Stiglitz IV: Salir del paso

3:50 Posted by Perro Senil.

EXTENSIÓN DEL ARTÍCULO: 2 páginas.

Fuera de la UCI pero lejana de la normalidad
Joseph Stiglitz informa cuál es la actual situación de los Estados Unidos bajo la nueva presidencia de Barack Obama, señala que puede que la economía haya salido de la unidad de cuidados intensivos (UCI)y se haya alejado al borde del desastre, pero que el parecer de que esté al final de una caída libre no es lo mismo que un retorno a la normalidad (Stiglitz, 2010: 86). Dicho de otro modo, la economía ha tenido algunos meses de fuerte crecimiento, pero es poco lo que se ha reducido del desfase entre la producción real de la economía y su producción potencial, por lo que se puede afirmar que no se aproxima a una sólida recuperación a corto plazo, lo cual es válido, añade, no sólo para la economía norteamericana sino también para la mundial (íd. 87).

Bajo Barack Obama los EE.UU. aún producen por debajo de su nivel potencial. Lo que significa que no han salido de la Gran Recesión.

La recesión ha terminado pero no la crisis
Desde el punto de vista técnico la recesión ha terminado porque se ha reanudado el crecimiento, se ha pasado de un crecimiento negativo a uno positivo, pero para los trabajadores no es así, porque continúa el desempleo en aumento y sus cifras son elevadas, además, la economía sigue en recesión, porque las empresas están padeciendo un exceso de capacidad, es decir, no utilizan todo su potencial y, mientras esto sea así, no invertirán (ídem). Stiglitz dice que este potencial no será alcanzado con facilidad, y agrega que son escasas las posibilidades lo logre en un plazo de uno o dos años. Así pues el desempleo seguirá golpeando a la sociedad estadounidense con todo su rigor aún durante un largo tiempo (ídem).

El desempleo elevado y en aumento en los EE.UU. indica que la recesión no ha concluido, aún cuando la economía esté creciendo.

Un rebote insuficiente
Pero lo más alarmante de lo que afirma este célebre economista y crisisólogo es lo siguiente:

Así pues, el rebote después de tocar fondo no devolverá a la economía a donde debería estar, y es probable que la economía se estabilice en una estrechez. Es más, puede que haya altibajos por el camino, debido a alguna conmoción como el repentino colapso de otra institución financiera, problemas en el sector inmobiliario comercial o incluso el final del paquete de estímulos del gobierno en 2011. En resumen, restablecer el desempleo a niveles normales exigirá un crecimiento sostenido superior al 3 por ciento, y eso no es en absoluto previsible (ídem).

Y es alarmante que el rebote sea insuficiente -pensamos en incomodísimo.blogspot.com-, porque si la economía de las grandes potencias entra en una recuperación anémica, todos los esfuerzos optimistas que se vienen suscitando en la periferia (Tercer mundo) pudiesen verse afectados tarde o temprano, trayendo sus consecuencias desagradables a este mundo que cuenta con países « tres estrellas ».

Sin exportaciones estimulantes o un vigoroso consumo interno no hay crecimiento sostenido
El problema, según Stiglitz, es que para que los Estados Unidos obtenga un crecimiento sostenido superior al 3 por ciento debería conseguir un auge en el nivel de exportaciones y, esto no es posible, porque muchos otros países confrontan sus propios problemas, de allí que el mundo no puede llegar al crecimiento a través de las exportaciones. Y no puede contar para estas exportaciones con países como China de gran crecimiento económico, pero de muy baja capacidad de consumo (íd. 90).

De tal modo si la economía domestica no es capaz de recuperar el consumo interno y si las exportaciones son débiles, entonces, es muy difícil imaginar cómo podrá recuperarse la inversión que es uno de los mejores signos de una economía saludable (íd. 90).

En definitiva sin buena salud y en alto riesgo económico y político
En economía nada ha recuperado la salud, y la deuda creciente está poniendo en peligro los otros programas del presidente Obama. Y por si fuera poco, el país está enfadado, puesto que los rescates bancarios se están convirtiendo en un escándalo, ya que por una parte los bancos no restablecen los créditos, pero si se pagan con esas sumas de dinero que les ha entregado el gobierno altas primas para sus directivos. La estrategia pues de “salir del paso” utilizada por Obama, la cual es de bajo riesgo, está resultando una estrategia de alto riesgo, en lo económico y lo político, se mina la confianza en el gobierno, el conflicto entre los bancos y el país en su conjunto amenaza con hacerse más acusado -los propietarios de viviendas no fueron salvados y la ejecución de hipotecas aumenta-, la recuperación afronta el gravamen de hacerse más lenta y los rescates ponen en situación difícil al fisco y a los otros programas de recuperación que emprende el gobierno (íd. 91).

Lo que me preocupa -dice Stiglitz- es que debido a las decisiones que ya se han tomado, no sólo la crisis económica será mucho más larga y profunda de lo necesario, sino que además saldremos de ella con un legado de deuda mucho mayor, con un sistema financiero que será menos competitivo, menos eficiente y más vulnerable a otras crisis, y con una economía menos preparada para afrontar los retos de este siglo (ídem).

«Salir del paso» no ha resultado un tratamiento adecuado a la Gran Recesión, lo que se imponía y se hacía perentorio era atacar con una fuerza decisiva, porque cuando una economía está débil, muy débil, como parecía estarlo la economía mundial a principios de 2009, hay que atacar con fuerza arrolladora. Atacar el problema con insuficiente munición fue una estrategia peligrosa, especialmente a medida que resultaba cada vez más claro que la administración Obama había subestimado la fuerza de la crisis, incluido el aumento del desempleo. El equipo de Obama es conservador y carece de visión de futuro, la estrategia que trazó la presente administración es muy peligrosa en las actuales condiciones, «salir del paso» es del todo contraproducente (íd. 64 y 67).

La Casa Blanca carece de la audacia económica que requiere la Gran Recesión para ser desafiada con éxito.

PRÓXIMOS ARTÍCULOS:
 
Stiglitz V: "El Gran Fraude"
Se publicará el próximo miercoles 2 de marzo de 2011
 
Stiglitz VI: Explotando a los pobres
Se publicará el siguiente sábado 5 de marzo de 2011
 
Estimados blogcuriosos.
La estabilidad económica venezolana en el futuro inmediato -entre otras cosas- depende de la recuperación de la economía de los EE.UU. y de la economía mundial, y está vinculada al éxito económico de China, Brasil, Rusia, la India y Argentina. Razón por la cual enterarnos lo que este espectacular libro dice acerca de estos dos asuntos es crucial para conocer nuestro próximo destino.
Con afecto,
                    Perro Senil.

Stiglitz III: Ajuste de cuentas

8:12 Posted by Perro Senil.

EXTENSIÓN DEL ARTÍCULO 2 páginas

Muchos de los que observaban la prolongada expansión de la economía mundial durante la época de la desregulación llegaron a la conclusión de que los mercados sin trabas funcionaban, la realidad era que el crecimiento se basaba en una acumulación de endeudamiento (deuda con China, deuda de las tarjetas de crédito, deuda por la compra de viviendas nuevas, etc.); los cimientos de este crecimiento era endeble, todo se basaba en prácticas crediticias imprudentes, lo que trajo el reiterado rescate de bancos, no era pues que los mercados funcionaban era que el gobierno salvaba los mercados. Todo esta locura política fue el precedente de la Gran Recesión de 2008 (Stiglitz, 2010: 21).

La “Gran Recesión 2008” es la nueva vía que sustituye la famosa 5ta. Avenue de Nueva York.

