Incomodísimo.com Abel

11:12 Posted by Perro Senil.

En este texto se seguirá el periplo de la gesta de Antonio José de Sucre como miembro destacado de la Orden de los Libertadores, con esa dirección, se irán entregando a los lectores extractos de los documentos que están incluidos en el libro titulado “De mi propia mano” del cual el Gran Mariscal es su autor. La presente entrega, “Abel”, consta de cuatro artículos. En esta indización se sigue el siguiente orden: Su primera acción fue la de crear la República de Cumaná, la segunda, la fundación de Colombia, la tercera, la liberación del Perú, la cuarta, la fundación de Bolivia y la quinta, consiste en su empeño para alcanzar la creación de la Gran Confederación Americana Caribeña, por la cual sienta precedente constante de ofrecer su persona y sus soldados para las múltiples misiones continentales y extracontinentales necesarias para que emergiera el Nuevo Mundo, es así como se ofrece/propone para: expedicionar contra el Imperio de Brasil –para que éste entregase a la república Argentina la Banda Oriental que le había usurpado violentamente-, la de incursionar contra el dominio colonial en Cuba y Puerto Rico, la de identificarse con la invasión a Paraguay para liberarla de una tiranía cruel que la oprimía y la aislaba, la de ir a México o a Colombia si el restaurado Fernando VII la invadía, la de navegar a la misma España si la metrópoli no aceptaba pacíficamente nuestra emancipación y, la de actuar contra cualquier otra potencia que amenazase a cualquier miembro de la Gran Confederación. También resalta en Antonio José de Sucre su disposición a fortalecer y consolidar lo obtenido y, en este sentido, de usar todos los recursos para impedir la división, disensión, fragmentación y desmoronamiento de la unidad y alianza de estos pueblos del Río de La Plata, Perú y Colombia –sin dejar nunca fuera de la mira a Centroamérica y México-.



Fundación Biblioteca Ayacucho, 2009. Caracas, Venezuela. Pp. 596.


I: De la República de Cumaná

 a la República de Colombia.

En el “mes de julio de 1812, segundo de la Independencia” se reúne en Barcelona la Junta de Guerra (Sucre, 2009: 3) para resolver lo que de oficio el Generalísimo ciudadano Francisco de Miranda expone ante el ciudadano gobernador militar de estas provincias, comunicación donde Miranda indica la necesidad que tiene tras su victoria contra los rebeldes corianos de grandes y prontos socorros, decidiendo el capitán del ejército de esta plaza y los jefes de los cuerpos –entre quienes se cuenta el teniente comandante de artillería e ingeniero Antonio Sucre- de que “se procediese inmediatamente el embarque de todas las tropas que se hallaban de la República de Cumana para el puerto de La Guaira (… ) dándoles armas y cananas (…) (id. 4)”, de esta expedita forma participa Sucre por primera vez en los asuntos que están más allá de su natal Cumaná, y lo hace con firme determinación de “acudir a la defensa de cualquier punto por donde sea atacada” la Confederación (id. 5). En los siguientes párrafos observaremos cómo, no sólo sale Sucre de Cumaná para los diferentes puntos de Venezuela –incluyendo en esa ocasión a Valencia donde estará como teniente al servicio del Generalísimo y al lado del coronel Bolívar en la toma de esa ciudad- , sino que acudirá a distintos puntos de Nuestra América y, dejará el precedente de ofrecerse a acudir presto a donde sea necesario, para garantizar la emancipación, independencia, libertad y paz de todos estos pueblos.



La gesta independentista se inicia con las ideas continentalistas mirandinas.


Sucre desde el año 1812 empieza a transitar un camino geopolítico que le llevará, desde este territorio que en este Acuerdo del 3 de julio de 1812 se denomina como la República de Cumaná hasta realidades territoriales cada vez más vastas, como es la misma Venezuela en toda su extensión, territorios que coloca como objetivos político-militares para la defensa de lo emancipado o bien para ampliar lo liberado. En esta oportunidad Sucre coloca como objetivo La Guaira, pero seis años después de estar combatiendo por su país con motivo del ascenso a grado de general de brigada de su amigo Santander, le escribe en agosto para expresarle su enhorabuena a este hombre que ha sido su compañero de armas en Venezuela y, también, para manifestarle su “deseo de rendir mis servicios a aquel país” (id. 12), es decir, en Cundinamarca. Ese anhelo se cumple después de haber estado en Trujillo, Venezuela, para el mes de noviembre de 1820 donde se logra el acuerdo entre el General Morillo y el General Bolívar de un Armisticio por seis meses y un Tratado de Regularización de la Guerra en el cual Sucre es el principal actor (ver 21/40), cumplido allí ese importante papel y de otros oficios que presta en ese entonces al servicio de la república, Sucre marchará a Bogotá, desde donde el 10 de enero de 1821 escribe al Libertador (id. 41), y para el 10 de mayo se encuentra ya en Guayaquil desde donde su Cuartel General dirige a San Martín una comunicación (id. 48).



General José de San Martín.


Para mayo del año de 1821 el General de Brigada Antonio Sucre desde Guayaquil, Departamento de Quito, participa a San Martín –quien está en la campaña de la liberación del Perú- de que va iniciar la campaña de Quito con la división del sur de Cundinamarca y con los hombres que se le incorporarán de esta provincia y, le desea “el triunfo de V.E. sobre los opresores del Perú” (id. 43). En septiembre de ese mismo año hace un balance de los diferentes escenarios en los que la campaña de Quito se encuentra –la situación, indica, parece que le ha de obligar a restringirse a defender a Guayaquil- y dice, “a fines de octubre el invierno hace a esta provincia inatacable” (id. 64) pudiéndose presentar la circunstancia de “que estemos obligados a renunciar a la campaña hasta el verano venidero que es junio (…) para entonces vendrían tropas selectas de veteranos de la República que a la vez que tomen Quito puedan ocuparse de la cooperación a la independencia del Perú” (id. 65) “El Gobierno ha pedido tropas al general San Martín, pero los negocios allá no andan en estado que él se desprenda de un solo hombre” (idem). Como es notorio en estas líneas, Sucre reafirma su deseo de continuar hacia el Perú después de que se libere Quito (ver. 49).

Un mes después, el 23 de octubre escribe a Santander y le manifiesta un plan: “Pensando que puede cogernos aquí el invierno, sin poder obrar contra Quito (…) es mi deber presentar a V.E. la ocupación útil que puede darse a esta división” (id 66) “Esta provincia es inabordable, después del mes de diciembre, y es casualmente la época, en que la estación de Panamá permite trabajar allí sin los peligros de las grandes enfermedades (…) Parece, pues, que debemos tomar un partido: (…) preparar una expedición a Panamá” (id. 67) y detalla con maestría la operación, diligencias y las condiciones políticas que le son favorable al movimiento en el Istmo, sobre esto último asevera que son “pueblos muy patriotas, incluso la capital, que desesperan por un apoyo para trabajar por la libertad de su país” (id. 68) “por consiguiente parece una bella ocasión de aprovecharla” (id. 67).

Las apreciaciones de Sucre resultaron del todo acertadas, el 10 de noviembre estallaba un movimiento de independencia en Panamá y varias ciudades se fueron pronunciando en respaldo a esa iniciativa y, para el 28 de ese mismo mes en acto solemne organizado por las sociedades patrióticas, el clero y contando con el apoyo del ejército que estaba dirigido por un criollo se declaran rotos los lazos que los unían a España. Para el 4 de enero ya se habían expatriado las tropas hispanas y retirado los barcos de la Corona, se había firmado un tratado de paz entre el nuevo gobierno y España y los panameños debatían las conveniencias de unirse a Centroamérica o al Perú o a Nueva Granada para garantizar la emancipación, la decisión final fue la de incorporarse al proyecto colombiano. En consecuencia, la expedición de Panamá propuesta por Sucre al gobierno de Colombia ya no era necesaria.

El 26 de marzo del año 1822 la Expedición Libertadora ha entrado a Cuenca –capital de provincia-, desde allí decreta como de primera importancia seguir las operaciones militares sobre Quito (id. 74), el 23 de abril del mismo año en su Cuartel general en Riobamba arenga a sus cuerpos de soldados de “¡Peruanos, argentinos, colombianos! La victoria os espera sobre el Ecuador” (id. 82) y entre el 3 y 17 de mayo ya sobre Quito seguro de la victoria agota las posibilidades “de ahorrar esta batalla en que de una y otra parte morirán (…) americanos” (ver 83/86). No logra este objetivo filantrópico y tiene que ir a batalla. Anunciando al mundo el 25 de mayo de 1822 de que “El Ejército Español que oprimía estas provincias ha sido completamente destruido” (id. 86) “A la vista del primer pueblo de Colombia, que proclamó su libertad, ha terminado la guerra de Colombia por una batalla célebre” sobre las faldas del Pichincha (id.87). Comprometiéndose los derrotados en la Capitulación a “no tomar las armas contra los Estados independientes del Perú y Colombia” (id. 89) debiéndose dirigir sus oficiales y tropa a La Habana y seguir luego a Europa (idem). Colombia como república controla un territorio político que se extiende por Panamá, la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador.

II. Libertar al Perú: En el laberinto de espinas.

La situación del Perú no es nada buena, Sucre le escribe en septiembre de 1822 desde Quito a Santander y le dice “las avanzadas de los cuerpos o correrías de los enemigos alcanzaban hasta quince leguas de Lima” (id. 104) y le cuenta, además, que en Guayaquil “algunos con un miedo sin igual (…) temen mucho el resultado del Perú” (idem). En enero de 1823 informa sobre Perú al mismo Santander “Respecto a la situación militar nada hay (…) y respecto de su situación política (…) están como nosotros el año de 11 (…) [puro] bochinche” (id. 127), en otras palabras, sugiere como necesario de que Colombia se involucre en la liberación del Perú. Aprovechando la misma misiva propone una nueva campaña, esta vez sobre Puerto Rico, dice “La noticia de Puerto Rico se ha corrido aquí; pero no se tiene ningún dato que la haga cierta. Sería muy útil despojar a los españoles de ese punto de apoyo para sus operaciones hostiles en cualquier evento contra la pobre Venezuela” (id. 128).



Puerto Rico y Cuba eran las más grandes amenazas para los territorios emancipados en el área del Mar Caribe.


