Anteo III Los turbulentos
a. Los turbulentos y su 27-F
La insurrección campesina tuvo dos episodios, el primero ocurre entre 1846 y 1847 -que ya hemos esbozado con somera profundización en algunos de sus aspectos en Anteo I y II-, la segunda etapa de la insurrección, será más prolongada y más feroz, ésta se inicia el 20 de febrero de 1859 y culmina el 20 de noviembre de 1863 (Brito, 2006: 455).
En nuestra torpe y poco experimentada opinión, los "oscuros" tuvieron en aquellos años, ya lejanos, más visión que estos elogiados escritores de esta última década en nuestra historiografía nacional, quienes se esfuerzan por hacernos comprensible y aceptable nuestra vergüenza, después que sus neuronales y abisales estudios pretenden que han logrado sondear las profundidades ocultas de la identidad de quienes han habitado este territorio por varias generaciones.
GLOSARIO
Hombres oscuros: Así se trata a los integrantes de las masas que luchan en los procesos históricos, se les considera malhechores y vagos y, sólo son conuqueros, añileros y tabaqueros (268) como se puede leer en un manuscrito donde se registra las actividades de los “Facciosos de los indios Guanarito” que está en el repositorio documental del Archivo de la Fundación Boulton. Un extraordinario historiador venezolano, José Gil Fortoul, utiliza el término en su fabulosa obra “Historia Constitucional de Venezuela -uno de los trabajos que nadie debe dejar de leer en su vida-, para asociarlo (citado por Brito: 469) a la plebe inculta, analfabeta, simples peones, manumisos, esclavos poseedores de “almas oscuras”. Incomodísimo.com es de la posición que en efecto, algunos de los personajes tuvieron "almas oscuras" y coloca en la última sección de lo que será el Artículo III una de ellas para que nuestros lectores conozcan la biografía de ese personaje que respondía al nombre de Martín Espinoza, pero es una total mala intención tratar de "oscuros" a toda aquel que ejerce un humilde oficio y sea analfabeto, porque entre ellos hay mas cultos que en "il illuminati" A continuación se narrará la vida de dos personajes de los iluminadosque respondían al nombre de Napoleón y que actuaron en esta Guerra campesina como el Bonaparte de la Revolución Francesa.
c- El Napoleón tricéfalo a galope con los hombres luciérnagas
A la insurrección campesina venezolana se sumaron tres Napoleón, uno de ellos iba en la mente de un grupo de élite que, como ideólogos y combatientes se pusieron al frente y en primera línea de los acontecimientos, este primero era el propio Napoleón Bonaparte quien fue colocado en la cabeza de Zamora por su cuñado Juan de Gaspers, quien le cuenta que este protagonista de la Historia de Europa consagró jurídicamente el derecho de los campesinos franceses a la tierra (Brito, 2006: 30). Napoleón Bonaparte -el revolucionario- pues, será un personaje que cabalgó al lado de los hombres luciérnaga que causaron horror a la oligarquía de este continente, el segundo Napoleón que se involucra en estas luchas por hacer una patria para los pobres y proporcionarles felicidad, fue Napoleón Avril, un emigrante que llega a Venezuela y se incorpora a la guerra social que se desata a una escala de conmoción política, Napoleón Avril combate como revolucionario radical en Europa, México, Nueva Granada y Venezuela y su lucha no es sólo militar, es también, ideológica. El tercer Napoleón que combate en la historia venezolana es Napoleón Sebastián Arteaga del Pumar descendiente del marqués de la Riveras del Boconó y Masparro, Napoleón es un barines, que aprende en la escuela de su ciudad sus primeras letras, luego va a educarse a España en Cadiz, se hace periodista y editor de periódicos, tribuno liberal, como gobernador de Barinas funda un colegio secundario en 1852, en 1855 abandona la gobernación y se involucra con la revolución, estando en esas actividades fue apresado y desterrado, en el exilio entra en contacto con Zamora, Leocadio Guzman, Crisostomo Falcon, José Manuel García, y José Gabriel Ochoa, ya en suelo venezolano participa en la Guerra Federal, identificándose con los más despreciados y humillados a quienes aquella sociedad les negaba la ciudadanía, éstos constituían el 92% [id. 38] de la población. Estas son pues las tres cabezas del Napoleón tricéfalo -Bonaparte, Avril y Pumar- que participó de la insurrección campesina venezolana escribiendo una crónica más propia del siglo XX que del XIX.
Los hombres luciérnagas de esta historia no divulgada son:
Juan de Gáspers trae a Napoleón Bonaparte a Venezuela.
Francés aventado a América por la represión antidemocrática suscitada en la Francia de la restauración y atraído por las luchas de Hispanoamérica (31, 244, 279). Gaspers participó en las luchas revolucionarias democrático-burguesa francesa, y narra a Zamora las acciones de los sans-culottes en Europa
Napoleón Avril el corazón que anida el genio del mal.