Los responsables de estas políticas quedaron a la vista de todos, eran los intereses particulares que mueven los mercados financieros, pero ocultos estaban otros involucrados, los economistas, que proporcionaron a los grupos de interés argumentos sobre los mercados eficientes y autorreguladores, es decir, los defensores de la libertad de mercado. Estos profesionales dieron la espalda a lo que los hechos habían demostrado durante las dos décadas anteriores, donde fueron observables las limitadas condiciones en las que esa teoría de la desregulación era válida (ídem).

Pero no todos los economistas compartían el criterio de los desreguladores, los «agoreros» que siempre están viendo problemas predijeron que las cosas no marcharían bien, y con ellos coincidíamos quienes poseíamos un conjunto de ideas sobre por qué la economía se enfrentaría a inevitables problemas. El diagnóstico era que llegaría el día en que el precio de esas políticas traería un ajuste de cuentas y, ese día el golpe sería más duro y con una crisis más prolongada mientras más tardara en suceder lo que se aproximaba (íd 21 y 22).

Una de las voces que llegó a ser incómoda en los EE.UU., porque anunciaba el día del ajuste de cuentas fue la de Joseph Stiglitz.

Y es difícil reconocer el fracaso, pero lo que falló fue el capitalismo al estilo americano y la teoría del «fundamentalismo del mercado», orgullosos comparábamos el crecimiento de nuestra economía que era mucho más de prisa que la de Europa y Japón, y sentimos alivio cuando la de Asia oriental colapsó, porque eso demostraba nuestra superioridad, sin embargo el modelo americano mostró su vulnerabilidad con mucha antelación en Argentina. Allí también la desregulación y la apertura dio estadísticas de crecimiento muy buenas durante varios años, pero al igual que los Estados Unidos, su crecimiento se basaba en una acumulación de deuda que alimentaba unos niveles de consumo insostenible. Al final de 2001 las deudas se hicieron abrumadoras, y la economía se desmoronó (íd. 23).

Las tiendas Wal Mart son un símbolo del capitalismo estilo americano.

La reconstrucción del sistema económico norteamericano debe repensarse, no se trata sencillamente como piensan algunos que al salir de la crisis hay que reanudar el crecimiento, hay antes que resolver problemas más profundos como son: una clase media que ha visto estancados sus ingresos durante un largo tiempo, una desigualdad social en aumento, una dificultad creciente para salir de la pobreza y para ascender en la escala social, una educación que se ha venido mediocrizando y unos sectores económicos cruciales que presentan graves problemas como el de la energía, industria manufacturera y salud, además, está el problema del desequilibrio en el comercio mundial (íd. 23).

En otras palabras, no se trata sólo de recuperarse de la crisis, se trata de tener ante todo una economía sólida y para ello se requiere una economía mundial fuerte. Lo que quiere decir, que salir verdaderamente de la crisis no es fácil, recuperarse de una manera sólida va a requerir de un esfuerzo de gran magnitud a escala planetaria. No es tarea fácil, entonces, el camino que se tiene por delante, y para empezar a andarlo se requiere empezar con buen pie si se quiere albergar alguna esperanza (íd. 24).

Un espíritu de esperanza para dar inicio a esa tarea inmensa era el nuevo presidente Barack Obama, es decir, que éste no diese continuidad a la política de la administración pasada. Se esperaba de su gestión aumentase el déficit fiscal temporalmente, pero empleando el dinero, primero, en ayudar a las familias a mantener sus hogares, segundo, en realizar inversiones que aumenten la productividad a largo plazo del país, tercero, en tomar medidas para conservar el medio ambiente y, cuarto, a lograr que los bancos compensen al público con mejores rendimientos futuros. Sin embargo, no es lo que está haciendo el nuevo presidente, los donativos que se han hecho a los bancos han sido negativos, la ayuda a los propietarios de viviendas a ha sido mucho menor de lo esperado, el sistema financiero que está surgiendo es menos competitivo, el dinero que debía estar creando nuevas empresas más dinámicas se está botando en firmas viejas y fracasadas. Obama prosigue las mismas políticas de su antecesor Bush (íd. 24 y 25).

Las expectativas sobre un liderazgo vigoroso e innovador por parte del nuevo presidente Barack Obama ha resultado en el primer fraude espectacular del siglo XXI.

Lo preocupante de estas noticias que ofrece el premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz -juzga incomodísimo.blogspot.com-, es que el restablecimiento de las economías de China, India, Rusia, Brasil, Argentina y gran parte del continente latinoamericano -con tasas de crecimiento históricas- se pone en grave riesgo, si la economía mundial no se fortalece y ¿cómo va a fortalecerse si los países potencias no dan muestra de un audaz viraje en sus sistemas económicos? El papel de «agoreros» es incomodísimo, pero si no surge un liderazgo capaz de una renovación a fondo de los Modos de Vida en Japón, Europa y los Estados Unidos, debemos anunciar con visible preocupación de que se aproxima un nuevo día de ajuste de cuentas y, mientras más dure en aflorar ese nefando momento, peores serán sus golpes y más duraderos sus efectos perjudiciales.

Joseph Stiglitz. Caída libre. Taurus. 2010. Páginas: 423. Valor Bs. 140. 
Se consigue en todas las librerías de los C.C. Sambil, Lago Mall, Costa Verde y Montielco.

RECOMIENDA A TUS AMISTADES
incomodisimoblogspot.com

NOTA:

Apreciados lectores.

Aún cuando la economía de los EE.UU. y la de los otros poderosos del planeta salgan del atollo de la Gran Recesión que empezó en el 2008, persiste la amenaza de que la crisis retorne y con más fuerza, si tal cosa ocurre toda la estabilidad que un buen número de países ha logrado mantener se desplomará, entre estas repúblicas se encuentra nuestra querida Venezuela. De allí que leer de principio a final, el libro del premio Nobel de economía Josep Stiglitz, “Caida libre”, sea un objetivo crucial, puesto que no existe otra publicación que nos ofrezca un panorama tan esclarecedor de ese megaproblema catastrófico como lo hace este autor de excepción.



Incomodísimo.blogspot.com


continuará, en consecuencia publicando artículos brevísimos sobre “Caída libre”, para entregar lo esencial de ese trabajo a sus lectores todos los miércoles y sábados (en la medida de lo posible).
Este es un debate de altura que no se está librando en nuestro país, tragicamente la nación está dedicada -en buena medida- a discusiones desquiciadas e irrelevantes, las cuales no abren horizontes de comprensión sobre la gran marcha que la humanidad y latinoamérica tiene que emprender para tener un futuro que valga la pena.

Con afecto,
                Perro Senil.

Stiglitz II: Pelando la cebolla

1:09 Posted by Perro Senil.

Cuando la economía mundial entró en caída libre en 2008 –comenta Joseph Stiglitz-, también lo hicieron nuestras creencias. Las inveteradas ideas sobre teoría económica también han entrado en caída libre (Stiglitz, 2010: 16). Y continúa diciendo:

Como sociedad, ya hemos perdido el respeto por nuestros tradicionales gurús de la economía. Los semidioses que aconsejan cómo gestionar el complejo sistema que es nuestra economía. Ahora, ¿a quién podemos recurrir? Los economistas no son de gran ayuda. Muchos de ellos proporcionaron el blindaje intelectual que invocaban los que impulsaban la desregulación que provocó la caída libre a partir del año 2008 (íd. 17).