Por fin, el 14 de abril de 1823 anuncia desde Guayaquil “Mañana me embarco para Lima: ¡Quiera el cielo darme fortuna! Voy (…) para arreglar las operaciones de la campaña de aquel país (…) Mi objeto esencial es dirigir las operaciones de nuestra división” (id. 133). Sucre, ya en Lima, está penetrado por una visión geopolítica, dice “nuestras miras francas (…) alejar la guerra de Colombia, por fruto de nuestros trabajos en el Perú” (id. 135) comisión de la que confiesa “tiene espinas” (id. 134) pues los hijos del país desconfían de las intenciones, “así que yo le dije [al Presidente Riva Agüero] que nosotros veníamos a obedecer y nunca a mandar” (id. 137). La campaña del Perú pues se convierte para Sucre en “una nueva empresa” (id. 146) y dice “la campaña tiene inmensas dificultades, pero sería pronto terminable obrando todos de acuerdo” (id. 143). A qué dificultades se refería, primero, “lidiar con un enemigo muy experto, que posee todos los recursos para la guerra, que es dueño de lo mejor del país y que está sostenido por 14.000 hombres” (id. 142), segundo, en el país hay que conciliar mil partidos” difícil de unirlos todos, habrán algunos que se vuelvan contra nosotros y en fin lograrán que aquí no se obre libremente (id. 141) y, tercero, “ha entrado en esta expedición el influjo de una compañía de comercio que todo lo puede” (id. 137), y entre otras cosas, acá se pretende segregar el Alto Perú del Perú y de Buenos Aires (id. 145). Razones por las cuales “El punto más difícil aquí es el nombramiento de un general en jefe que concilie tan encontrados intereses” (id. 145).

Los deseos de Sucre se cumplen, había insistido y argumentado por todas las formas la necesidad de que el Libertador de Colombia concurriese a salvar este Estado. Noticia que hará pública el 7 de octubre de 1823 desde su Cuartel general de Arequipa, donde se dirige a las tropas aliadas del Ejército Unido integrada por los soldados peruanos, chilenos, argentinos y colombianos informándoles que ha sido nombrado “S.E. el general bolívar por jefe supremo de las armas del Perú” (id. 188). Para Sucre la llegada al Perú del Libertador de Colombia estrecha “la causa de ambas Repúblicas y aun de todo el continente americano” (id. 191), concepción significativa, puesto que pone en evidencia la amplia y vasta noción de la americanidad que ha alcanzado en el Mariscal la gesta libertaria e independentista que están desarrollando.

La campaña “tiene espinas”, como ya lo había pronosticado Sucre en abril de 1823, para noviembre de ese año confiesa “que de mejor voluntad me iría a sembrar papas (…) por sacar el cuerpo de este laberinto complicado de negocios que hay en el Perú” (id. 203), todavía sentiría tantas otras (de las cuales deja registro de algunas muy ilustrativas entre noviembre y diciembre de 1823) que le producirían horror por la actuación de algunos imbéciles e insignificantes –la gentecita con quien lidiamos- (id. 203, 204, 206, 227)). En medio de ese laberinto en junio de 1824 dice “terminaremos esta campaña (…) y será un grande honor para Colombia libertar al Perú, cuando Buenos Aires, Chile y el Perú mismo abandonaron la empresa después de haber consumido sus inmensos recursos (… …) Libertar nosotros al Perú, será la obra de resucitar a un muerto (…) será un acontecimiento (…) más allá de lo que puede afirmar la independencia (…) Colombia tendrá una influencia poderosa en la política de América” (id.228). Y con esas grandes miras llega a Ayacucho y allí arenga a sus soldados ¡Viva la América Libre! (id. 242) “el número de sus hombres nada importa; somos infinitamente más que ellos porque cada uno de vosotros representa aquí (…) a la América entera con la fuerza de su derecho y su indignación. Aquí los hemos traídos peruanos y colombianos a sepultarlos juntos para siempre. Este campo es su sepulcro y sobre él nos abrazaremos hoy mismo anunciándolo al Universo (…) ¡Viva toda la América redimida!” (id. 243). Y el 9 de diciembre de 1824 participa al Libertador de Colombia, Dictador del Perú “los últimos restos del poder español en América ha expirado en este campo afortunado” (id. 244) y a sus soldados se dirige al día siguiente le señala “soldados españoles que vencieron catorce años en esta República, están ya humillados a vuestros pies” “habéis marchado en triunfo (…) vuestras armas las ha destinado la victoria para garantir la libertad del Nuevo Mundo” (id. 250). Ese mismo día dice a Bolívar “”necesitamos tener este ejército entusiasmado, y pronto para llevar el orden a Colombia, si fuere perturbado por partidos” (id 255).



La América Meridional eslabón central de la América Continental Confederada ya estaba liberada.


III: Fundar a Bolivia y crear la Gran

Confederación Americano Caribeña.

En febrero de 1825 el Ejército Libertador pasa a redimir las provincias del Alto Perú (id. 274) y el mismo mes reafirma el proyecto para esas provincias, señala “Las provincias del Alto Perú van a entrar en el goce soberano de sus derechos. Un corto número de tiranos (…) no impedirán que ellas se reúnan a discutir sobre sus intereses y decidir sobre su suerte” (id. 279). Ya en marzo Sucre anuncia desde La Paz en 8 de marzo “la campaña sobre el Potosí que voy a emprender (… …) No sé si esta en los intereses de Colombia alguna empresa sobre La Habana; pero me atrevo a indicarla, si es que se puede disponer de alguna marina con que protegerla” “este es un ejército capaz de todo: está bajo un pie de organización, de orden, de sistema, de economía, e instrucción, que creo buenamente que en nada diferencien de las tropas europeas” (id. 284). El 18 vuelve sobre “la nueva empresa” y la amplía, dice a Santander “De oficio he preguntado a Ud. Que se hace con este Ejército de Colombia después de que esté acabada la guerra del Perú. Si La Habana es objeto de Colombia podemos ocupar este ejército en tomarla (…) o en alguna expedición contra países españoles” (!!!) (id. 289) Los nuestros “son soberbios soldados y lo mismo la caballería (…) son muy brillantes (…) Son realmente magníficos” “En fin mi querido general, vea Ud. Que resuelve de nosotros: dentro de tres meses estamos aquí demás” “estaré disponible para ir a donde quieran mandarme, y mejor que a ninguna parte a La Habana, que yo veo como buena empresa” (id. 290). El 3 de abril de 1825 “con la muerte y la derrota de Olañeta vi concluida mi campaña del Perú” (id. 299) “nuestro triunfo ha sido, en cuatro meses, sobre diez y ocho mil hombres que formaban el Ejército Español del Perú (…) Ya no queda un solo soldado en todo el país, armado en defensa de los españoles” “6.000 hombres escasos han derrotado y vencido 18.000” “han traído sus armas en triunfo hasta Potosí “ “he escrito al Gobierno a ver si quiere que este ejército vaya (…) a tomar La Habana” y concluye su escrito con la feliz noticia “El Libertador me ascendió a Gran Mariscal” (id. 300, 301).



La ubicación geopolítica de Bolivia es estratégica en el continente sudamericano, desde su territorio podían salir expediciones expeditas a cinco naciones y hacia su territorio las campañas militares confrontaban serias dificultades.


Para el 11 de octubre de 1825 informa a Santander desde el Potosí “el pueblo ha recibido muy bien al Libertador” (id. 354) llegó una legación Argentina, el objeto pedir auxilios contra el emperador del Brasil “El Libertador les ha contestado que dar tales auxilios sería una declaratoria de guerra por nuestra parte al emperador (…) ellos deben ocurrir al Congreso de Colombia, al de Perú, y acaso al de Panamá (…) Yo he indicado al Libertador mis opiniones, creo buenamente que una guerra al emperador del Brasil no sería difícil en cuanto a quitarle las posesiones [La Banda Oriental] (…) pero que un rompimiento con el emperador alarmaría a los santos aliados y aún a la Inglaterra misma no lo vería bien (…) se deben tocar con dignidad todos los medios de conciliación para que el emperador devuelva lo que ha usurpado violentamente a los argentinos” (id. 355). Añade a ese hecho otro, cuando le confía a Santander “El Libertador parece que está en el proyecto de mandar una expedición de cuerpos del Alto y Bajo Perú a tomar el Paraguay, que sabe Ud. Que gime bajo el tirano (…) que tiene aquella provincia no sólo oprimida del modo más cruel, sino que la ha separado de todo trato humano (…) Dice el Libertador que hará ejecutar esta expedición si el gobierno argentino la pide” (id. 355, 356). Y el Gran Mariscal termina este oficio señalando que ha comentado al Libertador el tipo de soldados que deberían llevar a Buenos Aires si les vamos a llevar auxilios, “este proyecto lo propuse al Libertador, pero como él no sabe lo que sucederá lo ha dejado así (…) Ud. Si lo tiene a bien, dé las órdenes” (id. 357). El 19 de ese mes en un brindis reafirma su voluntad de marchar “Si el ejército de Colombia recibe órdenes de su Gobierno, bajará del Potosí sobre los enemigos del Río de la Plata como un torrente que se precipita y arroja al mar cuanto se le opone” (id. 362).

El 12 de febrero de 1826 comenta a Bolívar el arribo de tropas a La Habana que sumadas a las de Puerto Rico pueden incomodarnos en las costas de Venezuela y señala “atrasarían mucho aquel país”, después dice “Veremos en qué queda la expedición de Chile”, “La guerra de Buenos Aires con el Brasil está abiertamente declarada” y pasa luego a indicar cuál es la situación, adelanto y previsiones de su servicio en Bolivia (id. 377/379, 381) en otra carta del mismo día ratifica su disposición de “tomar parte en la guerra del Brasil o en las cosas de Buenos Aires” (id. 382).

Escribe a Bolívar el 6 de junio de 1826 “No me ha sorprendido la reunión de los catorce mil españoles en La Habana, por que han llegado tantas pequeñas expediciones antes (…) Creo sí que vayan para México y no para Colombia; porque (…) encuentran (…) menos resistencia (…) y menos arruinado [el país] (…) en Colombia hallarán un territorio despedazado (…) y un ejército nacional (…) veterano, y que en cualquier parte destrozará un ejército de (…) españoles”, agregando Sucre a su comentario que, preferiría fuese tal expedición a Colombia porque pronto se acabaría “mientras que si va a México puede hacer progresos y luego dar mucho que hacer a Colombia y al resto de América”, además de que allí el clero es muy realista y han “pedido a Fernando VII expediciones al país (…) Ud. Cuente con nuestras tropas marcharán a primer aviso de Ud., y yo con ellas” (id. 406).

