Marchena II: Universos indígenas

22:11 Posted by Perro Senil.

MES DE SEPTIEMBRE DEDICADO A LA FUNDACIÓN DE CABIMAS EN INCOMODÍSIMO.COM


Juan Marchena Fernández. Desde las tinieblas del olvido (Los universos indígenas escondidos). Planeta, Venezuela. Páginas: 473.

Altas culturas y culturas impactantes

Comenta Marchena que la mirada de Don Juan de Castellanos es la del que encuentra en los universos indígenas un sentido propio que tiene sentido en sí mismo, dotado de circunstancias específicas que constituyen un orden natural netamente americano. Y agrega: Castellanos aclara, explica, razona sobre el por qué de las cosas; por qué eran así, funcionaban así, se comportaban de ese modo. Al fin y al cabo cuando escribe es un hombre de la tierra, un americano, por decisión propia. Cuando deja el testimonio de aquel mundo; y de su pérdida se lamenta: “los pocos baquianos que vivimos / todas aquestas cosas contemplamos / y recordándonos de lo que vimos / y como nada queda que veamos, / con gran dolor gemimos y lloramos”. Recordar le sirve para dejar testimonio, su testimonio (Marchena, 2008: 287, 288).

El catedrático Juan Marchena Fernández nos lleva de la mano por la obra titulada “Elegías de varones ilustrados de Indias” escrita por Don Juan de Castellanos. Esta labor la realiza Marchena con una magistralía impresionante por lo ciclópeo del arduo trabajo emprendido, la sabiduría que demanda y la muestra de erudición que requiere esa desafiante tarea.
Castellanos fue testigo del esplendor de las altas culturas, sus versos están plenos de referencias magníficas sobre la historia de aquellas sociedades. No es menos detallista ni se muestra menos impactado al referirnos la vida, las ciudades, las costumbres de los pueblos de la costa, de Paria, de los llanos, del “alaguna” de Maracaibo, del río Orinoco. No está dispuesto a considerar aquellos pueblos como bárbaros, para él, aquellas sociedades tienen sus normas, sus leyes, sus “policías” [Acepción: de orden y norma, “Vivir en policía” era vivir en orden, bajo normas], sus ritos, sus ceremonias, sus sistemas de autoridades, su “comunicación” y su “comercio”. Poseen sistemas similares a la escritura mediante jeroglíficos, historian las cosas sucedidas, mediante señales hieroglíficas y en mantas, y en cosas esculpidas, o en la cerámica. Castellanos admira su cultura material, sus viviendas, sus ciudades, sus templos (íd. 288, 289).

Don Juan de Castellanos autor del poema más extenso de la lengua española, la cual le llevó cuarenta años de labor continua. Su historia la llevó a esta forma literaria para alcanzar las verdades ocultas que sus contemporáneos no pudieron ver o no quisieron expresar. Y que él registra para evitar olvidos en las nuevas generaciones. Marchena guía por los senderos de las Elegías desde las tinieblas del olvido que Castellanos despejó, suplantando la visión difusa por una iluminación cenital que casi encandila por su asombrosa claridad.
El principal signo de civilización de aquellas sociedades era el importante grado de urbanización que poseían, Castellanos la enfoca mostrando un poblamiento que tanto en su existencia citadina como la aldeana es de prosperidad: “ansí las ciudades como las aldeas; / es gran provincia próspera, pujante, / de sal y bastimentos abundante”. Las ciudades eran siempre mágicas. Regiones pobladas de ciudades, como las tierras y ríos de Guayana, ciudades levantadas tras gruesas empalizadas, algunas de ellas hechas con árboles plantados tan próximos unos de otros que formaban una infranqueable muralla vegetal y natural. “No hallareis ancón ni seno vacío / de prepotentes pueblos y lugares / Tienen las más insignes poblaciones / en unas mesas llanas asentadas / debajo de los mamones / plantados por hileras ordenadas, / árboles de hermosas proporciones /Su vista da grandísimo contento Por montes, por sabanas, por oteros, / hierve la gente como hormigueros, / tierra de bendición, tierra sanía / desde Trinidad hasta los Caracas / En Tacarigua, que es un lago / tienen jardines, huertas y vergeles” (íd. 291 / 293).

Las descripciones de estas poblaciones se van intercalando en el texto -Elegías de los varones ilustres de Indias-: Lugar es deleitoso y extendido / con grandes plazas, calles y carreras, / por todas partes bien fortalecido / casas de armas, arcos reservados / Casas llenas de todos bastimentos, / generosas despensas y cocinas, / bodegas de bebidas peregrinas / de maíz y de piñas singulares” (íd. 293). “En un buhío tenían grandes atambores / Estaban estas casas en la vega / del río, que tenían cultivada / con crecidas labranzas” (íd. 294). Aguas arriba, por los llanos, hallan “cuatro pueblos dentro de la montaña / fortalecidos dentro de palenques. De otras poblaciones, sobreelevadas en el terreno “para protegerse de la crecida de los ríos / y los campos inundan avenidas, / viven en barbacoas bien compuestas / encima de los árboles tejidas” (íd. 294). Por la zona de Coro, también las poblaciones se hallaban encerradas en palenques” de palos gruesos, altos, bien hincados / apretados y muy fortalecidos” (ídem).
En el lago de Maracaibo, las viviendas son palafítica: “Dentro tienen los indios su cultura / de casas fuertemente fabricadas. / Son estas barbacoas soberados / para su defensión ingeniosos. / Allí tienen tugurios bien formados / y viven regalados y viciosos / agua les es refugio y es abrigo; / allí hacen mercado, ponen tiendas / y contratan sus bienes y haciendas. / Debajo de las cuales hay canoas / o navíos que tienen bien diputados / y se sirven en todos menesteres” (íd. 295). Estas casas del “alaguna” son en gran número / que causaban de lejos bella vista / y antes del dicho pueblo grande trecho / los rodea palenque muy bien hecho” (ídem).

Narra Don Juan de escarpadas poblaciones, enlazadas mediante caminos enlosados. “Lugares cuyas alturas se sube por escaleras, / escalones van hechos a manos, insuperables cuestas / que no pueden subir los pies humanos / de lajas grandes, anchas, bien compuestas / y en parte prolijísimas calzadas / no faltas de grandeza y de primores / y en los remates de ellas y recuestos / hay poderosos mármoles enhiestos” [monolitos rituales] (íd. 297).
En otra parte dice: En ese valle, las ciudades abundaban “de gente, curiosas la cultura / casas pajizas, pero de buen arte / que de caneyes grandes es la planta”; “Ciudad pajiza pero bien fundada / en una de sus plazas enlosada / y su hechura va triangulada / por cada parte cien pasos de frente, / y en las tres puntas, tres grandes caneyes, / moradas y aposentos de sus reyes / do suelen morar muchos de cosuno / eran pues estos tres de las esquinas / del rey, hijos, mujer y concubinas” (íd. 298). Y en una región de una gran cultura agrícola, las viviendas se hallaban dispersas entre los cultivos: “las casas todas bien aderezadas / con gran copia de huertas de frutales / maravillosamente cultivadas / grandísimas labranzas de yucales / y otras raíces de ellos estimadas, / que suelen ser regalos de personas. / Asiento limpio por cualquier vías, / campiñas espaciosas por los lados, / todas sus partes rasas y sanías / purísimos los aires templados” (ídem).

