento en esta parte teniendo entre sus vecinos un Juez. El terreno y montañas inmediatas brindan proporción para los trabajos de campo, cría de animales de pelo y pluma, establecimiento de trapiches, y cortes de maderas buenas y sólidas, de estos beneficios puede resultar el comercio. A un juez activo y dependiente únicamente del gobierno superior le tocará adelantar y consolidar la fundación  de esta Iglesia y primeras bases de la población. En consideración pues de todo lo expuesto, he acordado en mi corazón hacer a Vuestra Señoría este manifiesto para que tome las Sabias Medidas que su alta prudencia le dictare. Cabimas. Septiembre nueve de mil ochocientos dieciocho. Fray Ignacio Álvarez”.
Los Monarcas habían ordenado a sus exploradores hallar Comarcas dignas de elogio, una vez descubiertas conquistarlas y allí fundar poblaciones para colonizarlas. La Provincia de Maracaibo brindaba multitud de lugares que se ajustaban a esa demanda. Cabimas era una de esas locaciones que ofrecían ventajas para ser incorporadas al poblamiento provincial, así queda en evidencia en “El Manifiesto” de Fray Ignacio Álvarez.

En vista de que el manifiesto de Fray Álvarez indica que el establecimiento ya tiene sus primeras bases, el Obispo va a exponer ante el Gobernador lo justo de la solicitud del Reverendo Padre Álvarez y, exhorta al alto dignatario a tomar en consideración sus recomendaciones, y agrega la petición de que también se sirva conceder un territorio a esa parroquia. En su  comunicación del dieciséis de septiembre de 1818 el obispo dice:

“Acompaño a Vuestra Señoría el adjunto expediente iniciado para capilla pública en el sitio de Cabimas. Estuve allí en diciembre pasado para volver a animar la fundación y quedé convencido de la actividad de sus habitantes. La capilla es una pequeña iglesia ya acabada: Han hecho casa para el cura: concurrí a delinear las calles; y se hacen otras nuevas casas. En fin no dudo que en breve pueda ser una del las Poblaciones mejores de la Laguna. Pareciéndome pues justa la solicitud del Reverendo Padre Fray Ignacio Álvarez, que allí sirve, espero se sirva la erección de curato bajo el título de Nuestra Señora del Rosario, y límites de los lugares que habitan las personas empadronadas” (Nota: Ese territorio se  entrega en 1904). Llama la atención y no se puede pasar por alto las expectativas que tiene el Obispo sobre este nuevo centro poblado cuando expresa con convicción: “en breve pueda ser una de las Poblaciones mejores de la Laguna”. Ya se expondrá lo que hace Don Rafael Lasso de la Vega en consecución de esa meta.  

“El Manifiesto” es uno de los más hermosos textos del patrimonio documental de la ciudad de Cabimas. Y en el fondo muestra como la fundación de una población era tomada muy en serio, requiriéndose demostrar ante las autoridades de que se cumplía con las exigencias que los Monarcas habían expresado  necesarias para juntar población en un lugar. Cabimas era una «población ordenada» no fue un «pueblo espontáneo». Esta fue una fundación ajustada a las normas reales. Es una fundación de derecho.

En los próximos artículos se abordará la problemática que se suscita en las instancias de gobierno  en Maracaibo y luego en Caracas, lo cual perturba el curso que traía el evento fundacional, del mismo modo se expondrán,  las respuestas que los protagonistas de esta fundación dieron a ese extravío  del curso impecable que venía siguiendo ese hermoso proceso de construir iglesia y población. 

Fundación de Cabimas IV: Planteo urbano

5:47 Posted by Perro Senil.

Fundación de Cabimas IV: Planteo urbano


«Los 580» se empeñaron en la construcción de la capilla, debía ser de aproximadamente 11 metros de ancho por 24 de longitud, con altar mayor y secundario, presbiterio con gradas y pirlanas, nave central, púlpito, confesionario, pila bautismal, techo de tejas a dos aguas, con obra de carpintería de tijeras, tirantes y soleras, y paredes de bahareque anchas y vigas transversas entre muros, la edificación tendría de tres tercias de alto, con la puerta mayor de dos hojas y la puerta secundaria con aldabas. Todas las paredes encaladas.