Liberando el Alto Perú, fundando y presidiendo a Bolivia, pidiendo actuar sobre Cuba y Puerto Rico, ofreciéndose para llevar auxilios a Argentina contra Brasil, sumándose a las iniciativas de Bolívar sobre Paraguay, mostrando su disposición de marchar a México o a Colombia, e incluso mostrando interés por la expedición a Chile, son acciones que muestran un Sucre con un imaginario que corresponde al amplio espectro de la Gran Confederación Americano Caribeña antes de que se fundara.

En julio de 1826 instruye a los diputados de Bolivia que han de ir al Congreso de Panamá, y el primer punto es –les insta- que se acuerde entre todos los países un pacto de unión y alianza ofensiva y defensiva contra la España, y defensiva contra cualquier otra potencia (!!!) (id. 422). En el punto once indica que se ha de “sondear al ministro británico sobre cuál es la verdadera política de la Gran Bretaña con respecto a los nuevos Estados de América”, y en el punto nueve instruye que “El objeto primordial de la liga de las fuerzas de mar y tierra que debe solicitarse ardientemente es: Defender cualquier punto de los aliados que sea invadido. Segundo. Expedicionar contra las islas de Cuba y Puerto Rico. Tercero. Expedicionar contra España (!!!), si tomadas estas islas no hiciere la paz con los confederados.

La determinación de Sucre es firme y entusiasta para septiembre de 1826, responde “A S.E. el general Bolívar” “En la carta del 13 me convida Ud. A la expedición a La Habana; no sólo la acepto por mil motivos (…) sino que la anhelo; creo que ella a un tiempo sirve a los intereses de Colombia y de la América”(id. 446) “si se resuelve la expedición a La Habana puede contar con el batallón y escuadrón bolivianos, anticipando avisos para equiparlos muy bien” “Bolivia franqueará su contingente de dinero en la expedición; y yo cuidaré de llevar conmigo dos excelentes cuerpos como Ud. Pide” (id. 448, 449).

Sucre para este entonces ya es un granconfederado novomundista.

IV Presagios: desmoronamiento.

Pero los nacionalistas, los patriotistas, los monarquistas, los conservadoristas, los realistas, los anglófilos y los pro norteamericanos de Nuestra América impidieron la construcción y erección de la Gran Confederación Americano Caribeña, para alborozo de las ambiciosas potencias noratlánticas y de las conservadoras oligarquías internas –ambos actores hicieron todo lo indecible por impedir tal asociación y triunfaron dividiendo/desmoronando-. Esto hace concluir al Gran Mariscal Antonio José de Sucre, en mayo de 1827, un abrumador fallo histórico “Esta América es un caos” (id. 459) y en julio de 1827 aclara el trasfondo de ese nefasto caos cuando acusa sin tapujos “Los periodistas parecen pagados por la Santa Alianza para dividirnos; o tal vez son los monarquistas que quieren ponernos en confusión para que la tiranía y el trono sean los resultados de nuestros sacrificios en la Guerra de la Independencia. Yo ni sé que hacer (…) lo más probable (…) me voy (…) [lejos de este] este barullo de la América” (id. 464). Pero lo más duro e incisivo que Antonio José de Sucre apunta es cuando dice “De todo lo que ha traído el correo, deduzco que esta pobre América va a ser la presa de todos los desordenes. El Libertador se marchará fuera probablemente y Colombia despedazará al momento, existirá pronto entre miserables secciones que a su turno serán desmoronadas en muy pequeñas partes” (id. 461).



El Gran Mariscal Antonio José de Sucre pintado por Pedro Centeno.

Todos estos clarividentes presagios que expresa el Gran Mariscal, como es sabido, se cumplieron hasta en sus puntos y comas: Bolívar y Sucre se marcharon y, el gran orden que se tenía previsto para la americanidad fue suplantado por el peor de los desordenes, el pacto de alianza que triunfó fue el que vinculó las tiranías que surgieron con las potencias imperiales emergentes, y peor que la temida monarquía que Sucre con horror presagiaba fueron aquellos caudillos de montoneras que retrogradaron a la América a sufrir una administración de países como haciendas y a gobernar a pueblos como peonaje. En cuanto al bolivarismo de la gran unidad y del «equilibrio del Universo», éste sería condenado por la historiografía del vasallaje a ser recordado como utopía, mientras que al monroeismo de «divide y vencerás», las élites de este continente se encargarán de que tome lugar prominente en la mentalidad y la cultura de los ciudadanos republiquetos. En la malhaya época que se inició pues, con esta gentecita, se sustituyó la genealogía de los republicanos mirandinos y a sus ideas americano caribeñas por las ideas escoria de las revoluciones de Europa y Norteamérica, es decir, se puso en marcha en todo este continente el proyecto reduccionista de los santanderianos y paecistas.

El novomundismo perdió terreno y lo que avanzó fue el neocoloniaje, todo retrogradó y como candela en la sabana el pensamiento americanocaribeñocentrista que se había venido perfilando como el máximo logro de esa guerra emancipadora fue convertido en pavesas.

Sucre formó su intelectualidad nuestroamericana entregando su amor y capacidad de lucha primero por la República de Cumaná (antigua Provincia de Andalucía), para luego dejar crecer desbordado este sentimiento y esa acción a Venezuela, Cundinamarca, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Puerto Rico, Cuba, Panamá, Chile, Argentina, La Banda Oriental, Paraguay, México, Centroamérica y “otros países españoles”. Sucre creció, creció, y con él crecía el Nuevo Mundo. Sucre y Bolívar fueron a final de cuentas en nuestra historia los únicos mirandinos que existieron en este continente, ámbito de una geografía humana que clama por su redención desde aquellos tiempos en que se redujo a sus aborígenes a la servidumbre y desde aquellos momentos que llegaron los primeros africanos para ser vejados como esclavos. Los polos distales del periplo sucrense fueron La República de Cumaná/La Confederación del Nuevo Mundo, entre esos polos está inserta su poética republicana.

El Abel de América reclama un lugar en los espacios de la actual americanidad activa que irrumpe incontenible en nuestros días, corresponde a la historiografía de la Nueva historia ubicarlo en una ajustada sindéresis en esa región de las ideas, porque es allí donde se confrontan los proyectos políticos que luchan para objetivarse en realidades inéditas.



Adán y Eva con el cadáver de su hijo menor Abel.


Personaje bíblico al cual evoca el Libertador al conocer el asesinato de Antonio José de Sucre:

Bolívar al conocer la noticia exclama “ ¡Se ha derramado la sangre de Abel!… La bala cruel que le hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida”.

Abel en hebreo significa hijo efímero.

La tarea pendiente: Crear el Nuevo Mundo.

ESTE LIBRO ESTÁ EN VENTA EN LA “LIBRERÍA DEL SUR” EN LA CALLE 72 MARACAIBO.

Incomodísimo.com “No es un lujo, es una necesidad,” pero…

9:00 Posted by Perro Senil.

“…las necesidades son producidas, al igual que los productos …”  (Karl Marx: Grundrisse)

Sí fuésemos a escribir un magnífico mito para la historia del capital, el texto diría que, el capital produjo en la historia de la humanidad un portentoso Big Bang, a partir del cual se dio inició a un sistema-universo que fue expandiéndose por el espacio cósmico, con la característica prodigiosa, de que por el curso dónde esta poderosa fuerza iba irrumpiendo se destruían las condiciones que creaban un estado de escasez y, se iban instalando unas dinámicas fuerzas que creaban las bases de la abundancia, en otras palabras, el Big Bang del capital daba inicio al fenómeno de la universalización de la riqueza y a la significativa erradicación del atraso, el estancamiento y la pobreza. Fenómeno onírico, que en su aspecto demográfico/geográfico se pudiese representar con la metáfora de la locomotora autorenovable, la cual una vez que es puesta en marcha, a medida que va avanzando va adquiriendo cada vez mayor poder de arrastre debido a que va incorporando ingeniosos artificios en su maquinaria, razón por la cual podrá ir agregando nuevos vagones, donde, todos terminaremos siendo pasajeros de la modernidad y del progreso, dejando así sin pausa y sin desmayo atrás los tiempos oscuros de la prehistoria humana. Pero lo que Karl Marx observó en la historia del capital en vez de ser ese expectante panorama fue más bien algo abisalmente alarmante y, el filósofo István Mészáros lo evoca y amplía en su libro de título muy sugestivo “Más allá del Capital”.



Libro del cual hemos seleccionado sólo una página para mostrar a los bibliófilos la riqueza que contiene esta obra para los debates de perfil alto en la presente actualidad planetaria.

El capital para lograr el deseado crecimiento económico, con su respectiva secuela de avances, progreso, bienestar y modernización debió adquirir una forma y un contenido intrínseco y esencial que lo orienta a la búsqueda de la expansión, tendencia ésta que por su exigencia de rebasar límites le hace a su vez irrefrenable, aspecto éste que en su actual fase de producción global plantea indudables problemas, sobre los cuales opina István Mészáros que es “obvio que los logros se obtienen a un costo muy elevado, en verdad potencialmente casi prohibitivos (Mészáros, 2001: 203)”. Es sobre este “costo muy elevado” en que se detendrá esta reflexión, porque se pretende poner en cuestión el paradigma de riqueza en que se asienta la modernidad y el progreso capitalista.

El capital para alcanzar nuevas cotas de crecimiento, para lograr “la continuada expansión de la escala de operaciones” (idem), recurre cada vez más al arbitrio de obtener el crecimiento mediante la creación de nuevas necesidades, es decir, el capital no se limita a producir productos, sino que se dedica más bien es a producir necesidades para ofrecer a partir de ellas nuevos artificios (por ejemplo: los multimedios portátiles o miniaturizados) y de este modo ampliar el mercado con una demanda incontinente, pero cuando esta vía se toma, el asunto se torna crítico, porque “lo que con anterioridad parecía ser lujo aparece ahora como necesario…” entrevé Karl Marx (idem.).