Cuenta Castellanos de habitantes que “vivían en el aire”, ciudades arbóreas, divididas por “barrios” (en función de lo tupido del bosque) y con viviendas fuertemente protegidas con mamparos de madera, troneras y escalas para subir “Tenían casas fabricadas / encima de los árboles fundadas / sobre fortalecidos soberados, / con vigas bien compuestas y trabadas / tienen pertrechos para su defensa / armas ofensivas / tienen una escala / amanera de puente levadizo / aquella fortaleza inexpugnable” (íd. 299).
Cuando no muestra estos portentos de poblamiento desconcertante, entonces, habla de provincias colmada de poblados, cuyas viviendas de palma le llaman la atención por lo bien dispuestas que se hallaban y el orden que establecían “casas de vistosa compostura / un pueblo de cien casas populosas / cuyos confines, campos y repechos / tenían buena copia de culturas” (ídem.). Describe una zona donde “habían treinta mil casas pobladas, /a dos y a tres vecinos cada una / de manera que la provincia toda / era manantial de naturales”; contaban  con un complejo sistema de canales de riego “porque los moradores curiosos / tenían regadías heredades / por acequias antiguas, y cursadas” (íd. 301). En donde la magnificencia es lo resaltante cuenta de palacios, señores, sirvientes, murallas y demás cosas portentosas (íd. 302 / 305).

Por lo que Marchena muestra y comenta es que no eran pues, pueblos bárbaros, era una vía civilizatoria encaminada en dirección distinta a la del Viejo continente, por desgracia aquel mundo mercantilista, cambiará el curso que seguía el Nuevo mundo y no pudimos saber cuáles pudieran haber sido sus desarrollos históricos hacia el que se avanzaba por ruta propia.
Caminos, templos, deidades y el gran Toy
Marchena señala que con Castellanos se sabe que las ciudades, pueblos, regiones, provincias, se hallaban enlazadas y conectadas mediante una compleja red de caminos, que Castellanos valora al narrar la cantidad de intercambios que se establecían incluso a larga distancia. Caminos no sólo en las alturas, sino incluso en los llanos “en tiempo de aguas anegada / do vieron prolijísima calzada / que fue de más de cien leguas duradera / con señales de antiguas poblaciones / y de labranzas viejos camellones” (íd. 306). Y se sabe muchas otras cosas:

Metales, caracoles, esmeraldas, coca, moluscos, sal, son trajinados entre regiones a veces a larga distancia (íd. 361). Entre las sabanas del interior y la costa circularon diversos y nutridos contingentes de productos (íd. 362). Los tejidos servían para los intercambios en la costa de Venezuela. “Ferias y mercados celebran / en partes señaladas “ (íd. 363). 
Esta red de caminos necesitaba de multitud de puentes, esparcidos por la geografía. Los indígenas escalas para remontar las laderas más empinadas. Lo siguiente que llama la atención a los conquistadores son sus templos: donde, se suponía hallar abultados tesoros. Pero Castellanos, lo que le llama la atención es su religiosidad (íd. 306 / 308). Es decir, muestra los caminos del espíritu de estas culturas impactantes. La naturaleza y sus manifestaciones eran objetos de veneración “reverencian a las sierras, / a las lagunas, fuentes y a los ríos, / a cuevas, a quebradas, a peñascos / y a plantas donde hacen sus ofrendas” (íd. 309). Y de transformaciones dicen “haber entrellos grandes hechiceros, / algunos de los cuales se convierten / en leones y tigres cuando quieren” (íd. 310).

Los templos y santuarios son indagados por toda la geografía en las Elegías: Orinoco arriba buscaban los españoles la “casa del sol” Hacia el país de los “timotos”, supieron de un templo, en la ciudad de Escuque “donde diversas gentes acudían, / y parecíales ser necesario / el descubrir aqueste santuario / Icaque se decía, y era diosa / que de bulto tenían retractarla / en casa de tres naves  espaciosa / de grandes y menores frecuentada. / Hacíasele fiesta generosa / (a tiempos y por días señalada) / donde sacrificaban gentes vivas / o de sus naturales o cautiva. El gran sacerdote de estos ministerios / entonces era Toy, gran hechicero, / el cual interpretaba los misterios / y sucesos de tiempo venidero” (íd. 311, 312). Castellanos describe la magnificiencia de la ciudad de Escuque con su prosa: “Las casas de grandeza tan pujante, / tantas y por tal orden y concierto / que no se vido cosa semejante / en cuanto por allí se ha descubierto” (íd). Escuque era lugar sagrado, era huaca para el universo indígena (ídem).
En la Guajira, buscaban otro templo donde se decía había un ídolo de gran valor “del ídolo de oro gran noticia” (íd. 313). Castellanos explica que en realidad, estos ídolos eran adorados no por sí mismos sino por lo que representaban, sus diferentes deidades, del mismo modo que los cristianos hacían con sus imágenes “saben que sus ídolos no tienen / poder para les dar lo que le piden / siendo como son obras de sus manos” (íd. 317).

En conclusión: Los universos indígenas no corresponden al opuesto semántico de la civilización europea, es decir, la barbarie, no, eran culturas muy complejas y muy completas con un alto grado de civilidad, como nos convence Don Juan de Castellanos. La tarea de Juan Marchena Fernández fue la de aflorar, mediante el extenso testimonio de ese baquiano de la crónica americana como lo fue Don Juan de Castellanos, los universos indígenas que ese ilustrado peregrino admiró sin reservas y salvó de que quedasen olvidadas en su gran dimensión e intensidad con sus inigualables Elegías. De no ser por Marchena esta obra no estuviese siendo tomada en cuenta como el testimonio sentido de uno de los primeros americanos, Castellanos salvó del olvido las sociedades que fueron destruidas y a los hombres y mujeres que con nobleza terrífica defendieron sus universos, es lo que nos señala desde su cátedra Juan Marchena Fernández en este libro excepcional “Desde las tinieblas del olvido (Los universos indígenas escondidos)”.

Marchena I: Historia terrífica

7:30 Posted by Perro Senil.

Juan Marchena Fernández. Desde las tinieblas del olvido (Los universos indígenas escondidos). Planeta, Venezuela. 2008. Páginas: 473.

Ambos hacen la guerra y esclavizan, pero no se semejan


Marchena se refiere a la conquista de América en el siglo XVI como historia terrífica, en la que los verdaderos protagonistas fueron la demencia, la crueldad, la desmesura y la inhumanidad, un tiempo de guerra brutal y desalmada. Sangriento drama en el que, hasta hoy, perviven los fantasmas del pasado (Marchena, 2008: 12).

