Anteo III Los turbulentos

10:28 Posted by Perro Senil.

Revisión de Anteo III: De orden literario y de diagramación, correspondiente al 22 de septiembre de 2010 (Versión definitiva).

a. Los turbulentos y su 27-F

La insurrección campesina tuvo dos episodios, el primero ocurre entre 1846 y 1847 -que ya hemos esbozado con somera profundización en algunos de sus aspectos en Anteo I y II-, la segunda etapa de la insurrección, será más prolongada y más feroz, ésta se inicia el 20 de febrero de 1859 y culmina el 20 de noviembre de 1863 (Brito, 2006: 455).

Pero ¿Quién bautizó a los protagonistas de las fuerzas insurrectas del año 1859 como “los turbulentos”? Se sabe que cuando este personaje distinguido se percató de que ese movimiento armado se convertiría en una revolución inevitable, entonces, así los calificó y, que casi exactamente un mes después se cumplía su fatal pronóstico, pero ¡Quién fue? ¿Y qué evento histórico de gran contenido simbólico ocurre ese año de 1859 un 27 de febrero (27 F) que venía estremecido pór esas impetuosas turbulencias sociales?

Es justo aclarar que esta segunda insurgencia empezó antes de que Zamora reingresara al país, fecha ésta (22 de febrero) con la cual la historiografía tradicional conecta el inicio de aquella insurrección, cuando los hechos -por lo contrario- indican que esa gesta popular empezó a tomar fuerte tensión desde el mismo momento en que Zamora fue expulsado del país:

puesto que ese 7 de junio de 1858 en que se decreta la expulsión del territorio nacional a Ezequiel Zamora hubo agitación en Carúpano y, la situación volvió a los cauces de la desobediencia civil en los Valles de Aragua, donde con excepción de los centros urbanos, todos los campos estaban prácticamente en manos de los sediciosos que se negaban aceptar órdenes del gobierno y reclamaban la presencia de su Jefe Zamora. En la Sierra de Carabobo se rebelaron a principios de julio de 1858. El 14 de julio de 1858 en los Llanos de Portuguesa se levantaron las banderas de la insurrección. Y la facción de los indios de Guanarito –briosa y célebre- reapareció, fortalecida con la incorporación de grupos armados provenientes de Barinas y Cojedes al grito de ¡Todos somos iguales! ¡Abajo los godos! ¡Hagamos Patria para los indios! Los indígenas estaban en especial, entusiasmados, con la idea del reparto de los resguardos de tierra” (id. 286, 284)

Para ese entonces, pues:

“La insurrección campesina sin responder todavía a un plan estratégico único, tiende a generalizarse. [Y las autoridades indicaban que] En los Llanos occidentales es evidente el incremento de los guerrilleros comandados por quienes no desmayan en sus propósitos malignos de hacer las tierras comunes a punta de lanza” (id. 284). Cerca de El Carrao, en julio de 1858, las fuerzas insurgentes derrotaron las fuerzas del Gobierno, el Jefe político del Cantón huyo con los oficiales sobrevivientes y los soldados que no se unieron a los rebeldes. Para combatir a los insurrectos fueron trasladados contingentes militares de San Carlos, Guanare, Barquisimeto y Barinas, y esa fuerza militar fue derrotada el 11, 15 y 29 de diciembre (id. 284, 285).

Así pues, cuando:

“Eran los primeros días de 1859. La insurrección extendía sus raíces en todas direcciones. Sobre el Apure, sobre el Acarigua, en la Selva del Turén, la insurrección se extiende como lengua de fuego por toda la extensión de la República en los Valles Centrales, Llanos Centrales y Orientales; en la Sierra de Carabobo y en los Valles de Aragua, en Barcelona (id. 285).

Es entonces que:

"El propio Presidente de la República, Julian Castro, considera la revolución inevitable y así lo informa a un íntimo, le dice “se excita a la rebelión con el mayor descaro, lo cual significa que hay un plan preparado y combinado y de cuyo éxito no desconfían los turbulentos (id. 285" 
La fecha en la cual Castro confía -esa fina percepción de la situación política que se vive en el país- a su amigo mediante una carta fue el 22 de enero de 1859 y, casi exactamente un mes después, es decir, el 20 de febrero fue asaltado el cuartel de la ciudad de Coro con la participación de civiles y militares, y para el

27 de febrero (27 F)

en la plaza mayor de esa ciudad en nombre de la revolución del pueblo el sabio José Melitón Toledo y el Jefe Ezequiel Zamora hacen un acto público y luego proceden a tomar posesión de la Casa de Gobierno. Se cumplía con exactitud lo que Julian Castro vaticinó con fino olfato histórico cuando dijo que los turbulentos harían una revolución, empezaba la Guerra Federal, la cual estaba dentro de las entrañas de una Insurrección campesina como nunca había existido en Venezuela.

Interesa pues establecer

¿Quiénes eran «los turbulentos» no sólo del año 1859 hasta el 1863, sino rescatar además para la memoria histórica incluso a quienes iniciaron aquella guerra social por allá en 1846 y 1847?, porque los protagonistas de esas dos insurrecciones populares pretendieron conquistar lo que el Estado post independentista se negaba a concederles, como era el derecho de ciudadanía; la plena condición de hombres y mujeres sin sujeción a la esclavitud, a la servidumbre o a la tiranía (desprecio, humillación y expolio); la entrega de tierras a quienes combatieron en aquella contienda prometida por El Libertador; y el apoyo para convertirse en seres humanos instruidos, cultos y productivos (como lo prevé el excéntrico Simón Rodríguez). Lo importante de este asunto  es que lo que esos combatientes se proponían realizar (y era posible dentro del marco liberal burgues que en ese momento era favorable para las realizaciones históricas en el mundo de ese entonces)era una sociedad de iguales, no sólo ante la ley, sino algo más importante, una igualdad en cuanto al modelo de vida republicana, en donde se incorporase a los trabajadores a la patria dotándolos con los recursos que ésta dispone para todos, lo cual hubiera significado para Venezuela una evolución muy distinta a la que devino, proceso histórico que desgraciadamente tomó la vía hacia una polarización de la sociedad abyecta (como lo  denunció un Ministro Hacienda de ese entonces), polarización que impidió -como es lógico e inteligente suponer- el desarrollo del potencial del pueblo que sólo se alcanza cuando la democracia se profundiza y, con ello se logra la anhelada  erección de una comunidad nacional cohesionada, la cual posibilita alcanzar las grandes metas históricas probables para época, lugar y condiciones objetivas y subjetivas de ese determinado estadio de desarrollo histórico social.

La cinematografía ha llevado a la pantalla esa gesta de los turbulentos.
Los turbulentos que protagonizaron esa gesta histórica van desde aquellos personajes que una corriente historiográfica ya de vieja data en Venezuela descalifica con el término despreciativo de “oscuros” hasta aquellos protagonistas que por oposición semántica y conceptual son calificados casi por consenso de todos los historiadores como los “iluminados”. Sobre ellos trataremos en las siguientes secciones, empezando por un peón, un oscuro, llamado José Bernardo Masabé.

b- "Mucho conozco a José Bernardo"

Este primer personaje que se pretende registrar para la memoria colectiva de quienes habitan el territorio venezolano es uno de los maltratados por una corriente de la historiografía venezolana de vieja data que, por tradición y malas costumbres descalifican como “oscuros”. Brito Figueroa sigue la huella de José Bernardo Masabé desde el momento en que se crea la Sociedad Liberal de Villa de Cura. Dice este historiador que centenares de peones se concentraron en el Cantón ese día, e indica que para aquellos peones lo que se entendía por “liberal” era algo muy distinto a lo que concebían los liberales citadinos, en especial, de los que escribían en su órgano de prensa denominado El Venezolano. Los peones traducían lo “liberal” como la realización del ideal de la comunidad de las tierras, la existencia de hombres libres, la elección política de representantes genuinamente populares, la aplicación del principio alternativo, el horror a la oligarquía, la liquidación del latifundio, la abolición de la esclavitud, la edificación de una república democrática, el repudio a la opresión y sojuzgamiento, y otras reivindicaciones fundamentales propias de una sociedad justa e igualitaria. La Sociedad Liberal de Villa de cura se extendió con esa interpretación del liberalismo por todos los caseríos y vecindarios del Cantón y en esas labores se destacó como excelente activista el peón José Bernardo Masabé. Sus integrantes hacían dentro de un radio de acción la propaganda democrática, hacían asambleas políticas, donde se hablaba de luchar por la tierra, y hacían chistes, ironías y corríos para zaherir y ridiculizar a los godos, se quemaban ejemplares de la Ley de Hurtos donde se contemplaba el castigo por azotes del condenado por la ley por atentar contra la propiedad privada (id. 57/59). Pero sus integrantes también estuvieron dispuestos a tomar las armas para luchar por esas legítimas metas y, cuando Francisco José Rangel les convoca a unir sus fuerzas y crear el Ejército del Pueblo, hecho que se suscita el año de 1846, Masabé ya destaca entre los insurgentes y ocupa al lado de Rangél y de Ezequiel Zamora un alto cargo en aquella institución militar que se funda para alcanzar lo que el Estado se empecinaba en negarles, ejerciendo Masabé en esa organización militar la responsabilidad de Secretario del Despacho del Estado Mayor (id. 124). Cuando aquel ejército se reorganiza después de la ocupación de San Francisco de Tiznados Masabé ya figura en los documentos que emite ese cuerpo castrense como Comandante del Estado Mayor. El Ejército del Pueblo realiza operaciones guerrilleras y combates convencionales, los cuales se reseñarán al final de este escrito para dar una idea por lo que pasó el peón Masabé como líder de tropa, pero por el momento nos interesa registrar la batalla de Laguna de Piedra, porque en ella el Ejército del Pueblo es destrozado por las fuerzas gubernamentales, cosa que ocurre el 29 de septiembre de 1846, y a duras penas escapan sus principales, quienes se concentran en Cerro Azul, donde en la choza de un campesino empiezan de inmediato a planificar la reconstrucción de su cuerpo armado, entre quienes asumen esa tarea esta José Bernardo Masabé como nos lo confirma Federico Brito Figueroa. Otra batalla obligada para hacer el recuento de la participación del peón Masabé es la de Pagüito, allí estuvo este Comandante-Secretario del Estado Mayor, y en ella los daños causados sobre las tropas del gobierno fueron tremendas, pero la superioridad numérica del ejército gubernamental y el quedarse los revolucionarios sin cartuchos decidió la suerte de las armas en su contra. Los insurgentes tuvieron que recurrir en última instancia a una carga con lanzas y a calar sus bayonetas, y tras esa carga suicida y sangrienta han de intentar salir del terreno y procurar internarse en la montaña donde debían concentrarse de nuevo, es en este último episodio donde Federico Brito Figueroa pierde la pista de José Bernardo Masabé. Lo único que se sabe de ese último suceso es que Zamora que estaba enfermo desde antes del combate se agravó después de su huida exitosa y, en ese estado, dio la orden a su gente de regresar a los sitios de origen para traer nuevos soldados y fijó el sitio de reencuentro mientras él intentaba restablecerse (id. 147, 148) -a Zamora las fuerzas enemigas le reportaron como muerto en la acción-. Se puede conjeturar que, el Comandante y Secretario José Bernardo Masabé puede haber perecido en la batalla del Pagüito o que fue uno de los que regresó a su sitio de origen para cumplir con la misión que le encomendaba su Jefe Zamora, su final está pues impregnado de total incertidumbre. Pero aún queda otro dato sobre Masabé en la obra de Federico Brito Figueroa, relata el historiador que Zamora fue detenido, preso y enjuiciado, y cuando es interrogado por el fiscal, se vuelve a tener una referencia de este célebre peón, pero no una nueva noticia. El Fiscal pregunta a Zamora: F: ¿Conoce usted a José Bernardo Masabé?

Contesta Zamora (Z): Mucho le conozco, mucho conozco a José Bernardo.

F: ¿Le nombró usted de Secretario? Z: Sí, señor. F: ¿Desde cuándo no ve usted al citado Masabé? Z: No tengo presente el día que se separó de mi (id. 178).

Este último dato como es notorio no nos aclara cual fue el destino del peón Masabé, lo que si queda entendido es que Zamora no iba a revelar si Masabé estaba en cumplimiento de una misión porque esto era entregar información vital para la guerra al enemigo y, tampoco iba a informar si estaba con vida pues esto sería equivalente a una flagrante traición a un miembro del Estado Mayor, pero también se puede suponer de su declaración algo muy simple y creíble, que realmente Zamora no sabía nada acerca de la suerte que había corrido su cercano y estrecho colaborador. Lo que si queda registrado para la historia es que Ezequiel Zamora  muestra su alta estima hacia este Comandante, Secretario y Amigo cuando en su declaración indagatoria enfatiza:

“mucho conozco a José Bernardo”.

Esa expresión sólo  se utiliza cuando se ha podido penetrar en el alma de alguien que es muy cercano y al cual se le tiene en gran afecto. Si bien no sabemos cómo desapareció del escenario histórico de la insurrección campesina este célebre peón, lo cierto es que este miembro de «los turbulentos» acompañó la primera etapa de aquella gesta popular desde el 1° de septiembre del año 1846 hasta su final en la acción del Pagüito del 1° de marzo de 1847 al Ejército del Pueblo, lo que indica que debió participar de modo directo o indirecto en las acciones de toda esta primera etapa de esa memorable insurgencia post independentista o guerra popular, acciones que incomodísimo.com presenta resumida en la siguiente crónica extraida del libro "Tiempo de Ezequiel Zamora":