Karl Marx ante ese hecho, que la gente de nuestros días resume con su sabia expresión “No es un lujo, es una necesidad”, introdujo un «pero» frente a esa pícara afirmación, y ese «pero» es de una gigantesca importancia, porque por esa vía de crecimiento capitalista la crítica marxista avizora un punto crucial, un límite, una frontera que al ser rebasada provoca que la economía pase a ser su contrario, es decir, se convierta en despilfarro, en palabras más precisas, la economía se transforma en lo que la niega.

El dilema pues, que presenta la modernidad y el progreso capitalista a la humanidad, se traduce en términos coloquiales en un ¿economizar o despilfarrar? Es indudable que al seleccionar la opción «despilfarrar» la expansión y el crecimiento económico se reimpulsan, pero también es obvio que para la economía integral y/o holística esa opción es antitética (contradictoria) porque el costo es muy elevado.

Cuando lo que con anterioridad parecía ser un lujo y ahora es una necesidad surge la redundancia del consumo (ebriedad) y una demanda incontinente (obsesiva) que transforman al hecho económico en una potencial amenaza, puesto que ese consumo y demanda innecesaria se convierte en el modo de vida "normal", y es tal cosa lo que en nuestros días está sucediendo a escala global. Este tipo de riqueza caracterizada por una abundancia inane (fútil) lleva al sistema a su máxima expresión, pero de modo simultáneo marca el momento en que se alcanza el cenit de la producción (apogeo), fenómeno histórico que István Mészáros denomina como la consumación de la ascensión histórica del capital (idem), es decir, su extinción.



Filósofo István Mészáros, profesor emérito de la Universidad de Sussex, nació el año de 1930.

No es sólo la pobreza de los excluidos lo que amenaza al sistema capitalista planetario (con la cual la tradición asocia al marxismo), es sobre todo el paradigma de la riqueza que ha echado a andar y que una vez en marcha los controles jerárquicos del sistema no puede detener (irrefrenable) lo que producirá el colapso de la civilización que erigió el capital (es lo que en realidad plantea Karl Marx como el punto  crucial), porque esa riqueza entraña costos muy elevados para la economía holística e integral. Y por principio los costos finales son los que legitiman a la economía o la descalifican.

Cenit: Momento culminante o apogeo, después de ese momento viene el descenso.
Redundancia: Demasiada abundancia o repetición inútil (rebasa lo necesario, excesivo).
Inane: Vano, fútil, inútil.
Antitético: Realizar una afirmación contrariándola con la afirmación opuesta, es decir, sostener la tésis antagónica (antítesis) (Ejemplo: Esto no es economía esto es despilfarro). 
Abisal: La región más profunda del mar ("Lo que Karl Marx observó en la economía es algo abisalmente alarmante": porque en su región profunda entrevé que se transforma en su negación, es decir, en una forma de relacionar a los hombres entre sí y, al hombre y la naturaleza que no guarda relación con un metabolismo armónico. El metabolismo son las interrelaciones que son básicas para la vida, son sanas cuando garantizan la forma adecuada de crecer, reproducirse, responder a estímulos, liberar energía, recomponer enlaces, construir componentes, economía de los recursos, etc. ).
Expectante: Esperar con curiosidad y  tensión un acontecimiento (Del vertiginoso desarrollo histórico del capital lo expectante era el obtener de él, al fin, la liberación del hombre de la escasez, pero lo que se está obteniendo en su fase más avanzada es una enorme capacidad destructiva del patrimonio de la humanidad y del planeta, lo cual es de un costo muy elevado para el bienestar de quienes están incluidos como beneficiarios de este sistema económico).

REVISIÓN: Efectuada el 4 de agosto de 2010 (Versión II).


Incomodísimo.com Izquierda diletante

9:31 Posted by Perro Senil.

I Un sólo un izquierdista en todo el siglo XX: así sin adjetivos.

Al extremo opuesto de la «izquierda rústica» que aparece en el Medioevo europeo en medio de figuras como Maquiavelo, Savonarola y Juan Hus (de la cual nos habla Josep Fontana en Europa ante el espejo) está la «izquierda diletante» que nace en la Venezuela rentista petrolera del siglo XX con cimeros representantes como Domingo Alberto Rangel, Américo Martín y Teodoro Petkoff.

Y es precisamente Domingo Alberto Rangel (DAR) quien se encarga de retratar esa izquierda diletante, en un libro-entrevista que aparece en el mercado venezolano de grandes autores, con el título “El suicidio de la izquierda”. El periodista Ramón Hernández (RH) realiza con DAR un recorrido por nuestra historia, partiendo de la visión del país político que tenía el Che Guevara y teniendo por punto de llegada nuestros actuales días. En este reported speech se va mostrando cómo DAR respuesta tras respuesta va mostrando la izquierda real existente en Venezuela.

Lo primero que llama la atención a lo largo de toda la obra es que DAR sólo tiene palabras de elogio para Argimiro Gabaldón, razón por la cual en incomodísimo.com nos atrevemos a señalar que sólo hubo un izquierdista en Venezuela durante todo ese largo siglo preñado de grandes eventos políticos. Argimiro era una referencia popular incuestionable para estos revolucionarios como se infiere de las declaraciones chispeantes de DAR al avezado RH:

Pregunta RH: ¿Cómo se escogieron las zonas en las que se instalarían los frentes armados?

Responde DAR: Había casos evidentes, por ejemplo, la zona de El Tocuyo-Boconó (…) Ahí vivía Argimiro Gabaldón, que tenía gran prestigio entre los campesinos. Siempre residió ahí y estuvo dedicado a las actividades reivindicativas en beneficio del campesinado (Hernández, 2010: 28).

Y en otra parte de la entrevista DAR sanciona con ferocidad ese insólito hecho histórico -el de sólo un memorable izquierdista- cuando dice:

Pregunta RH: ¿Qué hizo al salir de la cárcel?

Responde DAR: Me fui a la UCV como profesor. Asumí las funciones inherentes a todo catedrático y volví a escribir en la prensa.

Pregunta RH: No colaboraba en la lucha armada.

Responde DAR: Ya no había lucha armada, prácticamente (…) La guerrilla no dio sino un caudillo: Argimiro Gabaldón, el único guerrillero con pasta de caudillo (id. 51).


Argimiro Gabaldón personaje inolvidable, sin duda, entre los «rústicos».


Argimiro Gabaldón es pues el único caso preclaro y prominente en toda nuestra historia contemporánea venezolana de la existencia de un izquierdista –así sin adjetivos- en Venezuela. Fuera de Argimiro DAR no tiene palabras de halago para ningún otro. No dudamos que existieron otros, pero de los rústicos, es decir, los que los diletantes no sancionan pero si condenan al anonimato y al espacio de la desmemoria. Los diletantes fueron políticos sin pueblo, entre quienes hubieron, sin duda, grandes figuras.

II Les enfants terribles or les enfants gatés: "era mejor escribir y hablar".

Este testimonio de primera mano que nos ofrece el diálogo de estos dos excelentes profesionales de la palabra se convierte en un libro exquisito que impacta desde su desconcertante título -“El suicidio de la izquierda”- hasta su última página, en él DAR lanza un fuerte escupitajo al mundo moderno y su pretendida gran civilización, cuando allí expresa:

Desde el primero de agosto de 1914 hasta el año 2000, el mundo no tuvo sino diez o quince años de paz, el resto fue de guerras.

DAR fue uno de los mejores tribunos que tuvo la Venezuela del siglo veinte, lo demuestra con comentarios como el que se acaba de transcribir, en él demuestra su preparación y su elaborada pasión, fue y es aún el más brillante y prolífico escritor de la izquierda venezolana y el maestro pour exccellence de quienes se forjaron como izquierdistas en esos tortuosos cien años. De allí que, no se duda, en colocarlo encabezando la lista de los enfant terrible que produjo ese proceso propio de una Venezuela rentista petrolera chapoteando en petrodólares.



DAR es el de lentes, en la composición gráfica están otros personajes resaltantes de lo que fue las FALN o Fuerzas Armadas de la Liberación Nacional, entre ellos Fabricio Ojeda.

La tragedia de estos diletantes, de los que DAR es uno de los más sobresalientes, es que nunca optaron por vivir en una barrio popular o en una aldea campesina, y compartir experiencias de todo tipo con aquellos por quienes decían que luchaban, en otras palabras nunca se molestaron en contrastar lo que leían en la literatura/bibliografía marxista/socialista con la realidad concreta que vivía la masa laboral en su cotidianeidad. Como teóricos y analistas académicos se dedicaron a la tarea de fundar, dirigir y hundir en el fracaso a partidos, movimientos, grupos y grupúsculos de la izquierda en Venezuela y, siempre terminaron por echar agua bendita -con el hisopo- sobre el catafalco donde reposaba muerta la revolución por sus propios hijos. El ejemplo pues, de Gabaldón viviendo en el campo y con los campesinos desde hace mucho tiempo, y construyendo allí un sólido lazo humano con los humildes de la tierra, no iba con el calzado de moda ni con la mentalidad de divus vanguardistas de estos enfants terribles o enfants gatés escribiendo con su hacer una historia en la realidad plagada de ingenuidades y elaborando con sus apriorísticos escritos una crítica ruborizada del sistema.

III Se tomaron grandes decisiones históricas de repente: Sin discusión !

La izquierda diletante era una fuente refulgente de conocimientos, no podía ser de otro modo, eran los divus vanguardistas de la revolución nacional echada por la borda. Para la nemotecnia de esta dura lección, se debe interiorizar que, ningún análisis político debe tomar una decisión porque vea una golondrina surcando los aires de la patria, ya que una golondrina sola no hace verano, como nos lo enseñó hace mucho tiempo ha el gran escritor Don Cervantes de Saavedra en su inmortal obra Don Quijote de la Mancha, frase sabia que se remonta en última instancia al esclavo Esopo, quien la sugiere en su fábula de “La golondrina y el hijo pródigo”:

Un hijo pródigo había derrochado todo su patrimonio y sólo le quedaba un abrigo. De repente vio una golondrina que se había adelantado a su estación. Creyó que ya llegaba el calor, y que por tanto no necesitaría más el abrigo, así que lo vendió también. Pero regresó el mal tiempo y siguió el invierno. Entonces, mientras paseaba, encontró a la golondrina muerta de frío. ¡Desgraciada! -le dijo- nos has dañado a los dos al mismo tiempo!