Antes de llegar a Venezuela, provenientes de Francia, Avril había participado en revoluciones ocurridas en Francia, México y Nueva Granada (476). Es uno de los emigrados que llegan a Venezuela aventados por la derrota de la Revolución de 1848 en París y, con Brandford y Mortón aconsejan a Zamora que organice en Caracas a grupos de acción revolucionaria por oficios y profesiones, porque los explotados forman una sola familia, Zamora procede a este plan con éxito (279). Con Iriarte, Morton, Chaquert, Brandford, una vez estaba bien avanzada la Guerra Federal, trabaja dentro de las filas del Ejército Federal para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios con el cual se pudiese llevar adelante la revolución total (342). Su imagen en el campo enemigo confirma su radicalidad política y filosófica, pues un destacado godo acusa a Avril de andar con fanáticos demagogos como Iriarte y de envenenar las hordas, porque en su corazón anida el genio del mal (368). En la segunda fase militar de la Batalla de Santa Inés donde se hace el sitio de la ciudad de Barinas, Avril y Morton reciben indicaciones de viajar a la Nueva Granada en solicitud de armas, en ese momento, se esperaba que el dominicano Martín Marcano, Jefe de Parque, llegase de vuelta con pertrechos para continuar las acciones, Marcano llegó y decidió con esos suministros una nueva victoria (409). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra Napoleón y Morton aportaron $ 2.500 (430). Asesinado Zamora, Morton y Avril estuvieron presos en Guayana, escaparon u huyeron hacia el exterior. Tanto Avril como Morton tenían formación universitaria y dominaban el francés, el inglés y el castellano (476). Avril formaba parte del Estado Mayor del Ejército del Pueblo.
Napoleón Sebastián Arteaga del Pumar el Presidente secreto.
Destacado tribuno. Está entre quienes desembarcan el 22 de febrero de 1859 en La Vela de Coro provenientes de Curazao en compañía de Zamora, es ya Napoleón un viejo compañero de luchas de Ezequiel (289), desde aquellos años en los cuales se enfrentaban ambos dentro del partido liberal a los moderados. Napoleón se definió como radical, porque mientras los moderados eran partidarios de conciliar con el enemigo, los radicales eran del parecer de iniciar la guerra para hacer temblar a los oligarcas. Napoleón invoca en una de esas explosivas reuniones a apelar al santo derecho de la insurrección y se compromete ante todos a responder por las acciones militares en Barinas, en esa asamblea política con María Echeandía enfrenta a Guzmán y a ellos se suma Zamora quien dice en esa ocasión “yo no soy orador, ni hombre de pluma, sino sólo un soldado dispuesto a hacer triunfar las ideas, tenemos que apelar al acto de las armas para salvarnos y salvar a la Nación de las garras de la oligarquía” (95, 96 / Ojo en estos artículos incomodisimo.com no es milimétricamente riguroso con las citas, pero nuestras transgresiones son metodológicamente válidas porque respetan lo esencial y/o fundamental de los hechos). Como Gobernador de la Provincia de Barinas comenta Napoleón a Zamora, quien es Jefe Militar de la Plaza en ese momento, que "no sólo hay que derrotar a los facciosos oligarcas, es necesario hacer una revolución que termine con las desigualdades sociales" (236). En Barinas como Gobernador lanza el programa Todos somos iguales, abajo los Godos, los bienes son comunes, hagamos Patria para los indios (268). Napoleón forma parte del Gobierno Provisional Revolucionario de la República Federal al lado del General Falcón, Leocadio Guzmán y el Dr. José Manuel García y José Gabriel Ochoa (291). Está con quienes presionan para hacer más efectiva la Ley de Manumisión de 1830, razón por la cual esta se modifica en 1848 y 1852 (257). Está entre quienes intentan frenar la geofagia que realiza la oligarquía sobre las tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y como líder aspira a dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Este ideólogo radical pretende facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural utilizando la Ley del 10 de Abril de 1848 (265). Estando preso Zamora en Maracay y próximo a ser enviado al Castillo de San Carlos en la Barra de Maracaibo -se le había conmutado la pena de muerte por la de presidio- Napoleón, con Gabriel –hermano de Zamora-, Alejandro –su primo- , Gaspers y una mujer cuya identidad se ignora, pero se sospecha que sea su esposa, logran la fuga del Jefe del Pueblo Soberano, pero como previo introdujeron en la ciudad a sesenta guerrilleros vestidos de arrieros y ganaderos dirigidos por el Capitán Alvarenga para garantizar la huida (205/207). Ya en La Victoria Zamora cambio de bestia y siguió a Los Altos donde se refugió, para seguir luego a Caracas acompañado de Napoleón (210). Cuando el Estado Federal de Coro cae en manos de los enemigos, Napoleón conjuntamente con el sabio José Melitón Toledo y otros cayeron prisioneros y fueron remitidos a La Guaira cargados de grillos y atadas las manos a la espalda, en Coro habían resistido pero fueron vencidos (326). Después de ese aciágo suceso estando en una reunión del Estado Mayor del Ejército Federal, las arteras maniobras de Guzmán Blanco y la incapacidad militar del vacilante Crisóstomo Falcón generó un incidente peligroso entre Francisco José Iriarte -Secretario y Auditor del Estado Mayor- y Juan Crisóstomo Falcón -General del Estado Mayor y Presidente en Campaña-, Zamora intercedió pero el Presidente en Campaña Falcón se encolerizó y pretendió intimidar a Zamora y, éste que había intentado hasta ahora calmar los ánimos y que por largos meses había sido condescendiente con el General Falcón respetando su condición de General y Presidente -además de que era su cuñado-, desenfundó su arma y apuntó a Falcón quien hizo silencio. Zamora, más tarde, convocó de urgencia el Estado Mayor y puso su cargo a la orden, solicitando pasaporte para marcharse a la Nueva Granada donde también había un ejército liberal enfrentado al gobierno de ese país, se iba a unir a aquellos con un grupo que le iba a acompañar, los zamoristas ante estos evento,s pidieron a gritos la destitución de Falcón como Presidente y, fue entonces, que el nombre de Napoleón Sebastián Arteaga del Pumar surgió en estos acontecimientos, porque le propusieron para que ocupase el cargo de Presidente ante la defenestración de viejo caudillo. Este parecer se tomaba a pesar de encontrarse preso en La Guaira -se preveía que sería trasladado al Bajo Seco en Maracaibo para confinarlo en aquel presidio- lo cual nos indica el prestgio que tenía entre los soldados y entre quienes aspiraban que les liderase un radical (378). Esa propuesta, después de aquellos acontecimientos, se mantuvo en secreto en este grupo élite, es decir, se asumió la decisión de que Napo fuese el Presidente Provisional una vez que el Ejército del Pueblo ocupase Caracas. Esa decisión de defenestrar a Falcón y rescatar a Napoleón lo confirma el testimonio de Brandford, Iriarte y Prudencio Vásquez (419, 421). Opina José Gil Fortoul en su Historia Constitucional -citada por Brito Figueroa- que la teoría democrática honradamente propagada por los apóstoles e ideólogos como Etanislao Rendón y Napoleón Sebastián Arteaga se convirtió para la plebe en una especie de espejismo donde veían realizada la igualación de las clases sociales (469) lo cual nos indica la asdcendencia que Napoleón Arteaga tenía sobre los revolucionarios de la insurrección campesina.