Para el mes de mayo del año de 1818 ya estaba concluido el templo, pero no sólo estaba en el lugar esta edificación, tal y como lo prometieron estos pobladores construían otras casas. El Camino Real facilitó el inicio de las obras, puesto que esa vía sirvió para alinear las nuevas viviendas allí en “La Rosa”. La casa del cura la construyeron al lado de la Iglesia. Y el terreno dispuesto para la población fue despejado de malezas, abrojos y arboleda.

Fue crucial para esta fundación la donación de Don Calixto Nava, porque este vecino cedió  el terreno para la Capilla pública, y dotó a la Iglesia de suelos, bienes propios que llegaban por el frente hasta la playa y por el fondo hasta El Pedregal, sitio donde debía quedar el cementerio. Esa donación de tierras fue aceptada por Fray Ignacio Álvarez, siendo testigos de este aporte para la población los vecinos Ramón Borjas, Juan Bautista Neri y Juan Antonio Ochoa, todo se asentó en un pliego el 26 de diciembre de 1817. Y fue a partir de esa donación que echó a andar el proceso, que para el mes de mayo del año siguiente tendría ya gran adelanto.

Narra el Obispo el año de 1818 que “en mi transito para Trujillo, en mayo quede íntimamente convencido de la devoción y actividad de los fieles sus habitantes. La capilla es una pequeña iglesia ya acabada: Han hecho casa para el cura: concurrí a delinear las calles; y se hacen otras nuevas casas”. Todo permite suponer que cuando el Prelado colocó la primera piedra del templo el 25 de diciembre del año 1817, había dejado establecido, entonces, el área para la construcción de la Iglesia, dónde iría la plaza, y debió marcar las cuadras en el Camino Real donde se podían edificar viviendas, para que todo estuviese bien «ordenado».

Ahora en mayo del año de 1818, con toda la superficie destinada a la población libre de monte, el Obispo procede a delinear las calles de la planta original de la fundación. La plaza colindaba con la playa que daba al lago -era una excepción-, las instrucciones de las Leyes de Indias así lo recomendaba para las poblaciones costeras. La traza quedaba en cuadrícula, como lo disponía la Corona para sus ciudades, villas y lugares en América, que tienen esa disposición reticular con forma de damero desde Mendoza en Argentina hasta Caracas. En el sitio quedaba ahora la tarea de edificar con esa disposición regular y ordenada. La meta era el mes de octubre debido a un motivo religioso, por lo que las primeras bases de la población debían estar listas para el mes de septiembre. La fundación entraba en la recta final, llenando los requisitos contenidos en la “Recopilación de las Leyes de los Reinos de Indias”. La fundación era a la usanza española, era una fundación hispana. Fundar era ordenar bajo un paradigma que legitimaba las jerarquías y desigualdades de la época.

¿Cuál debe ser el planteo urbano que convenga en nuestros días para que Cabimas esté en los estándares de exigencias del siglo XXI y de una agenda de crear una nueva sociedad? Sólo con conocimiento histórico sobre el desarrollo del urbanismo como ciencia se podrá recorrer este nuevo laberinto con éxito, si  esos códigos no se decodifican Cabimas quedará esclavizada a los paradigmas realmente existentes del declinante siglo XX y mientras una época muere, no podrá nacer una nueva era. Este conglomerado debe ser convocado a enarbolar el lema de “Cabimas indómita y pletórica, por siempre” por quienes asuman ante los cambios una posición filosófica y científica, para que no sean cambios triviales sino vitales.  