lo primero que hicieron los insurrectos fue el asalto a Villa de Cura donde fueron rechazados, después estando en Magdaleno fueron atacados y derrotados por las tropás del gobierno, para el 25 de septiembre ya habían ocupado a San Francisco de Tiznados donde se reorganiza el Ejército del Pueblo y para el día siguiente ocupan el pueblo de San José y continúan su marcha a Laguna de Piedra donde les infligieron una derrota estrepitosa por lo cual queda casi totalmente destruido el 29 de septiembre aquel ejército campesino. En octubre en Cerro Azul empieza la reconstrucción del Ejercito del Pueblo, de allí salen hacia Manaure y Guambra y, finalmente se instala el cuartel general en el sitio denominado La Tormenta y, estando allí para el 21 de octubre ya ha reunido un mil trescientos efectivos, es decir, ya disponía de un nuevo ejercito la insurrección campesina conformado por infantería, caballería, guerrillas o “cuerpos volantes” e información, además, de los cooperadores. Para ese entonces, el Estado Mayor del ejército gubernamental llama a las filas a la mayoría de los oficiales veteranos de la guerra de independencia y ordena el reclutamiento de diez mil hombres. Las fuerzas del gobierno a continuación encomiendan a Cisneros atacar en La Tormenta y son destruidas sus columnas. Ante esa debacle el Estado Mayor del ejército oficial incrementa sus fuerzas ocupando todo el territorio donde empezó la insurrección, la idea era impedir la afluencia de campesinos a las filas de Zamora, Rangel y Masabé. Y como el campo de operaciones era el territorio de lo que hoy son los Estados Guárico, Aragua, Barinas, Portuguesa, Cojedes y parte de Apure, Anzoátegui y Monagas, y en el resto del país comenzaba a agitarse los partidarios de los insurrectos, entonces las fuerzas armadas defensoras del gobierno trazaron un cerco para aislar las fuerzas insurrectas e irlas aniquilando. Mientras tanto, a pesar del bloqueo, el Ejercito del Pueblo ha logrado elevar sus efectivos a 1500 combatientes, y su Estado Mayor resuelve utilizar todos sus "cuerpos volantes" en una intensa operación para desplazar a las fuerzas del gobierno hacia ciertos terrenos, mientras el grueso de las tropas de los insurgentes rompían el cerco aprovechando esa nueva posición de los contendientes en el campo de operaciones, la idea que les alentaba era dirigirse a los Cantones urbanos, operación que Federico Brito Figueroa indica de modo expreso que Zamora explica el plan a Masabé. Gracias a la eficacia de esta contraofensiva el Ejercito del Pueblo logra desplazarse hasta el pueblo a Villa de Cura y allí destruye las fuerzas enemigas, en la acción de Los Bagres, el 28 de noviembre triunfan de nuevo, a la semana siguiente propinan a sus enemigos otra derrota en Güigüe, y el 12 de febrero de 1847 asaltan la guarnición del Pao de San Juan, el 17 del mismo derrotan al Capitán Julián Castro y el 24 vencen en La Culebra. El Ejército del Pueblo se agiganta con esas victorias seguidas y poderosas. Lo que obliga al Estado Mayor del Ejército gubernamental a reconsiderar a los alzados como una fuerza verdaderamente militar, y toman conciencia de que lo que se avecinaba era el avance sobre los Cantones urbanos y luego aquellos saltarían sobre Caracas. Y estaban en lo cierto, la vanguardia de aquel ejército en los últimos días de febrero de 1847 se dirigía hacia el centro de la república y, van ocupando una tras otra las poblaciones hasta dominar el camino crucial de los Valles de Aragua, con la intención de apoderarse del parque de la guarnición de Maracay y capturar a Páez "El Centauro", acción con la cual se convertirían en una fuerza invencible por el poder de fuego que adquirirían, pero la operación sobre Maracay fracasa por un acto de indisciplina de un alto miembro del Estado Mayor. Mientras tanto el Ejército Oficial está en una apresurada reorganización de sus fuerzas de un modo total, y a partir de esa nueva estructura se intensifica su movilización. El Ejército del Pueblo, sin embargo, derrota a sus adversarios en veinte acciones guerrilleras y en la extraordinaria Batalla de Cataure. El Capitán de Ingenieros del Ejército Oficial, Olegario Meneses, con respecto a estos últimos acontecimientos, comenta que Zamora juega con sus fuerzas como con peones en un tablero de ajedrez y salta sobre sus adversarios con la salida del caballo, este comentario es significativo pues quien lo hace fue instructor militar de Zamora en Caracas -bajo el gobierno de Monagas- y lo consideró, en ese entonces, como un estudiante brillante. Otro comentario pertinente sobre la calidad que había alcanzado esa fuerza armada bajo la comandancia de Zamora, Rangel y Masabé la emite Cisneros, a quien Páez había comisionado para derrotar a Zamora -puesto que otros generales tenían por misión derrotar a otras columnas enemigas-. En su testimonio Cisneros dice que Zamora tiene un pacto con el diablo, pues este desaparece y sale por donde uno no lo espera -y añadió-, es inútil también derrotará a Páez. Después de la Batalla Cataure el Estado Mayor de la insurgencia prepara a su gente para un encuentro definitivo, pero Zamora enferma y, para el colmo de males es sorprendido con un pequeño contingente de su columna el 1° de marzo de 1847. Zamora en aquella posición donde estaba tiene a su mando sólo trescientos soldados y quienes le sorprenden cuentan con mil ochocientos efectivos, los insurgentes no rehúyen el combate y cargan contra el enemigo ocasionándoles en el curso de las acciones novecientas bajas, entre muertos y heridos, y Zamora queda después de esta gesta heroica con una fuerza disminuida a cien hombres, además, ha consumido todos sus pertrechos de alto poder y se queda sin cartuchos, ante esa situación recurre entonces con una carga suicida y desesperada con lanzas y bayonetas en una última sangrienta embestida, donde las fuerzas gubernamentales maltrechas y desbandadas quedan, sin embargo, ocupando el campo y donde a los insurrectos no les queda otra salida que intentar alcanzar las montañas de Cataure, donde se reunirán los sobrevivientes. La enfermedad de Zamora se agrava y disuelve los restos de su menguada tropa y oficialidad, con la encomienda de reclutar nuevas fuerzas en sus sitios de origen y de volverse a concentrar en El Pao. Pero sobreviene la muerte de Francisco José Rangel, es probable que José Bernardo Masabé también falleció (en la lista de los comandantes que participaron en esa batalla está el nombre de José Basrnardo Masabé) y se produce la captura de Ezequiel Zamora con lo cual se desestructura el Ejército del Pueblo al perder su Estado Mayor y la insurrección campesina declina en organización pero no desaparece (id. 118/151).

Tal fue la epopeya que encabezó este “oscuro” peón miembro del panteón de «los turbulentos» en esa primera etapa histórica de la gran insurrección campesina. Guerra que el historiador Federico Brito Figueroa califica como Guerra popular o Guerra social, a la cual nuestro sistema de enseñanza no destaca como si lo hace, poer lo contraerio, con la Guerra de independencia, ¿será que para ser significativa una epopeya de tienen que figurar «los iluminados» para ser reconocida por la gente distinguida como un episodio histórico? Para incomodísimo.com lo que cuenta es el profundo sentido humano que hayan impreso a los hechos los protagonistas y/o actores sociales a aquellos acontecimientos, además, al peón José Bernardo Masabé no lo catalogamos como un "oscuro" sino que lo visualizamos en la inmensa sabana llanera como una de esa miríada de luciérnagas que hacen hermosas esas oscuras noches estremecedoras de esas tierras infinitas.


NOTA:

Pues bien, incomodísimo.com, en la próxima entrega sobre «los turbulentos» colocará a uno o unos de «los iluminados», para que no nos acusen de prosaicos y, además, de afectos a los rústicos -cosa que más bien nos halaga puesto que nos reconocemos como demócratas genuinos al considerar que esa gente humilde y luchadora en mucho nos supera a los académicos e intelectuales-. Pero lo cierto es que "il illuminati", de hecho, fueron atraídos a los montes venezolanos por

esas mesnadas de "luciernagas"



 que son nuestros brillantes campesinos

que, por su coraje y objetivos de lucha, les atraían irresistiblemente, pues sus mentes estaban capturadas por los sueños que provocaba la revolución del pensamiento en aquel extraordinario contexto histórico mundial de cambios que ellos estaban viviendo como una intensa aventura (este aserto se demostrará en estos artículos), pues en aquella época  los actores sociales involucrados en aquellas profundas transformaciones sociales y económicas, se daban cuenta que las ideas apuntaban en diferentes direcciones (en sus estados de lúcida conciencia social y política), todas, magníficas (!!!) -menos por supuesto las retrógradas- y una buena parte de ellas felizmente eran históricamente realizables. De ese proyecto visionario cuajado por decantación en aquel proceso se tratará en esta síntesis, pues lo que se pretendió  construir fue tal vez tan grande y tan extraordinario que hubiese sido  el complemento perfecto para lo que imaginó El Libertador.

Lamentablemente, para la tragedia de Venezuela, el cambio que se operó en esta república fue el peor y, sobrecogedoramente ese modelo pésimo y retrógrado es abordado por consenso por nuestra señera intelectualidad como "aceptable" ¡que falta de formación histórica padecemos! 

En nuestra torpe y poco experimentada opinión, los "oscuros" tuvieron en aquellos años, ya lejanos, más visión que estos elogiados escritores de esta última década en nuestra historiografía nacional, quienes se esfuerzan por hacernos comprensible y aceptable nuestra vergüenza, después que sus neuronales y abisales estudios pretenden que han logrado sondear las profundidades ocultas de la identidad de quienes han habitado este territorio por varias generaciones.

José Bernardo Masabé debe ser pues recordado como
una "luciérnaga"
 de la hermosa y brillante historia humana latino americano caribeña.


GLOSARIO

Hombres oscuros: Así se trata a los integrantes de las masas que luchan en los procesos históricos, se les considera malhechores y vagos y, sólo son conuqueros, añileros y tabaqueros (268) como se puede leer en un manuscrito donde se registra las actividades de los “Facciosos de los indios Guanarito” que está en el repositorio documental del Archivo de la Fundación Boulton. Un extraordinario historiador venezolano, José Gil Fortoul, utiliza el término en su fabulosa obra “Historia Constitucional de Venezuela -uno de los trabajos que nadie debe dejar de leer en su vida-, para asociarlo (citado por Brito: 469) a la plebe inculta, analfabeta, simples peones, manumisos, esclavos poseedores de “almas oscuras”. Incomodísimo.com es de la posición que en efecto, algunos de los personajes tuvieron "almas oscuras" y coloca en la última sección de lo que será el  Artículo III una de ellas para que nuestros lectores conozcan la biografía de ese personaje que respondía al nombre de Martín Espinoza, pero es una total mala intención tratar de "oscuros" a toda aquel que ejerce un humilde oficio y sea analfabeto, porque entre ellos hay mas cultos que en "il illuminati" A continuación se narrará la vida de dos personajes de los iluminadosque respondían al nombre de Napoleón y que actuaron en esta Guerra campesina como el Bonaparte de la Revolución Francesa.
  
c- El Napoleón tricéfalo a galope con los hombres luciérnagas

A la insurrección campesina venezolana se sumaron tres Napoleón, uno de ellos iba en la mente de un grupo de élite que, como ideólogos y combatientes se pusieron al frente y en primera línea de los acontecimientos, este primero era el propio Napoleón Bonaparte quien fue colocado en la cabeza de Zamora por su cuñado Juan de Gaspers, quien le cuenta que este protagonista de la Historia de Europa consagró jurídicamente el derecho de los campesinos franceses a la tierra (Brito, 2006: 30). Napoleón Bonaparte -el revolucionario- pues, será un personaje que cabalgó al lado de los hombres luciérnaga que causaron horror a la oligarquía de este continente, el segundo Napoleón que se involucra en estas luchas por hacer una patria para los pobres y proporcionarles felicidad, fue Napoleón Avril, un emigrante que llega a Venezuela y se incorpora a la guerra social que se desata a una escala de conmoción política, Napoleón Avril combate como revolucionario radical en Europa, México, Nueva Granada y Venezuela y su lucha no es sólo militar, es también, ideológica. El tercer Napoleón que combate en la historia venezolana es Napoleón Sebastián Arteaga del Pumar descendiente del marqués de la Riveras del Boconó y Masparro, Napoleón es un barines, que aprende en la escuela de su ciudad sus primeras letras, luego va a educarse a España en Cadiz, se hace periodista y editor de periódicos, tribuno liberal, como gobernador de Barinas funda un colegio secundario en 1852, en 1855 abandona la gobernación y se involucra con la revolución, estando en esas actividades fue apresado y desterrado, en el exilio entra en contacto con Zamora, Leocadio Guzman, Crisostomo Falcon, José Manuel García, y José Gabriel Ochoa, ya en suelo venezolano participa en la Guerra Federal, identificándose con los más despreciados y humillados a quienes aquella sociedad les negaba la ciudadanía, éstos constituían el 92% [id. 38] de la población. Estas son pues las tres cabezas del Napoleón tricéfalo -Bonaparte, Avril y Pumar- que participó de la insurrección campesina venezolana escribiendo una crónica más propia del siglo XX que del XIX.


El joven, jacobino y revolucionario Napoleón Bonaparte inspirador universal que impacto a los independentistas de 1810/1830 y a los insurgentes de 1846/1863 en Venezuela.

Los hombres luciérnagas de esta historia no divulgada son:

Juan de Gáspers trae a Napoleón Bonaparte a Venezuela.

Francés aventado a América por la represión antidemocrática suscitada en la Francia de la restauración y atraído por las luchas de Hispanoamérica (31, 244, 279). Gaspers participó en las luchas revolucionarias democrático-burguesa francesa, y narra a Zamora las acciones de los sans-culottes en Europa
 (se puede ampliar sobre los sans culottes en: s.wikipedia.org/wiki/Sans_culottes)
y le describe la insurrección de la masa rural que impulsa en el Viejo continente la abolición de los bienes de manos muertas y la distribución de los latifundios de la Iglesia y la nobleza entre los descendientes de los siervos, también da a conocer a Zamora ese monstruo que fue Napoleón Bonaparte, explicándole que fue quien consagra jurídicamente el derecho de los campesinos franceses a la tierra (32). Gaspers con Luciano Requena y José Brandford conversan con Zamora sobre revolucionarios como Armand Barbés, Auguste Blanqui y Robespierre (239). Además termina casandose con una hermana de Zamora, Carlota (29). Según Brito es decisivo en la formación del carácter del Jefe del Pueblo Soberano (31).

Napoleón Avril el corazón que anida el genio del mal.

Antes de llegar a Venezuela, provenientes de Francia, Avril había participado en revoluciones ocurridas en Francia, México y Nueva Granada (476). Es uno de los emigrados que llegan a Venezuela aventados por la derrota de la Revolución de 1848 en París y, con Brandford y Mortón aconsejan a Zamora que organice en Caracas a grupos de acción revolucionaria por oficios y profesiones, porque los explotados forman una sola familia, Zamora procede a este plan con éxito (279). Con Iriarte, Morton, Chaquert, Brandford, una vez estaba bien avanzada la Guerra Federal, trabaja dentro de las filas del Ejército Federal para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios con el cual se pudiese llevar adelante la revolución total (342). Su imagen en el campo enemigo confirma su radicalidad política y filosófica, pues un destacado godo acusa a Avril de andar con fanáticos demagogos como Iriarte y de envenenar las hordas, porque en su corazón anida el genio del mal (368). En la segunda fase militar de la Batalla de Santa Inés donde se hace el sitio de la ciudad de Barinas, Avril y Morton reciben indicaciones de viajar a la Nueva Granada en solicitud de armas, en ese momento, se esperaba que el dominicano Martín Marcano, Jefe de Parque, llegase de vuelta con pertrechos para continuar las acciones, Marcano llegó y decidió con esos suministros una nueva victoria (409). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra Napoleón y Morton aportaron $ 2.500 (430). Asesinado Zamora, Morton y Avril estuvieron presos en Guayana, escaparon u huyeron hacia el exterior. Tanto Avril como Morton tenían formación universitaria y dominaban el francés, el inglés y el castellano (476). Avril formaba parte del Estado Mayor del Ejército del Pueblo.


La Revolución de París año 1848 fue aplastada por los thermidorianos y fueron aventados al continente americano muchos de sus consecuentes revolucionarios.

Napoleón Sebastián Arteaga del Pumar el Presidente secreto.