Con esa idea palpitando en la mente, queremos rememorar como la izquierda diletante se lanzó por la vía de la lucha armada en Venezuela. DAR guiado por el corpus de la entrevista que RH elaboró recorre esos recuerdos. Vamos a extraer a grandes líneas de DAR su j´acusse o la confesión de un pecador arrepentido contenido en este libro-testimonio: [Nota: Si en vez de RH aparece IC, esto quiere decir que Incomodísimo.com reelaboró la pregunta, en los reported speech estos arbitrios noticiosos son permitidos]

RH: ¿Ir a la lucha armada fue decidido en un congreso del MIR? DAR: No hubo congreso alguno, la decisión surgió espontáneamente. Se da casi sin darnos cuenta. Esa es la verdad histórica, no fue necesario razonar o discutir mucho (Hernández, 2010: 23) IC: ¿Fue una especie de panteón de divinidades? DAR: En reunión con el Che nos orientó en tres días, nos dijo que la vía de la lucha armada en Venezuela era un tremendo error y, nosotros acá en Venezuela en tres reuniones concluimos que había dos opciones: una, iniciarla de inmediato -indicado por Américo Martín-, las otra, empezarla en dos años, que era la posición de Simón Sáez Mérida y la mía- (id. 42, 43) IC: ¿Y se dio el debate si se iban por la vía de Simón y Domingo o por la que indicaba Américo? DAR: No. El MIR era un partido revolucionario que nació para alzarse (id. 49) RH: ¿Discutieron cómo escoger las zonas guerrilleras? DAR: No hubo esa discusión, eran evidentes (id. 28)RH: ¿Y los asesinatos de la policía? DAR: No recuerdo haber discutido eso (id. 28) RH: ¿Y el ataque del tren del Encanto? DAR: Fue un acto de terrorismo de Guillermo García Ponce, le dije a Simón “Vamos a reclamarle”, nunca averiguamos quienes lo ejecutaron (id. 34) RH: ¿La izquierda venezolana discutió sobre cómo construir el socialismo en el país? DAR: Aquí nunca se ha seguido un camino revolucionario paras nada (id. 59) RH: ¿Y hubo un movimiento guerrillero o esto es otro mito en la historia política del país? DAR: La guerra era pura habladuría, la lucha guerrillera era verbal. Había unos preparativos, pero no un alzamiento. Aquí no había absolutamente nada (id. 33) RH: ¡¿Discutieron para abandonar la lucha armada?! DAR: Si, entre Simón y yo discrepamos, la discusión se quedó allí, el MIR estaba desecho. Era demasiado tarde para discutir. Seguí una vida política activa en el universo de los grupúsculos de la ultraizquierda, en la universidad y en algunos sindicatos (id. 35) dando clases y escribiendo en la prensa (id. 51) todo fue como tiene que ser para un revolucionario …una dosis de locura quijotesca ….un completo estado de alienación ….pasión y fervor revolucionario ….vibración combativa (id. 49)



El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha alucinando.

Corolario: Una izquierda que no anda con el pueblo y que no cree que pueda aprender algo del pueblo, cuando pretende dirigirlo sólo lo lleva al precipicio, puesto que en su mente sólo hay espacio para deleitarse con la acción revolucionaria, de allí que por esa razón esencial -el deleite- sea una «izquierda diletante». De repente pues hicieron enormes daños al movimiento popular y, como en la fabula de Esopo, le echaron la culpa a la “Desgraciada” golondrina.

IV La revolución parte del trabajo de un grupo: “lo otro es un trabajo muy largo”.

DAR condensa el pensamiento de la «izquierda magnate» -pensamiento grupista, es decir, los super héroes-, vamos a recorrer esa concepción a través de unos extractos reveladores del autor que se está reseñando:

Un grupo de guerrilleros podía derrotar a todo un ejército e iniciar una transformación de signo radical (Hernández, 2010: 9) Un grupo de revolucionarios disciplinados y resueltos puede obtener una victoria rápida… bien orientados y bien decididos pueden obtener la más espléndida victoria en América Latina (id. 12) nos impresionó que un puñado de revolucionarios podía liquidar a un ejército en unos meses de lucha, para echar a andar luego un proceso de cambio que iba a terminar en el establecimiento de un régimen socialista (id. 15) el MIR se llevó a la juventud formada en las cárceles (id. 20) con ese partido de jóvenes y el PCV se formó un comité especial con plenos poderes para organizar la lucha armada, éste lo integraba Simón, Domingo, Guillermo y Pompeyo (id.29) Américo, Simón y Domingo decidieron la vía de la lucha armada para tomar el poder, Américo era del parecer de iniciarla de inmediato y Simón y yo en empezar a hacerla después de pasar dos o tres años de preparación, es decir, en nada (id. 42, 43) acordamos reunirnos con los cuadros del partido con los estudiantes, líderes sindicales y políticos para discutir la vía armada (id. 42) pero no hubo tal discusión, Américo se impuso porque presidía una facción organizada. DAR y Simón eran del parecer que era necesario para la fórmula revolucionaria un plazo de varios años para trillar el camino de la solidaridad armada (id. 15) que no duraría más de de dos o tres años, que era nada en la historia de un pueblo (id. 43) plazo en el cual se debía sostener una lucha ideológica con la derecha (id. 15) y tiempo para organizar los cuadros del partido, ordenar la estrategia, preparar mejor el combate (id. 43) y con los cerros armados bajar a destruir el ejército y la policía (id. 59) Se necesita pues para hacer la revolución una organización, un estado mayor y una situación que auspicie el alzamiento popular (id. 61).

DAR mismo se encarga de cuestionar esa guerra por combustión espontánea cuando le expresa a RH que:

“Ahí comenzamos con la abstención [se refiere a su posición ante las contiendas electorales], que ya era una ruptura con el orden político del país” y RH le riposta de inmediato ¿Entendió que su función era la de ser un teórico y no un activista? Y DAR le confiesa sin el menor empacho “No había fuerzas de izquierda organizadas; y organizarlas implicaba un trabajo muy largo. Era mejor hacerlo a través de la prensa, escribiendo y hablando que poniéndose a construir pacientemente algo que iba a tardar mucho en brotar” (id. 36).

A confesión de parte relevo de pruebas, la izquierda en Venezuela no fue una izquierda que asumiera esa paciente tarea de crear organizaciones populares revolucionarias y, no lo hace porque es una izquierda magnate que era incapaz de secundar el ejemplo de Argimiro el único izquierdista –así sin adjetivos- que existió en esos tortuosos cien años perdidos para la revolución venezolana.

En el libro de Ramón Hernández el Che Guevara expone su tesis acerca de Venezuela (pp. 37/42), donde asume una posición que contraría el deseo egocéntrico de los dirigentes de la elitista izquierda venezolana.

V La izquierda diletante es una «izquierda magnate»

Ahora ¿por qué se califica en este escrito a la izquierda diletante de izquierda magnate? Pues bien, resulta que los magnates en la época medieval eran la alta nobleza y, como nobles consideraban que era indigno para su condición social asumir los trabajos manuales, es decir, el ganarse el pan de cada día con un fatigoso trabajo era ocupación de plebeyos, es decir, propio de «los ordinarios». Creían que ellos, «los selectos», estaban destinados a ser la cabeza de la sociedad, esto es, ser quienes dirigen a los demás, porque para eso son los letrados, los pensantes y los cultos, en una palabra ser noble era ser un no-agobiado por las ocupaciones vulgares.

La palabrilla «noble», para tener claridad sobre lo que tratamos, nace de la observación científica de los metales, puesto que hay entre los metales «los ordinarios», como el hierro que se afea al herrumbrarse y, cuando no sufren ese terrible deterioro, desarrollan una patina que opaca su brillo como es el triste destino del cobre, y hay «los metales nobles» (!!!), como el oro y la plata, que se identifican debido a que son poco susceptibles de corroerse y oxidarse, lo que les proporciona apariencia de inalterabilidad, razón por la cual se les denomina con el apelativo de nobles.

Nuestra izquierda magnate es oro puro, brillante plata, sus líderes máximos son augustus, como divus son valores supremos, eso si de algo estamos seguros, su conocimiento no hace aleación con los «rústicos», es decir, con los agobiados por las tareas vulgares, la altura que les da el marxismo-leninismo les ubica a la altura descollante del Olimpo muy lejos de los mortales. Es inconcebible que estos insufribles megalómanos puedan sobrevivir en una montaña con los campesinos o en una barriada del cerro con los proletarios urbanos, porque su lugar es follar con los lujos y comodidades que ofrece el medio urbano, es pues una izquierda magnate, incluso en la connotación que tiene en nuestros días ese término, es decir, son los Bill Gates en este Siglo XXI, siempre lo máximo, el non plus ultra. En una palabra: “eso” no es izquierda, es una falsa izquierda, es un mito más de una historia contemporánea falaz y convencional.

 
Bill Gates.

El libro de Ramón Hernández constituye pues, el registro de un invaluable testimonio que en estas cuartillas no está recogido ni mediocremente, es indispensable su lectura para quienes estén interesados en el afloramiento -en el proceso político venezolano- de una izquierda sin adjetivos, es decir, sencillamente «izquierda».

Nota: En este libro DAR expone, entre otras muchas cosas de gran importancia, por qué en Venezuela la izquierda tiende a ser moderada y conservadora, y lo dice DARcon su inconfundible acabado literario de tallador de diamantes.




Incomodisimo.com Izquierda rústica.

6:31 Posted by Perro Senil.

I Tener un programa

En su libro “Europa ante el espejo”, Josep Fontana muestra cómo los historiadores de Europa han pretendido negar a “los rústicos” un papel en los intentos de construir una sociedad mejor en aquel continente. El arbitrio intelectual del que se valen en este asunto es la de presentar a la gente del campo y a los pobres de la ciudad, tal y como los captaban los clérigos y los nobles quienes veían al siervo, reducido a un monstruo deforme, ignorante y violento, capaz de las mayores atrocidades, sobre todo cuando se agrupaba. Construían pues un mito, el rústico era un ser malvado, vulgar y estúpido.

Lo real es que ante las graves crisis económicas que vive Europa feudal en su decadencia, no sólo buscan respuestas los poderosos para superarlas, sino que también los de abajo exploran soluciones, porque todos ellos sienten miedo de que con esas conmociones se llegue a acabar el mundo (Fontana, 2000: 80). Esa reacción política que se forma en el seno de los de abajo y que llega a adquirir objetivos muy específicos es lo que se denomina en este escrito como la izquierda rústica.