Tomás Lander el primer radical y polemista de fuego.
Ideólogo democrático que aporta capital para lanzar el semanario político El Venezolano que tiene su primer número el 24 de agosto de 1840 (37). Con sus ya 15 años de experiencia política en el movimiento anti-oligárquico, y con su fama de apasionado, vehemente y polemista de fuego felicita a Zamora por su actividad política en Villa de Cura por “estimular, contrariando los postulados de su propio partido, la propaganda en pro del reparto de las tierras y la libertad de los esclavos”, Lander veía en Zamora la persona capaz de llevar la ideología radical a la práctica (59). Lander fallece de muerte natural de manera temprana en aquellos sucesos. Es una figura gigantesca con importantes, interesantes y significvativos logros en su carrera política que figuran en el libro "Tiempo de Ezequiel Zamora".
Manuel María Echeandía con lanzas, machetes, garrotes y negros.
Es condiscípulo de Zamora en la escuela de José Lancaster en Caracas (31). Aporta capital para lanzar el semanario político El Venezolano (37). El 15 de septiembre del año de 1846 se levanta en armas el Doctor Echeandía a la cabeza de 400 libres y esclavos, armados de lanzas, machetes y garrotes y ocuparon Río Chico (121). Esta Echeandía con quienes presionan para hacer más efectiva la Ley de Manumisión de 1830, razón por la cual ésta se modifica en 1848 y 1852 (257). Está entre quienes intentan frenar la geofagia sobre tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y entre quienes aspiran a dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Hay otros datos de este personaje en el libro de “Tiempo de Ezequiel Zamora” que quedan sin recoger.
Felipe Larrazabal y la democratización de la tierra.
Está con quienes presionan para hacer más efectiva la Ley de Manumisión de 1830 por lo que esta se modifica en 1848 y 1852 (257) Está entre quienes intentan frenar la geofagia sobre tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y aspiran dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Este ideólogo radical pretende facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural utilizando la Ley del 10 de Abril de 1848 (265). Hay otros datos de este personaje en el libro de “Tiempo de Ezequiel Zamora” que quedan sin recoger.
El Padre Ramírez el fundador del Club maldito de hombres oscuros.
Sacerdote revolucionario de Puerto Nutrias, fundador de un grupo político radicalizado que los reaccionarios llaman Club maldito, y a quien los godos califican como el indigno, cura depuesto, fenómeno inmundo, fundador y azolapador de fascinerosos, estimulador de brutales pasiones en las masas de malhechores y vagos u hombres oscuros (268)
Jacinto Gutiérrez contra la división social de: opulentos y soberbios/humildes e infelices.
Está en el bando contrario a Zamora. Pero es quien tal vez tenga más claro aquel proceso histórico. En un informe de Hacienda -era el Ministro-, denuncia como la división entre opulentos y soberbios propietarios, de una parte, y colonos humildes e infelices, por la otra parte, ha de influir en la ruina de las instituciones políticas y en el retroceso material e intelectual del país, mal terrible, porque los tesoros de la Naturaleza son para todos los habitantes de Venezuela, y la acumulación de la riqueza territorial en pocas manos y el monopolio de los tesoros tiraniza y empobrece a los pueblos (261). Es de antología este texto, es célebre su verdad incómoda y Jacinto Gutiérrez debe ser recordado como lo merece.
José Manuel García de General de la Revolución a Rector de la Reacción.