Como es notable ya en esas cortas pero incisivas líneas Stiglitz coloca las ideas económicas empleadas durante más de dos décadas bajo cuestionamiento y con ellas a los economistas que las promovieron. Pero cuando afronta el neurálgico tema de la crisis, nuestro autor, precisa dos cosas, por una parte la responsabilidad de unos «individuos particulares» en la misma, y por la otra parte, las «fuerzas» del sistema capitalista que actúan para provocarla, habla entonces de héroes y villanos en primer lugar y, en segundo lugar, de ideologías y políticas, creencias o instituciones, teorías y mercado, es decir, apunta hacia lo sistémico. Y recomienda en líneas generales centrarse más bien en la batalla de las ideas que en el papel que juegan los individuos.

Según el autor de “Caída libre”, la política económica del gobierno estadounidense está vinculada o bien a los defensores de la desregulación o bien a los adherentes de la normativa, es decir, la política gubernamental está ligada a creencias económicas, porque éstas son asumidas por unos individuos que en cargos de poder están en la posibilidad de imponer unas ideas que juzgan acertadas para promover los intereses por los cuales se inclinan. Joseph Stiglitz nos ejemplifica ese aserto cuando narra que Ronald Reagan buscó una persona comprometida con la desregulación, para que se encargara de la Reserva Federal durante su gobierno, cargo que recayó sobre Allan Greenspan, a pesar de que Paul Volcker -el anterior presidente de esa institución-, había logrado durante su gestión bajar la inflación de los Estados Unidos desde 11.3 por ciento en 1979 hasta el 3.6 por ciento en 1987, pero Volcker era partidario de la normativa, mientras que Reagan quería desmontarla (íd. 17).

Allan Greenspan Presidente de la Reserva Federal de 1987 a 2006.

La implantación de la desregulación en la política económica de Norteamérica revela pues intereses e ideas que se constituyeron en «fuerzas» económicas y políticas que lucharon y triunfaron para dirigir el Estado, fuerzas que llevarían a ese gigantesco sistema económico hacia el desenlace fatal del año 2008, es decir, hasta la caída libre (ídem). Stiglitz pues atribuye la responsabilidad de esta Gran Recesión a los mercados y a las instituciones financieras marchando bajo el látigo de esa ideología (íd. 18). Y después de conectar el todo con una ideología en boga, dice:

Encontrar las causas profundas es como pelar una cebolla. Porque cada explicación suscita ulteriores preguntas a un nivel más profundo (ídem).

Señalando por esa vía -la de ir pelando la cebolla- varias cosas que hacen reflexionar sobre los factores que van interviniendo para lanzar al vacío a un gigante:

a) Incentivos perversos fomentaron las conductas arriesgadas entre los banqueros, lo cual revela un nuevo problema, este es, el mal gobierno de la empresa, y lo cual lleva a otro asunto de especial relevancia, b) un hecho teórico de gran pertinencia para tratar estos asuntos que estamos analizando, es la suposición común que manejamos los economistas que se basa en la ley de la selección natural, según la cual las empresas que perecerán serán aquellas mal gobernadas, mientras que aquellas con gobiernos bien disciplinados e incentivos mejor diseñados serán las que sobrevivirán, porque estas últimas son en definitiva las más fuertes. Sin embargo esa ley válida en algunas circunstancias históricas no funcionó así en nuestra realidad actual –como se demuestra a lo largo de todo su libro-. Lo que lleva a Stiglitz a indicar que, esta ley es otra víctima de esta crisis. c) El autor, además, señala que un denominador común del sistema económico capitalista ha sido siempre la de inflar burbujas y que estas al final se rompen, trayendo la devastación tras de sí, entonces, ¿por qué sabiéndose esto no se evitan las malas prácticas crediticias que llevan a ese estallido? o ¿cómo y por qué permitimos que esto ocurra una y otra vez? y responde, d) Porque las recientes innovaciones permiten a los bancos ocultar los malos créditos, hacerlos desaparecer de sus balances, incrementar su endeudamiento efectivo, provocando con esas comportamientos una burbuja mucho mayor y unos estragos mucho peores. Nuestros nuevos instrumentos, entonces, supuestamente creados para gestionar el riesgo, en realidad están diseñados para engañar a los reguladores -encargados de aplicar las normativas- (íd. 18 y 19).

Tales circunstancias narradas por Stiglitz -una competencia sorda y feroz por obtener ganancias desmesuradas- hacen meditar sobre estos asuntos a fondo, pelando las capas internas de la cebolla. Incomodísimo.blogspot.com es del parecer que la teoría económica convencionalmente aceptada tambalea ante estos nuevos acontecimientos -tal y como lo manifiesta Stglitz-, y en ese sentido, considera que se impone la necesidad de una teoría económica que explique los términos en que funciona el capitalismo actual en los Estados Unidos y en el mundo desarrollado. Teoría inédita indispensable, puesto que mediante ella se podrá entender cuáles serán las condiciones en las que podrá mantenerse el mercado y sus instituciones en crecimiento, y en especial, cuáles son los nuevos límites para su expansión dentro de las nuevas circunstancias económicas e históricas en el que se desenvuelve. En otras palabras, una teoría que permita comprender cuál es la actual naturaleza del sistema capitalista, porque el quid del asunto que queda a discusión -el núcleo de la cebolla- es ¿bajo qué tipo de régimen de libertad es que podrán crecer, aún, las fuerzas económicas del capital y cuáles serán los trascendentales cambios políticos que esas libertades exigen?, punto importantísimo, pues de ello depende el tipo de Estado que podrá garantizar esas libertades para el capital -que no siempre coíncide con el de la gente como lo muestra la actual crisis-.

El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz no titubea en decir sin gaguear lo que son los verdaderos meollos del asunto:

Quienes trabajan en Wall Street, el año 2008, querían creer que el sistema en sí era fundamentalmente bueno. Creían ser las desafortunadas víctimas de una tormenta que se da una vez cada mil años. Pero no es así, la crisis fue creada por el hombre; fue algo que Wall Street se hizo a sí misma y al resto de nuestra sociedad (íd. 19).

Y agrega:

Esto sencillamente no es algo que «simplemente ocurrió», argumento que utilizan los valedores de Wall Street, diciendo éstos en defensa de quienes dirigen esa institución que, fue el gobierno quien fomentó la adquisición de viviendas y los préstamos a los pobres, mientras lo que el gobierno lo que debería haber hecho era haberles impedido hacer lo que hicieron. La verdad no es esa -señala Stiglitz-, lo cierto es que en Wall Street hay algo particularmente indecoroso (ídem), es decir, Walll Street actúa como la «calle del mal» o como un antro de los bajos fondos. Porque -concluye Stiglitz- lo que mueve a Wall Street son las altas remuneraciones, ese es su éxito y no ningún otro, es decir, es una institución dedicada en exclusividad a ganar dinero (íd. 20).

Wall Street el templo del movimiento financiero de los Estados Unidos de Norteamérica.
En la presente crisis se ha desmarcado de los intereses económicos de ese país y, en especial, de los intereses de sus mayorías, planteando la esperanzadora disyuntiva:
¿Wall Street o la gente?

Estas apreciaciones de Joseph E. Stiglitz llevan al análisis del sistema económico y de sus problemas a las capas más profundas de la cebolla, porque el problema en realidad es sistémico (ídem). Lo que muestra la capa más profunda de la cebolla es el núcleo del sistema, que en opinión de incomodísimo.blogspot.com es donde reside el punto crucial, es decir, la realización de la ley de la maximización de las ganancias, a lo que Stiglitz se refiere como «lo fundamental». El sistema es pues, allá en lo profundo del planteamiento de “Caída libre” un sistema defectuoso por naturaleza porque es incontrolable [István Mészáros asi lo califica en su obra "Más allá del Capital]. El capital financiero -representado en Wall Street- obedece las tendencias del mercado y arrastra tras de si a toda la economía. Lo que en reflexión incomodísima lleva a este blog de verdades incómodas a sospechar que sólo un nuevo Estado -normativo- estaría en capacidad de gobernar esa incontrolabilidad, lo que supone una reforma de Estado en esas naciones avanzadas que puede llegar a ser muy controversial -para poder ser efectivo-, en otras palabras, la acción de pelar la cebolla y llegar a soluciones pragmáticas del complejo problema puede llevar al planeta a trágicas circunstancias lacrimales, por el tipo de Estado que deba emerger -en los Estados Unidos- para mantener al capital en movimiento (¿Estado autoritario y autocrático?).