Destacado tribuno. Está entre quienes desembarcan el 22 de febrero de 1859 en La Vela de Coro provenientes de Curazao en compañía de Zamora, es ya Napoleón un viejo compañero de luchas de Ezequiel (289), desde aquellos años en los cuales se enfrentaban ambos dentro del partido liberal a los moderados. Napoleón se definió como radical, porque mientras los moderados eran partidarios de conciliar con el enemigo, los radicales eran del parecer de iniciar la guerra para hacer temblar a los oligarcas. Napoleón invoca en una de esas explosivas reuniones a apelar al santo derecho de la insurrección y se compromete ante todos a responder por las acciones militares en Barinas, en esa asamblea política con María Echeandía enfrenta a Guzmán y a ellos se suma Zamora quien dice en esa ocasión  “yo no soy orador, ni hombre de pluma, sino sólo un soldado dispuesto a hacer triunfar las ideas, tenemos que apelar al acto de las armas para salvarnos y salvar a la Nación de las garras de la oligarquía” (95, 96 / Ojo en estos artículos incomodisimo.com no es milimétricamente riguroso con las citas, pero nuestras transgresiones son metodológicamente válidas porque respetan lo esencial y/o fundamental de los hechos). Como Gobernador de la Provincia de Barinas comenta Napoleón a Zamora, quien es Jefe Militar de la Plaza en ese momento, que "no sólo hay que derrotar a los facciosos oligarcas, es necesario hacer una revolución que termine con las desigualdades sociales" (236). En Barinas como Gobernador lanza el programa Todos somos iguales, abajo los Godos, los bienes son comunes, hagamos Patria para los indios (268). Napoleón forma parte del Gobierno Provisional Revolucionario de la República Federal al lado del General Falcón, Leocadio Guzmán y el Dr. José Manuel García y José Gabriel Ochoa (291). Está con quienes presionan para hacer más efectiva la Ley de Manumisión de 1830, razón por la cual esta se modifica en 1848 y 1852 (257). Está entre quienes intentan frenar la geofagia que realiza la oligarquía sobre las tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y como líder aspira a dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Este ideólogo radical pretende facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural utilizando la Ley del 10 de Abril de 1848 (265). Estando preso Zamora en Maracay y próximo a ser enviado al Castillo de San Carlos en la Barra de Maracaibo -se le había conmutado la pena de muerte por la de presidio- Napoleón, con Gabriel –hermano de Zamora-, Alejandro –su primo- , Gaspers y una mujer cuya identidad se ignora, pero se sospecha que sea su esposa, logran la fuga del Jefe del Pueblo Soberano, pero como previo introdujeron en la ciudad a sesenta guerrilleros vestidos de arrieros y ganaderos dirigidos por el Capitán Alvarenga para garantizar la huida (205/207). Ya en La Victoria Zamora cambio de bestia y siguió a Los Altos donde se refugió, para seguir luego a Caracas acompañado de Napoleón (210). Cuando el Estado Federal de Coro cae en manos de los enemigos, Napoleón conjuntamente con el sabio José Melitón Toledo y otros cayeron prisioneros y fueron remitidos a La Guaira cargados de grillos y atadas las manos a la espalda, en Coro habían resistido pero fueron vencidos (326). Después de ese aciágo suceso estando en una reunión del Estado Mayor del Ejército Federal, las arteras maniobras de Guzmán Blanco y la incapacidad militar del vacilante Crisóstomo Falcón generó un incidente peligroso entre Francisco José Iriarte -Secretario  y Auditor del Estado Mayor- y Juan Crisóstomo Falcón -General del Estado Mayor y Presidente en Campaña-, Zamora intercedió pero el Presidente en Campaña Falcón se encolerizó y pretendió intimidar a Zamora y, éste que había intentado hasta ahora calmar los ánimos y que por largos meses había sido condescendiente con el General Falcón respetando su condición de General y Presidente -además de que era su cuñado-, desenfundó su arma y apuntó a Falcón quien hizo silencio. Zamora, más tarde, convocó de urgencia el Estado Mayor y puso su cargo a la orden, solicitando pasaporte para marcharse a la Nueva Granada donde también había un ejército liberal enfrentado al gobierno de ese país, se iba a unir a aquellos con un grupo que le iba a acompañar, los zamoristas ante estos evento,s pidieron a gritos la destitución de Falcón como Presidente y, fue entonces, que el nombre de Napoleón Sebastián Arteaga del Pumar surgió en estos acontecimientos, porque le propusieron para que ocupase el cargo de Presidente ante la defenestración de viejo caudillo. Este parecer se tomaba a pesar de encontrarse preso en La Guaira -se preveía que sería trasladado al Bajo Seco en Maracaibo para confinarlo en aquel presidio- lo  cual nos indica el prestgio que tenía entre los soldados y entre quienes aspiraban que les liderase un radical (378). Esa propuesta, después de aquellos acontecimientos, se mantuvo en secreto en este grupo élite, es decir, se asumió la decisión de que Napo fuese el Presidente Provisional una vez que el Ejército del Pueblo ocupase Caracas. Esa decisión de defenestrar a Falcón y rescatar a Napoleón lo confirma el testimonio de Brandford, Iriarte y Prudencio Vásquez (419, 421). Opina José Gil Fortoul en su Historia Constitucional -citada por Brito Figueroa- que la teoría democrática honradamente propagada por los apóstoles e ideólogos como Etanislao Rendón y Napoleón Sebastián Arteaga se convirtió para la plebe en una especie de espejismo donde veían realizada la igualación de las clases sociales (469) lo cual nos indica la asdcendencia que Napoleón Arteaga tenía sobre los revolucionarios de la insurrección campesina.

José Gil Fortoul uno de los más grandes historiadores que han tenido los venezolanos y autor de una obra, Historia Constitucional de Venezuela, que se debe leer en la vida.

Tomás Lander el primer radical y polemista de fuego.

Ideólogo democrático que aporta capital para lanzar el semanario político El Venezolano que tiene su primer número el 24 de agosto de 1840 (37). Con sus ya 15 años de experiencia política en el movimiento anti-oligárquico, y con su fama de apasionado, vehemente y polemista de fuego felicita a Zamora por su actividad política en Villa de Cura por “estimular, contrariando los postulados de su propio partido, la propaganda en pro del reparto de las tierras y la libertad de los esclavos”, Lander veía en Zamora la persona capaz de llevar la ideología radical a la práctica (59). Lander fallece de muerte natural de manera temprana en aquellos sucesos. Es una figura gigantesca con importantes, interesantes y significvativos logros en su carrera política que figuran en el libro "Tiempo de Ezequiel Zamora".


Casa donde permaneció embalsamado el primer liberal radical Don Tomás Lander. 
Allí estuvo en posición sedente
 y con la espada en la mano durante cuarenta años
como símbolo de que los grandes ideales nunca pierden ni vigencia ni se renuncian.

Manuel María Echeandía con lanzas, machetes, garrotes y negros.

Es condiscípulo de Zamora en la escuela de José Lancaster en Caracas (31). Aporta capital para lanzar el semanario político El Venezolano (37). El 15 de septiembre del año de 1846 se levanta en armas el Doctor Echeandía a la cabeza de 400 libres y esclavos, armados de lanzas, machetes y garrotes y ocuparon Río Chico (121). Esta Echeandía con quienes presionan para hacer más efectiva la Ley de Manumisión de 1830, razón por la cual ésta se modifica en 1848 y 1852 (257). Está entre quienes intentan frenar la geofagia sobre tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y entre quienes aspiran a dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Hay otros datos de este personaje en el libro de “Tiempo de Ezequiel Zamora” que quedan sin recoger.

Felipe Larrazabal y la democratización de la tierra.

Está con quienes presionan para hacer más efectiva la Ley de Manumisión de 1830 por lo que esta se modifica en 1848 y 1852 (257) Está entre quienes intentan frenar la geofagia sobre tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y aspiran dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Este ideólogo radical pretende facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural utilizando la Ley del 10 de Abril de 1848 (265). Hay otros datos de este personaje en el libro de “Tiempo de Ezequiel Zamora” que quedan sin recoger.

Felipe Larrazabal uno de los pocos demócratas que tienen fe en lo que pueden hacer los humildes y analfabetas, porque están converncidos de que poseen una cultura que hace producir hasta las piedras.

El Padre Ramírez el fundador del Club maldito de hombres oscuros.

Sacerdote revolucionario de Puerto Nutrias, fundador de un grupo político radicalizado que los reaccionarios llaman Club maldito, y a quien los godos califican como el indigno, cura depuesto, fenómeno inmundo, fundador y azolapador de fascinerosos, estimulador de brutales pasiones en las masas de malhechores y vagos u hombres oscuros (268)

Jacinto Gutiérrez contra la división social de: opulentos y soberbios/humildes e infelices.

Está en el bando contrario a Zamora. Pero es quien tal vez tenga más claro aquel proceso histórico. En un informe de Hacienda -era el Ministro-, denuncia como la división entre opulentos y soberbios propietarios, de una parte, y colonos humildes e infelices, por la otra parte, ha de influir en la ruina de las instituciones políticas y en el retroceso material e intelectual del país, mal terrible, porque los tesoros de la Naturaleza son para todos los habitantes de Venezuela, y la acumulación de la riqueza territorial en pocas manos y el monopolio de los tesoros tiraniza y empobrece a los pueblos (261). Es de antología este texto, es célebre su verdad incómoda y Jacinto Gutiérrez debe ser recordado como lo merece.

José Manuel García de General de la Revolución a Rector de la Reacción.

Es abogado y profesor universitario, condiscípulo escolar de Zamora en la escuela de Lancaster. En su adultez pregona los principios de la filosofía de la igualdad, como amigo de Zamora presta a éste libros de historia, derecho y literatura política que dan a conocer los movimientos sociales definidos por la presencia de la masa popular, es decir, hablan de la revolución francesa y de las luchas agrarias de la antigua Roma. En las pláticas con éste profesional nace en Zamora la admiración por los Gracos, Espartaco y Gracus Babeuf (32). Era primo de Zamora y, le explica lo que era una Asamblea Constituyente, y algo muy importante le revela desde la perspectiva del derecho: la justificación de la insurrección de los pueblos (239). Forma parte del Gobierno Provisional Revolucionario de la República Federal al lado del General Falcón, Leocadio Guzmán y Napoleon Sebastian Arteaga y José Gabriel Ochoa (291). Está entre quienes intentan frenar la geofagia de la oligarquía sobre las tierras baldías para incorporarlas al dominio privado, y como los otros dirigentes avanzados dentro del liberalismo aspira a dotar a los esclavos de tierras en usufructo y sin pago de renta (260). Como rector de la Universidad de Caracas, tras la muerte de Zamora solicita a los tribunales que Paula Correa, madre de Zamora, sea declarada loca y demente (481). Paula lo señala como miembro de un Club de amigos que aprovechándose de la posición que les dió su hijo se enriquecen con lo ajeno y dice “los exhibo ante la sociedad porque han hecho burla de esa sangre que derramo mi malogrado hijo”, a esta voz de Paula contra estos traidores se sumaban la de Miguel Acevedo, Felipe Larrazabal, J.L. Arismendi, José D. Landaeta, Manuel Ezequiel Bruzual y otros centenares, quienes avalan lo que señaló Paula y lo que Acevedo apostrofa a Antonio Guzman Blanco en el poder: “Dicen que me perseguís por amigo de los negros. Muy bueno, mil gracias. Sabed que esa altura en que os encontráis es el [fruto precisamente] de los que se sacrificaron por la libertad que tanto aborreceis. Sostuve la federación con el noble objeto de establecer instituciones que diesen garantía a mis conciudadanos; pero no para esclavizarlos bajo el dominio de vuestra tiranía (486).

Blas Bruzual y el proyecto de crear la utopía de Owen en Venezuela.

Trabaja en un programa a realizarse en los Valles de Aragua, del Tuy y Barlovento para transformar en pequeños propietarios a los esclavos liberados que deben recibir tierras en usufructo sin pago de renta, para ello van a disponer de 10.000 fanegadas en cuadro entre La Victoria y el caserío Zuata para los libertos y, disponen de otras 15.000 fanegadas en cuadro para los campesinos de Guacara, San Joaquín y Mariara (estas ideas las sustentan Echeandía, Felipe Larrazabal, Napoleón Sebastián Arteaga y José Manuel García en ese entonces). Bruzual es el redactor-editor de El Republicano. Pertenece al grupo de intelectuales radicales que aspiran facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural y que pretenden aplicar el programa político que representa Ezequiel Zamora (260, 265. Este ideólogo pretende facilitar el desarrollo de la mediana y pequeña propiedad rural utilizando la Ley del 10 de Abril de 1848 (265). Hay otros datos muy significativos de este personaje en el libro de “Tiempo de Ezequiel Zamora” que quedan sin recoger.

Robert Owen
Actuó en Inglaterra y Estados Unidos intentando crear una sociedad favorable para los obreros y campesinos.

El maestro Pierre Cerreau y editor de Credo Igualitario.

Pierre ofrece el testimonio de que Avril, Morton y Brandford en Caracas instruyen políticamente a Zamora para que organice a los sans culottes de aquella sociedad para actuar a favor de la revolución (253). Desde 1852 hasta 1858 Cerreau y sus amigos editaron en La Victoria y otros pueblos del interior del país una hoja ocasional con el nombre de Credo Igualitario que tenía el lema del Manifiesto de los Iguales de Babeuf: “libertad o muerte”, lema que tuvo influencia en los Llanos occidentales donde Avril, Morton y Antolino Álvarez lo utilizaron en sus proclamas (476). Cerreu en un número de junio de 1853 reprodujo un escrito de Gracus Babeuf que decía “es poco derribar a los tiranos, eso no es todavía la igualdad. Bienestar para todos, instrucción para todos, la revolución no se hace con votos sino con sabiduría, valor cívico y desinterés” y también daba a conocer fragmentos de Prohudon que señalaban que “la propiedad es un robo, con la propiedad la sociedad se devora a sí misma, vende al obrero el producto más caro, la propiedad niega la igualdad, con la propiedad no podemos realizar la igualdad” y en un Cuaderno Suplementario que editó en 1858 incluye una síntesis biográfica de Luis Augusto Blanqui y textos de Leroux, Owen y Saint-Simon. Entre los pensamientos que difunde está el siguiente: “Si la explotación del hombre por el hombre debe desaparecer, también debe desaparecer la propiedad por la cual se perpetúa aquel hecho" (477). Es posible que las ideas de Robert Owen
(Consultar en: es.wikipedia.or/wiki/Robert_Owen)
tuviese mucho que ver con lo que este grupo de revolucionarios se proponía hacer en el proyecto que llevaba adelante Blas Bruzual en los Valles de Aragua, del Tuy y Barlovento y que se ajustaba al programa zamoriano que se fue labrando a lo largo de todos esos años en ese grupo de élite integrado por "hombres luciérnagas" y por "los iluminados".

José Brandford "aquí en cada peón hay un Negro primero".