Lo primero que es necesario aclarar desde esta nueva mirada de la historia, es que lo que se pretende al decir izquierda rústica es mostrar el origen humilde de un pensamiento político, es decir, la manera que ven las cosas los campesinos en situación vulnerable y los pobres urbanos en condición precaria, a quienes la historiografía no les reconoce la capacidad pensante y, por tanto, les niega la autoría de programas políticos capaces de crear sociedades más justas y más igualitarias.

Fontana nos muestra cómo ante esos programas de origen popular los poderosos reaccionaron con furia desde el mismo inicio de las pugnas:

Se les estigmatizó como enemigos del orden social y los obispos lograron con ello que se aprobara en 1401 una ley que permitía quemar a los «herejes» (id. 79)

¿Cuál había sido su crimen contra el orden para merecer la hoguera?, el primero y capital fue el de querer “tener voz en las decisiones que afectaban a la comunidad entera” (id. 76), es decir, la de pretender querer formar parte del medio urbano, el pedir protección de los abusos de los terratenientes (id. 76), el desear pagar una renta módica por el uso de la tierra (i. 79), la aspiración de recibir la comunión católica con las dos especies (pan y vino)(id, 80), el estar en contra de la servidumbre (id. 81), el preocuparse por preservar al hombre de los trabajos excesivos, el desear participar en el gobierno municipal, el estar interesados en elegir a los «pastores» de sus parroquias (id. 82), el exigir tolerancia a las ideas y prácticas políticas y religiosas diferentes a la establecidas (id. 83, 88), el anhelar una sociedad más igualitaria y más evangélica (id. 88), el creerse con el derecho de reclamar lo que era justo (id. 82), en una palabra, al aspirar a legar una mejor sociedad a sus descendientes (id. 88), todo este programa fue convertido por la iglesia católica como defensora del orden establecido en pecados capitales que catalogaron como “herejías” (!!!) y que en razón de esto hacían méritos para aplicar la condena de la hoguera como castigo de esa disidencia.

II La reacción conservadora

Para las clases conservadoras, la de los poderosos, era inaceptable esa perspectiva de una «plebe» que pretendiera participar en el control de la sociedad, tal atrevimiento lo consideraron escandaloso y por tanto pecaminoso (id. 83), el resultado de esa intolerancia Fontana nos lo describe:

A mediados del siglo XVI esos sueños habían sido prácticamente liquidados. Un nuevo espectro había venido a aterrorizar a los europeos: el de ese ser rústico «vulgar, estúpido y malvado» que hacía peligrar el orden establecido. La imagen del enemigo a combatir era ahora la del «rústico», que abarca todos los matices de la barbarie, la ignorancia, y la bajeza que caracterizan al «villano» frente al «noble».

Defender esos sueños traía graves consecuencias, por ejemplo, Jakob Hutter fue apresado y atormentado en 1536 “Le hicieron sentarse en agua helada e inmediatamente después le trasladaron a un baño hirviente y lo fustigaron con vergajos; le abrieron las heridas, le echaron aguardiente en ellas y lo encendieron, dejándolo quemar”. Por esta vía hombres con formación clerical o filósofos o artesanos letrados que se identificaron con esas mayorías y con sus luchas reivindicativas sufrieron persecución y vivieron el terror.

Maquiavelo lo denunció, dijo que al prolongarse el conflicto de los artesanos y trabajadores florentinos de la lana el propio miedo de represión impulsó al sector más humilde, el de los asalariados, a ir más allá de sus demandas, y alimentó una conciencia social que les condujo a «descubrir» que la actuación de los poderosos no obedecían a la razón y, peor aún, se hacían obedecer por la fuerza (id. 77). Tan brillante observación de Nicolas Maquiavelo nos revela el origen histórico de la izquierda rústica, es decir, ésta pasa del plano reivindicativo al plano de la comprensión de la realidad política, es decir, cuál es la verdadera base sobre la que está construido el orden social.

“El movimiento comenzó en muchos lugares pacíficamente, tratando de obligar a los señores a negociar, con la seguridad que le daba a sus miembros la convicción de estar reclamando lo que era justo (id. 82)”.

Pero la respuesta de los defensores del orden establecido fue brutal:

El sacerdote Martín Lutero creador del movimiento protestante –conocidos hoy como «los evangélicos»- se apresuró a condenarlos y a pedir a los príncipes que castigasen a esas «hordas campesinas de ladrones y asesinos». Su movimiento protagonizó el asesinato de mujeres y niños anabaptistas, colaborando con ellos los católicos (id. 83).

El filósofo Erasmo de Rotterdam perteneciente al naciente movimiento del humanismo cristiano vio con buenos ojos los movimientos populares y sus protestas, pero cuando aparecieron sus aspectos sociales no pudo ocultar su horror ante la perspectiva que la «plebe» pretendiese controlar la sociedad. La devoción de este movimiento consideró que aspectos sociales como el orden basado en la existencia de siervos y señores y la de magnates y humildes urbanos no debería ser cuestionado, porque el ideal cristiano predica el principio de la caridad, es decir, amaros los unos a los otros, de allí que no se podía forzar a los ricos a dar lo que no naciese de su propia voluntad, pues esto violaba la ley de Cristo (id. 83).

Teólogos de la talla de Thomas Muntzer que legitimó la rebeldía y la resistencia de aquellos movimientos populares al poner a Dios al lado de los pobres, fue decapitado. El calvinista Servet fue muerto en la hoguera, los anabaptistas sufrieron una feroz persecución y, los católicos y protestantes usaron contra ellos el terror de la inquisición. Wat Tyler que hizo la petición ante el Rey de que ningún hombre haga ningún tipo de homenaje fue asesinado y su revuelta aplastada (id. 79). Juan Hus, enemigo de la venta de indulgencias, acudió ante el concilio de Constanza, fue encarcelado y murió en la hoguera (id. 80).



Fraile dominico Girolamo Savonarola elaboró un proyecto democrático, según el cual la autoridad de distribuir los cargos residía en el pueblo por entero e hizo construir para ello la Gran Sala de los 500 en el Palacio del Gran Consejo del Pueblo. El corrupto y degenerado papa Alejandro Borgia lo condenó a la hoguera, como previó lo intento sobornar con un cargo de Cardenal que indignó al fraile. El 23 de mayo de 1498 se ejecutó y tardó en quemarse varias horas. Los restos eran sacados y devueltos a la hoguera repetidamente por los verdugos, a fin de que los savonarolistas no los trataran como reliquias. Todos sus amigos fueron torturados en los calabozos de la Inquisición (id. 77).

III Soñar con un proyecto

Hubo pues una expresión que pedía cambios en lo político, económico, social y religioso al cual la represión los obliga a cruzar la frontera, es decir, pasar de ser un movimiento pacífico a convertirse en revueltas campesinas y conmociones urbanas, donde el desencadenante de estos tumultos tuvo por protagonista al hecho de la negativa a pagar impuestos (id. 78). Es de hacer notar que grupos de clérigos, «curas pobres», se sumaron en estas escaramuzas a favor de los humildes, y también lo hicieron gente de formación como filósofos, teólogos, frailes y urbanitas (id. 79).

A este nivel de la lucha, líderes como Jhon Ball llegaron a exigir la libertad de toda servidumbre y a proponer incluso establecer una sociedad en que todo sería común y no habría diferencias entre villano y caballero (id. 79). La rebelión de Jack Cade tuvo por punto de partida enfrentar las exacciones señoriales, pero su propósito terminó siendo la de «destruir a los señores, tanto temporales como espirituales». Primero pidieron un nuevo Rey, y más tarde, que doce de los suyos gobernasen la tierra (id. 79). En la región de Tabor los fieles escribieron «En esta época no habrá ni reino, ni dominación, ni servidumbre» y todo será común, «nadie debe poseer nada propio (…) quien lo tenga comete pecado mortal». En la cultura pues de estos hombres la transformación social debería traer de acuerdo a las promesas evangélicas, «nuevos cielos y nueva tierra, donde habitará eternamente la justicia» (id. 81). La izquierda rústica en este estadio histórico se convierte pues en un proyecto de liberación integral y supera así su carácter reformista al radicalizarse o, como dice Fontana, “La revuelta fue esta vez más allá de las pugnas locales contra los señores para enfrentarse al gobierno y al sistema social en su conjunto” (id. 78).

Los conservadores haciendo gala de estúpidez, ignorancia, barbaridad, insensibilidad y bajeza fueron, entonces, quienes negaron a los rústicos -en plena crisis económica, agravada por la peste y catástrofes naturales- jugar un papel en la organización de la sociedad y la solución de sus problemas, pues estos movimientos demostraron tener racionalidad, coherencia y altos ideales que ellos mismos sintetizaron con esa frase irruptiva de nuevos cielos y nueva tierra ante la cual  es imposible no estremecerse.



http://es.wikipedia.org/wiki/Horda

http://es.wikipedia.org/wiki/Homenaje

http://es.wikipedia.org/wiki/Indulgencia

http://es.wikipedia.org/wiki/Siervo

http://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo (Población rural) Desprecio al rústico

http://es.wikipedia.org/wiki/Savonarola




Incomodísimo.com Fresa.

18:06 Posted by Perro Senil.

Una historia donde el sujeto de la historia es el movimiento popular pone patas arriba -diría Eduardo Galeano- a la historiografía tradicional, puesto que invierte la jerarquía de los participantes, colocando en la cima a los movimientos populares e indicando su frecuencia, intensidad, duración y calidad y, a partir de éste parámetro, evaluar la capacidad de respuesta de los demás actores sociales involucrados en el proceso.

Roberto López hace un recuento profuso de los movimientos populares en Venezuela desde el año de 1781 hasta el 27-F de 1989 (López, 2009: 11/16, 18, 20, 21, 32, 33, 37, 45, 49, 56, 57) y realiza una crítica implacable contra las reacciones precarias que la izquierda venezolana asumió (las cuales citamos al final de esta reseña) ante esas importantes insubordinaciones de las masas venezolanas que Roberto, en sus propias palabras, cataloga como generadoras de “una crisis histórica de enormes dimensiones” (id. 65).
 