Es abogado y profesor universitario, condiscípulo escolar de Zamora en la escuela de Lancaster. En su adultez pregona los principios de la filosofía de la igualdad, como amigo de Zamora presta a éste libros de historia, derecho y literatura política que dan a conocer los movimientos sociales definidos por la presencia de la masa popular, es decir, hablan de la revolución francesa y de las luchas agrarias de la antigua Roma. En las pláticas con éste profesional nace en Zamora la admiración por los Gracos, Espartaco y Gracus Babeuf (32). Era primo de Zamora y, le explica lo que era una Asamblea Constituyente, y algo muy importante le revela desde la perspectiva del derecho: la justificación de la insurrección de los pueblos (239). Forma parte del Gobierno Provisional Revolucionario de la República Federal al lado del General Falcón, Leocadio Guzmán y Napoleon Sebastian Arteaga y José Gabriel Ochoa (291). Está entre quienes intentan frenar la geofagia de la oligarquía sobre las tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y como los otros dirigentes avanzados dentro del liberalismo aspira a dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Como rector de la Universidad de Caracas, tras la muerte de Zamora solicita a los tribunales que Paula Correa, madre de Zamora, sea declarada loca y demente (481). Paula lo señala como miembro de un Club de amigos que aprovechándose de la posición que les dió su hijo se enriquecen con lo ajeno y dice “los exhibo ante la sociedad porque han hecho burla de esa sangre que derramo mi malogrado hijo”, a esta voz de Paula contra estos traidores se sumaban la de Miguel Acevedo, Felipe Larrazabal, J.L. Arismendi, José D. Landaeta, Manuel Ezequiel Bruzual y otros centenares, quienes avalan lo que señaló Paula y lo que Acevedo apostrofa a Antonio Guzman Blanco en el poder: “Dicen que me perseguís por amigo de los negros. Muy bueno, mil gracias. Sabed que esa altura en que os encontráis es el [fruto precisamente] de los que se sacrificaron por la libertad que tanto aborreceis. Sostuve la federación con el noble objeto de establecer instituciones que diesen garantía a mis conciudadanos; pero no para esclavizarlos bajo el dominio de vuestra tiranía (486).
Blas Bruzual y el proyecto de crear la utopía de Owen en Venezuela.
Trabaja en un programa a realizarse en los Valles de Aragua, del Tuy y Barlovento para transformar en pequeños propietarios a los esclavos liberados que deben recibir tierras en usufructo sin pago de renta, para ello van a disponer de 10.000 fanegadas en cuadro entre La Victoria y el caserío Zuata para los libertos y, disponen de otras 15.000 fanegadas en cuadro para los campesinos de Guacara, San Joaquín y Mariara (estas ideas las sustentan Echeandía, Felipe Larrazabal, Napoleón Sebastián Arteaga y José Manuel García en ese entonces). Bruzual es el redactor-editor de El Republicano. Pertenece al grupo de intelectuales radicales que aspiran facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural y que pretenden aplicar el programa político que representa Ezequiel Zamora (260, 265. Este ideólogo pretende facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural utilizando la Ley del 10 de Abril de 1848 (265). Hay otros datos muy significativos de este personaje en el libro de “Tiempo de Ezequiel Zamora” que quedan sin recoger.
El maestro Pierre Cerreau y editor de Credo Igualitario.
Pierre ofrece el testimonio de que Avril, Morton y Brandford en Caracas instruyen políticamente a Zamora para que organice a los sans culottes de aquella sociedad para actuar a favor de la revolución (253). Desde 1852 hasta 1858 Cerreau y sus amigos editaron en La Victoria y otros pueblos del interior del país una hoja ocasional con el nombre de Credo Igualitario que tenía el lema del Manifiesto de los Iguales de Babeuf: “libertad o muerte”, lema que tuvo influencia en los Llanos occidentales donde Avril, Morton y Antolino Álvarez lo utilizaron en sus proclamas (476). Cerreu en un número de junio de 1853 reprodujo un escrito de Gracus Babeuf que decía “es poco derribar a los tiranos, eso no es todavía la igualdad. Bienestar para todos, instrucción para todos, la revolución no se hace con votos sino con sabiduría, valor cívico y desinterés” y también daba a conocer fragmentos de Prohudon que señalaban que “la propiedad es un robo, con la propiedad la sociedad se devora a sí misma, vende al obrero el producto más caro, la propiedad niega la igualdad, con la propiedad no podemos realizar la igualdad” y en un Cuaderno Suplementario que editó en 1858 incluye una síntesis biográfica de Luis Augusto Blanqui y textos de Leroux, Owen y Saint-Simon. Entre los pensamientos que difunde está el siguiente: “Si la explotación del hombre por el hombre debe desaparecer, también debe desaparecer la propiedad por la cual se perpetúa aquel hecho" (477). Es posible que las ideas de Robert Owen
José Brandford "aquí en cada peón hay un Negro primero".