Es un británico que se suma al ejército de Zamora en San Francisco de Tiznados, incorporando a la lucha a grupos provenientes de los Valles de Aragua, los cuales comandaba (125). En la reorganización del Ejército del Pueblo del 25 de septiembre pasa al Estado Mayor como Comisario de Guerra, y allí se encarga de organizar el cuerpo de inteligencia y espionaje con estafetas de información en los principales centros urbanos (127). Salva su vida en la Batalla de Laguna de Piedra y se oculta en Caracas, desde allí le dice en carta a Zamora que entre él y el oficial M. Lassabe -oficial de Napoleón I- "que te dio lecciones de artillería, estamos traduciendo papeles muy interesantes que hablan de los revolucionarios de Europa, hablan de una revolución de proletarios que será inevitable, le informa que hay uno llamado Blanqui, que existe una liga o sociedad que quiere la comunidad de todos los bienes, no únicamente de la tierra, de allá dicen que ahora Gracus Babeuf es un héroe, las ideas de Saint-Just están de moda, te mandaré copia de estos papeles, los libros sobre lo militar ya te los envié" (140. Brandford proveniente de Londres y París trae noticias en junio de 1848 sobre la represión en Europa y cómo a Luis Bonaparte lo manejan los banqueros y usureros de París (252). En Cabudare lo volvió a encontrar en otra ocasión Zamora, acababa de llegar del exterior, y había entrado clandestinamente por Tucacas, llega cargado de libros, papeles y proclamas (318). Brandford es un colaborador inmediato de Zamora (339), Cuando en Barinas el 14 de junio de 1859 se decreta distinguir a Zamora con el título de Valiente Ciudadano, el General de División Zamora protestó, "porque valiente es el pueblo que se alzó y ahora lucha desnudo y con hambre", pero Brandford le convence de aceptar aquella distinción (345). En conversaciones de Brandoford con Zamora en Barinas sobre el latifundio, Zamora señala que en tiempos anteriores los españoles tenían en el Llano la tierra como el agua, el aire y el sol, es decir, en común, no era de nadie, era de todos en uso y costumbre, Brandford aprovechó la ocasión, entonces, para señalar que quien tomó lo que no era suyo la había robado, a lo que replica Zamora que el Maestro Pierre Cerreau está convencido de ello, pero que en su consideración la propiedad es un robo cuando no es conseguida con el trabajo, de allí que no es lo mismo la propiedad del Marques del Pumar que las propiedades de los vegueros de El Totumal, entonces -concluyó-, tenemos que averiguar cómo las consiguieron, Iriarte que está presente tercia en la tertulia y agrega que "la revolución total es para extirpar la oligarquía y para que no haya más esclavos o medio esclavos" (346, 347). Estos ideólogos –Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford- trabajaban ya para ese entonces para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios que desplacen al Ejército Federal y al Partido Liberal (342). Chaquert será quien se encargue de trasladar las piezas de artillería desde Barinas hasta Santa Inés, lugar donde se librará el combate definitivo. Corresponderá también a Chaquert defender una de las primeras trincheras con la cual toparía el enemigo en la batalla de Santa Inés contando para ello con 150 soldados (393). Después de esas primeras trincheras venía el “Tricherón” y allí un lomo de perro que fue construido por indicaciones de este militar (394). En lo que se conocía como el ángulo de El Martillo la defensa vuelve a recaer sobre Comandante de Ingenieros y otros oficiales, éstas ahora no podían ser abandonadas a diferencia de las primeras donde se tenía previsto de que debían resistir y luego ceder para ir entrampando al enemigo (401). Es Chaquert quien diseña el cuerpo de artillería, presenta informe de cómo queda organizada al Estado Mayor y, le corresponde comandarla (426). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra, Chaquert facilitó $ 1.500 (430). El británico Brandford combate, pero también describe de lo que participa y con quiénes lucha, escribe en sus manuscritos que titula “Anotaciones de un revolucionario”: El Ejército tiene infinidad de campamentos, militarmente disciplinados y bajo órdenes del Estado Mayor, que llegaban a más de 5.000 efectivos, multiplicados por no menos del mismo número de irregulares, que con sus venenos, puas y camuzas martirizaban a los godos, las mujeres de los rústicos, los ancianos y niños incapacitados para el uso de las armas, ayudaban con sus pascualitos, caparratones y embustes para desorientar a las tropas godas: héroes sin nombres, aquí en cada peón hay un Negro Primero, para horror de la oligarquía (id. 389)”. Brandford y Chaquert tras la victoria de Santa Inés reciben la comisión de ir a las Antillas para adquirír armas, incluyendo piezas de artillería, llevaban pesos, monedas extranjeras, sacos de añil, plumas de garzas y plata sin labrar para efectuar la compra (416). Además de blanquista como los otros emigrados, difundió en Venezuela el Manifiesto de los Iguales de Gracus Babeuf, ellos se consideraban así mismos como republicanos rojos. Chaquert escribía crónicas para The Red Republican semanario cartista de Londres. estas ideas influyeron en Zamora quien llevaba un pañuelo rojo consigo, estas mismas ideas indujeron al grupo -de pensamiento avanzado con respecto a los de Caracas- a pensar en la sustitución de la bandera amarilla que portaban -la del liberalismo amarillo de Caracas- por una bandera roja que en el ángulo superior izquierdo llevaría una estrella amarilla de cinco puntas (475).

Louis de Saint-Just es detenido con Robespierre en la reacción termidhoriana, liberado ambos por un levantamiento popular y posteriormente vueltos a detener son guillotinados por los contrarrevolucionarios guardó una compostura ante el verdugo que sacudió a todos los exaltados asistentes a un profundo silencio.

Carlos Enrique Mortón enfrentándose a los especuladores.

Él y Napoleón Avril antes de llegar a Venezuela, provenientes de Francia, habían participado en revoluciones ocurridas en México y Nueva Granada (476). Zamora le encomienda levantar inventario contra los comerciantes especuladores rebelados contra el Decreto de Rentas y Bienes ensorbecidos porque eran representantes de Casas comerciales extranjeras -europeas- (342). Los blanquistas Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford- trabajaban para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios para diferenciarse cada vez más de los que no eran revolucionarios totales (342). En la segunda fase militar de la Batalla de Santa Inés se sitia a Barinas y Avril con Morton reciben indicaciones de Zamora de viajar a la Nueva Granada en solicitud de armas con las cuales podrían avanzar hacia Caracas para completar la campaña, al mismo tiempo, se esperaba al dominicano Martín Marcano, Jefe de Parque, regresara con pertrechos de aquel país, en efecto, regresó y determinó con ello la victoria militar de la segunda fase militar de Santa Inés (409). Asesinado Zamora en San Carlos, Morton y Avril fueron capturados en Guayana, pero escaparon u huyeron hacia el exterior. Morton tenía formación universitaria y dominaban el francés, el inglés y el castellano (476).

Louis-Auguste Blanqui revolucionario socialista que pasó la mitad de su vida en la cárcel.

Ignacio J. Chaquert levantando los planos para derrotar la oligarquía.

Aporta capital para lanzar el semanario político El Venezolano (37) Con Iriarte, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford trabajaban con Prudencio Vásquez, Pedro Manuel Rojas, Natividad Pettit, Jesús María Hernández, Antolino Álvarez, Regino Sulbarán, José Antonio Linares, Carlos Padilla, Miguel Santaella, Emilio Navarro y otros soldados, civiles e intelectuales para formar un Ejército Revolucionario dentro del Ejército Federal y una Asociación de Revolucionarios -verdaderos- dentro del Partido Liberal (en "Tiempo de Ezequiel Zamora" existe abundante material de muchos de ellos que no hemos recogido en estas secciones !!! Nos disculpamos por esta lamentable omisión) (342). Yendo hacia Barinas con Zamora , Ignacio recibe orden de éste para continuar hasta Santa Inés, la misión que le encomienda es la de levantar los planos para realizar allí una batalla y traerlos luego al Estado Mayor para estudiarlos, diciéndole Zamora “yo conozco el sitio y es excelente” (376). [Testimonio de Iriarte, quien como Secretario del Estado Mayor llevaba registro de toda esta Campaña militar, información que por cierto desmiente y desarma todo el cuento que Domingo Alberto Rangel echa en “La Batalla casi perfecta” (2006), donde señala que esta Batalla fue concebida, diseñada y proyectada por sólo Avril, Chaquert y Brandford, obra de DAR que sólo es buena como ficción, porque lamentablemente está plagada de errores históricos y se babea en un extraño arranque eurocentrista en un afán de disminuir a Zamora que en nuestros días a regresado para ponerse en la boca de muchos como un héroe. DAR años antes (1964) escribía otras cosas sobre Zamora en “Los Andinos en el Poder”, que Federico Brito Figueroa cita con orgullo en la página cuatrocientos diecisiete, esa cita hace junticia de la grandeza de Zamora y hace de DAR un Maestro insuperabkle de las generaciones de jóvenes luchadores de la década del sesenta en adelante]. En ocho días el Comandante de Ingenieros Chaquert con sus ayudantes hizo los planos y después de ser estudiados en el Estado Mayor, revisan todos en pleno palmo a palmo el terreno y, proceden a construir el sistema de trincheras diseñado por Zamora quien venía analizando estas cosas del arte militar desde antes de desembarcar en La Vela de Coro (385). De las primeras trincheras de Santa Inés, dos fueron asignadas para ser defendidas por Chaquert y el Coronel Amador Armas (395). El lomo de perro que seguía a continuación de esas trincheras fue construido por indicaciones de Chaquert (395). La descripción de la batalla de santa Inés pudo ser reconstruida con los testimonios de Emilio Navarro, Prudencio Vasquez, Iriarte, Chaquert y Brandford (399). Luego de abandonar las primeras trincheras el ejército del pueblo, Chaquert, Prudencio Vásquez, Desiderio Escobar y Rafael Pettit pasan a resistir en el conjunto de trincheras del ángulo de El Martillo, la orden que tienen es de jamás entregarlas, y cuentan los testigos que apilándose los muertos y heridos en el lomo de perro y en los pantanos laterales se desató una tempestad de fuego inacabable a eso de las cuatro de la tarde y para las seis la derrota de los oligarcas en esta primera fase de la batalla fue completa (401). Brandford y Chaquert tras la victoria de Santa Inés reciben la comisión de ir a las Antillas para adquirír armas incluyendo piezas de artillería, llevaban pesos, monedas extranjeras, sacos de añil, plumas de garzas y plata sin labrar para efectuar la compra (416) Chaquert era el Comandante de Ingenieros organizo esta arma dentro del ejército, Chaquert era el Comandante de Batallón de Artillería, aspiraba con la incorporación de nuevas piezas la formación de un Regimiento de Artillería pero siempre se careció -escaseó- de estos indispensables elementos, Chaquert formaba parte del Estado Mayor (426, 427). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra, Chaquert facilitó $ 1.500 (430).

Francisco J. Iriarte y su Guerrilandia.

ES el Gran Ideólogo de la Insurrección Campesina. El 25 de abril de 1859 se incorporó a las fuerzas de Zamora el Licenciado Iriarte, quien ya desde hacía meses estaba en armas contra el gobierno, habiendo recibido invitación del Ejército del Pueblo para que se les uniese se presentó con sus hombres. Napoleón Sebastián Arteaga lo definió como “valiente soldado e inteligente tribuno de la revolución”. Iriarte era abogado y médico, y él se calificaba a sí mismo como “antioligarca por nacimiento”. Lee y escribe correctamente el castellano, el francés y el inglés, admira a Saint-Just, Gracus Babeuf y Augusto Blanqui, considera que hay que hacer la revolución (332). En junio de 1858, el gobierno de Julián Castro lo confina a Valencia, y de esta ciudad se fugó hacia los Llanos para predicar el credo de la verdadera igualdad en las Provincias de Portuguesa y Barinas. En Guerrilandia, “con cien escopetas y los pertrechos quitados a un destacamento de los centrales”, proclamó la guerra social contra los ricos y difundió los lemas Libertad o Muerte y Federación o Muerte. Llegó a contar “con ochocientos hombres bajo su mando” y logró unificar “las partidas de Álvarez y Espinoza”, todos ellos en el momento que Zamora llegó a Barinas reconocieron de inmediato su Jefatura. Zamora nombró a Francisco J. Iriarte, Secretario General y Auditor del Estado Mayor del Ejército Federal de Occidente (332). Iriarte colabora con Zamora en la orientación de cómo se debían hacer las elecciones en las poblaciones que ocupaban, con la finalidad de la “constitución de la nuevas fórmula de gobierno revolucionario” en las comarcas liberadas (339). El plan político puesto en ejecución contemplaba una serie de reformas previas a la revolución total [344] según las autorizadas opiniones de Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert y Brandford, Zamora decretó un impuesto progresivo sobre las rentas de los grandes propietarios de tierras, bienes raíces y semovientes, equivalía al 5% de la riqueza de cada propietario o familia y estaba destinado a las escuelas y hospitales y pago de los efectivos militares (341) En conversaciones con Brandford y Zamora en Barinas Iriarte escucha a Zamora como no sólo es esclavo el negro sino también el veguero, el indígena, porque no tienen tierras o no tienen libertad económica por sus escasos jornales, entonces, el Licenciado tercia y dice que "la revolución total es para extirpar la oligarquía y que no haya más esclavos o medio esclavos" (347). Bajo su dirección funcionaba en el ejército un círculo de discusión sobre problemas estratégico-militares y políticos, la asistencia era obligatoria. La oficialidad analfabeta tenía la obligación de aprender a leer y escribir bajo la coordinación de Emilio Navarro. En los cuarteles funcionaban escuelas de primera letras, el “pueblo en armas” debía tener acceso a la cultura bajo estos revolucionarios y las tropas cooperaban con la limpieza y reconstrucción de las ciudades que ocupaban. Una de las consignas era estudiar y trabajar, trabajar y estudiar, y quiénes eran los mejores podían pasar de ser soldados federales a soldados zamoristas si esta era su voluntad, entre ellos estaba Emilio Navarro, Prudencio Vásquez, Antolino Álvarez… porque estos ideólogos -Iriarte, Morton, Napoleón Avril, Chaquert, Brandford- trabajaban para formar un Ejército Revolucionario y una Asociación de Revolucionarios (342). Iriarte ofrece testimonio del momento en que Zamora en un monólogo consigo mismo decide que la batalla definitiva se efectúe en Santa Inés entre la selva y el llano, lo cual es aprobado a viva voz por Iriarte y Chaquert que están cabalgando a su lado (376). Pero estos luchadores no sólo combatieron, también aportaron dinero para librar esta guerra, el Licenciado Francisco Iriarte contribuyó con $ 1.000 (id.430). Después de Santa Inés el gran objetivo era la toma de San Carlos la cual se produce al costo del asesinato de Zamora y con Falcón sobreviene el desastre de Coplé, por el cual Iriarte ordena detener a Falcón y someterlo a Consejo de Guerra pero éste se fuga hacia la Nueva Granada para de allí proseguir hacia Las Antillas, los moderados en vista a estos últimos acontecimientos pasaron del 17 de febrero de 1860 al 22 de mayo de 1863 a tácticas defensivas, a la política conciliatoria y a la traición que se consuma con el Tratado de Coche para preservar con esas acciones la estructuras económico sociales imperantes en Venezuela desde el período colonial (452, 453). Antes de salir Zamora para San Carlos ordenó a Iriarte, quien permaneció en Barinas, a redactar las Bases del Programa a realizar una vez fuesen Gobierno revolucionario en Caracas, en sus apuntes incluía el reparto de las tierras, la supresión de las contribuciones, la democracia total, proporcionar una situación feliz a los pobres y la instrucción general (477). Iriarte al enterarse del asesinato de Zamora profetizó “la revolución naufragará en manos de apóstatas, hasta encallar en la reacción thermidoriana, los tiranos sustituirán a los tiranos, los ladrones sustituirán a los ladrones ¿Hasta cuándo? No lo sabemos. Hasta que de la miseria de los miserables renazca el símbolo de Ezequiel (480)

Entre luciérnagas y oscuros en Guerrilandia.