Historia terrífica narrada por un conquistador y escritor Don Juan de Castellanos mediante 113.609 versos en sus “Elegías de varones ilustres de Indias” una de las denuncias más terribles contra ese tiempo de fuego y hierro que destruyó y arrasó un universo de culturas y sociedades en todo el continente americano, muchas de las cuales no conocemos por sus nombres y menos por sus hombres y mujeres (íd. 11, 13).

En este articulo mediante el cual se reseña el libro de Marchena sobre esa voluminosa obra de aterrador contenido, se pretende contrastar aquella sociedad -la española- con la que aquí estaba palpitando en cada rescoldo de esta geografía prodigiosa -las sociedades amerindias-, para los efectos, se parte de la premisa de que ambas practicaron la esclavitud, pero mientras que para una el fin era crear ricos, para la otra era una lógica que respetaba el principio de la equidad, es decir, donde se aplicaba al cautivo el precepto justo de «tu eres mío, luego lo mío será tuyo». 
Este era el rostro de nuestras sociedades caribanas, extendidas tumultuosas por el área del Caribe y por nuestro continente sudamericano. Su rostro era igual al del invasor, pero su rostro interno era absolutamente distinto, porque pertenecían a mundos que marchaban en dirección contrapuesta.

Las sociedades comunales aborígenes caribanas, guaraníes e incaicas fueron arrasadas por una historia terrífica que dinamizó la lógica brutal de la civilización mercantilista europea.

Durante dos años Juan de Castellanos –autor de las Elegías- siguió el mismo camino de aventuras que los demás conquistadores: saltar de isla en isla en el Caribe intentando hallar alguna que rindiese sustanciosos réditos, entendiendo por tales los obtenidos con el pillaje, el robo y el secuestro. En los años siguientes participó en el negocio de  «rescatar indios», que consistía en organizar reiteradas razzias sobre los pueblos costeros colombianos y venezolanos, capturar a golpe de chafarote, palo y espadazos a grupos de nativos -hombres, mujeres y niños- que, una vez encadenados marcados a fuego y embarcados, venderían como esclavos en islas antillanas que habían quedado por sus acciones despobladas. Allí los compradores de estas mercancías las pondrían a trabajar en las minas, los cañaverales o en sus estancias. Por supuesto que los que se resistieran recibirían crueles miramientos, a punta de lanza, ballesta o arcabuz (íd. 28, 154).

Castellanos estuvo en Coro, a la Guajira llego en 1544, allí procreó a su hija Jerónima (íd. 31, 32). Cuando el negocio de las perlas declinó participo en diversas “entradas” por las costas y el interior. En 1554 lo conseguimos en Cartagena (fundada doce años antes), tenía 32 años y llevaba 15 en América. En Cartagena abandona su vida de aventurero y hombre de armas, y decide ordenarse como sacerdote. Empieza, entonces, su labor crítica y ácida con la sociedad que emerge (íd. 35, 36). En 1561, abandona su cargo de Tesorero de la Catedral,  y marcha al interior como encargado del curato de Tamalameque, donde la sociedad local lo acusa de hereje por estar denunciando el maltrato de los indígenas (íd. 38). En 1562 es el cura párroco de Tunja, tiene 40 años de edad, allí se dedicará hasta sus ochenta años a narrar en “versos castellanos”  lo que vivió, lo que vio, lo que oyó, lo que sintió,  desde que pisó tierras americanas, “el discurso de mi vida” (íd. 39, 40). Castellanos muere en 1606 a los 85 años de edad (íd. 84).

En este discurso de su vida Castellanos muestra verdades incómodas, por lo que las Elegías fueron mal recibidas en España, e ignoradas con la sutileza del silencio (íd. 42). Su obra no fue publicada, fue víctima de censuras y de trapacerías, y su laberinto no fue visibilizado por quienes la comentaron. Marchena la estudia y busca el secreto que causó la repulsa y, encuentra en ella los mundos indígenas, revalorizados, enaltecidos, descritos y detallados. Y con luminosidad Juan Marchena Fernández dictamina: Este es el “joyel” que guarda la liturgia de escorpiones que conforma aparentemente las Elegías (íd. 87).

Castellanos narra que cuando a los naturales no los convertían en objeto de venta, entonces, en las mismas costas de tierra firme, en Cubagua o la Guajira, hundieron estos aventureros a los indios en la prosperísima riqueza de placeres. Y explica que esta nueva fuente de réditos consistía en extraer perlas del fondo del mar, donde yacían los ostiales. Se les obligaba a sumergirse una y otra vez, a profundidades de vértigo, en busca de las ostras perleras dormidas en los fondos de los arrecifes; indígenas que eran arrojados al agua con una piedra atada a la cintura, y a los que sólo izaban a la superficie cuando lograban hacerse con la pieza. Riqueza que transformada en fortuna era dilapidada en una noche entre los brazos de atractivas esclavas que ganaban para sus dueños lo que a puro pulmón los indios habían obtenido reventándose (íd. 29). Agotada dicha fuente se dedicaron después a entradas tierra adentro, donde en sus correrías continuarían sus pillajes, robos y secuestros en los negocios de mayor afrenta (íd. 35).

El resultado de estos desmanes fue la fundación de ciudades, como Cartagena, donde la apariencia, la pompa y el boato eran excusas y procuras para ocultar tanta sangre como habían costado la conquista de aquella región, así como para enjugar los sudores de los miles de indios esclavos que habían convertido aquel puerto en un pavoroso mercado de impiedad de una sociedad de arribistas y cambistas (íd. 36, 37).

Decenas de miles de naturales fueron así esclavizados sacándolos “Con grillos, con cadenas o tramojos”, los españoles tenían en esto su principal negocio. Pero a veces los propios indios los entregaban: “Que también entre indios se hacían asaltos, mataban, abrasaban, destruían, traían vivos; y aquellos vendían” (íd. 156, 157). Y es sobre este asunto es que el discurrir, se hace interesante, pues si de esclavitud se trata ¿eran ambos mundos semejantes? o el historiador avezado debe dar cuenta que una cosa era el Viejo mundo y otra el Mundo nuevo.

Castellanos no duda en aclarar este peliagudo asunto, nos dice que la esclavitud también existía entre los naturales, y que estaba regida por normas muy similares a las europeas: “Tienen esclavos para sus servicios de gente que en la guerra se cautiva, los cuales hacen rústicos oficios …Pero muerto su amo, como viva, es el esclavo del caudal entero y de mujer e hijos heredero” (íd. 355) garantizando  así la estabilidad de aquel universo basado en el principio de la equidad.