La forma reticular dominó el diseño de las poblaciones que el Imperio español fundó a todo lo largo y ancho del continente americano -lo que ellos denominaban como Reinos de Indias-. El «orden» era el propósito paradigmático del diseño reticular, porque aquella época reposaba sobre los fundamentos aristotélicos que preconizaban “Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”, principio que creaba un orden. Aristóteles es el primer filósofo que utiliza la idea de las categorías, las emplea para clasificar la realidad, por ejemplo, en la nobleza existen categorías que crean una escala descendente: Monarca, Conde, Duque, Marques, Barón, Señor, Caballero, mediante las cuales la realidad social se  percibe como una jerarquía de diferentes, y que reúne a quienes ocupan la posición alta. La aplicación de esta filosofía llevó a una praxis, donde para guardar el orden se separan a quienes detentan esas categorías de quienes no tienen categoría, es decir, se apartan los desiguales, por ejemplo, la nobleza del común, donde estos últimos quedaban relegados en el espacio a los lugares reservados para la inferioridad. El ocupar en el espacio los lugares reservados para la superioridad, otorgaba reconocimientos y concesiones, lo que se traducía en privilegios y prerrogativas propios a la naturaleza nobiliaria. Los cambios de paradigma, entonces, implican un vuelco en la percepción de la realidad, lo que concede a quien la asume como su forma de pensar y concebir una mirada distinta, sí la concepción filosófica es revolucionaria, ésta puede orientar a una reorganización de la sociedad, de la humanidad y del mundo, y puede provocar una transformación del hombre. El paradigma que se utilice para refundar las ciudades, pueblos y aldeas tiene ese significado y esa importancia para este siglo XXI.     

Fundación de Cabimas III: Primera piedra

5:22 Posted by Perro Senil.

Fundación de Cabimas III: Primera piedra


El Venerable Padre Fray Ignacio Álvarez durante lo que resta de ese año de 1817 organiza la comunidad eclesial básica en función de lograr la erección de la parroquia de Cabimas, para los efectos procede a empadronar con prolijidad a la feligresía, indica los que están casados, viudos y solteros, si viven con hijos, sobrinos o huérfanos, si poseen criados o esclavos, indica la calidad de “Don” o “Doña” si esto aplica. El sacerdote censa la existencia de 107 casas en aquel poblamiento disperso que se extiende por la costa y los retiros, y registra un total de 580 habitantes. De ellos 85 aportaron una limosna para fabricar el templo, pertenecían a las familias: Lizardo, Vales, Sánchez, Andrade, Quiros, Maureira, González, Valbuena, Moronta, Ballestero, Ruz, Reyes, Montezuma, Cruz, Chirino, Velazco, Flores, Cobo, Arrieta, Abuto, Puche, Peralta, Galue, Díaz, Leal, Salón, Pedrajas, López, Pauque, Lubo, Capitillo, Regalado, Méndez, Ocando, Candela, Velásquez y Granadillo. Estos son, además de los que ya se han mencionado con anterioridad, los apellidos cabimeros de aquel tiempo y son «los pudientes» entre «los 580». 

Entre los 580 habitantes, entonces, están los propietarios de tierras y, aparte de este grupo de pudientes y de linaje,  están «los comunes». Para los que eran “Don” -en la fundación de poblaciones- se reservaban los mejores solares, es decir, los que quedaban en «el centro» o frente al Camino Real. Ese era un privilegio del que gozaban por su alta jerarquía, en aquella sociedad donde el sector dominante alegaba «nobleza». A estos connotados se les reconocía en los pueblos como «los principales», y en contraposición a ellos estaban los que denominaban despectivamente como «los comunes», quienes por su falta de "calidad" deberían seguir habitando en los caseríos o aldeas a menos que tuviesen un oficio útil para los del pueblo. La fundación, de hecho, servía para dejar relegado al campo a «los comunes», y convertir el espacio urbano en un escenario para las jerarquías piramidales existentes entre «los pudientes». La fundación era exclusión.

Ese escenario donde se legitimaban las desigualdades, el pueblo parroquial, debía lucir superior a los caseríos. De allí que la población que se fundaba se distinguía por su orden en manzanas, por el ornato de las casas de los propietarios, por la presencia de las instituciones y por la plaza como «escenario de las representaciones públicas». Pero lo más resaltante, era la Iglesia, ésta debía ubicarse frente a la plaza y al oriente de la misma y debía lucir resaltada. En 1513 el Monarca justificó esa distinción, ordenó “la más principal cosa y que con más diligencia se ha de hacer, es la iglesia, porque en ella se hace todo el servicio de Dios”. Y para el inicio de su construcción se reservaba un ceremonial y unos ritos apropiados para la ocasión. El templo, además, confería al establecimiento la categoría de «pueblo cristiano» -accionar adquirido en la Reconquista de la Península ibérica entre el año de 722 y 1492 y, que se traslada a América-. Fundar era cristianizar.