Después de la Batalla de Araure, el Estado Mayor, adoptó como himno de la revolución el canto de Oligarcas Temblad y, pocos días después sus fuerzas se multiplicaron, el 8 de abril en Guerrilandia se incorpora Natividad Pettit con ochocientos hombres de pelea y el Coronel Martín Espinoza con cuatro mil hombres de veteranía (322). Natividad es un hombre luciérnaga, llegará a figurar entre los zamoristas, es decir, los que dentro del ejército están por hacer una verdadera revolución, con él está también sobresaliendo otro hombre de humilde origen, Antolino Álvarez [322] que están a la altura de la conciencia histórica de un Francisco José Iriarte. Martín Espinoza por lo contrario es un hombre de alma oscura, protagonista que tanto historiadores como testigos son implacables cuando se trata de presentarlo, lo que prevalece sobre este personaje se sintetiza en la expresión que ellos le confieren de «sádico» o de «bajos instintos» y, lo utiliza la historiografía reaccionaria como evidencia de que él personifica al hombre común, es decir, a las masa explotadas. Masas ignaras hacen, en este sentido -según estos historiadores y políticos reaccionarios-, la insurrección campesina venezolana, donde esa masa según uno de sus historiadores es "una fuerza plebeya y gesticulante, primitiva y bestial", estos historiadores pues relatan los crímenes y tropelías de Martín Espinoza, para demostrar sus afirmaciones antipopulares. Brito Figueroa reconoce en esta alma oscura el hondo resentimiento individual y social, pero como historiador no desconoce quién envenenó su corazón. Martín Espinoza es un bonguero de Río Viejo hasta el día en que las tropas coloradas ultrajan a su esposa, quien avergonzada se suicida “a la manera de los indios caribes”. Desde ese día Martín Espinoza jura vengar la afrenta y se lanza a la guerra cargado de odio. Brito Figueroa, además, como historiador recuerda que los señoritos tenían por costumbre el derecho de pernada para violar a cuanta mujer del pueblo es objeto de su lascivia y sabe que este abuso flagrante crea además del resentimiento individual del afectado el resentimiento social de la comunidad entera. Brito Figueroa, además, cita a otro historiador donde la indignación se hace prersente y sentida cuando se refiere a quienes maltratan a los pobres, dice este otro autor “Tales fueron, entre otras, las primeras horrendas represalias de las infinitas atrocidades cometidas por los centralistas, al restaurarse en el poder, saquearon las casa de aquella comarca, entre ellas la del cura, robaron la iglesia, ofendieron el pudor de las familias, quemaron los caseríos y secuestraron las mujeres y las hijas de los labradores, convirtiendo aquellos hombres en vengadores terribles, Son pues estos, los crímenes cometidos después del derrocamiento de Monagas. Los desmanes de Espinoza fueron condenados y cuestionados por Zamora, pero éste reincidía en sus procedimientos desbocados, razón por la cual fue finalmente sometido a Consejo de Guerra y fue condenado a la pena de muerte, la revolución perdía un guerrero temible y terrorífico que ganaba encuentros militares y reclutaba tropas con la facilidad con la que recogía topochos en su conuco. El terror revolucionario si existió, nadie debe negarlo, por lo contrario, debe profundizarse en su condena y de un modo simultáneo conseguir los fundamentos que subyacen a esa violencia, porque en el fondo se encontrará la razón de la necesidad del cambio histórico necesario y deseable para lograr la cohesión social indispensable para marchar en pos de la justicia social cada vez más intensa y sólida que garantice la verdadera existencia de un pueblo y no una sociedad escindida en opulentos y soberbios /  humildes e infelices (323/324). Guerrilandia pues, juntó a hombres de almas oscuras y hombres luciérnagas, pero también en Guerrilandia se encontraron los intereses opuestos de los hombres revolucionarios y los hombres conservadores. Veamos los acontecimientos que nos llevarán al significado de ese lugar en este proceso complejo y apasionante. Guzmán Blanco ante el triunfo evidente de la insurrección campesina pretende buscar una salida conciliatoria para salvar los intereses de los latifundistas, para ese entonces Ezequiel Zamora sale de Barquisimeto donde deja instalada una nueva fórmula de gobierno y donde ha inculcado otros principios a las tropas falconistas, avanza por Portuguesa. En Portuguesa a pedido de Guzmán, Zamora se reúne con Falcón, y obtiene la aprobación del plan de reunir el Ejército de Occidente con los de Oriente y el Sur, queda acordado así mismo su Comandancia en Jefe del Ejército Federal al cual se incorpora la tropa falconista, pero todo esto se obtiene a cambio de una importante concesión, Zamora proponía el sitio de Guerrilandia como acción decisiva y previa para avanzar luego ininterrumpidamente a San Carlos, Valencia, La Victoria y Caracas, sin darle tiempo ni tregua a la oligarquía, “para que no tengan tiempo de realizar nuevos reclutamientos”, pero Falcón y Guzmán lo desvían de Guerrilandia, “hay que esperar, defender lo conquistado”, debo visitar a Barinas como Presidente de Campaña le dice Falcón, Zamora sabe que se pierde un tiempo precioso, pero no puede poner en peligro la unidad de las fuerzas armadas y tiene que ceder, esta decisión disgusta profundamente a Francisco José Iriarte puesto que se perdía el momento oportuno y el ritmo creciente y ascendente que llevaba la campaña. Momento que aprovechan los godos, la oligarquía pues pasa de la defensiva a la ofensiva. Con Falcón marcha hacia Barinas el General Zamora, Iriarte, Chaquert y 7.500 hombres de tropa disgustados, porque ellos querían coronar aquella campaña triunfando en Guerrilandia, para luego conquistar a Caracas y no estar regresando a Occidente. Es entonces, cuando Zamora cabalgando con Francisco José Iriarte e Ignacio José Chaquert concibe en su cabeza la Batalla de Santa Inés, es decir, se saldría con la suya puesto que en vez de enterrar a los godos en Guerrilandia ahora cavaría la tumba de ellos en Santa Inés y, luego, pues iremos a San Carlos, Valencia, La Victoria y estaremos entrando a Caracas para el 20 de febrero de 1860 -como lo venía anunciando a lo largo de toda la Campaña-. Buscaba esa fecha para conmemorar así por lo alto el asalto que hicieron los conspiradores de la península al cuartel de Coro el 20 de febrero de 1858, recordaba que la derrota de aquella guarnición precedió su desembarco en La Vela de Coro con Napoleón y con otros insurgentes el 22 de ese mismo mes y, que el 27 de febrero con el sabio Melitón Toledo estaban tomando posesión de la Casa de Gobierno en Coro, ahora en 1860 entrarían pues el 20 a Caracas y ocuparían el Palacio de Gobierno el 27-F para inaugurar la nueva República Revolucionaria (375/376). Es decir se cerraba el  círculo en redondo.

FIN de estas secciones del Artículo III: Los Turbulentos.

Anteo II El Coronel si tiene quien le siga

7:41 Posted by Perro Senil.

“En los años siguientes a la guerra nacional de independencia no hubo un día de paz en Venezuela” ( Brito, 2006: 105). Para los esclavos y campesinos la situación se torna confusa, creen haber conquistado la libertad, haber conseguido el derecho a la tierra y el respeto a su dignidad como soldados victoriosos y honrosos de actos sobresalientes en aquella prolongada y atroz lucha, y lo que observan es que los amos apoyados en las leyes y en sus fortunas “les pretenden regresar a una situación equivalente a la que caracteriza la Venezuela colonial. Los amos de la tierra reclaman la devolución de los esclavos” (id. 107).

“Los esclavos luchan por su libertad en la misma forma en que lo habían hecho en el contexto de la guerra de independencia, es decir, con las armas en la mano. Son numerosas las conspiraciones y rebeliones proyectadas por esclavos y manumisos con la cooperación de antiguos soldados republicanos, defraudados por los resultados negativos de la “ley de repartos de tierra” (id. 107)). “Las ciento treinta rebeliones, conspiraciones y “revoluciones” de esclavos ocurridas en 1830-1846, fueron acciones de significación local y regional” (id. 110).

“En 1831 el Secretario del Interior y Justicia informa sobre una “… revolución que se tramaba en Cumaná contra los blancos y propietarios” (id. 107). “En 1831 y 1832 ocurren “levantamientos de esclavos” en los Llanos. En 1833 se inicia “la causa seguida a los esclavos de la hacienda de La Urbina, en los Valles de Aragua”, por conspiración y rebelión, debido a que en la mencionada hacienda del Conde de Tovar, las autoridades descubren “una revolución tenebrosa, capitaneada por los esclavos siervos de la familia Tovar” (id. 109). En 1835, las autoridades de Valencia informan sobre “la conspiración de la gente de color, morenos y esclavos contra los amos y la raza blanca”. El el mismo año ocurren rebeliones de esclavos, con apoyo de gente libre en los Llanos… se destaca Policarpo Soto, antiguo arrendatario de la familia Mier y Terán, en los Valles de Aragua, y el esclavo Esteban Ponte, propiedad de la familia Ponte” (id. 109).

“En 1836, 1837, 1838 y 1839, nuevamente se registran conatos de “rebelión contra la legítima autoridad de los amosen los Llanos y en las plantaciones de los Valles Centrales de Venezuela. En 1840,el fenómeno de “conspiración y rebelión de esclavos” presenta un carácter general, pero de modo especial se destacan las ocurridas en “las cercanías de Coro” y Valles de Aragua (id. 109). En 1841, 1842 y 1843 los levantamientos se circunscriben a algunos Valles, Ocumare de la Costa y Choroní. En 1844, las rebeliones más importantes son por Barinas, “con la participación de peones y arrendatarios expulsados de sus tierras”. En 1845, conspiran los esclavos de Tucacas, Yaracuy, entre Chuao y Turmero… En 1846, las autoridades descubren los hilos “de un vasto levantamiento proyectado por los esclavos de la costa del Golfo Triste” (id. 109, 110).

Entre estas manifestaciones de rebeldía, resistencia y oposición armada destaca lo acontecido:

“En febrero de 1832 cuando ocurrió “la rebelión de los negros” de Angostura. El 15 de enero había tenido lugar un motín, contra las autoridades regionales, promovido por un Teniente, este movimiento fue debelado y reducidos a prisión sus inspiradores. En la noche del 23 al 24 de febrero ocurrió la rebelión de los esclavos, reclamando su libertad apoyados en las proclamas expedidas por el Libertador en 1816 –esto le confiere especial significación a este evento-. La insurrección empezó por los caleteros apoyados por algunos esclavos, “el objeto era tomar el parque de artillería”. Asaltaron el cuartel de la Ciudad de Angostura y se apoderaron de treinta y seis fusiles y 1.000 cartuchos. El movimiento fue aplastado “por oficiales y soldados veteranos con la cooperación de los civiles y notables de la localidad. Los jefes de esta rebelión fueron fusilados en la plaza pública, fueron Francisco Basanta, Bruno Basanta, José del Carmen Ferrán, Eusebio Contasti y Ezequiel Burmeister. Los “otros morenos más”, que no lograron huir fueron condenados a cinco años de presidio en Puerto Cabello, Maracaibo o La Guaira y a “separación perpetua de Guayana” (id. 107, 108).

“Son los esclavos que regresan de la independencia, con la condición “de soldados, clases y oficiales del Ejército Libertador”, hombres libres, ciudadanos de hecho y de derecho, y se encuentran en una singular situación de que los descendientes de sus antiguos amos los continúan considerando esclavos y los reclaman como tales apoyados en las leyes” (id. 110). La constitución no les concedía la condición de ciudadanos, las leyes favorecían a los amos y a los notables, la república que se estructuraba, en pocas palabras, no era para todos –como son las verdaderas repúblicas- sino sólo para los señores, era “una República Oligárquica y Señorial” (id. 114).



Obra de Ramón Muriedas colocada en Gijón, España, que representa una madre que ha perdido sus hijos en la lejanía y que el pueblo bautizó como “La Loca”, fue la primera escultura urbana con la cual contó esta población, la cual destaca por su gigantesco cuerpo, su vestido raido, el sufrido rostro, la cabeza despeinada y el cabello alocada por el viento que enmarca una mirada pérdida. Lo interesante es que, esta Madre, incomodó a algunos, los mandamases, y la quitaron, la escondieron, la suprimieron por denigrante, por diferente, por extraña y, tal vez, por plebeya, o sea que no la querían. Pero el pueblo en los años 90 la rehabilitó y hoy está en la bahía de Gijón frente al mar inmenso donde sus hijos se alejaron y fueron a dar a otros continentes dejándola allí a ella abandonada esperando enajenada que regresen a sus famélicos brazos. En incomodísimo.com suponemos que esta escultura nos ofrece una imagen tangible de lo que es la abrumadora realidad de la Venezuela del siglo XIX, donde se erige una república gigantesca, de vestido raido, de sufrido rostro, de cabeza despeinada, de cabello alocado por el viento huracanado de la guerra y con una intensa mirada perdida que causa la conmoción en las masas rústicas que ven como sus brazos famélicos se extienden en vano intentando abrazar a sus innúmeros hijos atrapados por la pobreza y la miseria.

Y esta situación propendió a un vasto bloque anti oligárquico, porque como dice el gran historiador Laureano Vallenilla Lanz:

“…los miserables, los proscritos de los goces sociales, los adeudados por el alto interés del capital y arruinados y perseguidos por las leyes de crédito, los militares sin pensión de retiro, los llaneros castigados ahora con la pena de azotes, los esclavos y manumisos que habían saboreado el goce de la libertad y hasta conquistado grados y honores en la guerra, perseguidos por sus amos con el apoyo de las autoridades; todos esos grupos sociales para quien la vida era un tormento, tenían que considerar como redentores a quienes les” (id. 113) llamaban a la insurrección.

Son pues estas las circunstancias que impregnan a Venezuela y, las que acompañarán en sus luchas al indio Francisco José Rangel y la que le llevará a conseguir en esa indoblegable empresa su clase con el grado de Coronel del Ejército del Pueblo, en sustancia, el Coronel si tiene quien le siga en esa aventura redentora que él dio inicio el 1° de Septiembre del año 1846, pero que se remonta como previo al año 1830, fecha en la cual se desata una ola de rebeliones, conspiraciones y revoluciones que hasta el  año 1846 acumularon ciento treinta acciones armadas contra un República que no daba respuestas a sus demandas de justicia.

Esta Republica Señorial ya desde el año de 1826 promulga una ley para enfrentarse a:

“… cierta clase de hombres desmoralizados hasta el extremo de atacar del modo más escandaloso la propiedad”, Ley que el año de 1834 se reformó para hacerla más punitiva, señalando que “los capitanes de gavillas sufrirán la pena del último suplicio, y los demás cómplices la de ciento cincuenta azotes distribuidos en tres porciones de quince en quince días, y diez años de presidio (id. 113).

Esta imputación de delito, según esta nefanda ley, como se hace obvió debía aplicarse para “el Coronel y sus seguidores”:

La insurrección campesina comienza el 1° de septiembre de 1846, con el alzamiento de Francisco José Rangel, al frente de trescientos peones, manumisos y esclavos de las haciendas Pacarigua y Manaure. Ocupa Güigüe, a los gritos de Viva Venezuela Libre, tierras y hombres libres, oligarcas temblad. En Güigüe detienen al Alcalde y al Secretario de la Alcaldía, a quienes libertan posteriormente a solicitud del cura de la Parroquia. Los campesinos y esclavos de las haciendas se incorporan a los insurrectos, en la madrugada del 3 de septiembre ocupan la hacienda Yuma propiedad de Ángel Quintero, el político en funciones de gobierno, más reaccionario de la República Oligárquica; los insurrectos libertan los esclavos, invitan a los peones a que se les incorporen, queman los títulos de propiedad y fusilan a los empleados de confianza de Ángel Quintero, y este salva la vida porque se encuentra en Valencia. Los propietarios de las haciendas cercanas huyen aterrorizados” (id. 118, 119). El Capitán Jorge Racamonte, militar al servicio de la República Oligárquica informa “que todo aquel territorio era enemigo, los puentes han sido destruidos para cortar las comunicaciones y estando en excursión llegó a sus oídos noticias de haberse visto pasar por allí, días antes, muchas partidas armadas camino del Valle de Manaure, que era, a lo que parecía, el punto de reunión de la gente de Rangel” (id 119).