En la mesa de operaciones se encuentra la economía norteamericana que sufre de una grave pérdida de equilibrio.

Pero no nos vamos a desmarcar de Stiglitz y de “Caída libre” en este intento de resumen. El dilema que confronta el credo de Stiglitz es filoso, este economista califica los mercados como la base de una economía próspera, dice al respecto:

Yo creo que los mercados son la base de cualquier economía próspera, pero considero que no funcionan bien por si solos (íd) 12).

La vía (the crossroad) -en el capitalismo- es sólo para quienes estén dispuestos a encarar una feroz competencia con sus rivales, ¿bastará una política pública de instalación de semáforos para controlar ese vertiginoso flujo de rivalidades empresariales sin caer en "inflar burbujas" o se necesitarán de medios más coactivos (autoritartios y autócratas) para asegurar la vida del capital?

El dilema consiste, entonces, desde esa perspectiva teórica, que las fuerzas poderosas de este sistema económico capitalista pujan por la libertad del mercado, pero si esta tendencia se realiza en toda su plenitud la economía mundial se hunde (como lo reza el subtítulo de “Caida libre”: “El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial”) , de allí que los «crisisólogos» que el premio Nobel propone deben resolver con éxito esa gran contradicción dentro del «territorio desconocido» en el que se ha entrado a partir del año 2008. Stiglitz cree que es posible intervenir con buen pie (Todo un capítulo de su libro está dedicado a exponer "Hacia una nueva sociedad"), lo que impone seguir estudiando este nuevo libro de Stiglitz hasta sus últimas páginas, para conocer en qué consiste la resolución del conflicto según sus elaborados criterios. La Batalla de ideas que Stiglitz ha declarado, pues, continúa. Por nuestra parte, en Incomodísimo.blogspot.com, lo que nos inquieta es que si lo que se requiere según Joseph Stiglitz es un Estado regulador ¿Será posible a ese Estado aplicar los «remedios» a esas fuerzas de un poder desmesurado que no parecen dispuestas a ceder el espacio que le demandan crisisólogos como Joseph E. Stiglitz para salvarlos de sus propias fuerzas autodestructivas? ¿En vez de ese Estado regulador al que aspira Stiglitz podrá surgir por lo contrario otro tipo de Estado interventor que represente una amenaza para la humanidad y el planeta? ¿Frente a qué realidades macro políticas estaremos envueltos en esta década que ya ha empezado y en la que pueden suceder demasiadas cosas que cambien el mundo? Lo básico de ese acontecer próximo está en estas páginas brillantes que Stiglitz nos ofrece con su libro “Caída libre”. Hay que continuar, entonces, pelando la cebolla, para intentar asomarnos por la ventana y ver lo que nos espera en un futuro inmediato ¿Cuál va a ser el nuevo capitalismo después de la Gran Recesión? ¿Se saldrá de la Gran Recesión? ¿Se destruirá el sistema capitalista? Steeglitz mantiene su fe en el mercado como clave de la prosperidad ¿podrán sus remedios lograr el equilibrio entre gobierno y mercado para garantizar esa prosperidad?

Joseph Stiglitz. Caída libre. Taurus. 2010. Páginas: 423. Valor Bs. 140.

Artículos de Incomodísimo de tres páginas para esta obra destinada a ser el centro de un gran debate mundial, porque lo que se confronta en ella es el dilema de ¿Wall Street o la gente?
 
ESPERE EL PRÓXIMO MIERCOLES:
 
Stiglitz III

Stiglitz I: «Crisisólogos»

8:12 Posted by Perro Senil.


Joseph E. Stiglitz Premio Nobel de Economía.

Este premio Nobel de economía vuelve a entrar en colisión con quienes persisten en su ceguera planetaria, adrede entra en curso de impacto contra todos ellos, porque según su agudo criterio, de la falta de visión pende la suerte de sociedades enteras. Acerca de ésta gente desactualizada Stiglitz expresa:

Algunos dicen que la economía ha sufrido un «accidente». Y los accidentes suceden. Ellos desean que volvamos al mundo anterior lo más rápidamente posible. Démosle a los bancos el dinero, afinemos la normativa, démosle a los reguladores charlas severas, añádanse cursos sobre ética en las escuelas de negocios, y saldremos de ésta en buena forma (Stiglitz, 2010: 13 y 14).

Stiglitz deja entre líneas, en estas páginas, la afirmación de que quienes así piensan no son más que unos «ilusos», dice este autor:

Me preocupa el mundo que surgirá después de la crisis. No volveremos ni podemos volver al mundo tal y como era anteriormente (íd. 13).


Stiglitz luce como un concertista de rock al lado de sus colegas, quienes se niegan de dejar asistir a galas de música clásica con sus fracks o esmoquin de etiqueta. Todos los reflectores se dirigen a esta estrella de una nueva escuela de economía, la cual empieza a aflorar en medio de esta Gran Recesión.

De sus palabras se evidencia la gravedad del asunto, porque quiere decir que lo que viene es inédito y, como tal constituye todo un desafío no sólo para los decisores, sino en especial, para quienes en vano mediante la teoría moderna pretenden comprender lo que sucede. Dentro ese orden de ideas nuestra autor es transparente:

Antes de la crisis, Estados Unidos y el mundo en general, afrontaban muchos problemas, uno de ellos la adaptación al cambio climático, otro no menos grave, los rápidos cambios en la estructura económica impuesto por la globalización, el cual fuerza a adaptarse a muchas economías. Esos desafíos permanecerán, aumentados, pero los recursos de que dispondremos para afrontarlos habrán disminuido (íd. 13).


La situación del planeta es de pronóstico reservado, pero la de la economía es un cuadro crítico.

Se está pues siguiendo una vía que a medida que se avanza se estrecha, situación angustiante, puesto que la verdad es que como dice este célebre economista se está pisando «territorio desconocido» (íd. 15). Tanto es así que, según Stiglitz, ya no es posible mantener a flote la fe en la economía moderna, porque los hechos han demostrado que ésta sólo había creado una gran ilusión, espejismo que hoy está hecho añicos. Sus doctrinas sobre el mercado pues, han sido destrozadas por una imperturbable realidad, la cual hizo caso omiso a sus pronósticos y, en especial, a su tesis que nos decía que sobrevendría el fin de los ciclos económicos, es decir, que aquel ritornello trágico en el cual se pasa de una etapa de crisis a la de recuperación y de allí al auge y la prosperidad y, de nuevo, a la crisis ya no volvería a ocurrir. En consecuencia quienes sustentaban esa ilusión han tenido que admitir, que pensar así fue un fallo teórico estrepitoso, es decir, que todo esa charlatanería solo era pura ideología porque las crisis continuarían siendo recurrentes y peores (íd, 11 y 12).


"Caida libre” un libro que propone la reforma de la ciencia económica.