Historiador Roberto López autor de “El protagonismo popular en la Historia de Venezuela”

López en su libro “El protagonismo popular en la Historia de Venezuela” ubica la aparición de la izquierda en Venezuela en los remotos años de 1812/1814, lo afirma cuando dice que existe “una fracción extrema entre los mantuanos (…) como lo era el grupo bolivariano” que había asumido un programa liberal e independentista (id. 26). Agrega, el autor, que ese proyecto en el camino se convirtió en el proyecto democrático burgués -bajo la Federación-, el cual requirió de muchos intentos históricos para llegar al fin instaurarse durante un breve período entre 1945/1948, hecho que ocurre bajo el gobierno de Acción Democrática (AD), de lo cual se infiere que éste partido plasma el ideal liberal de 1811 (id.46, 48) (!!! ¿lo que hizo AD en ese trienio es un logro plausible o un mérito deprimente?).

En cuanto a la derecha, este investigador, señala que en el año de 1928 las clases medias se empiezan a incorporar de manera significativa al movimiento popular, formándose con su activa participación los grandes partidos de ese siglo y, apareciendo bajo ese contexto histórico COPEI que surgirá de los sectores conservadores, pero que rompe con los patrones político tradicionales, convirtiéndose de ese modo en la nueva derecha (id. 46). Todos estos grandes partidos, según este analista, van a sufrir su debacle definitiva entre 1989 y 1998, década en la cual se generan reacciones y se desatan fuerzas que derrumban el poder de las élites que habían gobernado el país (id. 63).



Esta es una de las imágenes sobrecogedoras del “Caracazo” -o “Carajazo”-, desde la perspectiva simbólico-humanista.

En este libro se señalan también los escasos momentos en los cuales la izquierda real existente en Venezuela no actúa como una «izquierda incapaz», tarea de localizar esas célebres excepciones se la dejamos a los buenos lectores. Porque en este estudio lo que destaca son las verdades incómodas, que retratan lo que hemos bautizado como el revolucionario «fresa», es decir, al activista que se caracteriza por ser rojísimo en su discurso y blanco impoluto en sus quehaceres políticos -ya que se mantiene alejado de los miserables- . Se cita del libro de Roberto López los monumentales gazapos que comete la izquierda durante el largo proceso de transformaciones sociopolíticas que, la insurgencia popular venezolana ha adelantado, a pesar de la férrea resistencia de los conservadores y del deplorable apoyo de los revolucionarios fresa. Dice este crítico analista en su interesante libro:

la izquierda venezolana quedó desde 1989 como artículo de museo” (id. 57); “el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) repetía los viejos esquemas de la izquierda venezolana con sus tácticas mesiánicas” (id. 62); “el 27-F (…) la ausencia de esta izquierda [la de los partidos “marxistas”] en los sucesos fue notoria” (id. 59); “La lucha parlamentaria [en las décadas del 70 y 80] no resolvió la desvinculación de la izquierda con el pueblo” (id. 55); “[ en la década del 60] se demuestra cada vez más el desfase que existía entre las políticas de los revolucionarios y la realidad del país” (id. 53); “[En el año 58] estaban dadas todas las condiciones para promover un proceso revolucionario, pero los hechos demostrarán que no había organizaciones populares revolucionarias” (id. 50); “La táctica de los revolucionarios en 1958 reveló un profundo desprecio por las acciones de las masas populares” (id. 51); “Es evidente que la ausencia de una obra política por parte de Zamora explica sus debilidades teóricas; por ello tuvo que apoyarse en los intelectuales del liberalismo para darle contenidos programáticos a su revolución campesina y popular” (id. 40); “El levantamiento comunero de los andes [de 1781] tuvo indudablemente un carácter espontáneo (…) no había planes preconcebidos en cuanto al rumbo que tomaría el conflicto” (id. 9). [Para tener un diagnóstico sobre la «izquierda incapaz» léase las rojitas y azulitas de corrido (id. 31: la izquierda venezolana es incapaz desde la mismísima guerra de la independencia)].

En este arduo trabajo el autor registra también las acciones históricas de la derecha venezolana durante ese largo proceso de la vida nacional, se hace así mismo un análisis sumamente severo tanto del Partido Bolivariano -que gobierna la república desde 1819 hasta 1830- como de su inspirador y actor Simón Bolívar (id. 26/33), y como anexo se ofrece un estudio de la obra teórica de Laureano Vallenilla Lanz que ayuda a explicar la Guerra de Independencia. López pues cumple su cometido político con este trabajo, al realizar una autocrítica seria de la izquierda venezolana, ya que cuestiona sin restricciones de ningún tipo, las acciones que ésta tendencia política ha tenido en la historia nacional.

ESTE TRABAJO ESTÁ A LA VENTA EN EL PUESTO DE PUBLICACIONES Y LIBROS UBICADO EN LA PLAZOLETA DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL ZULIA.

El 5-J: de mito a historia falaz.

8:57 Posted by Perro Senil.

A) UNA SOCIEDAD  JERÁRQUICA, ANTE TODO

La «democracia» ateniense jamás pretendió ser igualitaria. Solón se había preocupado de «dejar, como antes, todas las magistraturas en manos de los ricos», y no le dio al pueblo más poder que el mínimo estrictamente necesario. La «democracia» por la que los atenienses luchaban significaba poco más que el privilegio que permitía a un pequeño grupo de ciudadanos con plenos derechos políticos «deliberar en asamblea los asuntos de estado…» (Fontana, 2000: 12)

Se emplea esta cita de Josep Fontana para mostrar las intimidades del 5 de julio de 1811 en Venezuela (El 5-J), el 5-J es una acción provocada por unas minorías privilegiadas que utilizaron el Congreso constituyente para deliberar exclusivamente en función de sus intereses. Y esto es así, porque es imposible obviar el hecho de que la sociedad colonial es una estructura intensamente jerárquica y, que en razón de esto, toda la actuación histórica de su clase dominante lleva esa impronta de una manera indeleble (1).


Perro Senil o "El Pege" autor de este artículo especial, mediante el cual el Blog Incomodísimo.com no se suma a la celebración del 5 de Julio de 1811.

Tanto el 19 de Abril de 1810 como el 5 de Julio de 1811 son fechas históricas del conservadurismo nacional, en ese orden de ideas, se disiente en este escrito de que en estos hechos existió un sector radical que determinó el curso de los hechos, se va a afirmar en este artículo que quienes deciden la independencia en el Congreso no pretenden producir cambios ni en la estructura social ni en la económica, sino sólo en la instancia jurídica, lo que equivale a cambiar todo para que nada cambie y, en ese sentido, sus actuaciones no tienen en absoluto ninguna radicalidad. Lo único que busca ese sector aristocrático, durante aquellos hechos, es dejar de sostener con sus tributos a un sistema español que ya no le ofrece ninguna ventaja o provecho (2), es decir, el dominio de España ya no les crea las condiciones para continuar acumulando riquezas, más bien amenaza con menguarla por varias razones, la primera, por la prolongada crisis en la que está inmersa la metrópoli desde mediados del siglo XVIII, la segunda, por la creciente ineficacia de la administración metropolitana sobre sus posesiones extracontinentales y, la tercera, por la fractura social cada vez más grave y amenazante en todo el imperio.

B) EN EL FONDO DE TODO: LAS TENSIONES SOCIALES

La realidad histórica pues, es que existe un colapso del comercio exterior del imperio español, el cual se viene desarrollando desde 1792 y que se prolongará hasta 1827, como es claro, este asunto genera problemas de mercado a las exportaciones de sus colonias y, por ende, provoca en las oligarquías periféricas una ansiosa búsqueda de salidas a esa situación que atenta contra sus intereses económicos .

Por otra parte, a la ya engorrosa administración colonial caracterizada por las proverbiales demoras y excesivos controles se suma la ocupación francesa de España, la cual con toda su secuela de hechos termina por paralizar la estructura administrativa del imperio hispano (3), asunto éste insidioso e insoportable para la Capitanía de Venezuela, quien tiene frente a sus propias costas las tentadoras y hermosas oportunidades de tener a la gigante proveedora de Inglaterra en la isla de Trinidad y Curazao, que le ofrecen a la oligarquía criolla halagüeñas perspectivas comerciales  y por ende buenas expectativas de incrementar las ganancias y multiplicar los intercambios.

Pero lo más urgente, para la clase dominante, era fabricar respuestas a los crecientes problemas sociales, porque el descontento de los sectores menos pudientes -los propietarios más modestos- y la ira de los desposeídos y explotados irrumpía con rigor cada vez mayor en toda el área que rodea el mar Caribe, donde a la vista de todos había irrumpido el mal ejemplo -para la mirada mantuana- de la revolución haitiana donde se había fundado una República Negra, amenazando a la oligarquía criolla que no tenía ninguna garantía de protección de sus intereses por parte de una España monárquica incapaz de controlar sus propios enemigos internos y externos (4).

España, pues, vive una profunda crisis que sus colonias americanas no quieren ni desean compartir, por lo contrario, quieren desembarazarse de ese pesado fardo, para poder estar en capacidad de sofocar los conatos de cambio social que se les pueda presentar acá en sus propios territorios. La crisis económica y administrativa venía creando una tensión social que, a todas luces, impide que el  5-J sea un movimiento radical. La política conservadora, por lo contrario, gira hacia la derecha, fenómeno que Fontana observa con meridiana claridad en la historia de la Grecia clásica.

Fontana en su lectura de los hechos helenos, muestra como aquellos griegos sometidos a circunstancias negativas procedieron a limitar aún más su programa democrático, porque bajo una crisis es cuando precisamente no se presenta el mejor momento para democratizar una sociedad, todo lo contrario, bajo esas condiciones adversas los sectores de poder se hacen más reaccionarios y, en ese sentido, giran más hacia la derecha y trazan estrategias para capturar el poder y, al mismo tiempo, mitigar el problema social. Fontana opina con respecto a la mítica «democracia» ateniense que:

Incluso este limitado programa «democrático» perdió vigencia cuando las dificultades económicas del siglo IV sumieron a Grecia en una situación de crisis que amenazaba producir un grave enfrentamiento social. Los griegos se encontraron divididos entre la propuesta tradicionalista de Demóstenes, empeñado en rehacer su unión en torno a la hegemonía de Atenas (…) y la tentación de unirse al Imperio macedónico (…) que podía abrir nuevos mercados y aliviar la tensión social (…) (id. 12).


Josep Fontana autor de un libro que Incomodísimo.com recomienda a sus lectocuriosos: "Europa ante el espejo".