Entonces una cosa es la esclavitud bajo las leyes mercantilistas que tiende a arruinar a naciones enteras y, otra cosa es la esclavitud de las sociedades aldeanas igualitarias, como las de los superbísimos caribes, en la cual el interés común es la ley que predomina sobre los intereses particulares. Don Juan de Castellanos quien rinde testimonio de esas realidades sí vio la diferencia, en este sentido, siendo cronista alcanzó la perspectiva de un historiador avezado. La moraleja es que lo similar no debe engañar al que es cauto e imparcial testigo, en especial si se trata de la historia terrífica que destruyó los universos indígenas, para crear con nuestros indios reventados una Europa espléndida.
Los pueblos de lengua Caribe fueron el más importante obstáculo humano que se opuso a la conquista del imperio hispano al norte del continente sudamericano, sus pueblos por esa pertinaz y feroz resistencia son vituperados monstruosamente, en especial, por quienes hacen del paradigma civilizatorio europeo -ilustrado y moderno- un modelo de vida que se cree predestinado a ser impuesto universalmente. En la imagen se representa la extensión de los pueblos de lengua Caribe o karib, como se nota era un imperio.
Incomodisimo.com recomienda la lectura de esta obra de Juan Marchena Fernández como fuente de la historia de ese período, la cual va a lomo de las sociedades aborígenes, desde antes del arribo de los europeos hasta el momento terrífico de la aniquilación, suceso que se desata furioso bajo la acción esclavista que aquellos trajeron a estas tierras.
En lás siguientes reseñas nos acercaremos a nuestros suelos para empaparnos con ese torrente de datos donde se describe, comprende y explica a los actores sociales del universo escondido que latía con formidable pulsión en el Lago de Maracaibo, Coro, la Guajira y costas de Venezuela. Con esas verdades incómodas queremos salirle al paso a esa historiografía que menosprecia a nuestras sociedades originarias, para los efectos nos dejaremos guiar por ese baquiano y peregrino llamado Don Juan de Castellanos, uno de los primeros americanos y uno de los primeros etnólogos, antropólogos e historiadores que se formaron en medio de aquella mayúscula catastrofe -la aniquilación de los universos indígenas-. Hay que estudiar ese nuevo estadio de la historia portentosa (siglo XVI) de este continente prodigioso, para infundir alma a la la ideología de la dignidad que ha de impregnar a quienes viven, trabajan y combaten en defensa de estas tierras maravillosas, para iniciar ese camino la obra de Marchena es un invaluable.
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El mundo de Boff

6:37 Posted by Perro Senil.

"La columna semanal de Leonardo Boff” en Koinonia nos entrega el 22/07/2001  un artículo de antología intitulado: Frente a la crisis: cuatro principios y cuatro virtudes. Este escrito lo queremos compartir con todos los hombres y mujeres de buena voluntad que aún se resisten a ser devorados por este mundo al revés.

Frente a la crisis: cuatro principios y cuatro virtudes.

Goza de plena actualidad esta frase de Einstein: «el pensamiento que ha creado la crisis no puede ser el mismo que va a solucionarla». Es demasiado tarde para hacer sólo reformas, éstas no cambian el pensamiento. Necesitamos partir de otro pensamiento, fundado en principios y valores que puedan sustentar un nuevo ensayo de civilización. O si no, tendremos que aceptar un camino que nos lleva al precipicio. Los dinosaurios ya lo recorrieron.

Albert Einstein
Mi sentimiento del mundo me dice que hay cuatro principios y cuatro virtudes capaces de garantizar un futuro bueno para la Tierra y la vida. Aquí solamente voy a enunciarlos, sin espacio para profundizar en ellos, cosa que he hecho en varias publicaciones en los últimos años.
La capacidad de producir y de vender, de ganar y acumular nos puede convertir en individuos exitosos. Pero es el cuidado de los demás y de la naturaleza, el respeto por todo ser vivo o inanimado, la responsabilidad por todo lo que existe y la cooperación incondicional lo que nos hace seres humanos. El ser humano es belleza. La estética del comportamiento y de la conducta es una condición sin la cual cualquier adelanto, progreso, avance, cambio o transformación cambia todo para no cambiar nada.
El primero es el cuidado. El cuidado es una relación de no agresión y de amor a la Tierra y a cualquier otro ser. El cuidado se opone a la dominación que caracteriza el viejo paradigma. El cuidado regenera las heridas pasadas y evita las futuras. Retarda la fuerza irrefrenable de la entropía y permite que todo pueda vivir y durar más. Para los orientales lo equivalente al cuidado es la compasión; por ella nunca se deja abandonado al que sufre; se camina, se solidariza y se alegra uno con él.

El segundo es el respeto. Cada ser posee un valor intrínseco, independientemente de su uso humano. Expresa alguna potencialidad del universo, tiene algo que revelarnos y merece existir y vivir. El respeto reconoce y acoge al otro como otro y se propone convivir pacíficamente con él. Ético es respetar ilimitadamente todo lo que existe y vive.
El tercero es la responsabilidad universal. Por ella, el ser humano y la sociedad se dan cuenta de las consecuencias benéficas o funestas de sus acciones. Ambos tienen que cuidar la cualidad de las relaciones con los otros y con la naturaleza para que no sean hostiles sino amigables hacia la vida. Con los medios de destrucción ya fabricados, la humanidad, por falta de responsabilidad, puede autoeliminarse y dañar la biosfera.

El cuarto principio es la cooperación incondicional. La ley universal de la evolución no es la competición en la que gana el más fuerte, sino la interdependencia de todos con todos. Todos cooperan entre sí para coevolucionar y para asegurar la biodiversidad. Por la cooperación de unos con otros, nuestros antepasados se volvieron humanos. El mercado globalizado está gobernado por la más rígida competición, sin espacio para la cooperación. Por eso, campean el individualismo y el egoísmo que subyacen a la crisis actual y que han impedido hasta ahora cualquier consenso posible frente a los cambios climáticos.

Estos cuatro principios deben venir acompañados de cuatro virtudes, imprescindibles para la consolidación del nuevo orden.
El ser humano ofrece hospitalidad, practica la convivencia, desarrolla la tolerancia y comparte este mundo en comensalía con los demás seres vivos y con su especie. El ser humano es amical.

La primera es la hospitalidad, virtud primordial, según Kant, para la república mundial. Todos tenemos el derecho de ser acogidos, lo que se corresponde con el deber de acoger a los otros. Esta virtud será fundamental frente al flujo de los pueblos y los millones de refugiados climáticos que surgirán en los próximos años. No debe haber, como hay, extra-comunitarios.

La segunda es la convivencia con los diferentes. La globalización del experimento hombre no anula las diferencias culturales con las cuales tenemos que aprender a convivir, a intercambiar, a complementarnos y a enriquecernos con los intercambios mutuos.
La tercera es la tolerancia. No todos los valores y costumbres culturales son convergentes y de fácil aceptación. De ahí se impone la tolerancia activa de reconocer el derecho del otro de existir como diferente y garantizarle su plena expresión.