El título del libro de Stiglitz causa vértigo, “Caída libre”, título que raya con el horror que debe sentir quien se lanza al vacío, sin saber a qué distancia queda el fondo del acantilado donde estaba parado, ni que es lo que le espera en su caída libre al pie del mismo -¿rocas aguzadas o aguas profundas y tormentosas?-. El autor está tan consciente de esa perspectiva incierta que, no duda en ubicar su libro en el terreno de una batalla de ideas (íd. 12). Batalla que juzga indispensable, porque según dice el fracaso de la teoría económica moderna se convirtió en ilusiones y promesas rotas que trajeron dramáticas consecuencias sociales:

En Estados Unidos y el mundo perdieron sus hogares y empleos millones de personas, otros vieron los ahorros en dinero para su jubilación o para la educación de un hijo menguaba hasta convertirse a una fracción insignificante. Además, la crisis originada en Estados Unidos se hizo muy pronto global, afectando el empleo de decenas de millones en el mundo que cayeron en pobreza (íd. 11).

Lo que lleva a este premio Nobel a afirmar que si la Gran Recesión actual es a todas luces la peor crisis que se produce en setenta y cinco años, esto nos obliga a replantear unas ideas muy asentadas, es decir, a reformar las ciencias económicas (ídem). Agrega,en este oreden de ideas, Joseph Stiglitz que:

la crisis llevará, espero, a cambios en el ámbito de las políticas y en el ámbito de las ideas, porque si no lo hacemos o lo hacemos mal se tendrá una sociedad más dividida, una economía más vulnerable y una crisis peor, es decir, una catástrofe mayor que la Gran Recesión que está en pleno desarrollo (íd. 13).

Ante ese desafío de gran escala, Stiglitz señala:

- que él ha pasado estos últimos veinticinco años desempeñándose como un economista, y que como tal en las responsabilidades que ha asumido ha tomado consciencia a partir de sus experiencias de que la crisis no se inició en el año 2008, porque el hecho crudo es que nuestro sistema económico no funciona demasiado bien para la mayoría estadounidenses desde antes de la crisis, por lo menos no les iba así al estadounidense medio, y mucho menos para el resto de habitantes del planeta, por ejemplo, en los países en vías de desarrollo se han producido 124 crisis entre 1970 y 2007, u ocurrió una crisis financiera global en 1997-1998, o la crisis Tailandesa se extendió como una epidemia al Asia oriental y con posterioridad a Latinoamérica y a Rusia, o la de Argentina que comenzó en 1995 fue una repercusión de la de México y, además, se vio exacerbada por la de Asia oriental en 1997 y por la Brasileña en 1998 lo que la llevó a su colapso en el 2001 (íd. 14)

- razón por la cual, nos señala Stiglitz algo desconcertante, nos dice que él ha pasado de ser un destacado economista a llegar a auto proponerse como un necesario «crisisólogo», es decir, en un profesional de nuevo cuño que debe encargarse de la salud de las empresas y de un modo más general es el que afronta la crisis de la economía como una enfermedad (íd. 14, 15). La cual en Incomodísimo.blogspot.com tememos que pueda llegar a ser endémica al capitalismo global. Deducción que se hace a partir de la opinión de Stiglitz, quien indica que el asunto es más grave de lo que creen los economistas, porque los problemas están profundamente asentados (íd. 14).


El futuro del planeta es el de un plato vacío si los crisisólogos fracasan en crear un nuevo orden económico capitalista que funcione bien.

Por otra parte en incomodísimo.blogspot.com nos estremecemos ante la posibilidad de que la crisis pueda ser patológica, en vista a que el sistema económico actual posee un carácter global, de allí que los problemas económicos dentro de ese marco de acción puedan adquirir de aquí en adelante un carácter epidémico, extendiéndose con una frecuencia mayor los problemas económicos que se susciten en un lugar a todo el planeta. Esto se puede afirmar puesto que este premio Nobel de economía utiliza en su texto el término «contagio » (íd. 14), así que no queda más que pensar que será necesario que los crisisólogos deban asumir entre sus tareas la de proponer una «teoría de la infección», perspectiva que se hace perentoria si se toma en cuenta la afirmación de este economista excepcional el cual enfatiza un hecho sobrecogedor cuando dice que “las economías de mercado tienen muchas modalidades y la competición entre ellas sigue siendo feroz” (íd 12). La ferocidad pues, intrínseca a este sistema económico es lo que hace pensar que, nuevas catástrofes sobrevendrán y que estas serán de mayores proporciones porque los rivales son cada vez más poderosos y las fuerzas que se enfrentan en consecuencia más descomunales. Este crisisólogo señala que las heridas del sistema no son leves, sino que son héridas supurantes que requieren medidas a fondo, rápidas y masivas (íd. 68)

Hoy en día el símbolo de los Estados Unidos de Norteamérica ya no es el águila calva. Si quisiésemos representarlo con un animal sería la de un fortísimo toro de lidia, el cual se debate en el escenario mundial con una manada de bestias de gran envergadura semejantes a él, sin dejar a un lado a países pequeños pero muy peligrosos dispuestos a batirse en duelo asimétrico. La lucha por la paz es una de las líneas por la que pasa la recuperación económica mundial. Hay que maniatarle por la fuerza las patas a esos colosos agresores, mediante la gran hiperpotencia de la opinión mundial.

El choque de bloques de poder en el futuro puede ser incontenible y la economía mundial puede de nuevo hundirse en una catástrofe aún mayor.

Tememos que esas catástrofes no podrán ser evitadas, porque como reza el subtítulo de este último trabajo de Joseph Stigliz, parece que existiese un vínculo entre “El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial”, entonces, ¿quién o qué va a poder detener esas fuerzas del mercado mundial que desatan enormes poderes irracionales -bestias como la norteamericana-? Esta interrogante nos invita a seguir leyendo este libro que a todas luces es apasionante y turbador. Mientras tanto lo primero que propone, ante esas perspectivas nada halagüeñas Joseph E. Stiglitz -en el Prefacio-, es actuar y pensar como crisisólogos.



Joseph Stiglitz. Caída libre. Taurus. 2010. Páginas: 423. Valor Bs. 140. Existencia de esta obra en todas las librerías incorporadas al mercado librero nacional en los C.C. Sambil, Lago Mall y Costa Verde (Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela)

PRÓXIMO SÁBADO STIGLITZ II

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Romero III: La política exterior

9:59 Posted by Perro Senil.

La política exterior desde Rómulo Betancourt hasta Ramón J. Velasquez
En líneas generales desde 1958 Venezuela jugó con la idea de ser un país occidental, con un pasado colonial hispánico, situado en América latina con tres fuertes identidades: país democrático, petrolero y con amplias relaciones con Estados Unidos. En el plano regional, Venezuela se mostró a favor de la integración y socio confiable de los Estados Unidos (Romero, 2006: 98).

Tres etapas
De 1958 a 1967 Venezuela se concentra en la búsqueda de la consolidación democrática en el país y en la región, en esta última toma la forma de la Doctrina Betancourt (no reconocimiento de los gobiernos de fuerza), por otra parte, impulsa una política de defensa de la seguridad nacional y regional frente a la llamada injerencia cubano-soviética (íd 100).

De 1967 hasta 1980 la política exterior se caracteriza por una agenda exterior de participación en la Alalc, Pacto Andino y de forma plena en la OPEP y, retoma las negociaciones en torno a los problemas fronterizos (ídem).

De 1980 a 1988 sobreviene la caída de los precios del petróleo, el creciente peso de la deuda externa y aparecen a lo interno tensiones políticas. En el orden internacional aparece el Grupo Contadora al cual Venezuela pertenece, este grupo apoya las opciones pacíficas y a los partidos de centro organizados en la región (ídem).

Dos liderazgos que se disputan una visión de futuro del continente.