Es un británico que se suma al ejército de Zamora en San Francisco de Tiznados, incorporando a la lucha a grupos provenientes de los Valles de Aragua, los cuales comandaba (125). En la reorganización del Ejército del Pueblo del 25 de septiembre pasa al Estado Mayor como Comisario de Guerra, y allí se encarga de organizar el cuerpo de inteligencia y espionaje con estafetas de información en los principales centros urbanos (127). Salva su vida en la Batalla de Laguna de Piedra y se oculta en Caracas, desde allí le dice en carta a Zamora que entre él y el oficial M. Lassabe -oficial de Napoleón I- "que te dio lecciones de artillería, estamos traduciendo papeles muy interesantes que hablan de los revolucionarios de Europa, hablan de una revolución de proletarios que será inevitable, le informa que hay uno llamado Blanqui, que existe una liga o sociedad que quiere la comunidad de todos los bienes, no únicamente de la tierra, de allá dicen que ahora Gracus Babeuf es un héroe, las ideas de Saint-Just están de moda, te mandaré copia de estos papeles, los libros sobre lo militar ya te los envié" (140. Brandford proveniente de Londres y París trae noticias en junio de 1848 sobre la represión en Europa y cómo a Luis Bonaparte lo manejan los banqueros y usureros de París (252). En Cabudare lo volvió a encontrar en otra ocasión Zamora, acababa de llegar del exterior, y había entrado clandestinamente por Tucacas, llega cargado de libros, papeles y proclamas (318). Brandford es un colaborador inmediato de Zamora (339), Cuando en Barinas el 14 de junio de 1859 se decreta distinguir a Zamora con el título de Valiente Ciudadano, el General de División Zamora protestó, "porque valiente es el pueblo que se alzó y ahora lucha desnudo y con hambre", pero Brandford le convence de aceptar aquella distinción (345). En conversaciones de Brandoford con Zamora en Barinas sobre el latifundio, Zamora señala que en tiempos anteriores los españoles tenían en el Llano la tierra como el agua, el aire y el sol, es decir, en común, no era de nadie, era de todos en uso y costumbre, Brandford aprovechó la ocasión, entonces, para señalar que quien tomó lo que no era suyo la había robado, a lo que replica Zamora que el Maestro Pierre Cerreau está convencido de ello, pero que en su consideración la propiedad es un robo cuando no es conseguida con el trabajo, de allí que no es lo mismo la propiedad del Marques del Pumar que las propiedades de los vegueros de El Totumal, entonces -concluyó-, tenemos que averiguar cómo las consiguieron, Iriarte que está presente tercia en la tertulia y agrega que "la revolución total es para extirpar la oligarquía y para que no haya más esclavos o medio esclavos" (346, 347). Estos ideólogos –Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford- trabajaban ya para ese entonces para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios que desplacen al Ejército Federal y al Partido Liberal (342). Chaquert será quien se encargue de trasladar las piezas de artillería desde Barinas hasta Santa Inés, lugar donde se librará el combate definitivo. Corresponderá también a Chaquert defender una de las primeras trincheras con la cual toparía el enemigo en la batalla de Santa Inés contando para ello con 150 soldados (393). Después de esas primeras trincheras venía el “Tricherón” y allí un lomo de perro que fue construido por indicaciones de este militar (394). En lo que se conocía como el ángulo de El Martillo la defensa vuelve a recaer sobre Comandante de Ingenieros y otros oficiales, éstas ahora no podían ser abandonadas a diferencia de las primeras donde se tenía previsto de que debían resistir y luego ceder para ir entrampando al enemigo (401). Es Chaquert quien diseña el cuerpo de artillería, presenta informe de cómo queda organizada al Estado Mayor y, le corresponde comandarla (426). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra, Chaquert facilitó $ 1.500 (430). El británico Brandford combate, pero también describe de lo que participa y con quiénes lucha, escribe en sus manuscritos que titula “Anotaciones de un revolucionario”: El Ejército tiene infinidad de campamentos, militarmente disciplinados y bajo órdenes del Estado Mayor, que llegaban a más de 5.000 efectivos, multiplicados por no menos del mismo número de irregulares, que con sus venenos, puas y camuzas martirizaban a los godos, las mujeres de los rústicos, los ancianos y niños incapacitados para el uso de las armas, ayudaban con sus pascualitos, caparratones y embustes para desorientar a las tropas godas: héroes sin nombres, aquí en cada peón hay un Negro Primero, para horror de la oligarquía (id. 389)”. Brandford y Chaquert tras la victoria de Santa Inés reciben la comisión de ir a las Antillas para adquirír armas, incluyendo piezas de artillería, llevaban pesos, monedas extranjeras, sacos de añil, plumas de garzas y plata sin labrar para efectuar la compra (416). Además de blanquista como los otros emigrados, difundió en Venezuela el Manifiesto de los Iguales de Gracus Babeuf, ellos se consideraban así mismos como republicanos rojos. Chaquert escribía crónicas para The Red Republican semanario cartista de Londres. estas ideas influyeron en Zamora quien llevaba un pañuelo rojo consigo, estas mismas ideas indujeron al grupo -de pensamiento avanzado con respecto a los de Caracas- a pensar en la sustitución de la bandera amarilla que portaban -la del liberalismo amarillo de Caracas- por una bandera roja que en el ángulo superior izquierdo llevaría una estrella amarilla de cinco puntas (475).
Carlos Enrique Mortón enfrentándose a los especuladores.
Él y Napoleón Avril antes de llegar a Venezuela, provenientes de Francia, habían participado en revoluciones ocurridas en México y Nueva Granada (476). Zamora le encomienda levantar inventario contra los comerciantes especuladores rebelados contra el Decreto de Rentas y Bienes ensorbecidos porque eran representantes de Casas comerciales extranjeras -europeas- (342). Los blanquistas Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford- trabajaban para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios para diferenciarse cada vez más de los que no eran revolucionarios totales (342). En la segunda fase militar de la Batalla de Santa Inés se sitia a Barinas y Avril con Morton reciben indicaciones de Zamora de viajar a la Nueva Granada en solicitud de armas con las cuales podrían avanzar hacia Caracas para completar la campaña, al mismo tiempo, se esperaba al dominicano Martín Marcano, Jefe de Parque, regresara con pertrechos de aquel país, en efecto, regresó y determinó con ello la victoria militar de la segunda fase militar de Santa Inés (409). Asesinado Zamora en San Carlos, Morton y Avril fueron capturados en Guayana, pero escaparon u huyeron hacia el exterior. Morton tenía formación universitaria y dominaban el francés, el inglés y el castellano (476).