El día seleccionado para este acto -“la más principal y que más diligencia se ha de hacer” como es la Fábrica de Nuestra Santa Madre Iglesia- en Cabimas fue el 25 de diciembre del año 1817, día de la Natividad, en el cual se celebraron tres misas. El Obispo ese día fue recibido con todos los honores, y confirmó la congrua para el cura Álvarez y “a viva voz” los presentes asumieron unánimes ese compromiso. A continuación el programa fundacional disponía en estos actos  marcar el lugar de la plaza, plantar allí una Santa Cruz, bendecir el sitio y colocar la primera piedra de la Capilla pública, la cual  venía a ser la primera piedra del pueblo que se fundaba.

Causa estupefacción que en el  siglo XXI esta memoria histórica estremecedora por todos sus significantes políticos, sociales, culturales e ideológicos siga sin ser reconocida en esta ciudad moderna y petrolera. ¿Quién colocará en nuestros días la primera piedra,  para que estos hechos se rememoren y se profundicen para crear conciencia histórica? Las Autoridades guardan silencio acerca de la efeméride fundacional de Cabimas. ¿Habrá que recordarles que ninguna revolución cobra fuerza, sí la sociedad no desarrolla una conciencia histórica? Sólo aprendiendo a utilizar las fuerzas históricas que subyacen a los hechos, se podrán realizar cambios profundos en los ámbitos de la acción transformadora, si desprecian la historia o si la subestiman, sus objetivos no serán jamás los de las auténticos cambios. Colocar a Cabimas en perspectiva histórica nos coloca en el camino de su refundación. Cabimas en nuestros días cobra sentido si posee un proyecto histórico, sin éste no hay praxis posible. «Los 580» de aquel entonces la tenían y actuaron en consecuencia con ella.
En esta imagen se observa una hermosa Capilla de la época de la Colonia en la que destacan sus contrafuertes y la espadaña, armadura o campanario.

Fundación de Cabimas II: Los Don

5:17 Posted by Perro Senil.


Fundación de Cabimas II: Los Don

La obra más importante de la fundación debía de ser el templo, éste presidiría el curato o parroquia. El 10 de octubre de 1816 los vecinos de la costa de Cabimas por intermedio de su Comisionado de Justicia enviaron la solicitud formal, para que se les autorizase a construir esa edificación. En el Episcopado de Maracaibo, la petición la debió recibir el padre Nevot. En el escrito señalaban “Que habiendo venido Su Señoría por esta costa en donde denominan Punta Gorda, de unánime todos hicimos presente la referida necesidad de pasto espiritual, de lo que resultó que el Señor Ilustre indicase la necesidad del consentimiento del Gobernador, para que se plantase la Iglesia en el sitio de La Rosa que hace la medianía con poca diferencia a costa de todos los vecinos. Suplico la Licencia para inmediatamente poner por obra la fábrica mencionada. Juan Bautista Neri”. Este oficio fue acompañado por una lista de los vecinos y vecinas -85 en total- que aportaron la “limosna para la Fábrica de Nuestra Santa Madre Iglesia en el sitio de Santa Rosa en la costa de Cabimas”.

Para ese octubre de 1816 Don Lasso de la Vega andaba por Lobatera y Tariba. Estará de retorno en Maracaibo en febrero del año 1817. Se entera de que el encargado de la Diócesis, en su ausencia, había elevado la petición de la “Licencia” ante el Gobernador como Vice Patrono Real un 10 de octubre, autorización que el funcionario concede el 17 de octubre de ese 1816. En vista de este resultado, el Obispo nombró al Venerable Padre Fray Ignacio Álvarez para que se trasladara a La Rosa, para que allí realice esa importante misión eclesiástica, la fundación de curato.