Dos etapas en una, ambas de gran intensidad
Desde 1989 hasta 1999 los impactos globales se suman al deterioro de la situación política interna. En una primera etapa que va de 1989 hasta 1993 Venezuela adopta las políticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, lo cual origina una profunda reacción negativa en la población. En esa etapa en la política exterior Carlos Andrés Pérez se torna hiperactivo y practica la política de las “dos manos”, vale decir, oscila entre internacionalismo y tercermundismo, cooperación Norte-Sur y regionalismo hemisférico. La situación interna estuvo irritada y provocó dos intentos de golpe de Estado el año 1992.

Carlos Andrés Pérez, dos veces presidente de la República.

Sale Pérez de la presidencia en mayo de 1993 y asciende a la primera magistratura Octavio Lepage seguido con posterioridad por Ramón J. Velásquez. Estos gobiernos se concentran en esta etapa en lograr el apoyo de Washington. Rafael Caldera gana las elecciones y toma el poder en 1994, y las relaciones con los Estados Unidos sin ser las de discrepancia si se enfrían, puesto que el nuevo gobierno ve con escepticismo al proceso del ALCA y la apertura económica que promueve Washington, Caldera en vez de inclinarse por tal apertura promulga una política económica estatista y de controles, por otra parte ocurre un acercamiento de Venezuela a Brasil lo cual no fue bien percibido por Washington. Las reformas neoliberales pues no tuvieron acogida en Venezuela durante este mandato (íd, 101 y 102).

Rafael Caldera dos veces presidente de la República.

A «contracorriente»
A partir de 1999 Hugo Chávez comenzó a cambiar los fundamentos de la política exterior de Venezuela. Desarrolla una contraagenda dentro una combinación de temas tradicionales y novedosos: el petróleo se convierte en el instrumento principal de participación en el escenario mundial, se promueve un nuevo modelo político basado en la propuesta de la democracia directa, participativa, protagónica y plebiscitaria (íd. 104), se lanza un nuevo modelo económico que tiene por plataforma de lanzamiento el desarrollo endógeno y el socialismo del siglo XXI y, se ideologiza el servicio exterior y se genera una diplomacia “social” con respaldos de organizaciones internacionales (íd. 102). Se recurre al plano internacional con tanta frecuencia tanto por el gobierno como por la oposición que Venezuela se ha internacionalizado. Otros aspectos de esta nueva realidad es que Hugo Chávez revive en el país la visión estructuralista y anticapitalista, el fortalecimiento del Estado como instrumento central del desarrollo, el proteccionismo de la industria nacional y un paquete ideológico “antioccidental”, configurado en una visión del mundo dentro de las coordenadas del centro periferia y la lucha antiimperialista, visión en la que cabe por una parte, una inclinación por una revolución continental, y por la otra parte, el clamor por un mundo multipolar y la creencia en la soberanía nacional absoluta (íd. 103). Dentro de esa línea de acción se entiende la no participación plena de las Fuerza Armada venezolana en el sistema de cooperación militar interamericano (íd. 104), el acercamiento a Mercosur, la relación especial que establece con Cuba, el respaldo a la renovación de la Comunidad Andina de Naciones, los programas de cooperación petrolera con los países del Caribe y de América Central, la compra de equipo bélico a Rusia, España, China y Brasil, el acercamiento con Irán, la crítica del Plan Colombia y, la propuesta de crear una unión militar continental distinta al Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) que inspira Washington, en síntesis, una presencia de Venezuela en la política exterior de signo radical y de un estilo diplomático a “contracorriente (íd 105 a 107).


Como es obvio estos tres artículos sobre el libro de este investigador, profesor, escritor y becario no agota los contenidos de este material donde se tratan temas de gran envergadura y con una sistematización poco frecuente. Queda, por ejemplo, puntos cruciales de su exposición como es la nueva realidad «intraméstica» de la política venezolana, asunto este que se puede juzgar como una de las contribuciones de mayor alcance de Carlos A. Romero para hacer comprensiva la Venezuela de nuestros días. La lectura del libro se impone pues, como una tarea indeclinable para aquellos que acostumbran confrontar ideas en el mundo de la política nacional con propiedad, seriedad y un mínimo de eticidad civilizada.


Bs. 15 en la Librería Cultural. C.C. Costa Verde y C.C. Lago Mall, Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela.

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Romero II: Enfoques del sistema político

9:06 Posted by Perro Senil.

Enfoque Martz
Carlos Romero en su libro “Jugando con el globo” entrega las herramientas mediante las cuales se puede analizar la política venezolana, para esto recurre a dar a conocer los diversos enfoques que se han realizado para explicar la existencia de un sistema político en la vida nacional, es decir, quíen o qué lo creó o le da forma y contenido. El primer enfoque que trae a colación es el enfoque Martz. Este autor, Jhon Martz, señala que este sistema político tiene por sustancia los partidos políticos y sus dirigentes, lo que ha llevado a la población a identificarse con la política a través de ambas realidades, este enfoque tiene por resultado el haber creado a partir de ese fundamento una sociedad homogénea e integrada. Señala Martz que dentro de ese cuadro político la competencia electoral en Venezuela se va a polarizar entre Acción Democrática y Copei. Partidos mayoritarios, los cuales estuvieron al frente del sistema político venezolano durante un importante trayecto de su historia reciente (Romero, 2006: 79).

Los tres partidos políticos más grandes durante cuarenta años del pasado próximo venezolano y sus dirigentes máximos: Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera.

Enfoque Rey
Un segundo enfoque que Romero sintetiza se conoce como el enfoque Rey, el cual a diferencia del primero que partía de una observación del sistema político venezolano desde la perspectiva histórico-social, lo hará ahora desde un carácter político e institucional, señalando que quienes crearon el sistema político venezolano fueron las élites, quienes desempeñan un papel clave en la estabilidad del sistema político nacional mediante pactos, conciliación que se produce dentro de un modelo de negociación populista. Este autor hace énfasis en destacar que en nuestra realidad no son los partidos políticos ni el pueblo, los que logran el usufructo del ingreso público, y supone que esto lo logran las élites debido a la baja movilización social que caracteriza el acontecer nacional y, también, al fuerte control de las masas que se ejerce a través de organizaciones que favorecen los intereses de la élites. Para Juan Carlos Rey, comenta Romero, este sistema entró en crisis en los años ochenta al fallar el consenso entre las élites y al generarse una desconfianza de la población hacia los partidos que sostenían esa democracia (ídem).

Eugenio Mendoza, destacado empresario y actor político de las élites venezolanas quien hizo sentir su conducción en el país desde el régimen de Pérez Jiménez y luego bajo los gobiernos de la democracia post 23 de Enero de 1958. 

Enfoque Neoliberal y Enfoque seudo marxista
El tercer enfoque, tiene dos vertientes, una es el enfoque Copre, el cual asume una fuerte crítica a los partidos políticos, señalando que el sistema político venezolano agotado debía ser suplantado por el liderazgo de la sociedad civil frente al Estado, acompañada por una descentralización política, en otras palabras predicaba un fuerte rol del ciudadano en la política. Este enfoque de carácter neoliberal nace de la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE). La otra vertiente fue el enfoque Cendes (instituto de investigación universitario con influencia marxista), para el cual Venezuela era un eslabón de la expansión capitalista, en consecuencia, su sino era el de un país dependiente. Para entender la realidad del sistema político venezolano, según este equipo de investigadores, era necesario tomar en cuenta los intereses de la élite dominante, la violencia política, la marginalidad, la pobreza, el gasto público, y en especial, el rol del Estado en la economía y en la distribución del ingreso. En este enfoque se puntualizaba sobre una gran diferencia -abismo- entre los logros de la democracia y la vida económica del venezolano, y se hacía énfasis en la dependencia de Estados Unidos, pero donde resultaba esclarecedor su posición interpretativa era cuando señalaba, en primer lugar, que el sujeto político del sistema político venezolano eran los partidos políticos, pero además en el análisis había que incorporar el valor del peso específico del pueblo en el proceso político, y en segundo lugar, el enfoque indicaba la importancia política que desempeñaba el Estado en el control de la vida política de la sociedad venezolana (íd. 80).