Ignacio J. Chaquert levantando los planos para derrotar la oligarquía.
Aporta capital para lanzar el semanario político El Venezolano (37) Con Iriarte, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford trabajaban con Prudencio Vásquez, Pedro Manuel Rojas, Natividad Pettit, Jesús María Hernández, Antolino Álvarez, Regino Sulbarán, José Antonio Linares, Carlos Padilla, Miguel Santaella, Emilio Navarro y otros soldados, civiles e intelectuales para formar un Ejército Revolucionario dentro del Ejército Federal y una Asociación de Revolucionarios -verdaderos- dentro del Partido Liberal (en "Tiempo de Ezequiel Zamora" existe abundante material de muchos de ellos que no hemos recogido en estas secciones !!! Nos disculpamos por esta lamentable omisión) (342). Yendo hacia Barinas con Zamora , Ignacio recibe orden de éste para continuar hasta Santa Inés, la misión que le encomienda es la de levantar los planos para realizar allí una batalla y traerlos luego al Estado Mayor para estudiarlos, diciéndole Zamora “yo conozco el sitio y es excelente” (376). [Testimonio de Iriarte, quien como Secretario del Estado Mayor llevaba registro de toda esta Campaña militar, información que por cierto desmiente y desarma todo el cuento que Domingo Alberto Rangel echa en “La Batalla casi perfecta” (2006), donde señala que esta Batalla fue concebida, diseñada y proyectada por sólo Avril, Chaquert y Brandford, obra de DAR que sólo es buena como ficción, porque lamentablemente está plagada de errores históricos y se babea en un extraño arranque eurocentrista en un afán de disminuir a Zamora que en nuestros días a regresado para ponerse en la boca de muchos como un héroe. DAR años antes (1964) escribía otras cosas sobre Zamora en “Los Andinos en el Poder”, que Federico Brito Figueroa cita con orgullo en la página cuatrocientos diecisiete, esa cita hace junticia de la grandeza de Zamora y hace de DAR un Maestro insuperabkle de las generaciones de jóvenes luchadores de la década del sesenta en adelante]. En ocho días el Comandante de Ingenieros Chaquert con sus ayudantes hizo los planos y después de ser estudiados en el Estado Mayor, revisan todos en pleno palmo a palmo el terreno y, proceden a construir el sistema de trincheras diseñado por Zamora quien venía analizando estas cosas del arte militar desde antes de desembarcar en La Vela de Coro (385). De las primeras trincheras de Santa Inés, dos fueron asignadas para ser defendidas por Chaquert y el Coronel Amador Armas (395). El lomo de perro que seguía a continuación de esas trincheras fue construido por indicaciones de Chaquert (395). La descripción de la batalla de santa Inés pudo ser reconstruida con los testimonios de Emilio Navarro, Prudencio Vasquez, Iriarte, Chaquert y Brandford (399). Luego de abandonar las primeras trincheras el ejército del pueblo, Chaquert, Prudencio Vásquez, Desiderio Escobar y Rafael Pettit pasan a resistir en el conjunto de trincheras del ángulo de El Martillo, la orden que tienen es de jamás entregarlas, y cuentan los testigos que apilándose los muertos y heridos en el lomo de perro y en los pantanos laterales se desató una tempestad de fuego inacabable a eso de las cuatro de la tarde y para las seis la derrota de los oligarcas en esta primera fase de la batalla fue completa (401). Brandford y Chaquert tras la victoria de Santa Inés reciben la comisión de ir a las Antillas para adquirír armas incluyendo piezas de artillería, llevaban pesos, monedas extranjeras, sacos de añil, plumas de garzas y plata sin labrar para efectuar la compra (416) Chaquert era el Comandante de Ingenieros organizo esta arma dentro del ejército, Chaquert era el Comandante de Batallón de Artillería, aspiraba con la incorporación de nuevas piezas la formación de un Regimiento de Artillería pero siempre se careció -escaseó- de estos indispensables elementos, Chaquert formaba parte del Estado Mayor (426, 427). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra, Chaquert facilitó $ 1.500 (430).
Francisco J. Iriarte y su Guerrilandia.