La cuarta es la comensalidad. Todos los seres humanos deben tener acceso solidario y suficiente a los medios de vida, y seguridad alimentaria. Deben poder sentirse miembros de la misma familia que comen y beben juntos. No sólo es la nutrición necesaria, se trata de un rito de confraternización.


Todos los esfuerzos serán en balde si la Río+20 de 2012 se limita solamente a discutir medidas prácticas para mitigar el calentamiento global, sin discutir otros principios y valores que pueden generar un consenso mínimo entre todos y dar así sostenibilidad a nuestra civilización. En caso contrario, la crisis continuará su acción corrosiva hasta transformarse en una tragedia. Tenemos medios y ciencia para alcanzar esta sostenibilidad. Sólo nos falta voluntad y amor a la vida, la nuestra y la de nuestros hijos y nietos. Que el Espíritu que preside la historia no nos falte.

Boff.

Leonardo Boff.
Condenado por Joseph Ratzinger a no predicar las verdades incomodísimas del Evangelio.
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GLOSARIO
Amical: Amigable.
Comensalía: Rito de confraternidad celebrado entre comensales, para compartir el alimento como práctica espiritual de la compasión.

RESUMEN DE INCOMODÍSIMO.COM
El pensamiento vigente no es la solución, sino el problema. Las reformas no van a cambiar el pensamiento. Se necesita ensayar una nueva civilización. Para que este ensayo civilizatorio sea una verdadera prueba, la sostenibilidad ha de reposar sobre otros principios y valores.  Un tetraprincipio basal se sustenta del cuidado inspirado en la compasión,  el respeto como la sustancia de la eticidad, la responsabilidad universal como la forma más hermosa de la amistad y, la cooperación incondicional como expresión de humanidad. El tetraprincipio se asume con valores virtuosos, donde la hospitalidad indica el deber de acoger a los otros y de no concebir que existan extra-comunitarios, el segundo deber es la convivencia con los diferentes y la de intercambiar con estos todo lo que nos complemente y nos enriquezca de un modo mutuo, el tercer deber es el de tolerar las diferencias del otro y defender su derecho a expresarse desde esa diferencia, y el cuarto deber es la comensalía abierta en la que se comparte los medios de vida que alimentan la tendencia humana de confraternizar. Existen las condiciones tangibles e intangibles para alcanzar con estas sencillas reglas una civilización que ofrezca un orden sostenible para la vida, la naturaleza, la tierra y la sociedad humana. 

Carson XV: Vastas fuerzas

6:38 Posted by Perro Senil.

Nos encontramos ahora en una encrucijada. Los caminos no son igualmente bellos. El que hemos estado siguiendo decepciona, porque las innovaciones que por él se obtienen nos conducen a un desastre. El otro recodo, camino «poco frecuentado», es nuestra única oportunidad para alcanzar la conservación de nuestra tierra (Carson, 2001: 213).

No podemos aceptar continuar por la senda de disparates, en la que la conseja es de que llenemos nuestro mundo de productos químicos venenosos. Para contrarrestar esa vía y el poder que ésta ha desarrollado se debe construir una vasta fuerza con el esfuerzo de aquellos especialistas que representan diversos terrenos del campo de la biología: entomólogos, patólogos, geneticistas, fisiólogos, bioquímicos, ecólogos, todos los cuales están vertiendo sus conocimientos e inspiración creadora en una nueva ciencia del control biológico (ídem). Con este río caudaloso de conocimientos se puede echar a andar una «conciencia» que nos permita transitar la «otra vía». Las vastas fuerzas de la naturaleza pueden trabajar en consuno con el hombre para construir un mundo amical.

Con esa ciencia del control biológico se está ensayando soluciones espectaculares como la «esterilización de los machos», mediante la cual la propia especie insectil se encarga de reducir su número, logrando que el bicho deje de ser una plaga. Para poner en práctica esta idea se construyó una «fábrica de moscas», encargada de criar artificialmente a estos insectos, la empresa así concebida es formidable por sus resultados, el número de huevos hueros en las posturas de las hembras saltó reduciendo la población que infectaba las heridas del ganado y causaba enormes gastos, los machos estériles hicieron una gran labor (íd. 215, 216). Pero si estas soluciones se implementan, los grandes fabricantes de insecticidas van a estar de muy mal humor, moviendo activamente sus lobbys en las esferas del gobierno. El Estado debe sustituir en esta tarea a estas empresas, pues las soluciones avizoradas a largo plazo restituyen los equilibrios económicos del sistema vida y la relación armoniosa entre el hombre moderno y la naturaleza eónica. Un mundo de ganancias-ganancias es necesario.

También se han ingeniado los científicos para elaborar un alimento que al ser consumido por ciertos insectos los hace estériles, pero todo esto se debe realizar con gran cautela para no obtener peores males de los que se obtienen con los insecticidas. Algunos de los quimioesterilizantes podrían alterar cromosomas y producir mutaciones impredecibles o ser cancerígenos. Todo esto nos indica que el mayor descubrimiento consiste en demostrar que estos nuevos productos sean verdaderamente inocuos  (íd. 217, 218).

Los propios insectos producen variedad de venenos y repelentes, así como sustancias que atraen a los de su propia especie. Esas secreciones se están estudiando y empezando a utilizar para el control biológico. Con las sustancias atractivas se están elaborando trampas que dan un gran resultado porque son muy selectivas las víctimas, es un auténtico cebo. Incluso el aroma que invita a un apareamiento está llevando a los insectos a intentar la cópula con los objetos que han sido rociados con esa sustancia olorosa (conocida por los científicos con el término de espejuelo), creándose así hembras espurias con objetos inanimados (íd. 218, 219).

El sonido también puede ser una advertencia o una atracción. Esos sonidos ultrasónicos sirven para alejar la plaga o para acercarla a un enrejado donde mueren. Un ruido puede constituirse en un agente de destrucción directa, matar, por ejemplo, las larvas de mosquito. Todos estos experimentos son los primeros pasos hacia conceptos totalmente nuevos de control insectil, con ellos las vastas fuerzas de la naturaleza trabajan en consuno con el hombre para lograr un equilibrio sano (íd. 220, 221).

El problema es que: “Los estudios de control biológico no están bien dotados… por la sencilla razón de que no prometen a nadie la fortuna que puede hacerse en la industria química. Se dejan para el Estado y para las agencias federales, donde los sueldos son deprimentes” (íd. 200).

Los insectos son dañados no sólo por virus y bacterias, sino también por hongos, protozoos, gusanos microscópicos y otros seres procedentes del mundo invisible (íd. 221). La importación de insectos exterminadores de un insecto plaga ha resultado también de gran éxito (por costos y efectividad), resultado después revertido cuando se sustituye esa solución por el empleo de insecticidas (id. 223). Ese es un vasto arsenal de armas (ver 224/227) que la naturaleza utiliza como resultado de un experimento complejo de control llevado a cabo a través de dos largos eones de tiempo evolutivo.