El CENDES a ocupado un rol importante en el desciframiento de la compleja trama de la realidad venezolana que da a conocer mediante sus actividades y prestigiosas publicaciones.

Enfoque Bautista-Karl
El cuarto enfoque, era contrario a la tesis del pactismo, y abordaba la comprensión del sistema político venezolano desde la perspectiva de los ingresos petroleros. Vista la realidad desde esa variable se explicaba, por ejemplo, la estabilidad política [no como el resultado del “Pacto de Punto Fijo, es decir, como un acuerdo entre los cogollos de los tres partidos más grandes de ese momento histórico], ni como un acuerdo consensuado entre las élites del país, ni tampoco como producto de una masa que ejercía la cultura política democrática o la de un liderazgo dependiente que dominaba al Estado, sino que era la consecuencia de tener un modelo económico rentista. En esta posición se asume que -y en esto el análisis Bautista-Karl asume una interpretación muy interesante- en Venezuela no es la sociedad la que mantiene el Estado, sino que es el Estado el que mantiene a la sociedad, siendo evidente que la renta petrolera es, en este sentido, la que impulsa la actividad del sistema político (íd. 81).

La política en Venezuela no responde a la realidad de un país productivo, sino a la de un país que vive de la renta petrolera, éste hecho determina una forma de percibir los problemas de la realidad desde una perspectiva erronea y la de diseñar soluciones de una manera distorsionada.

La enfermedad holandesa
El problema de este modelo rentista petrolero, dice Terry S. Karl (citado por Carlos A. Romero)- es que crea un sistema político proclive a sufrir la enfermedad holandesa, la cual consiste en el desarrollo tarde o temprano de un deterioro económico y de una incertidumbre política que trae magros resultados. Esto ocurre, explica Karl, porque el poderoso crecimiento de un sector de la economía deprime el resto, lo que a la larga produce un estancamiento general de la economía. En esta caso la economía se volvió dependiente de un solo producto, lo que influye de un modo decisivo en la conformación de las instituciones del Estado y del Gobierno, más aún, es crucial en las estrategias que se siguen para la toma de decisiones, puesto que es el Estado la verdadera fuente de acumulación de capitales en vez de ser el sector privado. La sociedad dentro de este modelo rentista asume, entonces, que debe ser subsidiada y protegida por el Estado, y no termina allí la deformación de este aberrante sistema político, sino que además la situación se agrava irremisiblemente al tomar el Estado la vía del crecimiento desmedido (íd. 82).

Holanda país agrícola e industrial, célebre por su cultivo de tulipanes, recibió el impacto de la explotación petrolera en su economía y sistema político de un modo negativo, llegando a conocerse este fenómeno entre sus vecinos europeos como "la enfermedad holandesa".

PRÓXIMO SÁBADO 12 DE FEBRERO DE 2011
SE PUBLICARÁ ROMERO III
UN TUBAZO

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Romero I: ¿Venezuela crisis sin solución?

6:57 Posted by Perro Senil.

Carlos A. Romero ha escrito un libro con la clara intención de colocar la discusión política en Venezuela sobre un nivel mínimo, en ese sentido, incómodísimo.blogspot.com se detendrá en este acabado trabajo, porque considera que los contenidos de este libro serán un gran aporte a la cultura del debate.

Carlos A. Romero cuenta con ocho libros publicados, ha sido profesor invitado de la Universidad de Salamanca y de la Universidad de Sao Paulo, es investigador asociado de las universidades de Pittsburg, Columbia y Oxford, y coordinador del Doctorado en Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV. Ha sido merecedor de las becas Fulbright, Social Csience Research Council y Estancia del Año Sabático del Reino de España.
Conformación de una nación.
Romero hace un recuento que, con propiedad titula como de un sistema a otro, en este señala la gran gesta patria que en faena épica libra Venezuela entre 1810 y 1958 para conformarse como nación, esto es, para lograr ciertos rasgos culturales comunes que nos permitan avanzar con cierta cohesión unidos todos en función de metas ético-políticas. Indica Romero que a lo largo de esos años la relación alcanzada entre civiles y militares creó ciclos políticos donde alternaron regímenes dictatoriales, democráticos y semidemocráticos, similar al del resto de los países de América Latina, pero con la singular intromisión diferenciadora a partir de 1914 de establecer un descanso a partir de ese año, consistente en una economía basada en la renta petrolera, que arrojará como resultado la irrupción de un Estado en crecimiento constante y en un una sociedad civil que se irá al desmedro continuo (Romero, 2006: 71).

Un mundo que está cambiando y ya no será más nunca el mismo.
Un Pacto exitoso y una ejecutoria vergonzosa.
A partir de 1958, Venezuela disfrutó de una estabilidad democrática excepcional, con una importante clase media, partidos de masas, reglas de juego basadas en las recompensas materiales, búsqueda permanente de consenso, tasa de cambio fija, un creciente gasto público, inflación moderada, equilibrio en las relaciones cívico-militares y una organización social de carácter semicorporativa (ídem).

El compromiso que permitió establecer este sistema político fue lo que se denominó como el “Pacto de Punto Fijo”, el cual hizo crisis en la década del ochenta. Los factores que intervinieron para que se produjera esa debacle fueron el excesivo presidencialismo, la desideologización y pragmatización de los partidos, el deterioro económico, la corrupción, las limitaciones a la descentralización política, el creciente abstencionismo, el clientelismo y la crisis general del modelo rentista dieron lugar como un todo en un «vacío político». La democracia transitó debido a ese terrible drama hacia el semiautoritarismo para intentar contener las exigencias de cambio que clamaba la mayoría social (íd. 72).

La “Primera República” se incuba en el siglo XVIII, en esta entidad política conocida como la Capitanía de Venezuela.
El país entra en turbulencia y la nación ingresa a la UCI.
A fines de la década de los noventa el sentir generalizado era el de dudar de los beneficios alcanzados en la vida del país. El Estado había fracasado en el cumplimiento de su rol distributivo de la renta y un desastre social caracterizado por una escala de desigualdades intolerantes escandalizaba al venezolano, además, la economía privada sufría las consecuencias adversas relacionadas con la inflación, la inversión reproductiva, el consumo y el crecimiento lo que se traducía en pérdidas cuantiosas en términos de bienestar. Esta situación se agudizaba con una carencia de libertades públicas plenas, el país pues entraba en un clima de turbulencia con aquella profunda crisis ético-política que amenazaba a la nación y el país ingresaba a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Con la toma de Caracas el año de 1813 se da inicio a la “Segunda República”
Tres respuestas políticas ante el colapso inminente.
Emergieron dos discursos radicales frente a lo que estaba sucediendo, en uno de los extremos se trabajó la opinión pública para que ésta deslegitimara al sistema político imperante, criticara la democracia representativa , y propusiera “un cambio de institucionalidad”, un desarrollo nacionalista y nuevos vínculos con la realidad internacional, en el otro polo se divulgaban las ideas de que el problema consistía en un gigantismo del Estado, de allí que lo que se imponía era empequeñecer ese coloso intervencionista, disminuir el papel de los partidos políticos y quitar toda restricción a las libertades públicas, la fórmula pues era sustituir la democracia representativa por una democracia individual y erigir un capitalismo competitivo (íd. 72, 73).