Como es ya sabido “las masas rústicas” (id. 125) a los seis meses de aquella acometida audaz contra el orden habían convertido en “territorio enemigo” a medio territorio nacional y, los cabecillas del Ejército del Pueblo inspirado por sus capitanes se hacían más que acreedores de la pena del “último suplicio” según las leyes vigentes, es así como:

“El Coronel” el 14 de marzo del año 1847 fue detenido en Guambra por un traidor y desertor del Ejército del Pueblo y, a pesar de encontrarse medio muerto –“por estar gravemente herido y con una enfermedad mortal” (id.148)- fue terminado de ultimar a machetazos” conjuntamente con dos muchachos que le acompañaban. Francisco José Rangel fue decapitado y su cabeza puesta en salmuera y remitida a Caracas por órdenes del General José Antonio Páez y puesta en las manos del Presidente de la República el General José Tadeo Monagas” (id. 150). Aún retumba hoy en Guambra el grito de “libertad o muerte” (id. 155) que profirió El Coronel cuando le descargaban con furia aquellos machetazos por haber inspirado aquella sublevación popular “provocada por el deterioro de la situación de las masa trabajadoras y por incremento irrefrenable de su explotación por los hacendados, el crimen del que se hacían imputables, de acuerdo al veredicto histórico, en realidad era la de intentar reivindicar el reparto de la tierra y la total exterminación del Estado Oligárquico para formar parte de la república y tener patria” (id. 500, 501).

“La muerte de Francisco José Rangel constituyó el fin de la insurrección campesina en la Sierra, porque en otras regiones del país había sido liquidada desde octubre de 1846.” (id. 151). La insurrección campesina había jalonado del 1° de septiembre de 1846 hasta el 14 de marzo de 1847 un capítulo memorable que, hoy se ha olvidado puesto que la historiografía oficial los categoriza como “bandidaje” de antisociales e inadaptados, calificativo del cual gozó con amplitud y abundancia también el Libertador Simón Bolívar cuando se levantó en armas contra los realistas que tiranizaban a los venezolanos.

El corolario de este episodio es que los conservadores, es decir, la historia de la derecha venezolana, anota en su agenda histórica este nuevo y rotundo triunfo sobre la guerra campesina, la cual coronó con la decapitación de El Coronel Francisco José Rangel y luego, firme y decidida afianzó esa victoria con:

“la política represiva llamada por el pueblo “la paz de los patíbulos”. Fusilaban sin fórmula de juicio en los campos, y en los Tribunales de Justicia condenaban a muerte, no sólo a quienes caían prisioneros luchando con las armas en la mano –porque hay que recordar que en esta República de los Selectos un hubo un día de paz-, sino a cualquier ciudadano de simpatías con los revolucionarios” (id. 151, 154).

En esta labor “pacificadora” para imponer el control y el orden de los poderosos sobre los débiles colaboraron con gran acierto y en primera plana:

“los historiadores reaccionarios que se deleitan en presentar a Rangel como un monstruo, silencian que tanto él como los peones que le acompañaban habían sido expulsados de las tierras que cultivaban por los geófagos y del local de votación en las elecciones donde estos iban a votar contra los conservadores” (id. 95).

Pero para el pueblo humilde y las masas rústicas, para los propietarios arruinados por los usureros, para los generales independentistas cotizudos que no participaron de aquellas felonías, para los revolucionarios europeos que se sumaron y unieron a estas luchas populares, para los esclavos, manumisos, indígenas, tenderos y artesanos, para los comerciantes rurales y traficantes de ganado, para los pobres citadinos, para los habitantes de caseríos y aldeas, para los doctores y profesionales asqueados de tanta traición y de tanta ambición desmedida e injusticia violadora, en vez de ser El Monstruo era más bien El Coronel, pero éste a diferencia del de Gabo sí tenía quien le escribiera, es decir, consiguió que al cabo de los años historiadores como Federico Brito Figueroa lo hayan sacado del ostracismo y hayan narrado su digna y noble entrega a quienes clamaban, porque alguien se compadeciese de aquella vida de tormento -como la calificó el sensible historiador Laureano Vallenilla Lanz- que estaban sufriendo, y en consecuencia se solidarizase con sus legítimos anhelos de contar con una República Democrática que les acogiese con derechos de ser ciudadanos y tener acceso a la tierra y a un trato no tiránico.

Historiador, sociólogo, escritor y periodista Vallenilla Lanz (1870 – 1936)

Para Vallenilla, Páez encarnaba las fuerzas brutales. Dos de sus hermanos que estuvieron presos en el Castillo San Carlos de Maracaibo fueron liberados por el  General Cipriano Castro. Fue cónsul de Venezuela en Amsterdam, Holanda y en Santander, España, bajo el gobierno del General Cipriano Castro, en 1931 es ministro plenipontenciario de Venezuela en Francia y Suiza cuando ya gobierna el General Juan Vicente Gómez. Es autor de impactantes trabajos de la historiografía venezolana, sin embargo, estuvieron inéditos durante largo tiempo.

Incomodísimo.com pues recomienda “Tiempo de Ezequiel Zamora” en la cual Federico Brito Figueroa hace este acto de justicia con el Coronel Francisco José Rangel Precursor de la Guerra Social en la Venezuela decimonónica, este libro nos entrega una historia distinta a la que nos enseñaron en los liceos.

GLOSARIO

Nefando: Algo indigno, torpe de lo cual no se puede hablar sin repugnancia u horror.
Gabo: Diminutivo o mote cariñoso que se ha popularizado para referirse al escritor Gabriel García Márquez autor, entre otras obras, de "El Coronel no tiene quien le escriba".

Incomodísimo.com es del parecer que se deben divulgar con un profundo sentido de valoración los distintos trabajos historiográficos correspondientes a diferentes corrientes del pensamiento, porque la democracia activa y dinámica es antes que nada una confrontación de ideas para generar cultura y porque la libertad es antes que todo la capacidad y el deber de debatir y polemizar con argumentos bien fundados y respaldados no sólo con un arduo trabajo de investigación sino, además, con una desgastadora pasión que consume la vida del genuino humanista. Incomodisimo.com, en consecuencia, repugna el monolitismo intelectual característico de muchas publicaciones que no superan el carácter propagandístico propio de subcultura de nuestros hueros partidos políticos, de ahí que seguirá reseñando libros donde se alcanza una visión y clarividencia como guía del conocimiento sin tener miramiento por sus tendencias políticas, lo que nos impulsa es intentar recoger lo que de valioso cada autor dice en su investigación y en su orientación política y filosófica o por lo menos llamar la atención sobre su respetable trabajo.

Anteo I El monstruo del 1° de Septiembre

8:45 Posted by Perro Senil.

El vástago de la unión sexual del mar y la tierra fue un descomunal gigante al cual se le concedió el nombre de Anteo. Anteo siempre vencía en sus peleas y aún cuando alguno de sus adversarios podía ser superior a él y llegaba a tumbarlo, al caer a tierra Anteo recibía de su madre (Gea, Gaia o Tierra) fortaleza y, al reincorporarse de pie de nuevo su oponente empezaba a quedar en desventaja, lo cual le proporcionaba al final del encuentro la victoria. Pero otra divinidad, el hijo de Zeus y de una mortal, que por sus venas corría la sangre astuta de los humanos se dio cuenta de la asociación de Anteo con la Tierra y, percatado de ese hecho se enfrentó con Anteo para destronarle como invencible héroe. El arbitrio que empleó el hijo de Zeus y una mortal, Hércules, fue atenazar su cintura con la formidable fuerza de sus brazos y levantarlo al mismo tiempo del suelo para que no tuviese contacto con la Tierra, acción letal con la cual lo condenó irremediablemente a la muerte por asfixia que dio fin a su invencibilidad. La moraleja de este mito es que los dioses deben temer siempre por su vida, cuando se enfrentan a los descendientes de los seres humanos, pues estos pueden llegar a ser muy perversos, y en razón de ello poseen fuerzas poderosas que han acumulado a lo largo de la historia, ya que no sólo son astutos y expertos sino que además han acumulado fabulosas riquezas, las cuales les permiten sobrellevar innumerables derrotas, condiciones éstas que les permiten reaccionar cuando sus enemigos tras una larga y cruenta lucha quedan vulnerables, momento que aprovechan para tomar el control de la situación y recuperar el poder mediante el cual restauran y amplían sus bienes, fortuna y posición social.


El gran historiador Federico Brito Figueroa. Con su obra nos permite conocer personajes y acontecimientos de gran formato, inexplicablemente desconocidos por los venezolanos más instruidos.

Con el nombre de Anteo la élite venezolana bautizó a un guerrero venezolano que les incomodó profundamente porque tomó una increíble fuerza al unirse a las luchas de los pobres de esta tierra, ese hombre de guáramos se alzó en una época en la que los campesinos debían haber recibido tierras e instrucción para ser libres, porque se habían sacrificado hasta lo indecible para tener patria y construir una república. Se está pues hablando del tiempo histórico en que ha concluido ya la guerra de la independencia, y en que se ha destrozado la tiranía que España había impuesto a los venezolanos. Época en la cual héroes como Páez y Soublette constituyen gobiernos en los que se niega a los soldados y mujeres que han combatido durante esos once largos años de lucha emancipadora el derecho a poseer tierra, instrucción y libertad. Porque Páez como gobernante ahora piensa que:

Quienes siembran en “nuestras masas la lisonjera y extravagante idea de que iban a poseer lo que jamás les había pertenecido ni podía pertenecerles” son apóstoles de la anarquía y la disociación y, en consecuencia, su misión es infeliz, puesto que pretenden arrancar de la cabeza de los proletarios las “ideas conservadoras y eminentemente sociales” que enseñan que “la propiedad fue adquirida por justos títulos y que la abundancia sólo nace con el trabajo y con la probidad, remplazándolas con la idea de la usurpación de la propiedad proclamada por insignes revolucionarios de otros tiempos y de otros pueblos” (Brito, 2006: 498)

O como decía con insolencia uno de sus áulicos, Juan Vicente González:

“El esclavo pide la libertad, y el proletario pide que se le dé la tierra que se le ofreció. ¡Gobernantes! Vosotros oísteis y tolerasteis la promesa que sin duda no os pareció criminal”, y González a continuación les recrimina acremente al espetarles “Nunca revolución más espantosa ha amenazado pueblo alguno… ponzoña es” mediante la cual “el proletario, el vago, el hombre sin crédito, concertaron unirse contra el señor, contra el ciudadano laborioso y rico resolviendo su muerte” y, la apostilla es clara en González, cuando hace énfasis de que hay que “contener tanta aspiración, tanto ambicioso, tanto vil, como amenaza de nuestras vidas y propiedades”(id. 497).

González en su escrito deja a la vista la soberbia de su casta, pues se arroga el derecho de regañar y tratar de ignorante a quien no menciona en su texto, es decir a Páez (a quien considera su empleadito) cuando le lanza a la cara esa exclamación de “¡Gobernantes! Vosotros oísteis y tolerasteis la promesa que sin duda no os pareció criminal”, puesto que como era conocido de todos, fue precisamente Páez quien propuso e inquirió a Simón Bolívar para que promulgase la Ley de Haberes militares mediante la cual se le ofrecía reparto de tierras a los combatientes una vez terminada la guerra, ley que ahora bajo la República de Venezuela los campesinos demandan su cumplimiento, así como los esclavos exigen se les conceda la libertad absoluta, pues ésta se las prometió el Libertador para que se uniesen a los independentistas.

No extraña, entonces, lo que sobreviene después de que se arrojan fuera del territorio las fuerzas armadas de España, hombres como Páez que no eran propietarios de tierras antes de la independencia se convierten como gobierno en grandes propietarios y, tienen la hipocresía y la desfachatez de calificar de “extravagante idea” eso de pensar en “poseer lo que jamás les había pertenecido ni podía pertenecerles”.

Pero la cosa es más grave aún, los propietarios que estuvieron al lado del bando realista regresaron y recuperaron sus propiedades ayudados por abogados, y éstos y los “otros” –los que estaban con los patriotas- no sólo tenían lo que antes poseían, sino que aumentaron sus dominios arrebatando los “haberes militares” a los soldados y soldadas por un lado y, por el otro expropiando a los municipios de su ejidos y comunes y a la nación de sus baldíos (id. 260), tierras donde habían innumerables campesinos pisatarios que, ahora se debían someter a ser su nueva servidumbre, restituyéndose así el modo de vida colonial. Por último, estos opulentos prohombres, arremetieron también contra medianos y pequeños propietarios a quienes arrebataron sus parcelas (id. 260). Como es de suponer esa obtención de tierras sin “justos títulos, ni probidad, ni trabajo” fue legalizada desde el gobierno que les servía, donde todo se justificaba con las “ideas conservadoras y eminentemente sociales” que Páez promovía como las racionales y cultas, razón por la cual quienes tomaron ese partido se autodenominaron “conservadores”, pero que el pueblo abandonado y despreciado - y sometido a su tiranía- los bautizó como “godos” u “oligarcas”.


General Carlos Soublette.
Presidente de la República de Venezuela.


El Centauro José Antonio Páez.

Es pues esa situación la que provocará acontecimientos violentos que impedirán que exista un día de paz en Venezuela después de concluida la guerra de independencia, porque como bien lo señalaba aquella misma autocracia en un informe del “Poder Ejecutivo”:

“Va acumulándose silenciosamente en pocas manos, una riqueza territorial inmensa”; [datos que el Ministro de Hacienda presenta para indicar que han traspasado una línea] lo cual “ha de influir directa e inevitablemente en la ruina de las instituciones políticas, y en el retroceso material e intelectual”, ya que se está “destruyendo aquella porción que pudiera conservarse en la distribución de las fortunas” “que la Naturaleza generosa recopiló en Venezuela para todos sus habitantes”, en vez de esto se ha hecho un “mal terrible" pues se ha creado un monopolio de los tesoros agrestes para formar una especie de feudalismo que en vez de hacer feliz a su población cuando ésta se ensanche y engrandezca, va preparando la esclavitud y la miseria que serán el infalible resultado de esa división que forma una copia enorme de colonos humildes e infelices, y un número demasiado corto de opulentos y soberbios propietarios; desigualdad deplorable que habría de tiranizarlos y empobrecerlos, un hecho del todo lo contrario a lo que nuestros pueblos deben esperar de sus instituciones protectoras” (id. 261, 262).

Esta Memoria ministerial se constituye en una crónica de muerte anunciada, allí como salta a la vista se vaticina lo peor, y lo que teme aquel funcionario que suceda por tanta injusticia acontece, pues aquellas masas se enfurecerán en el campo con ello se iniciará el 1° de Septiembre del año de 1846 una insurrección campesina que tuvo por cabecilla al indio Francisco José Rangel, trabajador de la tierra, quien propicia un alzamiento y se pone al frente de trescientos peones, manumisos y esclavos que gritaban por donde sea que pasaban ¡Oligarcas temblad! (id. 118). Alzamiento que en seis meses “cubre prácticamente la mitad del territorio nacional” con miles de alzados (id. 121) entre quienes se incluyen indígenas, campesinos, intelectuales, militares, terratenientes arruinados, doctores, revolucionarios europeos, pobres urbanos, miembros del partido liberal, comerciantes rurales, en fin una masa heterogénea de gente indignada, con el cual aquel guerrero funda el Ejército del Pueblo (id. 123).