«Los 85» de la limosna para construir aquel templo reunieron 400 pesos con cuatro reales y, lo que se obtenga, por la venta de la caña que va a cosechar uno de los vecinos; lo interesante de este grupo es que casi un tercio de ellos son individuos que en aquella época eran considerados como de «calidad», es decir, son blancos de «pureza», tal vez con linaje o abolengo, en síntesis eran «los Don», término que en los pueblos pequeños era llevado como un título, y a quienes las autoridades reales escuchaban sus peticiones. Dentro de esa categoría podían acceder, además, los poseedores de riqueza notoria. En esos rangos estaban en aquella lista de «Los 85»: Juan Bautista Albarado, Torivio Perozo, José de las Nieves Ávila, Francisca Tello, Guadalupe Borjas, Manuel Vera, Miguel Borjas, José Vicente de Ugas, Manuel Perozo, Diego Castillo, José María Guillén, Andrés Ugarte, Juan Antonio Ochoa, Candelaria Tello, Chiquinquirá Albarado, Félix Perozo, Ramón Nava, Félix Clavel, José María Neri, Eduardo Balbuena, Justo Prieto,  además, Bernardo Borjas, Juan Bautista Neri, Felipe Borjas, Manuel Castro, Ramón Borjas y Basilio Borjas, es decir, veintisiete personajes.  Lo que puede explicar la prontitud con la cual son atendidos por el Obispo y el Gobernador cuando solicitan Capilla pública, lo que se les concede -por supuesto- sí construyen establecimiento, a lo cual “se convinieron”. En conclusión: Los veintisiete de “El Pacto” vienen a ser los de «calidad o «los principales» o “los Don” de aquella costa. Los que se reunieron el 26 de junio de 1816 con el obispo en Punta Gorda eran la élite de aquel poblamiento. La fundación de Cabimas es, por esta demostración, un hecho elitista.
Este era el tipo de construcción típica que existía en el contorno de la plaza en la Maracaibo de 1816.

Fundación de Cabimas I: El Pacto.

5:01 Posted by Perro Senil.

BREVIARIO La Fundación de la Cabimas hispana (25 de diciembre de 1817)
Carlos Arturo Medina Sánchez

 
Fundación de Cabimas I: El Pacto
El Doctor Rafael Lasso de la Vega realizó visita pastoral el año de 1816 a la Costa Oriental del Lago, este litoral pertenecía a la Diócesis de Mérida de Maracaibo. Allí visitó tres parroquias: La Rita y Gibraltar en la costa y Siruma ubicada tierra adentro -con jurisdicción sobre Lagunillas y Tomoporo-. Cuando visita a La Rita tiene noticias por primera vez del “partido Cabimas”. Fue el 22 de junio del año 1816 que partió de Maracaibo rumbo a La Rita, y llegó allí a las 6.30 a.m. Tomó nota del padrón de la población, la parroquia tenía 1.341 habitantes, 702 corresponden a La Rita y 639 a Cabimas. El 25 de junio a las 5 de la tarde tomó rumbo al Hato de Don Blas Hernández, para visitar allí su oratorio. Luego continúa hacia Punta Gorda -uno de los caseríos de “la costa de Cabimas”-, llega allí  a las 2 de la madrugada del día 26 de junio. Al amanecer le trasladan hasta el oratorio de Doña Candelaria Tello. Más tarde concurre a un acto organizado por el Comisionado de Justicia Don Juan Bautista Neri, donde veintisiete  vecinos le solicitaron erección de curato en aquella costa, el Obispo accedió a aquella súplica. Pero “Su Señoría Ilustrísima les previno que como diligencia previa debían proporcionar antes el sitio para construir un pueblo de nueve manzanas”. Los vecinos “A todo se convinieron” y le manifestaron que avisarían cuando tuviesen limpio el terreno que él demandaba, condición esta necesaria para bendecir aquel suelo, trazar la planta de la población y colocar la primera piedra del templo.
Don Rafael Lasso de la Vega a la edad de 66 años.