La segunda tendencia triunfó en la consulta popular, fue conocida como “el ajuste” de Carlos Andrés Pérez, basada en la desregulación de la economía y en la reforma del Estado en el año de 1989 la cual hizo pasar de «la turbulencia» a «la revuelta popular». Tras ese descalabro y una etapa cargada de incertidumbre, el país dio un vuelco hacia el «cheque en blanco» de Rafael Caldera, basado en la idea de retornar al modelo del Pacto de Punto Fijo., el cual tampoco bastó para estabilizar el sistema político (íd. 73).

En medio de acontecimientos que sacudieron la vida política con gran reciedumbre fue emergiendo una coalición partidista y una conjunción de organizaciones sociales alrededor de un candidato outsider, Hugo Chávez. Este nuevo espectro político planteaba la ruptura con el pasado, lograr una nueva configuración política mediante un desplazamiento de las élites, reestructurar las relaciones entre el Estado y la sociedad, escribir una nueva constitución política, impulsar una economía protegida, construir una democracia participativa y protagónica, reducir la interacción con los Estados Unidos y con respecto a Petróleos de Venezuela, ponerla a jugar un nuevo rol en la vida de Venezuela. Tal proyecto recibió el respaldo de los votantes para esta oferta que inicia su gobierno a partir del año 1999 (ídem).

La gran interrogante: ¿la crisis venezolana tiene solución?
Carlos A. Romero comenta, después de citar los logros y desaciertos de la realización de la “Quinta República”, que desde 1989 hasta el 2006 a Venezuela se le han aplicado tres “récipes” distintos y consecutivos, con los cuales se ha intentado recobrar la “salud” del país, con todo dice ¿qué está pasando en Venezuela, acaso es un país sumergido en una crisis sin solución? (íd. 73, 77, 78).

La “Quinta República” nació de un consenso nacional, el cual aprobó la nueva Constitución.

Carlos A. Romero. Jugando con el globo. Ediciones B. 2006. Páginas: 230.

Librería Europa. CC. Costa Verde y CC Lago Mall, Maracaibo, Zulia, Venezuela. Bs. 15.

PRÓXIMO MIERCOLES 9 DE FEBRERO DE 2011 NUEVO ARTÍCULO Romero II

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LIBRO EN PREPARACIÓN:

Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Economía) "Caída libre -El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial-". 2010.

Gail II - ¡Qué mundo!

20:13 Posted by Perro Senil.

Gail Godwin atrapa al lector y no lo suelta, y su libro es una deliciosa prisión en la cual no se desea escapar. Los temas que propone son dulces desafíos, uno, del que se ocupará este escrito versa sobre el corazón en la historia. Gail para abordar ese asunto primero nos convence del aserto, al explicar el poderoso significado simbólico que tenía para el pueblo azteca el corazón, al cual concebían como el sol que está dentro del cuerpo humano y que se le ha de devolver al dios Sol que está en el cielo para que éste adquiera poder, de allí el sacrificio al que sometían a los guerreros enemigos capturados, a quienes se les extraía ese órgano para ofrendárselo a su Dios (Godwin, 2004: 29,33).

Sacrificio Azteca.

En la Primera Parte de su obra que se dedica al Corazón en la Historia la autora utiliza como epígrafe un fragmento de C.C. Jung extraído de La vida simbólica, donde ese extraordinario pensador confronta las expresiones del corazón con las expresiones del intelecto, señalando que las del corazón están relacionadas con la totalidad, a diferencia de las intelectuales que son discriminadoras, para luego decir que el corazón escucha atento y, lo que oye son los magnos hechos que abarcan toda la vida (íd. 31). Esto como es notorio es muy importante, porque quiere decir que la definición de un determinado pueblo se puede comprender por el lugar que le asigna al corazón en su crónica (íd. 33), en otras palabras, Godwin propone –y lo hace a través de hermosos capítulos- que podemos conocer a los sumerios, los egipcios, los hebreos, los hindúes, los chinos, los japoneses, los griegos o la gente de la Revolución industrial, así como pudimos definir a los aztecas por lo que ese símbolo representaba para ellos como sociedad avanzada (íd. 9 y 10). Del mismo modo, señala, se puede definir lo que es un cristiano, un musulmán o un budista por el lugar que en su universo conceptual ocupa el corazón (ídem). Y al hacerlo, como ella en efecto lo hace, podemos quedar convencidos que una historia si bien se escribe con hechos, sin embargo se interpreta es con sus símbolos, lo cual nos permite comprender al hombre desde la época de las cavernas hasta la actualidad con un visión amplia y profunda porque el lenguaje del corazón se relaciona con la totalidad y los magnos hechos.

No contenta esta fina escritora y ensayista con tan original propuesta para re abordar a la historia desde los símbolos, nos narra un encuentro que el psiquiatra Jung tuvo con un cacique indio en Nuevo México. Cuenta C. C., Jung que Ochwiä sostuvo con él el siguiente diálogo:

Ochwiä: Que aspecto tan cruel tienen los blancos, las arrugas les recorren todo su rostro y se lo desfiguran. Los ojos miran siempre buscando algo ¿Qué buscan? Quieren siempre algo, están desasosegados. No les comprendemos. Están locos.

Jung: Por qué crees que los blancos están todos locos.

Ochwiä: Dicen que piensan con la cabeza.

Jung: ¡Pues claro! ¿Con qué piensas tú?

Ochwiä: Nosotros pensamos con esto -dijo el cacique poniéndose un dedo a la altura del corazón-.

Cuenta Jung que esta conversación le hizo desfilar por su cabeza los horrores del águila romana, los de Carlomagno entre los gentiles, los de las cruzadas y la despoblación de la Oceanía, el cacique Ochwiä le había mostrado que en su rostro estaba la cara de su propia civilización y su cruel avidez por un botín (íd. 35 y 36).
Carl Gustav Jung uno de los más grandes psiquiatras y ensayistas del siglo XX.

Jung escribe que tanto los europeos como los no europeos están cada uno presos de un mundo, pero el del cacique Ochwiä le hizo exclamar ¡Qué mundo! (íd. 34)

Gail Godwin comenta algo fascinante acerca de ese diálogo, dice:

Lo que hace que este diálogo descrito por Jung sea tan relevante es en encuentro entre un representante del «corazón pensante» y un moderno hombre de ciencia, del cual se puede derivar que, para que la humanidad sobreviva, la sabiduría del corazón debe recuperar sus posiciones y colocarse al mismo nivel que la «cabeza pensante», porque es urgente que se desarrolle una consciencia nueva (íd. 36).

¿Por qué esta pensadora plantea el asunto como un problema de supervivencia? Porque Gail expresa que:

En esta sociedad de cuentas y resultados, el valor del sentimiento, las relaciones, la valentía de la persona, la cercanía a lo inefable o la pasión por lo trascendental tiende a mirarse con desconfianza y es considerado como algo poco práctico, que no produce beneficios monetarios, o bien se señala que ni siquiera existe y no debe emplearse ese término en el mundo de la empresa. ¿Al fin y al cabo, que es el corazón, sino ese órgano que está debajo del hueso del esternón?, se burla el ejecutivo en medio de la jornada laboral atrapado por el tiempo convencional, donde no hay lugar para el tiempo jardín (íd. 36).

Con valentía personal Gail Godwin como académica de las universidades de Iowa, Vassar y Columbia aboga pues en este lúcido trabajo por el corazón y su conexión sagrada con los poderes de la vida y de la luz, esto es, con el ser cuántico que somos cuando estamos sosegados en ese lugar especial que es el Jardín y con el ser sabio que coloca en la balanza del buen discernimiento al «corazón pensante » con la «cabeza pensante » para lograr un ser equilibrado (íd. 36).

La extraordinaria escritora Gail Godwin.
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