Están pues, aquellos insurrectos resueltos a “ser libres o morir”, para tener una patria libre de tiranos que les bendiga con una república caracterizada por “Tierras y Hombres Libres” (id. 124). Apareció pues lo que el ministro temía que surgiese de esa “desigualdad deplorable” que denuncia y sobre la que advierte pues puede suceder lo peor y sucedió. Ese 1° de Septiembre del año 1846 en medio de ese escenario de injusticia, surgió un líder, Francisco José Rangel, quien de inmediato fue descalificado con el mote de “El Monstruo” por estar ligado con esa turba -así calificaba a aquella gente ese extraordinario intelectual e historiador José Gil Fortoul-, turba que dio grandes batallas con su guerra social a los oligarcas y godos, pero lo peor estaría por llegar, porque aquella insurrección irá a dar inicio a otra Guerra tan catastrófica como la de la Independencia.

Ante esa circunstancia pavorosa -la de los pobres en armas- los probos conservadores recorren los campos quemando conucos y ranchos y capturando por los caminos o veredas a cualquier hombre o mujer que se encuentre fuera de su casa después de las siete de la noche (id. 150). Se fusila y se machetea sin fórmula de juicio en el campo y se condena al último suplicio en los tribunales urbanos a los que están conectados con ese movimiento, todo ello como parte de una guerra a muerte que se ha declarado para restablecer el orden y lograr la pacificación que restituya la tranquilidad de los laboriosos terratenientes y honestos usureros y, en especial, a los notables servidores públicos que presiden las instituciones protectoras del pueblo y el benéfico gobierno.

El plan benévolo de una gran visión humanista que conciben “Los Jefes de Operaciones” es muy revelador de la calidez humana de estos protagonistas:

“Consideran conveniente quemar los ranchos, arrasar las siembras de los campesinos y concentrar los vecinos en las parroquias urbanas o cabeceras de Cantón [medida que los estadounidenses aplicaron a los campesinos de Vietnam para intentar derrotar al Vietcong]. Esta política de destrucción de la población campesina estiman estos Jefes de Operaciones es quizás la única adecuada para combatir a “los apósteles de la anarquía y la disociación”, concluyendo estos consejeros que si bien es “un plan desolador, lo juzgan sin embargo indispensable, de lo contrario puede aseverarse que la seguridad pública quedará amenazada tan pronto como se retiren las tropas porque no hay una sola persona de los colonos o inquilinos que no esté dispuesto a atacar impunemente la vida y la propiedad ajena” (id. 146).

En otras palabras, lo que los hombres de fuerza –los Hércules- recomendaban era quitarle a Anteo -Francisco José Rangel- su vínculo con los que trabajaban la tierra, es así como con esta estrategia a los seis meses es derrotado Anteo por Hércules (id. 155). El indio, campesino y líder Francisco José Rangel es decapitado a punta de golpe de machete cuando de su garganta salía su voz de “libertad o muerte” (id. 150, 155). El Ejército del Pueblo perdía su prócer y el movimiento sufrió un gran descalabro, pero la injusticia no aminoró su marcha y una guerra atroz y compleja sobreviene sobre Venezuela porque como pronostica aquel alto funcionario de Hacienda en su acertado balance tendría que pasar lo peor porque:

se ha creado un monopolio de los tesoros agrestes para formar una especie de feudalismo que en vez de hacer feliz a su población cuando ésta se ensanche y engrandezca, va preparando la esclavitud y la miseria que serán el infalible resultado de esa división que forma una copia enorme de colonos humildes e infelices, y un número demasiado corto de opulentos y soberbios propietarios; desigualdad deplorable que habría de tiranizarlos y empobrecerlos

El Monstruo es asesinado y su cabeza es puesta en salmuera y enviada a Caracas, pero como dijo el áulico de Juan Vicente González esta es una hidra de mil cabezas cuando se le corta una brotan diez y así ocurrió, porque la justicia sólo se restablecerá cuando:

Las fortunas que la Naturaleza generosa

 recopiló en Venezuela

 sea para que todos sus habitantes

 tengan patria.


Coronel José Francisco Rangel. Prócer de la Guerra Social.



ESTE LIBRO SE ADQUIRIÓ EN LA LIBRERÍA EUROPA, C.C. Costa Verde, Avenida Bella Vista. MARACAIBO.

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Brito Figueroa, Federico. Tiempo de Ezequiel Zamora. Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela, 2006. Caracas. 556 páginas.

Armagedón III Campos de concentración.

8:24 Posted by Perro Senil.

III Campos de concentración

Moreno para desarrollar cada uno de los temas que trata en su libro utiliza autoridades reconocidas en cada campo del conocimiento, esto nos lleva a Michel Chossudovsky y su libro Hambre Global. Este autor afirma que la actual crisis mundial por la cual atraviesa el capitalismo es más devastadora que la Gran Depresión de 1929 -que sólo quedó atrás a partir de 1954-, lo grave del anuncio de Chosssudovsky es que señala que esta crisis desata su furia cuando el sistema capitalista intenta asumir un nuevo estadio de desarrollo, mediante un histórico esfuerzo de reestructuración de la economía global, en la cual pretende alcanzar lo que es su estado ideal, es decir, el “libre mercado”. Señala Chossudovsky que la crisis del hambre -pobreza y desnutrición- preexistentes se exacerbaron a partir de ese fallido intento originando una tragedia de proporciones escandalosas (Moreno, 2009: 133).

Experto de la globalización, Michel Chosssudovsky.

Nos dice Moreno que ante este bajón, que afecta a los países pobres con mayor dramatismo, se facilita “la voraz expansión de las grandes empresas multinacionales que manipulan los precios de los alimentos”, lo cual deteriora aún más el cuadro famélico de la hambruna y, añade, nuestro autor, que mediante otros arbitrios ventajistas esos empresarios causan “terribles consecuencias sobre la producción doméstica” de estos países sufrientes que, pasaron de ser exportadores de alimentos –como Egipto, Indonesia y México- para los países desarrollados a utilizar sus escasas divisas para comprar sus cereales, arroz o maíz transgénico a esas grandes corporaciones, porque dejaron de producirlos ante la desleal competencia a la cual fueron sometidos (id. 134).

El balance que se observa de esta situación en “Armagedón” es peor que la del holocausto nazi, porque cientos de millones de personas económicamente activas obtienen de este sistema capitalista un ingreso por día que los condena a vivir unas condiciones peor que la que se vivieron en los campos de concentración que construyeron los nazis para alojar a los judíos, los gitanos y los no blancos, porque estos seres humanos de nuestros días viven en condiciones precarias donde no disponen de agua potable, ni de viviendas, ni disponen de servicios sanitarios y viven de la comida que consiguen en los basureros. Además, para el colmo de lo nefasto, el cuadro de la salud del planeta complica la vida de estos seres humanos, por que los impactos negativos que este sistema depredador causa sobre la Tierra va a afectar aún más la producción alimentaria, porque las inundaciones, sequías, desertizaciones y tormentas huracanadas originadas en el cambio climático provocan males inéditos por las características incontrolables y desproporcionadas de estos fenómenos naturales que, Moreno no duda en catalogar por sus eventos catastróficos como “caos ecológico” (id. 140, 144, 152, 159).

Víctimas de los Campos de Concentración Nazis arrumados como basura frente a uno de los barracones de la muerte.

Estos campos de concentración de nuestros días pues, abarcan países enteros donde se hacinan un mil millones de personas conviviendo día a día con una pavorosa hambruna, esta dantesca escena incluye a 300 millones de niños y niñas sufriendo, y 20 millones de personas falleciendo por año como consecuencia de esta gigantesca injusticia (id. 103), lo que en tres décadas de crisis nos arroja un total de 600 millones de víctimas en un mundo de pasmoso modernismo, donde lo asqueroso es que tanto la gente de modestos recursos como los más acaudalados permanecen indiferentes a esta hazaña de infamia que deja como niño de pecho a Hitler y a todos los autores de las horrorosas guerras internacionales del siglo pasado y actual. ES LA GUERRA PERMANENTE E INVISIBLE QUE LOS PACIFISTAS IGNORAN OLIMPICAMENTE.

En este contexto infernal que describe Moreno en su “Armagedón” hay una humanidad hedonista y egocéntrica que tiene por modelo el modo de vida estadounidense y su sistema económico, y que busca irreflexivamente emular el estilo de vida norteamericano, país donde juegan a tirarse los alimentos en sus comedores escolares, donde las grandes cadenas de supermercados desechan miles de toneladas de alimentos vencidos y donde 300.000 personas pierden cada año la vida prematuramente a causa de la obesidad. Hay que recordar, dentro de estas circunstancias de lamentable progreso a las lecciones que nos ofrece el pasado, cuando Hitler llevó a su país -al igual que los norteamericanos de hoy al suyo- a convertirlo en el productor más eficaz y con mayores adelantos en armas, progreso fútil que estimuló a los nazis a creer que no sólo era una raza superior sino que además asumieron la certeza de que tenían el derecho de invadir a los demás países, para imponer su estado corporativista como la forma superior del sistema capitalista. Racionalismo éste que se debe concienciar, porque guerra y hambre se vinculan malignamente en contra de los más profundos anhelos del ser humano.

Representación gráfica del quiosco o tienda de armas y de la proporción de la compra de esos artefactos de muerte que, en este expendio realizan las 19 naciones más amenazantes del mundo

Dentro de ese orden de ideas, sobrecoge enterarse en el libro de Moreno León que A: “en los países ricos la preocupación es llenar los tanques de combustible de los vehículos (…) con etanol de maíz [para respirar un aire limpio] [cuando para llenar ese tanque] se requiere el equivalente de la cantidad de este grano que consume un africano durante un año” (id. 104). Y agrega que “tierras antes productoras de materias alimenticias [hoy cultivan lo que se requiere] para la producción de biocombustibles” (id. 107) originando el alza de los precios de los granos –que quedan fuera del alcance de de los trabajadores- que se dejaron de sembrar para satisfacer las necesidades de las empresas automotrices de vender más automotores-. B: Aterra también el dato de que en África “la pandemia del VIH/SIDA que se ha extendido en la región (…) destruye la producción agrícola, ya que (…) han muerto cerca de 8 millones de granjeros y agricultores, por lo que muchos campos permanecen abandonados” (id. 119) o C: que en las Antillas “nuestro amigo estadounidense le estaba proponiendo al dominicano una asociación para exportar sangre humana de su vecino país caribeño [Haití] a Estados Unidos” (id. 120). D: Haití señala Moreno, al respecto, es un país “con 80% de pobreza y con un índice de desempleo que supera el 70% (…) y pese a que el salario mínimo es de 1.80 $ al día (…) el 55% de los trabajadores reciben sólo 44 céntimos diarios” (id. 121). E: Es impactante enterarse dentro de ese panorama de locura que, en varios países de Centro América “más del 50% de los infantes fallecen debido” a la malnutrición (id. 123). Lo peor de todo esto es el pronóstico letal que revela “Armagedón” cuando indica que “la hambruna podría transformarse, a mediano plazo, en una crisis planetaria” (id. 135), prospectiva que no acogemos con escepticismo puesto que en este mismo libro se señala que en el mundo desarrollado el hambre somete a 15 millones de personas y que entre América Latina y el Caribe este azote impacta sobre otros 53 millones de seres humanos y, nosotros sólo ocupamos el tercer lugar como Campo de concentración (!!!) (id. 115).


Hambruna.

Una víctima del Campo de Concentración de Exterminio Global

Erigido en monumento de la horrenda

Civilización de la Vergüenza.

De la cual nos sentimos honrados de pertenecer y sostener con nuestros mejores esfuerzos.

Moreno nos estremece con su “Armagedón” cuando se hace portador de noticias escalofriantes, acerca de cómo se debilita también la biomasa terrestre, como la que informa que de “las 17 zonas pesqueras del mundo están siendo explotadas al límite y de ellas, 9 se encuentran en estado de franco deterioro (… …) la captura que alcanzó un pico en 1989 haya empezado a decrecer desde entonces” debido a la sobreexplotación de la pesca industrial (id. 170). Añadiendo Moreno a ese dato pesimista que en “Canada existen 14.000 lagos, ecológicamente muertos como consecuencia de la” contaminación (id. 172).

Jhon Perkins –citado por Moreno- recoge toda la indignación de esta época engañosa en su libro The Secret History of de American Empire, donde una moneda de dos caras muestra al girar en el aire, en una de las caras, los asombrosos avances científicos tecnológicos –que a nivel de mercado sirven para inundarnos de objetos triviales que alucinan al consumidor irracional de nuestros días- y, en la otra cara, muestra a “más de la mitad de la población mundial que apenas subsiste con menos de dos dólares diarios (el mismo ingreso real que tenían hace treinta años (!!!) (…) [y donde] en el Tercer Mundo (…) el 1% de la sociedad posee el 90% de la riqueza privada y al menos 35.000 niños y niñas menores de 5 años mueren diariamente de hambre y de enfermedades prevenibles” (id. 190), es decir, en un año serían 12.775.000 infantes muertos y, en tres décadas 383.250.000 hijos e hijas que no cumplieron los seis añitos. Tal es el fruto de un sistema de iniquidad sin parangón, debido a la paradoja que expone Jhon Perkins, pues esto ocurre en una época de espectaculares progresos tecnológicos y de una acumulación de riquezas astronómicas.

Hechos pues que ocurren en un mundo global donde “las 200 mayores empresas (…) controlan el 28% de la actividad económica del planeta, con un ingreso conjunto que, para 1999 (…) fue superior al Producto Nacional Bruto de 182 países (…) entre otras razones porque esas gigantescas corporaciones han sido las mayores beneficiarias de la cibereconomía” y de ese Orden Económico Internacional (id. 191), lo cual llevó al Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz a denunciar a este sistema engañoso, cuando al evaluar estas abominables circunstancias señala que la “forma de operar de importantes organizaciones rectoras del modelo fundamentalista neoliberal de la economía mundial [genera un cuadro donde es comparable] la debacle de Wall Street y la crisis actual con el colapso del comunismo confirmado con la caída del Muro de Berlín” (id. 201). La crisis capitalista actual entre otras cosas dejó sin vivienda, con deudas y sin empleo a millones y millones de trabajadores por la desaparición y contracción de miles y miles de empresas en el Primer Mundo (id. 194). Mundo calamitoso si tomamos en cuenta toda esta información global que nos permite una visión de conjunto.

Jhon Perkins.

Para incomodísimo.com basta con decir que el holocausto nazi dejó 12.000.000 de víctimas entre 1939 y 1945, todo esto dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial que provocó 60.000.000 de muertos, tragedia de enfrentamiento bélico que ocurrió para obtener parte del mercado mundial para las colosos industriales, financieros y bursátiles, conflicto en el cual doctrinas enajenadas promovieron la construcción de campos de concentración para el exterminio de las “razas inferiores” que estorban el progreso (y el bienestar de unos pocos países acomodados), esfuerzo que quedó como un ensayo a pequeña escala de lo que presenciamos hoy en día, donde sólo en los últimos treinta años han muerto por efectos de la miseria 600 millones de seres humanos en un planeta convertido en un Campo de Concentración de Exterminio Global erigido por la actual Civilización de la vergüenza que hora a hora fortalecemos con nuestros mejores empeños.

Uno de los impresionantes libros publicados por el Premio Nobel Joseph Stiglitz.