C) MEDIDAS CONSERVADORAS PARA GESTIONAR EL CONTROL SOCIAL

Nuestros constituyentitas de 1811 que declararon la independencia de esta capitanía del imperio hispano, no eran  sujetos radicales, todo lo contrario, ellos tomaron dos medidas de urgencia que retratan lo que en verdad eran políticamente, la primera medida fue la de enviar a Curazao unos agentes de la recién fundada república, para que de allí salieran a buscar el apoyo de Inglaterra y de los EE.UU, con la finalidad de obtener de esas potencias los mercados que España ya no podía ofrecer y, en lo interno, se encargaron de divulgar el argumento de que Venezuela como territorio autónomo e independiente, debía hacer respetar su decisión de ser libre, de tal modo que esa idea sembrada en la mente del pueblo les permitirá crear una fuerza armada completamente justificada (5).

Como es obvio, ambas medidas del nuevo gobierno, están vinculadas con el urgente problema de «aliviar la tensión social», la primera, porque la salida de la crisis pasa por la realización de la producción en la esfera del mercado, lo cual garantiza el restablecimiento de la rentabilidad del trabajo productivo y la deseada mejora económica, la segunda, porque al enrolar en el ejército a los sectores populares que estaban en situaciones precarias se persigue ponerlos bajo su total control. En el caso de los más desposeídos y vulnerables, se busca, tenerlos bajo su mando mediante las claras y definidas jerarquías militares (donde la aristocracia pasa a ser la oficialidad) y, segundo, garantizar a esos sectores sociales, dentro de la institución castrense, el mínimo estrictamente necesario, tanto en lo que corresponde a su subsistencia como  a lo que corresponde al significativo decoro y, en el caso de los vecinos menos pudientes -modestos propietarios-se busca, primero, halagarlos con los rangos militares -lo cual se obtiene ayer, hoy y siempre con los prestigiosos y visibles galones y signos militares- y, segundo, concederles una paga.

D) LA CLASE CONSERVADORA  SE  AGLUTINA PARA PLASMAR UN PROYECTO

La clase dominante aquí en Venezuela se unió (nuestra historiografía indica que se dividió entre conservadores y radicales lo cual nos luce simplista), porque en el 5-J todas las tendencias -multiversas- logran la ansiada alianza y esto permite la unánime firma del Acta que sella sus compromisos de clase, salen pues avanti en esa segunda gran prueba y lo logran porque en las deliberaciones cristalizan un consenso sobre los pasos que juzgan que más favorecen sus intereses.

Cuando en el 5-J se rubrica el Acta, lo que se está refrendando y aprobando son varios acuerdos que tienen que ver con asuntos de capital importancia para la oligarquía criolla: 1. Triunfa el anhelo de una mayor autonomía para cada provincia, ésta pretensión queda refrendada al conceder a los terratenientes el derecho de que asumiesen la máxima autoridad de su territorio, 2. Triunfa la gran aspiración de Caracas, quien en vista de su enorme poder económico, esperaba desde su alcurnia que dentro de esa autonomía las demás provincias le concedieran el reconocimiento de detentar la capitalidad del nuevo estado y 3. Se impone la tendencia separatista -que los historiadores insisten en catalogar como un objetivo radical, pero que en nuestra opinión es un criterio construido con apresuramiento y ligereza-.

La tendencia separatista era enarbolada por quienes aspiraban a los más ambiciosos planes económicos, es decir, por quienes sueñan con la extraordinaria oportunidad de alcanzar nuevas cotas de acumulación de riqueza, y en vista a ese objetivo económico  logran contagiar con su entusiasmo a los demás congresistas al manejar el argumento de que, para que esa autonomía conquistada se sostuviese en el tiempo era un requisito sine qua non no tener la más mínima vacilación de llevarla hasta los terrenos de la “independencia de España”, pues sólo rompiendo ese nexo de dominación unilateral se podría vincular estos territorios a las potencias emergentes y de este modo salir de la crisis económica hacia la cual nos arrastraba hacia un pozo sin fondo el imperio hispano.

D) EL 5-J ES UN HITO HISTÓRICO DE LA DERECHA VENEZOLANA

Tales son pues los entretelones del 5-J o estas son las cosas que subyacen bajo los disfraces de esa terminología manida de «patria», «libertad», «independencia», «república» y otras retóricas a las cuales apela la oligarquía criolla como instrumentos ideológicos en esos momentos cruciales, donde se juegan la continuidad histórica como clase dominante. El 5-J es un hito sobresaliente de las decisiones políticas cruciales que la derecha venezolana ha tomado y asumido en la historia nacional como protagonista histórico(6).

Lo esencial al 5-J -se afirma y se enfatiza en este texto- es la reacción de la oligarquía criolla ante un fenómeno social creciente de carácter altamente conflictivo que amenazaba su estatus de poder. La aristocracia estuvo clara en algo, y ese «algo» consistía en que en la capitanía venezolana se observaba una definición cada vez más nitida de la fuerza de trabajo como el enemigo interno, pues estos sectores en la misma medida que se fue desarrollando la clase de los grandes cacaos o la ostentosa clase mantuana fueron sufriendo una desigualdad material cada vez más abismal y un trato cada vez más injusto, en este sentido, eran por su número y por su odio de clase un ejército que podía formarse por la vía espontánea en contra de quienes le victimizaban (7).

Es esa circunstancia objetiva lo que empujo a los patricios, por una parte, a dar el salto histórico del 5-J y, por la otra, a unir sus distintas tendencias enfrentadas entre sí, pero parece que la cementación no estaba bien fraguada, porque ocurrieron fracturas (simbolizadas con el padre Maya que se negó a firmar el Acta) que fueron mostrando lo que vendría a desatarse como un huracán en los años venideros: una guerra de muchas aristas que llevaría a involucrarse en este proceso global (proceso que no se puede reducir a una guerra civil, aún cuando la guerra civil sea la forma que adquiera esta confrontación), por una parte, al mundo que emergía y, por la otra, al mundo que se hundía, “progreso” que no se traduciría en avances significativos para las clases sociales más desfavorecidas ni aquí ni en Europa, porque allá fue traicionada la clase pobre por los revolucionarios franceses y aquí fue traicionada por los revolucionarios independentistas (8). Au mort d´ ancien regimé no alteró ni lo más mínimo a la sociedad conservadora, por que la lógica del capital "obliga a los grupos dominantes a pactar para defenderse de las apiraciones de los de abajo (Fontana, id. 43)".

En conclusión tanto la Historia oficial de ayer como la que hoy está en construcción es una historia fabricadora de mitos y, en ese sentido, es una Historia falaz. Es ineludible compromiso sustituir esa historia mendaz por una historia desenajenada. El historiador debe evadir la tentación de manufacturar propaganda ideológica, seducido por la oportunidad glamorosa de recibir la aprobación entusiasta de la estructura del aplauso de sus correligionarios. La historia no puede sucumbir a las pasiones circunstanciales del ámbito en el que es escrita.

(1) El error en el que se puede incurrir al analizar los acontecimientos de la independencia es el de ver aquellos hechos a través del discurso de Simón Bolívar, quien traza una visión del proceso que no alcanza ni siquiera Sucre a interpretar con cabalidad, como se infiere de los permanentes desconciertos en que Sucre entra en su relación personal con aquella monstruosa figura que él con acierto bautiza como «genio». Para evitar pues esos fallos propios de un aficionado, que busca el camino fácil para emitir opiniones, es necesario, ubicar el análisis en ese irregular tejido de actores que tumultuosamente echan a andar ese cataclismo que conocemos como la época independentista.

(2) Como comenta Fontana, pero con respecto ahora al Imperio romano y sus habitantes: “La economía romana decaía y se replegaba sobre sí misma, y menguaba entre sus habitantes la voluntad de seguir sosteniendo los costes crecientes de un sistema que les servía de poco (id. 23).”

(3) Fontana también trae a colación al imperio romano, cuando estudia su colapso, llama la atención sobre hechos que los historiadores no destacan para evitar mostrar los verdaderos factores de la decadencia, dice: “Para entender el colapso del Imperio de Occidente conviene que observemos la parálisis de la estructura administrativa central y las fracturas sociales que estaban debilitándolo (id. 23)”.

(4) España ya no les podía garantizar el orden interno dentro de aquel complejo cuadro internacional en el que la metrópoli estaba encallejonada, porque era frente a las demás potencias la parte más débil de la cuerda debido a la vulnerabilidad de su modeló económico.

(5) En “Banderas del Rey” Ángel Rafael Lombardi Boscán indica como sólo en la provincia de Caracas existía un muy modesto cuerpo militar, mientras que en el resto del territorio existían o muy pequeñas guarniciones en algunos lugares o eran provincias enteras donde éstas eran inexistentes, esto nos indica que en la tal "Capitanía" no existía en realidad un ejército (!!) y esto es razonable, porque a España no le podía interesar que una colonia dispusiese de una fuerza armada.

(6) Con la ocupación francesa de España y los efectos posteriores que trajo esa invasión se incidió con gravedad sobre la ya ineficaz estructura administrativa central de la metrópoli paralizándola con respecto a sus posesiones extracontinentales, obligando a éstas a asumir la soberanía que les correspondía y a gobernarse por sí solas, en ese sentido, la independencia fue forzada por las circunstancias objetivas y no por un grupo radical (la Sociedad patriótica).

(7) Los hechos lo pondrán en evidencia y obligarán a los mantuanos a retroceder, a rectificar, a revisar y a constatar que los acontecimientos se escapaban de sus manos, esto ocurre, por ejemplo, con los alzamientos de los negros de Barlovento que hacen recular a Miranda y sucede con el huracán que cabalga Boves que a duras penas hace obedecer a sus bridas y a la de un puñado de blancos que son sus lugartenientes.

(8) Lo que pretendía Simón Bolívar debe estudiarse capítulo aparte, porque su visión del proceso no se ajusta con exactitud a la de la oligarquía conservadora, ambos actores andan por diferentes derroteros, sólo coinciden en ciertas circunstancias de aquel proceso histórico donde las intenciones que subyacen a los hechos en realidad llevan distintas trayectorias. El proyecto del bolivarismo merece una meticulosa revisión, porque éste llega a desbordar la época donde se produjo y, además, la gigantesca personalidad de Bolívar merece esa gracia por parte de la crítica histórica. Los historiadores al enfrentarse a aquellos sucesos sucumben a la tentación de interpretarlos a través de los juicios que emite Simón Bolívar, renunciando de este modo a su propio aparato crítico.