ES el Gran Ideólogo de la Insurrección Campesina. El 25 de abril de 1859 se incorporó a las fuerzas de Zamora el Licenciado Iriarte, quien ya desde hacía meses estaba en armas contra el gobierno, habiendo recibido invitación del Ejército del Pueblo para que se les uniese se presentó con sus hombres. Napoleón Sebastián Arteaga lo definió como “valiente soldado e inteligente tribuno de la revolución”. Iriarte era abogado y médico, y él se calificaba a sí mismo como “antioligarca por nacimiento”. Lee y escribe correctamente el castellano, el francés y el inglés, admira a Saint-Just, Gracus Babeuf y Augusto Blanqui, considera que hay que hacer la revolución (332). En junio de 1858, el gobierno de Julián Castro lo confina a Valencia, y de esta ciudad se fugó hacia los Llanos para predicar el credo de la verdadera igualdad en las Provincias de Portuguesa y Barinas. En Guerrilandia, “con cien escopetas y los pertrechos quitados a un destacamento de los centrales”, proclamó la guerra social contra los ricos y difundió los lemas Libertad o Muerte y Federación o Muerte. Llegó a contar “con ochocientos hombres bajo su mando” y logró unificar “las partidas de Álvarez y Espinoza”, todos ellos en el momento que Zamora llegó a Barinas reconocieron de inmediato su Jefatura. Zamora nombró a Francisco J. Iriarte, Secretario General y Auditor del Estado Mayor del Ejército Federal de Occidente (332). Iriarte colabora con Zamora en la orientación de cómo se debían hacer las elecciones en las poblaciones que ocupaban, con la finalidad de la “constitución de la nuevas fórmula de gobierno revolucionario” en las comarcas liberadas (339). El plan político puesto en ejecución contemplaba una serie de reformas previas a la revolución total [344] según las autorizadas opiniones de Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert y Brandford, Zamora decretó un impuesto progresivo sobre las rentas de los grandes propietarios de tierras, bienes raíces y semovientes, equivalía al 5% de la riqueza de cada propietario o familia y estaba destinado a las escuelas y hospitales y pago de los efectivos militares (341) En conversaciones con Brandford y Zamora en Barinas Iriarte escucha a Zamora como no sólo es esclavo el negro sino también el veguero, el indígena, porque no tienen tierras o no tienen libertad económica por sus escasos jornales, entonces, el Licenciado tercia y dice que "la revolución total es para extirpar la oligarquía y que no haya más esclavos o medio esclavos" (347). Bajo su dirección funcionaba en el ejército un círculo de discusión sobre problemas estratégico-militares y políticos, la asistencia era obligatoria. La oficialidad analfabeta tenía la obligación de aprender a leer y escribir bajo la coordinación de Emilio Navarro. En los cuarteles funcionaban escuelas de primera letras, el “pueblo en armas” debía tener acceso a la cultura bajo estos revolucionarios y las tropas cooperaban con la limpieza y reconstrucción de las ciudades que ocupaban. Una de las consignas era estudiar y trabajar, trabajar y estudiar, y quiénes eran los mejores podían pasar de ser soldados federales a soldados zamoristas si esta era su voluntad, entre ellos estaba Emilio Navarro, Prudencio Vásquez, Antolino Álvarez… porque estos ideólogos -Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford- trabajaban para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios (342). Iriarte ofrece testimonio del momento en que Zamora en un monólogo consigo mismo decide que la batalla definitiva se efectúe en Santa Inés entre la selva y el llano, lo cual es aprobado a viva voz por Iriarte y Chaquert que están cabalgando a su lado (376). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra, el Licenciado Francisco Iriarte contribuyó con $ 1.000 (id.430). Después de Santa Inés el gran objetivo era la toma de San Carlos la cual se produce al costo del asesinato de Zamora y con Falcón sobreviene el desastre de Coplé, por el cual Iriarte ordena detener a Falcón y someterlo a Consejo de Guerra pero éste se fuga hacia la Nueva Granada para de allí proseguir hacia Las Antillas, los moderados en vista a estos últimos acontecimientos pasaron del 17 de febrero de 1860 al 22 de mayo de 1863 a tácticas defensivas, a la política conciliatoria y a la traición que se consuma con el Tratado de Coche para preservar con esas acciones la estructuras económico sociales imperantes en Venezuela desde el período colonial (452, 453). Antes de salir Zamora para San Carlos ordenó a Iriarte, quien permaneció en Barinas, a redactar las Bases del Programa a realizar una vez fuesen Gobierno revolucionario en Caracas, en sus apuntes incluía el reparto de las tierras, la supresión de las contribuciones, la democracia total, proporcionar una situación feliz a los pobres y la instrucción general (477). Iriarte al enterarse del asesinato de Zamora profetizó “la revolución naufragará en manos de apóstatas, hasta encallar en la reacción thermidoriana, los tiranos sustituirán a los tiranos, los ladrones sustituirán a los ladrones ¿Hasta cuándo? No lo sabemos. Hasta que de la miseria de los miserables renazca el símbolo de Ezequiel” (480)
Entre luciérnagas y oscuros en Guerrilandia.