Ante esos hechos diabólicos Moreno León propone en su libro “Armagedón” una alternativa al modelo neoliberal, donde el fundamentalismo de mercado y el economicismo muestran sin el menor pudor o decoro hasta donde es capaz de llegar el sistema capitalista, este modelo alternativo que propone en “Armagedón” Moreno León sería el de construir una Economía Social y Ecológica de Mercado donde la ética sea el ente rector del qué hacer de la humanidad (id. 326).

LA TECNOLOGÍA EN EL PASADO NO ESTABA EN CAPACIDAD DE RESOLVER ESTOS PROBLEMAS ¿PUEDE EN NUESTROS DÍAS LOS AVANCES CIENTÍFICOS TÉCNICOS CLAUSURAR ESTOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN?

incomodísimo.com piensa que el verdadero impedimiento para dar fin a ese cuadro de tortura que somete a condiciones infrahumanas a un mil millones de seres de nuestra especie es:

LA PÉRDIDA CRECIENTE DE LOS VALORES HUMANOS, LO CUAL ORIGINA QUE LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DE NUESTROS DÍAS EN VEZ DE EMANCIPAR A LA HUMANIDAD DE TAN PODEROSOS INTERESES, LO  QUE HACE ES  REDUCIR A NUESTRA ESPECIE A LA MINUSVALÍA CONVIRTIÉNDOLOS EN  HOMBRES Y MUJERES Blackberry SÓLO PREPARADOS PARA UNA VIDA RICA EN TRIVIALIDADES E INDIGESTA DE FRUSLERÍAS. 

ESTE LIBRO LO COMPRÓ incomodisimo.com EN LA LIBRERÍA "EL Quijote" EN LA CALLE 72 ESQUINA AVENIDA 20 C.C. MONTIELCO, MARACAIBO.

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GLOSARIO
Trivial: Que no tiene trascendencia, importancia o interés.
Fruslería: Cosa de poco valor o sin significancia. 

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Armagedón II Los cuatro profetas

21:20 Posted by Perro Senil.

II Los cuatro profetas

El colapso de las Repúblicas Soviéticas y la desaparición del bloque socialista produjeron un escenario insólito, porque sobre las tablas quedó un solo actor y con él un monólogo, en el que el discurso exploraba las nuevas circunstancias del desenvolvimiento al cual se enfrentaba la humanidad entera de allí en adelante.

El cerebro que inicia ese sorprendente survey intelectual fue Francis Fukuyama catedrático norteamericano quien avizoró la aparición de un mundo donde, por una parte, la ideología comunista se volatilizaba y, por la otra, emergía con fuerza y se expandía con velocidad el neoliberalismo. Fukuyama interpreta esa nueva realidad como el fracaso de la utopía comunista y como el campo libre para el desarrollo incontenible del capitalismo, en consecuencia, en su opinión las ideologías ya no serían necesarias, idea ésta que le llevó a señalar el fin de la Historia que hasta entonces había sido signada por ese tipo de lucha. Fukuyama tuvo pues, la visión de un mundo nuevo donde el motor de la historia ya no sería el hombre y su lucha doctrinaria, sino que ésta sería movida de allí en adelante por el avance de la ciencia, puesto que ésta sería la encargada de orientar el futuro de la humanidad. Dentro ese orden de ideas, Fukuyama señala no sólo el fin de la historia sino también del relevo del hombre como su principal protagonista. En 1992, Fukuyama, con estas perspectivas inéditas sobre el devenir, publica un libro que titula El fin de la Historia y el último hombre, obra con la cual sacude el mundo intelectual (Moreno, 2009: 65/68).

Francis Fukuyama.

Fukuyama no sólo anuncia la superioridad del capitalismo sino que, además, apresuradamente proclama por adelantado el triunfo de la cultura occidental, es decir, de los valores y principios de la civilización europea -que en su mente es probable se interpretara como el modo de vida norteamericano-. Ese aspecto culturalista del planteamiento de Fukuyama trajo como reacción intelectual la publicación el año de 1993 de un artículo en Foreing Affairs, donde se advertía a los Estados Nación promotores de la cultura occidental, sobre lo explosiva que podía llegar a ser la cultura como fuente de conflictos, puesto que ésta podría degenerar en las batallas del futuro como un terrorífico choque de civilizaciones, en ese sentido, en vez de un fin de la Historia, se estaría al comienzo de una nueva era histórica caracterizada por antagonismos más violentos que los del siglo XX. El autor de esa nueva visión apocalíptica era Samuel Huntington también estadounidense. Huntington publica un libro que también devendrá en bestseller internacional al cual coloca ese impactante título de The Clash of Civilizations? En el fondo de su discurso, Huntington, plantea el problema que va a provocar el intentar imponer la cultura occidental a otras civilizaciones, puesto que ese proyecto de universalizar estos valores son una fuente potencial de antagonismo que traerá por resultado acciones bélicas, pero que -en su opinión- serán necesarias debido a la superioridad evidente de la civilización occidental. Huntington pues, expone que estos Estados Nación deben asumir esa tarea si no quieren perder su predominio (id. 68/70).

Samuel Huntington.

Teniendo esa visión optimista, la de Fukuyama, y la pesimista, la de Huntington, emerge la crítica de Amartya Sen, este académico de la Universidad de Harvard considera que la realidad es más compleja de lo que señalan estos dos autores, y señala con firmeza que no se puede reducir a visiones simplificadoras la realidad planetaria. Sen recomienda, en consecuencia, evitar caer tanto en las concepciones clasistas de la historia, como en las culturalistas y/o religiosas, puesto que en el terreno de la realidad estas divisiones no son tan efectivas como se supone, ya que rasgos de una cultura se encuentra en las otras. Sen es categórico al decir que no se nos puede clasificar en razas, culturas, religiones o clases, pues ese monolitismo es sólo aparente, esas razas, culturas, religiones y clases se inter ligan en este mundo en proceso globalizante y, gracias a esto es posible que en el proceso de desarrollo puesto en marcha se pueda aplicar para bien de todos un enfoque con profundo sentido humano y ético que oriente la dirección de estos procesos, sólo así este mundo que está emergiendo podrá avanzar, planteamiento que le trajo a Amartya Sen el galardón del Premio Nobel (id. 70).

Amartya Sen.

La observación de Amartya Sen fue de tal pertinencia que, Fukuyama modifica su visión monolítica del mundo occidental al reconocer la brecha que se evidencia entre la visión estadounidense y la europea, ve Fukuyama ahora una grave divergencia entre Europa y EE.UU., puesto que mientras en el Viejo continente el liderazgo asume una actitud favorable para abordar la globalización como un proceso que debe condicionarse a un código internacional de valores, los norteamericanos, por lo contrario, insisten en mantener su concepción de Estado Nación y, en consecuencia, perciben el mundo desde el unilateralismo y, se oponen a acatar los pactos internacionales que según ellos vulnera su soberanía. El nuevo Fukuyama, entonces, presenta la existencia de un margen de incertidumbre para el futuro, puesto que observa un probable forcejeo histórico entre el poderoso bloque europeo y la superpotencia norteamericana que dificulta los pronósticos sobre lo que ha de devenir en la historia.

Robert Kagan.

Robert Kagan, escritor y egresado de la Universidad de Yale, el año 2008 constata que la marcha de la humanidad lejos está de las visiones optimistas que se produjeron después del hundimiento de las repúblicas soviéticas. Indica que los conflictos ideológicos se reactivaron, que no ha surgido un nuevo orden internacional estable, que la problemática cultural se entremezcla con los conflictos en desarrollo, que los Estados Nación se unen o se diluyen en la “aldea global”, en síntesis dice que "todo fue un espejismo", puesto que los Estados fuertes persisten en sus ambiciones y la competencia entre países se recrudece. Agrega que, en vez de un mundo unipolar se está frente a un vigoroso resurgimiento de potencias que se esfuerzan por reconfigurar al mundo, mencionando entre ellas a Rusia, China, India e Irán, y ve en Japón otra arista de esta compleja realidad geopolítica que ha emergido en esta lucha de grandes poderes. Pero por encima de toda esta parafernalia internacional, su interés se centra en lo que para él son los asuntos claves del nuevo juego global en pleno desarrollo y, estos son: primero, el neoliberalismo que causó un tremendo daño en el Tercer mundo, segundo, observa que ese mal dio origen en aquellos países de terribles autocracias, como reacción a esa desestabilización a la cual fueron sometidos, tercero, que a este grave cuadro se liga un islamismo radical que entra en disputa con aquella pretensión que tiene occidente de imponer su cultura a todas las sociedades, para concluir después de exponer esa lógica de indeseable desarrollo de los acontecimientos que, frente al mundo liberal se alza ese mundo donde se perfilan regímenes autocráticos, realidad esta que impide la convergencia entre las naciones y apunta hacia una catastrófica divergencia, razón por la cual se desvanece la esperanza de una nueva Era. Su recomendación ante estos hechos es que las democracias deben unirse contra esa tendencia que asoma en países como Rusia, China, Irán, etc. y, deben unirse para darle forma al nuevo proceso histórico en marcha, es decir, para incidir de un modo determinante en la construcción de “un mundo transformado”. Es curioso que este autor tomase esa frase de “un mundo transformado” del título que le dio a su política internacional el presidente norteamericano George H. W. Bush de triste memoria (id. 71/73)

Esas son pues, las patéticas visiones que ofrecen del mundo contemporáneo tres de estos cuatro profetas del mundo universitario estadounidense que Moreno resume en su libro “Armagedón”, profetas que mediante sus libros bestseller han anunciado al mundo sus revelaciones inspiradas en los intereses de los más desarrollados, y que Kagan los amalgama con el título de su obra “El retorno de la historia y el fin de los sueños”. Es de destacar que Amartya Sen, entre ellos, expone un análisis que se deslinda de los intereses puestos en juego entre las grandes potencias y se centra en el ser humano, y al hacer este ejercicio mental asoma un espacio en el que se puedan tejer profundos vínculos humanos y éticos que intensifiquen esas tendencias que nos impiden dividirnos en razas, culturas, religiones o clases sociales, tal propuesta de este Premio Nobel lo erige en una excepción dentro de aquellos “iluminados” y lo pone a cabalgar al lado del jinete del caballo blanco.

DENTRO DE 24 HORAS SE PUBLICARÁ "ARMAGEDON III Campos de concentración"

Con este artículo se cierra la profunda impresión que este libro causó en incomodisimo.com

Recuerden al leer de seguido las lineas en negritas y las lineas en azulitas se tiene un esquema apretado de lo que sostiene cada uno de los autores citados por Moreno León en "Armagedón".

Armagedón I El caballo blanco

19:31 Posted by Perro Senil.

I. El caballo blanco

Moreno nos ofrece en “Armagedón” una amplísima visión de las incertidumbres y expectativas a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad, para ello recurre a los intelectuales más reconocidos de la segunda mitad del siglo XX, señalando lo que exponen y lo que proponen, en este sentido, este libro permite escuchar a los pensadores más destacados de las últimas décadas quienes intentan explicar el mundo contemporáneo en el que estamos inmersos.

Portada del periódico “Tal Cual” donde se reseña el libro de Moreno León.

Moreno resume los más graves problemas que sofocan a la humanidad desde el siglo XX y los clasifica en tres grandes bloques de asuntos, ejercicio mental que le permite utilizar la metáfora bíblica de los tres jinetes del Apocalipsis, mediante la cual plantea la alta probabilidad de que se autodestruya la humanidad y con ella la vida del planeta, es decir, el Armagedón.

Moreno recurre -en esta síntesis existencial- al conocimiento de la historia, para mostrar en su descripción del mundo actual el importante intento que se hizo de construir una utopía, la marxista, y señala como ese esfuerzo terminó en un rotundo fracaso, el cual quedó en evidencia con la caída del muro de Berlín. Este recuento permite al autor plantear que, cuando se despertó de ese sueño comunista, la humanidad quedó enfrentada a la realidad de un sistema, el capitalista, que si bien marcha por un camino que ofrece un vertiginoso y sorprendente progreso, también presenta terribles amenazas, ante lo cual Moreno recurre a la figura del cuarto jinete del Apocalipsis para indicar de que la humanidad y el planeta pueden salvarse aún si actuamos con ética.

Moreno propone la reforma del sistema, una reforma profunda, una transformación, es decir, algo que en definitiva es más que una reforma, porque se trata de un cambio de paradigma y se trata de la construcción de un nuevo mundo. Dice Moreno que se trata, pues, en definitiva de pasar de la modernidad al postmodernismo, de la sociedad industrial a la sociedad postindustrial, esto es, se trata de construir la portentosa sociedad del conocimiento. Y explica en qué consiste cada uno de esos conceptos que emplea.

Moreno hace un acto de fe en el poderoso poder de transformación que encierra la revolución tecnológica y, en especial, en las inmensas posibilidades que se abren día a día con las telecomunicaciones y con los medios de obtener información como es el sorprendente mundo de internet, por otra parte, es fiel creyente de las infinitas posibilidades de cambio que ofrece la educación como medio de transformación del ser humano, es decir, un medio ideal para colocar a la humanidad y a sus instituciones sobre los principios y valores éticos. Señala que sólo mediante la intervención de la educación es posible salvar al mundo de la feroz arremetida de los tres jinetes del Apocalipsis, y más importante aún, que se erija una sociedad donde la dignidad y calidad humana permita que las aspiraciones de libertad, equidad, justicia, desarrollo se alcancen por la vía pacífica y democrática. Moreno es optimista de que se puede alcanzar el feliz corolario de la pervivencia del capitalismo, pero, con un rostro humano.

El núcleo duro de esa educación de resolución de conflictos lo ubica Moreno sobre dos grandes pilares, el primero, en las guías que emergen en las encíclicas papales de los últimos tiempos, y el segundo, en el nuevo humanismo, porque según Moreno allí están contenidos los principios y valores que permitirán a los individuos, a las grandes corporaciones transnacionales y a los Estado Nación construir un sistema global donde se delegue a superiores organismos suprainstitucionales la solución de los problemas que dan vida y fortaleza a los tres jinetes ruines del Apocalipsis, triunfando de este modo el cuarto jinete que va cabalgando sobre los lomos impolutos de un hermoso caballo blanco que nos salva del Armagedón e instala la cultura de la paz.

Moreno León propone que el sistema educativo global, basado en una gran red de Universidades y en los grandes medios de comunicación que cubren el planeta (en especial, la TV e Internet), salve a la humanidad y al planeta del colapso final, mediante la promoción oportuna del amor y la solidaridad.

Dentro de 24 horas se publica el  Artículo II de "Armagedón":

Los cuatro profetas.

Moreno León, José Ignacio. “Armagedón” 4 jinetes hacia el Apocalipsis postmoderno. Publicaciones Universidad Metropolitana, impreso en Mérida, Venezuela. 436 páginas.

GLOSARIO:

Cuatro jinetes del Apocalipsis:

Recordando el significado que se otorga a los colores en la Biblia, la interpretación más común de lo que cada jinete representa sería la siguiente (Prévost 2001: 38; Vanni, 1982: 53-54):

Caballo rojo, representa la guerra.

Caballo negro, representa la hambruna, la pobreza.

Caballo verde o amarillo, representa la agonía o la enfermedad.

Caballo blanco, representa la muerte, pero por el hecho de que los cristianos creen en la resurrección, representaría más bien a Cristo, lo cual se fortalece por la corona que lleva el jinete sobre su cabeza, haciendo referencia también a Ap 19:11-21, donde vuelve a aparecer el caballo blanco, con Cristo montándolo.

Esta interpretación sobre los cuatro jinetes del  Apocalipsis fue tomada de Wikipedia pero con algunas modificaciones realizadas por incomodísimo.com.