En La Rita, el obispo había conocido a Don Juan Antonio Ochoa quien le ayudaría a alcanzar esos objetivos fundacionales. En Punta Gorda el obispo, por información de aquellos vecinos, se entera que en el partido de Cabimas antes había existido un oratorio que perteneció a Andrés Borjas, miembro de una de las familias destacadas de ese conglomerado. Allí conoce, entre otros, a los Borjas, Neris, Tello, Ochoa, Capitillo, Arrieta, Quiros, Reyes, Lizardo, Castillo, Estrada, Moronta, Clavel, Matos, Ruz, González, Castro, Núñez… Apellidos que hoy en día llevan los cabimenses de abolengo colonial. Son los preclaros antecesores de quienes en nuestros días representan en alto a esta colectividad zuliana, como el gaitero “Neguito” Borjas, el pintor Nilsson González, el educador Aníbal Perozo, el Cronista de la Ciudad Pedro Estrada o el fundador del Centro Histórico Ramón Ochoa.
Neila Moronta Señorita Venezuela 1974 nacida en Cabimas pertenece a una familia local de ascendencia colonial.

Resumiendo, en Punta Gorda el 26 de junio de 1816 los vecinos de “las Cabimas”, encabezados por su Comisionado de Justicia, se reunieron con el Doctor Rafael Lasso de la Vega y su séquito clerical -los presbíteros Don Bernardino Uzcátegui y Don Juan Bautista Oberto y su Secretario Carlos Rubio-, y en ese  acto formal y oficial aprobaron fundar una parroquia de nueve manzanas -con plaza, templo, calles y Camino Real-, establecimiento que presidirá y representará a aquel poblamiento -disperso por aquella costa y por sus retiros- ante las autoridades superiores de la Provincia de Maracaibo. Es el día de “El Pacto” que dará como resultado la erección de Cabimas como población hispana. El hecho de que sea hispana, tiene muchas connotaciones históricas, en ocasiones nada halagüeñas, que se han de ir presentando sin titubeos a lo largo de este Breviario.

LA FUNDACIÓN DE LA CABIMAS HISPANA

5:35 Posted by Perro Senil.

LA FUNDACIÓN

DE LA CABIMAS HISPANA

(25 de Diciembre de 1817)

Cabimas, septiembre, 2011.
BREVIARIO




“La Fundación de la Cabimas hispana” es una publicación de “Casa Kupaiwa”.

Este Breviario está dedicado a un hombre noble y gallardo, digno representante de la Cabimas más genuina:

El Cronista de la Ciudad Don Pedro Ramón Estrada.

Quien siempre ha mantenido un criterio amplio y abierto sobre todos aquellos asuntos  que conciernen a la historia de Cabimas, animando con su presencia y su voz como profesional universitario a este conglomerado a realizar aportes sobre la historia local, consciente de que con la participación creadora del colectivo se enriquece la memoria de la gesta cabimense.


EPÍGRAFE
Para ser  historiador se requiere de preparación, rigor, imaginación y pasión, pero la historia de Cabimas exige, que el investigador no se desconcierte con lo paradójico de su laberíntico proceso, que no quede perplejo con: las modalidades del tiempo que aplican al caso, con el comportamiento involutivo de su cambiante espacio, con las dimensiones descomunales del contexto al cual hay que echar mano, con la terrible diversidad de categorías que emergen al someter a escrutinio su compleja  realidad, pero sobre todo, exige que no pierda la perspectiva de las poderosas fuerzas históricas que subyacen a los hechos en cada época y lugar de su existencia bimilenaria, o del interesante papel de los fenómenos que van tomando lugar en sus enrevesados acontecimientos, o del valor de los tangibles e intangibles que participan en sus eventos intensamente simbólicos, o de las curiosos medios de que se vale la rica subjetividad participante para objetivarse en sus estrechos marcos, en fin, debe estar dispuesto a dejarse llevar por lo real maravilloso del errático viaje que se realiza al seguir sus huellas por un agreste paisaje, lo cual resulta para un científico social una aventura inverosímil y cautivante, donde la estética y el horror van esbozando el esplendente relato histórico local, en conclusión, esta historia paroxística demanda un discurso histórico que esté a la altura del caso que estudia, y no es fácil, porque Cabimas por siempre ha sido pletórica e indómita, en consecuencia, quien pretenda encargarse de narrar sus vivencias, debe armarse con las mejores herramientas y los más sofisticados instrumentos, para ser para ella un digno combatiente irreductible, si no quiere perecer en el intento de descubrir la calidad de su tiempo histórico.     

Carlos Arturo Medina Sánchez.
1° de agosto del año 2011.