El insecto forma parte de un extenso tejido de vida [lo que Incomodisimo.com ha venido refiriendo a lo largo de estas reseñas como «sistema vida»] que en su totalidad necesita ser tomado en cuenta. Esa totalidad se está suplantando por terrenos agrícolas modernos que no se parecen en nada a lo concebido por la naturaleza (íd. 224; ver Nota N° 1). Ese terreno artificioso es el propicio y justo para vender los productos industriales. En vez de ese mundo depauperado que crea paradójicamente fabulosas fortunas, es necesario volver a incrementar los pájaros (íd. 224), para que se erradique el silencio que la Era de los Venenos provocó en las primaveras.
Esta imagen permite ilustrar la siguiente idea: Las vastas fuerzas de la naturaleza son energía pura y, debemos reconocer, que su mayor expresión visible en nuestro planeta de esa verdad cuántica es la primavera:
La Naturaleza puede perder su mundo silvestre, el colorido de la belleza de ese universo puede ser condenado al ostracismo, de ocurrir esa nefanda expulsión el hombre quedaría con un escenario desnaturalizado sin jardines. Esto ocurrirá indefectiblemente en este siglo sí la inconsistencia del ser humano permite que los agroindustriales en sus desafueros  sustituyan los mundos silvestres (selvas, bosques, praderas…) por una «agricultura desertizante»:

La primavera puede desaparecer sobre la faz de la tierra.

NOTA N° 1
Los terrenos dedicados a la agricultura moderna son el resultado de la labor de una «ciencia primitiva» que Rachel L. Carson no duda en catalogar como propia de la Edad de Piedra de la ciencia (íd. 227).



CON ESTE ARTÍCULO CULMINA LA RESEÑA DE ESTA OBRA QUE ES LA BIBLIA DE CABECERA DE TODO MEDIOAMBIENTALISTA CON CONCIENCIA HOLÍSTICA. Incomodisimo.com CUMPLE UNA VEZ MÁS CON EL DEBER DE AFLORAR VERDADES INCÓMODAS DE LIBROS QUE HACEN ÉPOCA.

Rachel L. Carson. Primavera silenciosa. Editorial Crítica, Colección Drakontos, Barcelona, España. 2001.

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Carson XIV: Insectos «duros»

7:20 Posted by Perro Senil.

La Era de los Venenos dio por resultado a la Era de la Resistencia. Los productos químicos producían aquí y allá razas de insectos que podían sobrevivir a las pulverizaciones y fumigaciones químicas. Y de buenas a primeras, el insecto se hizo refractario; era más difícil de matar. Muchos millares de acres de hermosos huertos fueron destrozados  por los insectos ahora indiferentes a las rociadas. Los insectos que poseen un arma de defensa y contraataque contra la agresión química  inauguraron la nueva Era de la Resistencia (Carson, 2001: 203, 204).

Antes de 1945 sólo alrededor de una docena de especies eran conocidos por haber desarrollado resistencia a algunos de los insecticidas, la resistencia empezó un meteórico aumento que alcanzó el alarmante nivel de 137 en 1960, y esto ocurrió bajo la aparición de sustancias más tóxicas y nuevos métodos de aplicación (íd. 204).

Los insectos enemigos se han robustecido precisamente con los ataques de los técnicos agrícolas, quienes ponen todas sus esperanzas  en el desarrollo de esa estrategia basada en venenos. No sólo los cultivos pueden afrontar las consecuencias de sus fracasos, sino también la propagación de enfermedades que afectan al hombre. Ese último tipo de insecto se ha hecho «fantásticamente abundante» (íd. 205, 206).

Los que sobreviven al ataque químico son los insectos «duros», lo terrible de esto es que después de unas cuantas generaciones, en vez de una mezcla de insectos fuertes y débiles, sale una población compuesta enteramente por ejemplares resistentes. Esto obliga a lanzar un nuevo insecticida y el costo del control de los insectos por medio de estos productos va creciendo rápidamente [lo cual incide en el alza de los precios de los alimentos producidos por la industria agroquímica y agro mecánica]. Las generaciones de insectos se renuevan en cosa de días y semanas (íd. 209/211).

En experimentos controlados se han colocado chinches sobre tela impregnada con insecticida, vivieron hasta un mes; pusieron huevos y las crías resultantes crecieron y prosperaron (íd. 210). Con el mosquito de la malaria se observó que los adultos estaban resistiendo en gran número bajo los puentes de las carreteras, edificios de las afueras, alcantarillas y follajes, aunque no se les veía en casas y establos donde se había fumigado, a los pocos meses podían posarse en paredes rociadas (íd. 207).

Rachel L. Carson es incisiva al respecto, dice: La vida debemos reverenciarla incluso aunque tengamos que luchar contra ella… Armas como los insecticidas  son prueba de un conocimiento insuficiente y una muestra de innecesaria de fuerza bruta. La humildad se impone; no hay motivo para que los científicos se ensoberbezcan al intentar guiar el proceso de la naturaleza (íd. 212).
La mosca doméstica siempre nos recordará la fortaleza de los seres vivos, mientras más y nuevos venenos aerosoles van formando parte imprescindible de nuestros hogares y ciudades, y nuestro entorno tóxico se hace cotidiano y normal, la mosca doméstica pervive al igual que otras plagas propias de la vida urbana y moderna sin dar muestra de desaparecer de la escena. Hemos alcanzado la curva óptima entre la oferta y la demanda, el aerosol no debe faltar en tu compra, para que estos insectos no se adueñen de vuestro ambiente, es decir, la amenaza debe persistir para que las ventas no decaigan, el precio de tal equilibrio mercantil es algo peor que el remedio: el veneno invisible que compramos todas las semanas y año tras año está sobre todos los objetos que tu y los tuyos manipulan en vuestros hogares, y pasa al medio  ambiente como un torrente asesino. ¿Existen otros medios de control de plagas que no sean químicos sino biológicos? Respuesta: a todo lo largo de “Primavera silenciosa” Rachel L. Carson va describiendo y explicando esos métodos y productos no contaminantes, más económicos y más permanentes. En los textos de Incomodísimo.com sólo uno que otro es mencionado, la adquisición de esta obra es insustituible si queremos estar verdaderamente informados.

Rachel L. Carson. Primavera silenciosa. Editorial Crítica, Colección Drakontos, Barcelona, España. 2001.

Carson XIII: Creando plagas

7:17 Posted by Perro Senil.