Después de la Batalla de Araure, el Estado Mayor, adoptó como himno de la revolución el canto de Oligarcas Temblad y, pocos días después sus fuerzas se multiplicaron, el 8 de abril en Guerrilandia se incorpora Natividad Pettit con ochocientos hombres de pelea y el Coronel Martín Espinoza con cuatro mil hombres de veteranía (322). Natividad es un hombre luciérnaga, llegará a figurar entre los zamoristas, es decir, los que dentro del ejército están por hacer una verdadera revolución, con él está también sobresaliendo otro hombre de humilde origen, Antolino Álvarez [322] que están a la altura de la conciencia histórica de un Francisco José Iriarte. Martín Espinoza por lo contrario es un hombre de alma oscura, protagonista que tanto historiadores como testigos son implacables cuando se trata de presentarlo, lo que prevalece sobre este personaje se sintetiza en la expresión que ellos le confieren de «sádico» o de «bajos instintos» y, lo utiliza la historiografía reaccionaria como evidencia de que él personifica al hombre común, es decir, a las masa explotadas. Masas ignaras hacen, en este sentido -según estos historiadores y políticos reaccionarios-, la insurrección campesina venezolana, donde esa masa según uno de sus historiadores es "una fuerza plebeya y gesticulante, primitiva y bestial", estos historiadores pues relatan los crímenes y tropelías de Martín Espinoza, para demostrar sus afirmaciones antipopulares. Brito Figueroa reconoce en esta alma oscura el hondo resentimiento individual y social, pero como historiador no desconoce quién envenenó su corazón. Martín Espinoza es un bonguero de Río Viejo hasta el día en que las tropas coloradas ultrajan a su esposa, quien avergonzada se suicida “a la manera de los indios caribes”. Desde ese día Martín Espinoza jura vengar la afrenta y se lanza a la guerra cargado de odio. Brito Figueroa, además, como historiador recuerda que los señoritos tenían por costumbre el derecho de pernada para violar a cuanta mujer del pueblo es objeto de su lascivia y sabe que este abuso flagrante crea además del resentimiento individual del afectado el resentimiento social de la comunidad entera. Brito Figueroa, además, cita a otro historiador donde la indignación se hace prersente y sentida cuando se refiere a quienes maltratan a los pobres, dice este otro autor “Tales fueron, entre otras, las primeras horrendas represalias de las infinitas atrocidades cometidas por los centralistas, al restaurarse en el poder, saquearon las casa de aquella comarca, entre ellas la del cura, robaron la iglesia, ofendieron el pudor de las familias, quemaron los caseríos y secuestraron las mujeres y las hijas de los labradores, convirtiendo aquellos hombres en vengadores terribles”, Son pues estos, los crímenes cometidos después del derrocamiento de Monagas. Los desmanes de Espinoza fueron condenados y cuestionados por Zamora, pero éste reincidía en sus procedimientos desbocados, razón por la cual fue finalmente sometido a Consejo de Guerra y fue condenado a la pena de muerte, la revolución perdía un guerrero temible y terrorífico que ganaba encuentros militares y reclutaba tropas con la facilidad con la que recogía topochos en su conuco. El terror revolucionario si existió, nadie debe negarlo, por lo contrario, debe profundizarse en su condena y de un modo simultáneo conseguir los fundamentos que subyacen a esa violencia, porque en el fondo se encontrará la razón de la necesidad del cambio histórico necesario y deseable para lograr la cohesión social indispensable para marchar en pos de la justicia social cada vez más intensa y sólida que garantice la verdadera existencia de un pueblo y no una sociedad escindida en opulentos y soberbios / humildes e infelices (323/324). Guerrilandia pues, juntó a hombres de almas oscuras y hombres luciérnagas, pero también en Guerrilandia se encontraron los intereses opuestos de los hombres revolucionarios y los hombres conservadores. Veamos los acontecimientos que nos llevarán al significado de ese lugar en este proceso complejo y apasionante. Guzmán Blanco ante el triunfo evidente de la insurrección campesina pretende buscar una salida conciliatoria para salvar los intereses de los latifundistas, para ese entonces Ezequiel Zamora sale de Barquisimeto donde deja instalada una nueva fórmula de gobierno y donde ha inculcado otros principios a las tropas falconistas, avanza por Portuguesa. En Portuguesa a pedido de Guzmán, Zamora se reúne con Falcón, y obtiene la aprobación del plan de reunir el Ejército de Occidente con los de Oriente y el Sur, queda acordado así mismo su Comandancia en Jefe del Ejército Federal al cual se incorpora la tropa falconista, pero todo esto se obtiene a cambio de una importante concesión, Zamora proponía el sitio de Guerrilandia como acción decisiva y previa para avanzar luego ininterrumpidamente a San Carlos, Valencia, La Victoria y Caracas, sin darle tiempo ni tregua a la oligarquía, “para que no tengan tiempo de realizar nuevos reclutamientos”, pero Falcón y Guzmán lo desvían de Guerrilandia, “hay que esperar, defender lo conquistado”, debo visitar a Barinas como Presidente de Campaña le dice Falcón, Zamora sabe que se pierde un tiempo precioso, pero no puede poner en peligro la unidad de las fuerzas armadas y tiene que ceder, esta decisión disgusta profundamente a Francisco José Iriarte puesto que se perdía el momento oportuno y el ritmo creciente y ascendente que llevaba la campaña. Momento que aprovechan los godos, la oligarquía pues pasa de la defensiva a la ofensiva. Con Falcón marcha hacia Barinas el General Zamora, Iriarte, Chaquert y 7.500 hombres de tropa disgustados, porque ellos querían coronar aquella campaña triunfando en Guerrilandia, para luego conquistar a Caracas y no estar regresando a Occidente. Es entonces, cuando Zamora cabalgando con Francisco José Iriarte e Ignacio José Chaquert concibe en su cabeza la Batalla de Santa Inés, es decir, se saldría con la suya puesto que en vez de enterrar a los godos en Guerrilandia ahora cavaría la tumba de ellos en Santa Inés y, luego, pues iremos a San Carlos, Valencia, La Victoria y estaremos entrando a Caracas para el 20 de febrero de 1860 -como lo venía anunciando a lo largo de toda la Campaña-. Buscaba esa fecha para conmemorar así por lo alto el asalto que hicieron los conspiradores de la península al cuartel de Coro el 20 de febrero de 1858, recordaba que la derrota de aquella guarnición precedió su desembarco en La Vela de Coro con Napoleón y con otros insurgentes el 22 de ese mismo mes y, que el 27 de febrero con el sabio Melitón Toledo estaban tomando posesión de la Casa de Gobierno en Coro, ahora en 1860 entrarían pues el 20 a Caracas y ocuparían el Palacio de Gobierno el 27-F para inaugurar la nueva República Revolucionaria (375/376). Es decir se cerraba el círculo en redondo.





