En el mundo de los insectos ocurren las cosas más improbables, dentro de su ámbito incluso se produce lo imposible. Por un proceso de selección genética lo «imposible» está sucediendo, los insectos están desarrollando familias resistentes a los productos químicos. Y por paradójico que parezca, los plaguicidas están convirtiendo a insectos que aparecían en sólo un número insignificante en muy numerosos, es decir, en una plaga (Carson, 2001: 191).
Monsanto es una de las empresas que aparecen en la "Lista Negra" de Greenpeace. Se dedica a la producción de agroquímicos y transgénicos. Se autodenomina como "Fitosanitaria", eufemismo que suplanta el vocablo de fabricante de «venenos».
Los plaguicidas debilitan la resistencia del ambiente, es decir, el poder que tiene la naturaleza para limitar a las especies, cuando esto ocurre algunos insectos muestran la capacidad explosiva que tienen para reproducirse. Las leyes naturales limitan, por ejemplo, al salmón, cada hembra de salmón pone varios millones de huevos, sólo sobrevive hasta la edad adulta el promedio necesario para sustituir a sus padres. Algo semejante ocurre con el resto de los animales y es patente con las plantas. La naturaleza crea un equilibrio y ese equilibrio es roto con la intervención invasiva del hombre de la Era de los Venenos (íd. 192, 193). El insecticida con el cual se ataca el gorgojo araña acaba también con la mariquita, el moscardón del agua y varias lagartijas que controlan el número de los gorgojos, como el gorgojo vive en colonias éstas se dispersan cuando son atacadas y se mudan de lugar, al hacerlo encuentran que sus enemigos han sido aniquilados y disponen ahora de más espacio para su especie y más comida, entonces, su poder de destrucción de las cosechas se incrementa. En consecuencia el daño a la economía del hombre y a la economía de la naturaleza es enorme, los insecticidas infligen graves pérdidas a la naturaleza puesto que esta para lograr los equilibrios debió tener descomunales gastos de energía (íd. 196, 197).
Empresas como estas apuntalan la Era de los Venenos.
Las industrias crean problemas de resistencia entre los insectos, la solución que ofrecen los técnicos de estas empresas es aumentar la variedad, el número y la potencia de los insecticidas (íd. 195). El resultado de estos patéticos esfuerzos es cada vez más «catastrófico», porque al tratar de eliminar un insecto, desencadenan el azote de otro mucho más destructor (íd. 197, 198).
La Bayer es otra de las gigantes que inciden en las grandes pérdidas económicas para la humanidad y la naturaleza. Conjuntamente con la Monsanto, la Syngenta, la Dow y la BASF forman el quinteto de las plaguicidas que pretenden crear un planeta estéril, donde las industrias de productos sintéticos consiguen su mercado ideal.

La solución de restituir a la naturaleza su poder controlador y de llevarlo a cabo utilizando sus estrategias, sus mecanismos y recursos se aleja de nuestro accionar ¿Cómo puede ser esto? Las más importantes fábricas de productos químicos están vertiendo dinero a chorros en las universidades para financiar las investigaciones de insecticidas. Esto crea interés entre los estudiantes graduados y atractivos cargos en las empresas. Los estudios de control biológico, por otra parte, no están tan bien dotados… por la sencilla razón de que no prometen la fortuna que puede hacerse en la industria química. ¿Podemos esperar que los entomólogos comerciales muerdan la mano de quienes les dan de comer? No ¿qué crédito podemos dar a sus aseveraciones de que los insecticidas son inofensivos? Ninguno. Lo que cierto es que no han resuelto el problema del control insectil. La rosada perspectiva falló al ponerse en práctica. De un modo u otro los insectos persistieron (el más célebre es el de la mosca doméstica, de la cual podemos esperar mutaciones indeseables), y en algunos casos reaparecieron causando daños mayores a los que se habían dado en tres lustros. Vamos de una crisis a otra. El fuerte aliado que tenemos en la naturaleza continúa siendo menospreciado y subestimado. Hay que usar al máximo el control biológico y el mínimo de los insecticidas. Los resultados con esta fórmula es una buena producción y a un precio mucho más bajo (íd. 199/202). Pero la reacción de los fabricantes y vendedores de productos agroquímicos ante esa actitud inteligente, la de restituir el equilibrio que la naturaleza es capaz de imprimir en la relación entre sus criaturas, es tóxica.
El Informe Greenpeace fustiga a estas empresas de dimensiones monstruosas:
Rachel L. Carson es clara en su posición, dice: Debemos cambiar nuestro modo de pensar, abandonar la actitud de superioridad humana y admitir que en muchos casos encontramos, en el medio ambiente natural, el medio de limitar las colonias de seres nocivos de un modo más económico que el aplicado por nuestras soberbias industrias (íd. 202).

Para incomodísimo.com la reflexión que subyace a este magnífico libro –“Primavera silenciosa”- es que: La humildad aunada a la conciencia ecológica y a la batalla global por un mundo sano permitirá descubrir y vivir el universo Holón. Mientras tanto lo que vemos ante nuestros ojos es paradójico, las gigantes de los insecticidas están creando plagas.

LIBRO RECOMENDADO:

Rachel L. Carson. Primavera silenciosa. Editorial Crítica, Colección Drakontos, Barcelona, España. 2001.

Incomodísimo.com recogió noticia de un reciente Informe Greenpeace:

Greenpeace señala que hay diferencias en el impacto que los productos de las grandes empresas dedicadas a producir fitosanitarios (Monsanto, Syngenta, Bayer, Dow, Basf) pueden tener en la salud humana o el medio ambiente, aunque “ninguna está libre”.

Según el ranking, Monsanto tiene la mayor proporción de pesticidas dañinos, con un 60 por ciento, pero debido a que su cuota de mercado es más reducida, los riesgos son inferiores a los que entrañan las producciones de Bayer o de Syngenta.
Bayer y Syngenta venden “muchos más pesticidas al año” que las otras tres, según el informe de Greenpeace.

La empresa con menos “puntuación negativa” de las cinco sería Dow, aunque el 39 por ciento de su producción sea, según Greenpeace, sustancias incluidas dentro de una “lista negra”, el mismo porcentaje que Syngenta.

Por productos, según Greenpeace, Bayer tiene el mayor porcentaje de insecticidas con sustancias potencialmente peligrosas (74 por ciento), al igual que Monsanto en herbicidas (90 por ciento) y BASF en fungicidas (80 por ciento).

Greenpeace ha manifestado que esta clasificación “prueba lo tóxicos que son aún los negocios de los pesticidas de las compañías líderes del mercado”.

Carson XII: Ironía y malignidad

8:21 Posted by Perro Senil.

Los agentes químicos del cáncer  se han atrincherado en nuestro mundo por doble ironía, la primera,  mediante la búsqueda del hombre de un género de vida mejor y más fácil, la segunda, porque es irónico que por falta de conocimiento sobre este tema la fabricación y venta de tales productos se reconozcan públicamente como importantes para la economía y el modo de vivir, cuando la realidad verdadera es que generan dolor con su pandemia de límites intolerantes -uno de cada cuatro norteamericanos muere de cáncer o ataca a dos de cada tres familias [íd. 175]- (Carson, 2001: 189, 190). Problema sanitario que arroja sobre las víctimas, sus familiares, las empresas y el gobierno gastos que en su totalidad son inmensos, razón por la cual inclinan la balanza a pérdidas en vez de ganancias en las cuentas nacionales, no así para quienes fabrican esas sustancias y para quienes la venden en un mercado de muerte.

Enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla, el paludismo se han erradicado gracias a estos adelantos tecnológicos, el control de las ratas ha creado un entorno más limpio en las ciudades y ha protegido las cosechas, muchos bichos que causan enormes pérdidas en las plantaciones o ganadería han sido controlados, y muchos nuevos materiales, fármacos y productos (como son, por ejemplo, los plásticos, medicinas y productos aislantes [íd. 184]) en la que participan esos compuestos, hacen más cómodo y versátil este mundo. Pero de esos productos, algunos, pueden causar cáncer por repetidos contactos con la piel, por inhalaciones o por ingestión. Esos productos químicos peligrosos han penetrado en la intimidad de todo el mundo… hasta de las criaturas por nacer. Tumores cancerígenos se empiezan a formar en plena gestación. Esta situación con los niños es perturbadora. Hace veinticinco años, el cáncer en la infancia era una rareza. Hoy mueren de cáncer más infantes que de ninguna otra enfermedad. Los hospitales para atender los niños con cáncer están empezando a ser establecidos debido a lo alarmante de esta situación (íd. 174, 175). Los tejidos en rápido crecimiento de un niño presentan las condiciones más adecuadas para el desarrollo de células malignas (íd. 184)

Seis plaguicidas  están clasificados como cancerígenos, la lista se prolonga si añadimos los causantes de leucemia, y aún pueden adicionarse más si incluimos los que causan este flagelo de modo indirecto. (Otros se convierten en cancerígenos al combinarse con otro producto químico o al entrar en interacción  con un agente físico [íd. 186, 187]). Lo monstruoso de esta realidad es que los fabricantes insisten en pedir que se acepten como «inofensivos» y soliciten un techo de tolerancia por ejemplo de 1 micrón por gramo para el elemento cancerígeno participante en la fórmula del producto (íd. 175, 177). Pero repetidas y pequeñas dosis de cualquier carcinógeno son más peligrosas que una dosis alta, esta última puede matar las células, mientras que las dosis pequeñas permiten una tasa de sobrevivencia, células que a pesar de quedar vivas quedan con daños que las pueden convertir en cancerosas  (íd. 182).

El problema es escabroso. Los efectos por lo general de los modernos herbicidas, fungicidas, insecticidas, raticidas y repelentes pueden requerir una parte considerable de la vida de la víctima para alcanzar el punto en que se manifiestan los síntomas clínicos. Se ha demostrado que se requieren de quince a treinta años, incluso más, para que se presenten ciertos cánceres. Una excepción es la leucemia, poco tiempo después del contacto, por ejemplo tres años, ha brotado ese cáncer linfático para sumar una nueva víctima a la escandalosa cifra que ya se registra de esta frecuente causa de muerte la cual va en franco incremento (íd. 178, 179). También es preocupante como algunos de los productos químicos carcinógenos  pueden crear células cancerosas dormidas, células en las que una irreversible malignidad quedará amodorrada, largo tiempo sin descubrir, hasta que finalmente, se convierten en cáncer declarado (íd. 183).

El descubrimiento de la ciencia moderna es la existencia de un «mar de cancerígenos», hallazgo desalentador cuando creíamos que se progresaba y se avanzaba hacia el bienestar, es decir, un mundo mejor y más fácil, la realidad es que los cancerígenos hoy impregnan nuestro ambiente afectando a dos de cada tres familias y a uno de cada cuatro habitantes (íd. 188). En este «gran negocio» algunos se han transformado en magnates y viven en un mundo no sólo mejor y más fácil, disfrutan un «mundo de lujo» sin parangón en la historia que contrasta con el dolor que causa la pérdida de vidas humanas, en especial de niños, así como de pérdidas por altos costos para la sociedad, el Estado y el medio ambiente causado por la enfermedad maligna del cáncer, pérdidas que no se incluyen en las cuentas nacionales para proteger a «los malignos» de este relato.
La lista de los productos que contienen cancerígenos han de ser publicadas y deben ser actualizadas a partir de los nuevos hallazgos, del mismo modo, los productos que contengan estos compuestos letales deben llevar una etiqueta de alerta sobre esa circunstancia nefasta.

Las medidas de sentido común para conseguir la resolución del problema del cáncer es obvia, son aquellas que dicta la prevención, es la dorada oportunidad de prevenir la que deber ser ejecutada como la matriz principal de la acción, una gran proporción de las sustancias químicas cancerígenas pueden ser retiradas del mercado, porque estas no constituyen necesidad perentoria, con su eliminación, el lastre total de los cancerígenos sería radicalmente aligerado, y su amenaza quedaría muy mitigada, la prevención es una necesidad imperativa, porque hay que garantizar simplemente un mundo sano para las generaciones que están por nacer. En vez de eso se están gastando cifras astronómicas para conseguir la cura del cáncer, llevada a cabo mediante vastos programas, pero esta vía lo único que está preservando es la presencia de estos productos en los estantes de ventas al público y, por encima de ese apestoso hecho, está creando nuevos grandes negocios que tienen como base la existencia del mercado de la muerte. En honor a la sindéresis,  la prevención es la solución exitosa, al mismo tiempo que se busca la curación como tarea indescartable, es decir, concibiendo a esta última como el complemento indudable para las medidas preventivas (íd. 188/190).

Es irónico que los plaguicidas y herbicidas que se han ganado un sitial destacado  en el podio del deshonor en la historia contemporánea por sus aparatosos fracasos, se conviertan  en locomotoras económicas en este mundo al revés, cuando su papel protagónico como actor de este escenario es la del «Maligno».

En Taringa.net se informa sobre la presencia de una sustancia cancerígena en productos de gran consumo: Sustancia cancerígena en productos de Pepsi y Coca Cola:

México, DF. La organización El Poder del Consumidor (EPC) denunció que la Coca Cola y Pepsi Cola son fabricadas con una combinación de azúcar con amonio y sulfitos, conocido como “caramelo cuatro” que contiene “un reconocido potencial cancerígeno“.

Explicó que el amonio y los sulfitos generan dos componentes químicos el 2-metilimidazol y el 4-metilimidazol, que provocan cáncer de pulmón, hígado y tumores de tiroides, según investigaciones científicas realizadas en Estados Unidos con modelos animales de laboratorio.
EPC exigió que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) prohíba el uso de amoniaco y amonio -sulfito en los colorantes color caramelo de la misma manera como en Estados Unidos lo solicitó el Centro de Ciencias para el Interés Público (Center of Science in the Public Interest) a la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA).

Incomodisimo.com piensa que el "Listado de productos tóxicos y cancerígenos" crece y crece a medida que las investigaciones cobran intensidad y coraje, es irónico que a pesar de estas advertencias públicas las instituciones del estado permanezcan indiferentes y las sustancias malignas circulen libremente provocando sus víctimas infantiles.
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